Almudi.org Carta pastoral del Arzobispo de La Habana, CubaLA HABANA, 2 marzo 2003 (ZENIT.org
).- Presentamos a continuación la carta pastoral que el cardenal Jaime Ortega Alamino,
arzobispo de La Habana, dirigió a los fieles cubanos con motivo del 150º
aniversario de la muerte del siervo de Dios, el padre Félix Varela.
* * *
NO HAY PATRIA SIN
VIRTUD
Carta Pastoral del Eminentísimo
Señor Cardenal Jaime Ortega Alamino,
Arzobispo de La Habana, en el 150
aniversario de la muerte del Padre Félix Varela.
A los sacerdotes, diáconos,
religiosos, religiosas, fieles cristianos de la Arquidiócesis de La Habana y a
todos los cubanos de buena voluntad.
Queridos hermanos:
En el aniversario 150 de la muerte
del Siervo de Dios Félix Varela quiero dirigirles una carta pastoral que, al
ser acogida por ustedes, sirva de homenaje al cubano que, según el decir de su
discípulo José de la Luz y Caballero ?nos enseñó primero a pensar?1, o si
desean seguir la intencionada inspiración del recordado Arzobispo de La Habana,
Monseñor Evelio Díaz, pueden también decir que fue: ?el primero que nos enseñó
a pensar en cubano?. El legado del Padre Varela: Dios ante todo.
1 De hecho el pensamiento de Varela
se volcó sobre Cuba, su Patria amada, y sobre el futuro de esta tierra a la que
brindó verdadera devoción. Fue el Padre Varela hombre fundante, junto con otros
de la estirpe del colegio-seminario San Carlos y San Ambrosio. Sacerdote
preclaro, de vida santa, no veía ningún modo de abordar el mundo y el quehacer
de los hombres en él, que no incluyera una postura ética ante la realidad y no
concebía otro fundamento para la ética sino la fe religiosa, asumida personalmente
y respetada socialmente.
?No hay duda -decía Varela- que las
instituciones políticas y las leyes civiles sirven de protección y de estímulo,
pero no bastan para consolidar los pueblos...2 el freno santo de la religión es
el único que puede subyugar las pasiones humanas?3.
?¡Qué feliz sería la sociedad, si
poniendo freno a las pasiones y obedeciendo a una ley divina, se guiasen los
hombres por los sentimientos de justicia y de amor mutuo!?4.
2 El pensamiento del Padre Varela
sobre Cuba, los cubanos y la fe religiosa se halla resumido en l más conocida
de sus citas: ?no hay Patria sin virtud, ni virtud con impiedad?5 . Es bueno
destacar aquí que la palabra impiedad, en su acepción original de la lengua
castellana, significa actitud displicente, irreverente o descreída hacia Dios y
la religión. Por eso muchos, queriendo con justeza hacer comprensible el
pensamiento de Varela a nuestros contemporáneos, formulan la afirmación del
sabio presbítero de este modo: ?no hay Patria sin virtud, ni virtud sin
religión?. No sería tampoco atrevido decir: ...ni virtud sin fe ni amor a Dios.
El Padre Varela considera la fe en Dios como piedra angular del edificio
social, su ausencia en el corazón del hombre acarrea muchos males. Así lo
expresa él mismo: ?Sólo hallándose el hombre privado de todo temor de Dios,
puede despreciar su ley divina, desatender los dictámenes de la conciencia y arrojarse
como un tigre sobre sus semejantes para devorarlos?6. Aquí hace referencia
Varela, sin mencionarla, a la impiedad en su acepción más común, como
comportamiento personalmente malo y duro hacia el prójimo, que él considera que
tiene su origen en la falta de fe en Dios.
La Patria
3 Pensar primero, pensar en cubano,
pensar a Cuba, es el testimonio histórico de Varela que las generaciones
actuales no deben pasar por alto. El hombre de pensamiento que es el Padre
Varela, merece el homenaje que le brindamos en la hora presente si ejercitamos
nuestra facultad de ver la realidad según su metodología, que va más allá del
frío análisis, para ensanchar la mirada con la fuerza del amor. ?El amor es
quien ve?7, diría más tarde Martí y Varela había descrito de este modo la
Patria que él soñaba: ?No hay sociedad perfecta sin amor perfecto?8. Así se
inclinó sobre su Patria cubana el Padre Varela: pensando en ella con amor.
4 Es derecho y deber de todo cubano
contemplar a su Patria con amor, pensarla con criterios éticos que tengan como
marco iluminador la mirada amorosa de Dios sobre el mundo, que incluye a Cuba y
su historia. Si nos decidimos a asumir nuestro papel de cubanos pensantes es
bueno recordar a nuestros hermanos que al pensar rectamente según la ética propuesta
por el Padre Varela, sustentada en la verdad, quedamos comprometidos a dejar la
mediocridad y el adocenamiento y a practicar la virtud.
La virtud
5 Los valores nos mueven a actuar en
el sentido del bien, pero hay mucha ambigüedad y miseria en el ser humano para
que el simple hecho de presentarle un valor baste para que ese valor sea
asumido e incorporado a la vida. Es necesario, pues, ejercitar la virtud. Virtud
significa fuerza, fortaleza.
Sólo por el esfuerzo, esto es,
ejercitándose en su cuerpo y sobretodo en su espíritu, se hace capaz el hombre
de asumir los valores que exigen vencerse a sí mismo. La invitación del Padre
Varela a la virtud es un llamado al cubano, especialmente a los jóvenes, a
hacerse fuertes, fuertes de espíritu, poniendo por fundamento de su vida la fe
en Dios.
