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Título: |
Aritmética emocional |
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Título Original: |
Emotional Arithmetic |
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Director: |
Paolo Barzman |
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En cartelera: |
Si |
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Año: |
2008 |
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Público: |
2-3 (Adultos-Jóvenes) |
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Contenidos: |
VD |
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Formato: |
Cine |
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Valoración Artística: |
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Valoración moral: |
Adecuada |
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Informe: |
Año de producción: 2007 Dirección: Paolo Barzman Intérpretes: Gabriel Byrne, Roy Dupuis, Dakota Goyo, Christopher Plummer, Susan Sarandon, Max Von Sydow. Guión: Jefferson Lewis Música: Normand Corbeil Fotografía: Luc Montpellier Distribuye en Cine: Golem Duración: 99 min. Género: Drama
Recuerdos del holocausto
El holocausto y sus consecuencias han dado pie casi a todo un subgénero cinematográfico. A él pertenece esta película canadiense de Paolo Barzman, un director bregado sobre todo en televisión, en series como Cazatesoros y La zona muerta.
Aquí adapta una novela de Matt Cohen, donde Melanie, una mujer judía que vive en una granja en el campo con su marido, profesor universitario jubilado, recibe una noticia inesperada. Jakob, el hombre que la salvó a ella y a Christopher en 1945, cuando ambos eran niños, en el campo de paso de Darcy, en Francia, está vivo. No acabó en Auschwitz, pero sí en el gulag soviético. Conmovida, Melanie acoge en su casa al ahora anciano Jakob, a quien acompaña, por sorpresa, Christopher.
Estamos ante una de esas historias de tipos traumatizados, que se sostiene gracias a un reparto excepcional (Susan Sarandon, Christopher Plummer, Gabriel Byrne, Max von Sydow), que ayuda a hacer creíble lo que resulta bastante inverosímil. No hay mucha habilidad en la introducción de breves flash-backs en blanco y negro de la época del campo; tampoco se entiende esa especie de historia de amor frustrado entre Melanie y Christopher, y los elementos de locura -se quiere presentar cómo el dolor ha afectado a los personajes- tienen un punto disparatado que no está bien hilado en la trama.
Suenan pretenciosas las palabras, repetidas en dos ocasiones -"Si me preguntas si creo en Dios, debo preguntarte '¿Cree Dios en mí?'"-, y a las que dan ganas de apostillar, "¿debería?". Quizá lo más sugerente es el momento en que se descorre levemente el velo de cinismo del marido, para señalar el sufrimiento de las personas que parecen no tener derecho a sufrir, al compararse con las que han sufrido horrores del calibre del holocausto y el gulag. (Decine21 / Aceprensa / Almudí JD-AG)
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