Almudi.org. Navidad 2002Selección de artículos sobre la navidad
El
Verbo se hizo carne. Agustín García Gasco
El
buey y el asno en el pesebre del belén. Joseph Ratzinger
A
la luz de una estrella. Antonio Orozco
En
el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. San Vicente Ferrer
Juan
Pablo II: «La Navidad es por excelencia fiesta de la familia»
Las claves para superar el consumismo en Navidad, según el
Papa
La Navidad no es un simple recuerdo, asegura Juan Pablo II
Pro-vidas
advierten: tarjetas navideñas de UNICEF promueven aborto
El
Papa convoca a las familias del mundo a dar un testimonio en Manila
Mensaje
de Juan Pablo II para la Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2003
Otros
artículos
Las claves para superar el consumismo en Navidad, según el
Papa.
La sencillez del pesebre contrasta con la imagen
publicitaria, constata
CIUDAD DEL VATICANO, 22 diciembre 2002.- Juan Pablo II
propuso este domingo contemplar el misterio de la Navidad y ofrecer gestos de
ayuda a los más necesitados para superar el consumismo que con frecuencia
caracteriza estas fiestas.
«La sencillez del pesebre contrasta con esa imagen de la
Navidad que en ocasiones es presentada de manera insistente por los mensajes
publicitarios», aseguró el Papa al encontrarse a mediodía con los miles de
fieles reunidos en la plaza de San Pedro del Vaticano.
«Incluso la bella tradición de intercambiarse regalos entre
familiares y amigos con motivo de la Navidad, ante la embestida de una cierta
mentalidad consumista, corre el riesgo de perder su auténtico sentido
"navideño"», añadió el obispo de Roma.
Los regalos, aclaró, quieren reflejar que «Cristo en
persona es el Don de Dios a la humanidad, del que nuestros dones en esta fiesta
quieren ser reflejo y expresión».
«Por este motivo --subrayó el Santo Padre--, es
particularmente oportuno privilegiar aquellos gestos que manifiesten solidaridad
y acogida a los pobres y necesitados».
En segundo lugar, Juan Pablo II propuso a los cristianos
vivir la Navidad como María: con espíritu contemplativo.
En este sentido, propuso «ante todo, el silencio interior y
la oración, que permiten contemplar el misterio que se conmemora. En segundo
lugar --añadió--, la disponibilidad para acoger la voluntad de Dios,
independientemente de cómo se manifieste».
«Que Jesús, que dentro de unos días vendrá para hacer
resplandecer de alegría nuestro belén, pueda encontrar en toda familia
cristiana una acogida generosa, tal y como sucedió en Belén en la
Nochebuena», concluyó el Papa.
La Navidad no es un simple recuerdo, asegura Juan Pablo II
La vida, una espera de la venida definitiva de Cristo;
recuerda
CIUDAD DEL VATICANO, 18 diciembre 2002 .- La Navidad no
consiste sólo en recordar el nacimiento de Jesús que tuvo lugar hace más de
dos mil años, sino sobre todo en comprender que nuestra vida es una espera de
la venida definitiva de Cristo, aseguró Juan Pablo II este miércoles.
Cuando sólo faltaba una semana para la Nochebuena, el
pontífice aprovechó la audiencia general que concedió a 8.000 peregrinos en
la sala Pablo VI del Vaticano para ofrecer pistas de preparación espiritual y
poder revivir «en cierto sentido las emociones de los pastores, su alegría y
estupor».
«No se trata sólo de conmemorar el acontecimiento
histórico, que hace más de dos mil años tuvo lugar en una pequeña aldea de
Judea --aclaró el Papa--. Es necesario comprender más bien que toda nuestra
vida debe ser un "adviento", una espera vigilante de la venida
definitiva de Cristo».
El ambiente en la Sala de las Audiencias era navideño.
Peregrinos de varios rincones del planeta cantaron más o menos espontáneamente
villancicos tradicionales al escuchar los saludos particulares que les dirigía
el sucesor de Pedro, arrancando de él en ocasiones una sonrisa.
«Para predisponer nuestro espíritu a acoger al Señor que,
como decimos en el Credo, vendrá un día para juzgar a vivos y muertos, tenemos
que aprender a reconocerlo en los acontecimientos de la existencia cotidiana
--insistió--. El Adviento es, por tanto, por así decir un intenso
entrenamiento que nos orienta con decisión hacia Aquél que ya vino, que
vendrá y que viene continuamente».
Para poder hacer esta experiencia, el obispo de Roma ofreció
como modelos tres «guías» espirituales: el profeta por antonomasia del
Antiguo Testamento, el precursor inmediato de Cristo, y su misma madre.
Ante todo, invitó a evocar el anuncio bíblico de Cristo que
presentó Isaías, quien exhortaba «a mantenerse vigilantes en la oración para
reconocer los "signos" de la venida del Mesías».
En segundo lugar, propuso la figura de Juan el Bautista,
quien al proclamar «un bautismo de conversión para perdón de los pecados»
(Cf. Marcos 1, 4) expuso, según el Papa, la «única condición para reconocer
al Mesías ya presente en el mundo».
Por último, el Santo Padre presentó la figura de María
quien al dar su «sí» --«sin reservas al proyecto de Dios»-- se convierte
«en una luz clara para nuestros pasos y el modelo más elevado de
inspiración».
De este modo, aseguró, «contemplaremos con María y José
la gloria del Verbo que se ha hecho carne por nuestra redención. Rezaremos para
que todos los hombres acojan la vida nueva que el Hijo de Dios ha traído al
mundo al asumir nuestra naturaleza humana».
Al saludar a un grupo de 900 peregrinos croatas, Juan Pablo
II sin esconder su entusiasmo les dijo que el próximo año piensa ir a
visitarles a su país y les agradeció el árbol de Navidad, que fue iluminado
este martes en la plaza de San Pedro del Vaticano, en presencia del presidente
Stipe Mesic.