6 Este llamado lo quiero repetir
ahora como Obispo y Pastor y como cubano, especialmente a las jóvenes
generaciones, que deben hacerse firmes por la virtud y aprender a mirar el
mundo desde la elevación adonde nos conduce el amor de Dios: es la altura del
ideal, del esfuerzo, del sacrificio.
Que los jóvenes se decidan por la
virtud
7 Queridos jóvenes: tienen que
resistir al vaho decadente del mundo, que viniendo de abajo los puede envolver.
Reafirmen sus pies en la altura de un ideal moral que los consolide como
hombres y mujeres capaces de mirar alto y lejos. Resistan a las tentaciones de
una vida llena de placeres fáciles, inmediatos, pero fugaces, donde falta un
proyecto portador de felicidad fundado en el amor.
La permisividad sexual, las
relaciones tempranas que queman las etapas del enamoramiento y del amor
verdadero, no preparan para fundar matrimonios estables y duraderos, familias
donde la vida pueda crecer en la seguridad y en el gozo del amor compartido, y
sin esto no hay felicidad.
8 No es cediendo a todos los deseos
como se preparan un joven y una joven para los retos de una vida adulta; por
otra parte, las virtudes son solidarias en el alma humana. Esto quiere decir
que las virtudes crecen juntas y los vicios también. Así por ejemplo, quienes
son firmes y tienen una postura moral bien definida con respecto a las
relaciones de amor entre el hombre y la mujer, tendrán firmeza también para
hacer frente a otras tentaciones, muy presentes en nuestro medio actual, como son
el consumo abusivo de bebidas alcohólicas y aún de drogas. La extensión del uso
de drogas en gran parte del mundo, ahora también en Cuba, tiene sus promotores
en delincuentes perversos, pero sus mejores aliados son la falta de sentido
para la vida, el derrotismo y una postura ante el mundo habitualmente débil por
parte de jóvenes y adultos. Sería de una superficialidad imperdonable pensar
que, para que el joven o la joven se alejen de la bebida o de la droga debe al
menos propiciarse el desahogo de sus pasiones sexuales, tomando sólo
precauciones contra embarazos o enfermedades. La experiencia demuestra que
sexo, alcohol y droga se entrelazan peligrosamente. No se resignen como jóvenes
a este pobre ideal de juventud, que lleva en sí tantos riesgos, el primero de
todos: no hallar nunca el verdadero amor. No creas que la libertad consiste en
actuar según tus deseos. Dejo la palabra al Padre Varela: ?Medita ... sobre las
doctrinas destructoras de la libertad humana, examina su origen, y verás que
sólo tuvieron por autores, y sólo tienen por partidarios, a los impíos, que no
pudiendo superar sus pasiones se declararon esclavos de ellas?9.
Actualidad de Varela
9 Al referir estas cosas es como si
evocara al Padre Varela escribiéndoles a los jóvenes cubanos de este tiempo,
como escribió él a su ideal discípulo Elpidio en la etapa de la historia que le
tocó vivir. Porque Varela se ocupaba de la Patria y sabía que su futuro
descansaba en las manos y en los hombros de la juventud, por eso les pedía a
ellos virtud, pero virtud integral, aquella que compromete toda la vida. La
permisividad no lleva esfuerzo, desconoce el sacrificio y así no se favorece el
desarrollo de la vida social, ni se forja la Patria, se produce más bien la
postración moral, que trae consigo la falta de entusiasmo y la desesperanza.
Hago llegar a ustedes, queridos jóvenes, el llamado del Padre Varela a un
compromiso ferviente con la Patria: ?Diles que ellos son la dulce esperanza de
la patria, y que no hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad?10. 10 Como
fuente de esperanza les propongo el Evangelio de Jesucristo. En él bebió Varela
su saber más hondo. Leído y meditado él nos sitúa en una cumbre del espíritu
desde la cual el mundo real se nos revela bajo una nueva luz: allí se descubre
que el pasado, con todas sus miserias, sirve de algo; que el presente tiene
urgencia de nosotros y que el futuro no es forzosamente sombrío y se construye
hoy con nuestras manos.
A los cinco años de la visita del
Papa Juan Pablo II
11 Este año se cumplen cinco años de
la visita pastoral del Papa Juan Pablo II a Cuba. El quiso venir a nosotros
como mensajero de la verdad y la esperanza y sus palabras resonaron con fuerza
en nuestros corazones. Sin embargo, tenemos tendencia a olvidar la verdad que
?nos hace libres?11, al decir de Jesús en el Evangelio, pero que resulta
comprometedora. La esperanza es una virtud, es una especial fortaleza de
espíritu ante el futuro, que nace de la confianza en Dios. Debemos pedirla a
Dios en la oración y cultivarla cada día. Si no, retorna la desesperanza, el
cansancio, la monotonía. Con mirada cansada y sin aliento de vida no se puede
contemplar el mundo, un mundo lleno de retos, vacío a menudo de valores. El
Papa se dirigió en Cuba a los jóvenes y a las familias y nos habló a todos del
bien de la Patria. Con desesperanza no puede la juventud forjar su futuro, ni
se puede pensar cómo hacer que reine en la familia cubana armonía y
estabilidad. Tampoco podemos con desesperanza mirar a Cuba, la Cuba de hoy y la
de mañana, que todos, pero especialmente las nuevas generaciones, tienen que
construir. Empezar a pensar.
12 Para llegar a esta edificación de
la Patria, en la cual todos debemos participar, es necesario seguir el consejo
de Varela: primero empezar a pensar.. Este no es únicamente quehacer de
pensadores, de intelectuales, de políticos, sino de todos los que hemos nacido
en esta tierra y la llevamos en el corazón.
