La Conferencia Episcopal de
Nicaragua, fiel a su misión de continuar la tarea encomendada por el Señor
Jesús, de reconciliar a los hombres entre sí y llevarlos a Él, nos sentimos
profundamente preocupados por los actuales acontecimientos en relación a los
debates y opiniones publicas suscitados a raíz del aborto provocado
recientemente en una menor de edad. Ante ello, ratificamos y reafirmamos
nuestra misión: Defender la Vida. Tal defensa se desprende de nuestra fe en
Cristo Jesús, Dios y hombre verdadero. En efecto, profesar la fe en Jesucristo
y en el Dios que nos revela, significa reconocer la vida como un don sagrado
del Padre. Jesús es la vida y ha venido para que la tengamos en abundancia. "Yo
soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 6). Y la vida eterna consiste en
"que te conozcan a ti Dios Padre y a tu enviado Jesucristo" (Jn 17, 3). Toda
vida viene de Dios y a El le pertenece, puesto que el Cristo de Dios, plenitud
del hombre, pertenece al Padre" (cfr Jn 16, 28).
Alertamos a nuestro pueblo ante el
anunciado anteproyecto de ley con que se pretende reglamentar la práctica del
aborto, ya que su aplicación llevaría a nuestra sociedad a no respetar lo más
sagrado que Dios nos ha dado: la Vida. Desde el momento de la concepción, la
vida fluye en el seno materno, y Dios es fuente de la vida (sal 36, 10). Por
tanto toda vida humana es sagrada y hay que respetarla. Dios nos ha dado el
mandamiento de ¡No matarás! No es Dios de muerte, sino Dios de vida: su
voluntad es que tengamos vida (Jn 14, 6). "La vida humana debe ser respetada y
protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer
momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona,
entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida"
(Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción "Donum vitae" 1, 1).
Si nuestros legisladores aceptan tal
aberración, dispondrían para el ordenamiento jurídico de Nicaragua un
precedente de negación a sus mismos fundamentos de ser respetuosos del derecho
a la Vida, como bien lo señala la misma Constitución Política de la República
de Nicaragua, en su Artículo 23, el cual declara que el derecho a la vida es
inviolable e inherente a la persona humana y el Artículo 74 establece que el
Estado otorga protección especial al proceso de reproducción humana, haciéndolo
extensiva a la mujer durante el embarazo. Asimismo el Arto. 19 del Código Civil
de la República de Nicaragua prescribe que desde la concepción en el seno
materno, comienza la existencia natural de las personas, y antes de su
nacimiento deben ser protegidos en cuanto a los derechos que por su existencia
legal puedan obtener. También el Tratado Interamericano de Derechos Humanos,
conocido como Pacto de San José, reconoce el derecho a la vida desde su
concepción. (cfr. Arto. 4,1)
Demandamos en consecuencia, a
nuestros legisladores que, fieles al espíritu de nuestras leyes
constitucionales y al sentir de nuestro pueblo, no se legisle a favor del
delito. En efecto, si se mata a una criatura inocente absolutamente incapaz de
defenderse, entonces se justificarían irresponsablemente el robo, el genocidio,
el narcotráfico, el terrorismo. ¿Acaso hay alguna diferencia entre un bus lleno
de pasajeros que recibe el impacto de un coche bomba y un instrumento metálico
que impacta en el vientre materno para succionar un feto?
Contemplamos a la Santísima Virgen
María que llevaba en su seno al Hijo de Dios, y aguardó su nacimiento con esperanza
y amor, pese a los peligros a la cual se enfrentaba: el repudio y la
humillación. Sin embargo, el SÍ de María fue determinante para la Obra de la
salvación. Dios expresa con la encarnación de su Hijo amado todo su amor por
los hombres. Por ello es necesario un SI a la vida, un Si al mensaje de
salvación ofrecido por Jesucristo. Necesitamos crear una cultura por la vida,
por la esperanza, por el amor, por la unidad.
Digamos No a la cultura de la
muerte, digamos No al anteproyecto de ley que aprueba el aborto, crimen
abominable.
La Conferencia Episcopal de
Nicaragua ratifica su posición de defender la vida de los no nacidos desde el
momento en que son concebidos en el seno materno. Ya hemos recordado a nuestros
fieles en otras ocasiones que se violan el derecho fontal a la vida y pecan,
quienes mediante el homicidio voluntario, el suicidio, la tortura, el
secuestro, la eutanasia y el aborto atentan contra su vida o la de los demás. (Mensaje
del 15 de agosto de 1999 No. 80). También hemos insistido en que el irrespeto a
la vida y la impunidad en que queda tanto crimen, no sólo aumenta la violencia
por inmorales ambiciones de codicia y poder, sino que incluso se pretende
culminar tanto horror mediante la aprobación de Leyes que legalicen el aborto,
atentando así contra la vida, el Derecho Humano Fundamental. (Mensaje del 10 de
NOVIEMBRE DE 1993). Asimismo hemos condenado la pretensión de legalizar el
abominable crimen del aborto, aún el disfrazado de pretendidas atenuantes
pseudo humanitarias al calificarlo como "terapéutico". (Mensaje del
10 de abril de 2000).
Nuevamente como Pastores de esta
Iglesia, hacemos un urgente llamado:
1. A los Diputados de la Asamblea
Nacional: Por amor a Jesucristo, por la salvación que esperan y por el bien de
nuestra Nación: No aprueben el Aborto, bajo ningún motivo ni pretexto.
2. A nuestros Sacerdotes,
Religiosos, Religiosas, Delegados de la Palabra y pueblo fiel: hagan oír su voz
de repudio ante la pretensión de esta infamia y eleven fervientes plegarias a
Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, por la mediación materna de la
Purísima Madre de Dios, para que ilumine las mentes y suavice los corazones de
los Legisladores, y se aparte de nuestra Patria incluso la tentación de aprobar
el sacrificio de los niños por nacer.
3. A nuestros hermanos creyentes en
el Señor Jesucristo pero que no están en comunión plena con nosotros: Unamos
nuestras voces en repudio de este atentado contra el Quinto Mandamiento del
Decálogo.
4. A los médicos, enfermeras y todo
el personal sanitario les exhortamos a ser fieles a su misión de promover la
vida y no poner la competencia adquirida al servicio de la muerte.
5. A las personas de buena voluntad,
aunque no acepten que Jesús es el Señor: Expresen su condena ante este atentado
contra el Derecho Fontal de cualquier otro Derecho Humano: El Derecho a la Vida
desde su concepción en el seno materno.
6. A los militantes en los diversos
Partidos Políticos: Buscando el Bien Supremo de la Patria, no permitan que se
manche nuestro Pendón Nacional con la sangre de los niños inocentes por nacer.
Digamos todos un Sí a la Vida, un No
a la muerte; un Sí a los niños, un No al Aborto.
Dado en Managua, a los veinticuatro
días del mes de febrero del dos mil tres, Año del Señor.
CONFERENCIA EPISCOPAL DE NICARAGUA
Doy fe:
Mons. Juan Abelardo Mata Guevara,
Obispo de Estelí y presidente del Departamento Episcopal de Movimientos
Laicales, Laicos y Familia (Vida)