13 Existen, evidentemente, buenos
escritores y poetas cubanos que pueden abrir brechas en este campo, pero si nos
detenemos en el lenguaje a veces intencionalmente críptico de sus poemas, de
sus novelas, de sus escritos, hay grandes zonas de frustración, de vacío, de
reclamos sordos, que difícilmente llegan a esbozar senderos de futuro. Sucede
algo parecido en nuestro cine, aún en los lances cómicos de muchos filmes
parece latir la queja, o se descubre un envío a algo más serio que se quiere
decir. Son así también las canciones de no pocos trovadores jóvenes o no tan
jóvenes. La extraordinaria creatividad del cubano aparece contenida y brotando
a un tiempo por todos los poros del cuerpo social, tratando ciertamente de
pensar en cubano. Algunos lo logran en cuanto a la forma: el lenguaje es
nuestro, los temas son nuestros, pero habitualmente quedan más bien en la
memoria de aquellos que reciben esos mensajes, preguntas, sugerencias veladas,
y casi siempre una admiración hacia quienes, a partir de su arte, encontraron
un modo de decir que permite a muchos cubanos reconocerse en personajes,
situaciones o lances y hallar en ellos una especial y secreta solidaridad.
Este modo de hacer es válido,
constituye una aproximación a la realidad como diagnóstico. Varela supo pensar
así también, pero llegaba más lejos, miraba hacia el futuro de la Patria y
trataba de preparar caminos, al modo de Juan el Bautista.
La Misión Profética de la Iglesia
14 Esta es también tarea de la
Iglesia. Aún cuando nos parece que no somos escuchados, cuando la realidad
parece ser ignorada, no sólo hay que evidenciar lo que aparentemente se olvida
o desconoce, sino preparar además caminos de futuro en las mentes y los
corazones de nuestros hermanos, también si, como el Bautista, tenemos la
impresión de clamar en el desierto. Eso es lo que intentó el Padre Varela. Esa
es siempre, en palabras del santo sacerdote, la misión de la Iglesia: ?El bien
de los pueblos ha sido siempre el objeto de la Iglesia, no sólo en lo
espiritual sino también en lo temporal en cuanto dice relación a la paz y mutua
caridad, en una palabra, a la vida eterna que es la única felicidad?12.
Independencia de la Iglesia en su
misión
15 La Iglesia tiene su origen en
Cristo. Cuando Jesús le dice a Simón Pedro: ?Tú eres piedra?, le anuncia al
mismo tiempo a su apóstol y al mundo que es Él, Cristo Jesús, quien establece y
construye su Iglesia: ?sobre esta piedra EDIFICARÉ mi Iglesia?13. Es Cristo
quien vive en su Iglesia y cada día y en cada época la edifica, incorporando a
su cuerpo, por la acción del Espíritu Santo, a los hombres y mujeres que se
adhieren a Él por la fe.
16 Escuchemos cómo el Padre Varela
describe a la Iglesia en la segunda de las cartas a Elpidio: ?La Iglesia es el
conjunto de los creyentes bautizados, que guiados por la luz de la fe, unidos
con el vínculo de la caridad, animados por la consoladora y bien fundada
esperanza y nutridos con los santos sacramentos, corren por la senda de la
virtud y de la paz hacia el centro de la felicidad, bajo el eterno pastor que
es Cristo y su vicario que es el Papa?14. Esta es la realidad de la Iglesia en
el mundo y en el seno de cada nación. La misión de la Iglesia es, ante todo, el
anuncio de Jesucristo con sus implicaciones éticas para la persona, considerada
en el ámbito de la familia y en el medio social y político. Éste no es un
derecho concedido a la Iglesia, sino que nace del mandato divino de Jesús.
?Vayan al mundo entero y anuncien el Evangelio?15.
17 Describe también el Padre Varela
las vicisitudes y las luchas de la Iglesia por preservar su derecho de anunciar
y extender el Reino de Dios. Usando el vocabulario de su tiempo, Varela emplea
la palabra ?trono? para significar el poder político y se expresa así: ?La
Iglesia...sólo espera del trono que remueve todo obstáculo civil que pueda
oponerse a tan elevados fines: mas no depende del trono el que los consiga,
antes al contrario, a veces para conseguirlos se ve la Iglesia en la dura
necesidad de oponerse al trono para corregir sus demasías, como lo hizo San
Ambrosio con el Emperador Teodosio y lo han hecho otros muchos santos prelados
...quiero sacarla (a la Iglesia) de una esclavitud en que no debe estar,
haciéndola juguete del trono, sólo por suponer que le debe su existencia?16. En
efecto, la Iglesia tiene su origen en Dios, de ahí nacen los derechos
inherentes a su misión divina, y así el poder político no debe obstaculizar o
impedir el anuncio del mensaje de Cristo, que la Iglesia debe hacer utilizando
incluso los medios actuales de comunicación social, ni la labor educativa o
caritativa de la Iglesia, ni nada que tenga que ver con la misión propia que
Dios le ha confiado.
Es misión de la Iglesia sembrar
esperanza
18 Muchos hermanos nuestros se
vuelven a la Iglesia en Cuba pidiendo una palabra de futuro, porque existe en
el pueblo cubano un temor difuso y generalizado al porvenir: ¿cómo se
desenvolverán los acontecimientos en nuestra nación?, ¿habrá una mejoría de
nuestras condiciones de vida?, ¿se alcanzará la reconciliación entre todos los
cubanos?, ¿podrá preservarse siempre entre nosotros el bien superior de la Paz?
Siempre son los mejores y los más inquietos quienes manifiestan esta preocupación.
19 Faltan en Cuba propuestas que
levanten el ánimo y acrezcan la esperanza, que susciten proyectos de vida
personales y comunitarios donde brille un ideal noble y alto en los que todos
puedan sentirse implicados. Se siente la ausencia de Varela y de Martí. No
porque sus escritos y sus personas dejen de ser conocidos y apreciados, sino
porque no hemos estructurado nuestra vida nacional según su espíritu. ¿Por qué
haber acudido a otros pensadores foráneos, incluso con rango de fundadores de
escuelas de pensamiento y acción, pero que en sus doctrinas, semillas de otros
climas que no se dan en esta tierra, no alcanzan la estatura ética de Varela ni
el acento amoroso de Martí? Si Varela o Martí no hubieran sido nuestros habría
que haber ido a buscarlos dondequiera que se hallaran, pero son de aquí y ellos
nos remiten, cada uno a su modo, a Jesucristo, a la civilización cristiana que
es la nuestra, donde brotó nuestra nación y se desarrolló nuestra cultura.
Nuestra cultura es cristiana
20 Los sistemas de pensamiento, sean
liberales o totalitarios, surgidos a raíz y después de la revolución francesa,
han condicionado desde entonces en mayor o menor grado el poder político en
occidente, teniendo en común su persistencia en tratar de socavar la
civilización cristiana cuando les parece que se opone a sus programas. Para
lograr este empeño comienzan por pretender que la fe religiosa es una cuestión
privada. Éste es el mejor modo de facilitar el proceso de descristianización,
pues la Iglesia es empujada fuera de la escena pública y de un modo u otro su
voz es silenciada o no escuchada.
21 Cuba es uno de los países de la
América hispana que más ha sufrido esta devastación: el desmonte de las
instituciones, el barrido de las tradiciones, el borrado de la memoria colectiva,
es decir, la exclusión de todo cuanto posibilita una imprescindible continuidad
cultural, ha marcado la historia del siglo XX cubano.
La familia, la primera amenazada:
el divorcio
22 Ya en los años veinte del siglo
pasado comenzaron a aprobarse en nuestro país leyes de divorcio cada vez más
concesivas, hasta hacer que el matrimonio hoy sea casi irrelevante, con el
con-siguiente debilitamiento de la familia y la pérdida progresiva de su
función social. Es frecuente encontrar hombres y mujeres con dos o tres
divorcios en su historia personal. Más de la mitad de los niños cubanos nacen
fuera del matrimonio.
El derecho a la vida
23 El aborto se practicó
abiertamente en Cuba desde la primera mitad del siglo XX. No sólo fue La Habana
lugar de casas de juego y de prostíbulos por aquel entonces, sino sitio donde
las extranjeras encontraban facilidades para abortar. Esas facilidades,
extendidas siempre más hasta nuestros días, han creado una mentalidad abortista
en buena parte de la población. A la frecuente supresión de la vida en el seno
materno (y el crecido número de abortos es alarmante), se suma en Cuba la
existencia de la pena de muerte y el hecho de que se haya aplicado hasta hace
muy poco tiempo. Se estructura así en el pueblo cubano una concepción de la
muerte como falsa solución a muchos problemas. El desprecio a la vida trae
además consigo la violencia incontenida que lleva a matar o agredir para robar
o para dirimir una querella. Aunque no se distingue el país por su alto índice
de criminalidad, puede estar configurándose poco a poco entre nosotros una
cultura de muerte, que suplanta la cultura sustentada por la civilización
cristiana, promotora del valor de la vida como don sagrado de Dios. El derecho
a la vida es obviamente el primero de los derechos del hombre, y se salvaguarda
plenamente este derecho por los servicios médicos que se prestan a la
población, pero también por la protección de la vida del ser humano desde su
concepción hasta la muerte natural. Cuba, cuida a tus familias.
24 Esta fue la llamada que nos hizo
el Papa Juan Pablo II a todos los cubanos en su visita a nuestro País. La
familia es la célula fundamental de la sociedad. Esta definición que aparece en
nuestro Código de Familia, se origina en la Ley Natural. El ser humano y la familia
donde él se integra, son anteriores al estado. Este anterior no es un adjetivo
indicador de tiempo, sino de precedencia absoluta en el orden de las realidades
existentes, lo cual quiere decir que la familia está primero que el Estado, que
nunca se puede sacrificar el bien familiar porque el Estado así lo exija, que
el Estado está para servir a la familia y no al revés.
25 Esto significa, además, que la
familia es la primera responsable de la alimentación de los hijos, de su
educación, de su cuidado, sea en el orden físico, moral o espiritual. Función
del Estado es la de sostener subsidiariamente a la familia y ayudarla a cumplir
dignamente su propia función. Los derechos de la familia.
26 El Papa Juan Pablo II ha
recordado al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede en los primeros
días de este año, la importancia de la Ley Natural, que está en la base del
derecho de gentes, del derecho internacional y de todos los derechos,
incluyendo los de la familia. La familia debe conocer bien sus derechos naturales
para que ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad: ni el Estado debe
suplantar a la familia, ni la familia actual, con el avance y la complejidad
del mundo, puede prescindir de la protección del Estado. Es normal, además, que
se creen otras organizaciones no estatales, sean económicas, educacionales,
deportivas, artísticas, religiosas, que ayuden a la familia en su función
educadora de los hijos según el deseo de los padres y con las normales
regulaciones legales del Estado. Este es un derecho de las familias, del cual
participa la Iglesia y que no debe ser impedido de ningún modo.
El derecho de la familia a la
educación de los hijos
27 En ocasiones no basta que las
familias conozcan sus derechos, pues los programas estatales no están plenamente
dentro del ordenamiento de la Ley Natural. Así en Cuba, a determinada edad y
dependiendo de los distintos lugares de residencia, los padres de familia no
tienen la opción de elegir para sus hijos entre una escuela de régimen interno
y otra de frecuencia diaria viviendo el adolescente bajo el techo paterno; pues
la única posibilidad que tiene el menor para realizar sus estudios es en
régimen de internado. Así debe cursar el pre-universitario y en muchos casos la
enseñanza secundaria.
28 Para algunos muchachos y
muchachas provenientes de familias fraccionadas, con viviendas reducidas o
inadecuadas, el internado puede ser una solución, aunque a ellos no les guste.
Pero, aún siendo estos casos lamentablemente numerosos, no son la regla
general, pues un gran número de familias y de adolescentes, incluso con
condiciones habitacionales deficientes, prefieren que los menores realicen sus
estudios en una escuela externa.
29 En los casos de familias bien
constituidas la permanencia de los adolescentes en lugares lejanos fuera del
hogar crea ante todo trastornos logísticos: suplir la alimentación del hijo o
la hija, ir a verlos cuando no tienen salida, ir a buscarlos cada vez que van
al médico, al dentista, etc. Y todo con grandes dificultades de transporte.
Pero existen además las preocupaciones de los padres por el ambiente del
internado donde viven sus hijos los años más difíciles de la vida sin el
acompañamiento amistoso de los padres, que son irreemplazables, y teniendo en
muchos casos profesores demasiado jóvenes, sin experiencia y sin una adecuada
formación ética. Escuchemos las advertencias del gran educador que fue el Padre
Varela sobre este período de la adolescencia: ?... el poco tino al manejar a
los jóvenes en la edad más peligrosa de la vida es la causa de la
desmoralización de muchos17 ... la edad que propiamente podemos llamar
peligrosa es de quince a dieciocho años?18. Y es precisamente esta etapa de la
vida juvenil señalada por el Padre Varela la que vive con frecuencia el
adolescente cubano fuera del hogar. Los padres de familia cubanos que se hallan
ante esta situación sienten temor a iniciaciones sexuales muy tempranas en unos
y otras, a embarazos precoces, a riñas con violencia, robos frecuentes, etc;
cosas todas que pueden ocurrir. El menor que no se ha visto implicado
directamente en situaciones de este género cambia en muchas ocasiones su
carácter, sea por vivir a la defensiva, sea por haber adoptado el estilo común
para sobrevivir.
30 No es la primera vez que me
refiero a este grave problema, pero al recordar al Padre Varela educador,
considero que es oportuno insistir en darle una adecuada solución, para bien de
muchas familias habaneras y cubanas. Este es un tema que siempre está presente
en las reuniones del Movimiento Familiar Cristiano, en el Consejo Pastoral, en
la Unión de Mujeres Católicas; donde aparece una y otra vez el normal reclamo
de las familias de sus derechos respecto a la educación de sus hijos.
La educación católica
31 Para las familias católicas, que
se ven forzadas a aceptar para sus hijos el único modelo de educación
existente, es causa de disgusto también que los domingos en que no hay salida
de la beca los muchachos y muchachas se queden sin la celebración de la misa
dominical o también que tengan que vivir los días de la Semana Santa sin
participar en los oficios sagrados, incluso a veces los de Pascua de
Resurrección. Afortunadamente el día de Navidad lo pasan ahora con sus
familias, gracias a la petición hecha por el Papa Juan Pablo II en ocasión de
su visita a Cuba. La ausencia de la escuela católica en Cuba es siempre una
espina en el corazón de la Iglesia. El cumplimiento de la Ley Natural en cuanto
se refiere a la libertad de los padres respecto a situaciones reales en la
educación de sus hijos podría abrir caminos de esperanza para muchas familias
cubanas.
Relaciones intrafamiliares
32 Además de los factores históricos
y externos que afectan la vida familiar en Cuba, hay otros factores
intrafamiliares, relacionados con aquellos, que actúan como condicionantes
dentro de la familia misma. Citemos uno de gran importancia, como es el desdibujamiento
de la figura del padre de familia. Es frecuente hoy la ausencia del padre,
ausencia física o ausencia en la toma de decisiones, en el ejercicio de la
autoridad familiar, en la representatividad social de la familia. Los divorcios
numerosos y frecuentes y las uniones libres, que dejan a los niños al cuidado
de la mujer, hacen al hombre cada vez más irresponsable en el ámbito familiar.
33 Que la mujer tenga un papel en la
sociedad y en la familia no significa que el hombre pierda el suyo. Impulsar un
cierto estilo reivindicativo por parte de la mujer dentro del núcleo familiar,
basado en su independencia económica, conspira contra la complementariedad del
esposo y la esposa en una tarea común, como es la vida del hogar y la educación
de los hijos. La figura del padre se hace cada vez más desvaída: trabaja fuera
del lugar donde vive, pasa temporadas largas de estancia fuera del país, tiene
varias ocupaciones que absorben su tiempo, etc., o está, pero es como si no
estuviera. La mamá es quien lleva a los niños a la escuela, al médico, la que
consigue el uniforme escolar y los zapatos del niño, va a las reuniones de
padres en la escuela, que son más bien reuniones de madres. En Cuba se está
instituyendo progresivamente un matriarcado y la crisis del padre afecta de
modo creciente tanto al niño como a la niña y más tarde a los jóvenes. No
conozco aún los datos del último censo, pero será interesante saber el número
de hogares en Cuba que descansan sobre los hombros de una mujer sola. En esto
ha tenido un peso devastador el extraordinario número de divorcios y uniones
?libres?. Las perspectivas de futuro no son así halagüeñas, pues faltan
paradigmas, modelos que las nuevas generaciones puedan tener ante sí para
inspirarse en ellos. ¿Cómo podrán mañana crear un hogar, organizar su vida
familiar, complementarse mutuamente en su amor de esposos y formar a sus hijos,
si de niños y adolescentes no vivieron nunca esa dulce experiencia en el hogar?
Revertir estas previsiones no es nada fácil, a menos que se cambien líneas
actuales de orientación para hacerlas más acordes con la Ley Natural y que la
mal llamada ?educación sexual? sea reemplazada por una verdadera ?educación
para el amor?, que tenga integralmente en cuenta al hombre y la mujer como
personas diversas y complementarias y que facilite una formación capaz de
mostrar a los jóvenes la senda para alcanzar un ideal y no la mecánica
biológica para obtener placer ?sin riesgos?.
Acoger los hijos que Dios envía
34 Los esposos deben acoger la vida
como un regalo maravilloso de Dios. Comprendo los muchos obstáculos que las
familias encaran para su establecimiento y consolidación. El primero de todos,
la falta de una vivienda digna, aunque sencilla, donde crear un nuevo hogar. Ni
compartir el techo paterno de uno de los cónyuges, ni aplazar sin fecha el
matrimonio, manteniendo relaciones eventuales y viviendo separados, son
condiciones propicias para estrechar los lazos de amor conyugal que posibiliten
la alegre acogida de los hijos. Todos debemos sentirnos cuestionados seriamente
por esta situación que puede conducir a los esposos a evitar a toda costa el
nacimiento de un niño, acudiendo incluso al crimen del aborto.
35 Pero aún en la más dramática de
las situaciones, les pido a los jóvenes esposos que no caigan en el pecado
horrendo de impedir el nacimiento de un niño amado por Dios desde el mismo
momento de su concepción. Pido a las familias que acompañen comprensivamente y
ayuden por todos los modos posibles a quienes se ven en la tentación de segar
una vida inocente en el seno materno.
Deben también los médicos, y todos
los que se dedican al cuidado de la salud, comprender lo que implica para la
mujer un aborto, como acto contrario a la vida, desde el punto de vista físico,
psíquico, moral y espiritual y desaconsejarlo siempre.
La pobreza
36 No sólo los problemas
relacionados con la vivienda, sino los que provienen de los bajos ingresos
familiares crean situaciones que hacen difícil la vida de la familia. Aunque la
escuela y los cuidados de salud son gratuitos, los salarios no se ajustan en
general al costo de la vida. Los profesionales, empleados y obreros que no
reciben ayuda económica de familiares o amigos que viven en el extranjero se
ven forzados a realizar algún tipo de actividad laboral legal o ilegal
simultánea a su trabajo, que les reporte algún beneficio económico. ¡Cuánto
esfuerzo, pero también cuánta zozobra, cuántos temores y cuánta inquietud de
conciencia, por ejemplo en aquellos que no pueden pagar los altos impuestos
para legitimar su limitada actividad!
37 Los sacerdotes acogen con una
frecuencia mayor que la esperada, las angustias de la gente. ¿Es pecado actuar
así cuando sentimos que los gastos sobrepasan nuestras posibilidades en la economía
familiar?, preguntan los fieles. Comprendo estas graves preocupaciones y las
que nos cuentan las familias de los ancianos que son visitados por los
voluntarios de Cáritas o que vienen a nuestros comedores alguna vez por semana,
y por la gran cantidad de personas necesitadas que tocan a nuestras puertas, y
me pregunto y dejo la pregunta a quienes deben responder: ¿no es posible
reducir racionalmente los altos pagos de impuestos para que lo ilegal se haga
legal y desaparezcan muchas zozobras?, ¿por qué no se puede dar un mayor margen
de participación a la iniciativa personal y familiar de forma legal y aún
favorecer de modo conveniente la laboriosidad y la creatividad de nuestro
pueblo en la agricultura, en las artes manuales, en servicios, en trabajos de
diversa índole, incluso asociándose varios legalmente para ganar dignamente su
sustento? Éste es el mejor modo de evitar la corrupción.
38 Existe un problema ético en la
distribución de la riqueza, ésta debe hacerse con justicia. Pero se exige
también una postura ética ante el hombre que es capaz de enfrentar con su labor
el déficit económico de su familia y no es apoyado en su esfuerzo por lograrlo,
sino que ve su actividad dificultada por disposiciones restrictivas. ¿Debe ser
forzosamente así?
La solución más frecuente: irse
de Cuba
39 La falta de confianza de muchos
en una posibilidad de mayor holgura económica sin sobresaltos y angustias los
lleva a emigrar del país por cualquier vía. Hoy se da cada vez más el caso de
un miembro de la familia que emigra para ayudar a sostener a los que deja
atrás, sin mencionar los matrimonios, divorcios, búsquedas de ciudadanía
extranjera, invitaciones a viajar que no tienen retorno, etc., como vías para
irse de Cuba. La familia cubana se halla duramente afectada por una emigración
de contornos dramáticos que incluye el riesgo de lanzarse al mar de cualquier
modo para llegar a los Estados Unidos. Es necesario que el cubano viva en un
clima de confianza que le permita pensar en un proyecto posible de vida
personal y familiar y no pierda la esperanza de poder alcanzar con serenidad un
futuro mejor en su propia Patria. La desesperanza es hoy la primera causa de
emigración. La familia cubana está gravemente dañada por el fraccionamiento que
ella produce y la emigración es también causa de sufrimientos para quienes la eligen
o se ven forzados a ella.
Comprendo y comparto esta Cruz de
tantos cubanos de aquí y de otras partes del mundo
40 No podemos olvidar que el Padre
Varela conoció en sí mismo la dureza del exilio, sufrida hoy en mayor o menor
grado por un buen número de cubanos que viven fuera de su país. La Iglesia
Católica en Cuba, pasando por encima de opciones políticas y aún de
enfrentamientos dolorosos, no cesa de recordar la unidad en el amor que debe
reinar entre todos los que somos hijos de esta tierra y para ello acude siempre
a la oración confiada a la Virgen de la Caridad, Nuestra Madre, pidiéndole a
Ella nos alcance del Señor el don de la fraternidad entre los cubanos, que debe
pasar, cuando sea necesario, por un serio empeño de reconciliación.
Amor misericordioso
41 Es propio del cristianismo una
mirada misericordiosa sobre el conglomerado humano y sobre cada hombre y cada
mujer. Jesucristo, de cara a aquellos que lo seguían en gran número, exclamó:
?Siento pena de esta multitud porque andan como ovejas que no tienen pastor?19.
No sólo debe ser la mirada del Pastor y Obispo la que se fije con misericordia
en la multitud, también la de los gobernantes. Es hora ya de pasar del Estado
justiciero, que exige sacrificios y ajusta cuentas, al Estado misericordioso,
dispuesto primero a tender una mano compasiva antes que a ejercer controles y
sancionar la infracción. No me refiero aquí a la necesaria acción contra la
delincuencia homicida, el tráfico de drogas y todo cuanto corrompe o dañe al
prójimo, sino a una consideración del poder que dé espacio al amor y esto aún
frente a grandes males sociales; pues ?no hace bien el que señala el daño y
arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando
al daño?20. Ese remedio blando es la misericordia.
42 Es verdad que utilizo un lenguaje
no frecuente dentro de los sistemas económicos y políticos vigentes. Es el de
la doctrina social de la Iglesia. No parecía ser tampoco un lenguaje adecuado
el de Varela, sacerdote, ni aún el de Martí, político, con respecto a las ideas
comunes de su tiempo; pero hay en ambos patriotas el eco de las palabras de
Jesús, que invitan siempre al amor y a la comprensión, las mismas que
escuchamos con admiración y no hemos puesto en práctica. De ahí viene la crisis
actual de la civilización occidental. En ella sistemas materialistas
antagónicos se han disputado la hegemonía, porque gobernantes y gobernados no
han tenido en cuenta la Carta Magna del Reino de Dios promulgada por Jesús en
el Sermón de la Montaña. Allí se establece que del espíritu del hombre dependen
su felicidad y la marcha del mundo, no de la economía, no de las hazañas
militares, no de la producción de bienes materiales. El influjo saludable del
Sermón de la Montaña se halla vivo en Varela y también en Martí. Ellos no
fueron materialistas, sino hombres de espíritu.
La esperanza que anuncia la Iglesia
43 Como hombres y mujeres de
espíritu los invito a acoger el Código de Jesús para una vida plena y feliz: (cf.
Mat.5, 3-11).
Dichosos los pobres,
los espiritualmente pobres, ...no los suficientes y
poderosos.
Dichosos los que lloran,
los que sufren, ...no los que triunfan.
Dichosos los que son perseguidos
por procurar la justicia, ...no los que procuran la justicia
con mano dura.
Dichosos los que trabajan
por la Paz, ...no quienes propugnan el odio de clases, de
raza o de religión.
Dichosos los que son perseguidos, calumniados, ...por decir
estas cosas y vivirlas.
El Sermón de la Montaña es una
invitación de Jesús dirigida a lo mejor del ser humano. Es un llamado a
sobrepasarnos, pero no en gestos o realizaciones grandiosas, sino en sencillez,
en humildad. La acogida a esta propuesta requiere de parte nuestra un esfuerzo
incesante por la virtud. Es así como toma cuerpo la ética cristiana, la misma
que Félix Varela nos propone.
La libertad
44 Sólo un hombre realmente libre
puede hacer la opción que lo lleve a una postura ética de este género. Por esta
razón el Padre Varela es un apasionado de la libertad del hombre. Él, que denunciara
la esclavitud como el gran mal moral de Cuba en el siglo XIX y murió deseando
ver a Cuba libre en el concierto de las naciones, fue en el Seminario San
Carlos, un educador de la libertad de cada cubano, empezando por sus
discípulos. ¿Qué otra cosa es, pues, enseñar a pensar? A sus alumnos de
filosofía los enseñó a pensar reflexivamente, no a memorizar. Su método
pedagógico consistía en hacer que el hombre, libre de todo condicionamiento,
encontrara la verdad que lleva dentro de sí mismo y con libertad de espíritu se
decidiera adherir a ella. Hay que educar a los cubanos para la libertad.
45 En la educación de nuestros
adolescentes y jóvenes cubanos es necesario volver al método de Varela. Hay que
educar a los jóvenes para la libertad, ellos deben aprender a pensar. Hay
demasiada memorización de hechos, de textos históricos, de frases sacadas de
contexto, y aún de consignas, pero falta interiorización y capacidad de
decisión para comprender y asumir lo que las palabras dicen. Repetición y
aceptación pasiva de lo memorizado es ideología, descubrir y ejercitar la
facultad reflexiva para tomar decisiones es pensar. La posibilidad de asumir
una postura ética depende de la libertad primordial de cada ser humano, que
nosotros tenemos el deber de educar, pues se trata del don más preciado de Dios
al hombre, el que lo constituye como tal, el que lo hace diferente a todos los
seres vivos condicionados por leyes biológicas e instintos. Las leyes civiles
deben garantizar la libertad, pero no proviene la libertad de las leyes
civiles: el hombre es libre porque así lo ha creado Dios. Por esto el respeto a
la libertad es sagrado. ?La independencia y libertad nacional son hijas de la
libertad individual?21.
46 En nuestras catequesis, en los
encuentros de reflexión de jóvenes y adultos debemos utilizar el método de
Varela para educar a los fieles cristianos en la libertad verdadera de los
hijos de Dios.
47 Estamos conmemorando los 150 años
de la muerte del Padre Varela, que encuentra en su partida un relevo en José
Martí, nacido el mismo año de su muerte. Los recordamos juntos porque ambos
fueron luchadores no sólo por la libertad de Cuba, sino por la libertad del
hombre. Sólo hombres libres pueden construir la Patria libre que uno y otro
soñaron. Rindamos al Padre Varela en este aniversario de su muerte el homenaje
de un corazón libre, que busque incesantemente la verdad en el amor para obrar
el bien en favor de nuestros hermanos, de la familia y de la Patria.
Conclusión.
48 Los invito también en este
aniversario a que tengan una oración constante para que el Padre Félix Varela,
al ser beatificado por la Iglesia, brille como modelo de santidad en Cuba y en
toda la América del Norte y del Sur, y a los jóvenes que sientan latir en sus
corazones esa inquietud que experimentara el joven Varela por ?salvar almas?22,
les pido que se pregunten ante Jesucristo si Dios los llama a seguir al Padre
Félix Varela por el camino luminoso del sacerdocio. Muchos cubanos pueden estar
esperando la respuesta de varios de ustedes.
49 Confiémosle al Siervo de Dios
íntimamente, cada uno de nosotros, nuestra Patria, su futuro y aquel programa
que el Papa trazó a la Iglesia en Cuba, en su visita de hace cinco años, para
apoyar a los jóvenes, cuidar a las familias y convocar a nuestro pueblo a la esperanza.
50 Queridos hermanos y hermanas:
Pongo esta carta en sus manos después de haberla escrito bajo la mirada dulce y
serena de la Virgen de la Caridad del Cobre a quien confío sus frutos en el
corazón de sus hijos cubanos, el más grande de todos, que su Hijo, Nuestro
Salvador Jesucristo, sea conocido, amado y descubierto por el pueblo cubano
como su grande y definitiva Esperanza.
Los bendice con afecto su Obispo,
Cardenal Jaime Ortega Alamino
Arzobispo de La Habana
Febrero 25, 2003
NOTAS:
1 José Ignacio Rodríguez. ?Vida del
Presbítero Don Félix Varela?. Imprenta ?O novo mundo?, Nueva York, 1878, página
404.
2 Padre Félix Varela. ?Cartas a Elpidio:
Sobre la impiedad?, Carta Segunda. Ediciones de la Conferencia de Obispos
Católicos de Cuba (COCC), 1996, página 58.
3 Ibíd., página 49.
4 Ibíd., página 60.
5 Padre Félix Varela, Obra citada,
Carta Sexta, página 182.
6 Padre Félix Varela, Obra citada,
Carta Segunda, página 33.
7 José Martí. ?Obras Completas?: II
-Notas en Cuaderno de Trabajo: Amor. Editorial Lex, La Habana, 1946. Tomo II,
página 1674.
8 Padre Félix Varela. Obra citada,
Carta Segunda, página 64.
9 Ibíd., página 18.
10 Ibíd., página 182.
11 Evangelio de San Juan (Jn. 8,32).
12 Padre Félix Varela. Obra citada,
Carta Sexta, página 175.
13 Evangelio de San Mateo (Mt.
16,18).
14 Padre Félix Varela. ?Cartas a Elpidio:
Sobre la superstición?. Carta Segunda. Ediciones de la COCC, 1996, página 55.
15 Mt. 28,18.
16 Padre Félix Varela. Obra citada,
página 56.
Teodosio I, el Grande (378-395),
emperador cristiano y protector del cristianismo. En el año 390, cuando turbas
reunidas en Tesalónica dieron muerte al representante imperial, Teodosio ordenó
la represalia, provocando la muerte de miles de personas. Al conocer este
hecho, Ambrosio, obispo de Milán, le impuso al emperador una severa penitencia
pública y le prohibió asistir a los oficios litúrgicos. Ocho meses duró la
penitencia del emperador arrepentido, alejado de la comunidad cristiana y sin
usar ninguna insignia imperial, hasta que el propio Ambrosio le dio la paz.
17 Padre Félix Varela. ?Cartas a Elpidio:
Sobre la impiedad?. Carta Cuarta, página 112.
18 Ibíd., página 117.
19 Evangelio de San Marcos (Mc.
6,34).
20 José Martí. ?Obras Completas?:
Escenas norteamericanas:1883, Cartas de Martí. Tomo I, página 1517.
21 Padre Félix Varela. ?Escritos
políticos?. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1977, página 41.
22 José Ignacio Rodríguez. Obra
citada, página 6.
Copyright © 1997-2003 - LA NUEVA
CUBA
NOSTROMO PUBLISHING
CORP. All Rights Reserved
ZS03030207