1ªCORINTIOS
PRIMERA EPISTOLA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS
Cap.1
1 Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús, por la voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, 1Co 03, 4
2 a la Iglesia de Dios en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, junto con todos los que invocan en todo lugar el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor suyo y nuestro: Hch 18, 1
3 gracia y paz a vosotros, a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
4 Doy continuamente gracias a mi Dios por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido concedida en Cristo Jesús,
5 porque en él fuisteis enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia,
6 de modo que el testimonio de Cristo se ha confirmado en vosotros,
7 y así no carecéis de ningún don, mientras esperáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;
8 él os confirmará hasta el final, para que seáis hallados irreprensibles el Día del Señor nuestro Jesucristo.
9 Fiel es Dios, por quien fuisteis llamados a la unión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.
10 Os exhorto, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos tengáis un mismo lenguaje, y no haya divisiones entre vosotros, sino que viváis unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir.
11 Pues he sabido acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros;
12 a saber, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo. Yo de Apolo. Yo de Cefas. Yo de Cristo. Hch 18, 1
13 ¿está dividido Cristo? ¿Acaso Pablo fue crucificado por vosotros o fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?
14 Doy gracias a Dios porque no bauticé a ninguno de vosotros, excepto a Crispo y a Gayo, Hch 18, 1 Hch 19, 1 Rm 16, 23
15 para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.
16 Bauticé también a la familia de Estéfanas. Fuera de éstos no recuerdo haber bautizado a ningún otro. 1Co 16, 15
17 Pues Cristo no me envió a bautizar sino a evangelizar; con sabiduría de palabras, para no desvirtuar la cruz de Cristo.
18 Porque el mensaje de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios.
19 Pues está escrito: "Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la prudencia de los prudentes" Is 29, 14
20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el investigador de este mundo? ¿No hizo Dios necia la sabiduría de este mundo? Is 44, 25
21 En efecto, ya que, en la sabiduría de Dios, el mundo por medio de su sabiduría no conoció a Dios, quiso Dios salvar a los creyentes, por medio de la necedad de la predicación.
22 Pues los judíos piden signos, los griegos buscan sabiduría; Jn 04, 48 Lc 11, 29 Mc 08, 12 Mt 12, 36
23 nosotros en cambio predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles;
24 mas para los llamados, judíos y griegos, predicamos a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
25 Porque lo necio de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
26 Considerad si no, hermanos, vuestra vocación; pues no hay entre vosotros muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; Mt 11, 25
27 sino que Dios escogió la necedad del mundo para confundir a los sabios y Dios eligió la flaqueza del mundo, para confundir a los fuertes;
28 escogió Dios a lo vil, a lo despreciable del mundo, a lo que es nada, para destruir lo que es,
29 de manera que ningún mortal pueda gloriarse ante Dios.
30 Pues de El os viene que estéis en Cristo Jesús, a quien Dios hizo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención,
31 para que, como está escrito: "El que se gloría, que se gloríe en el Señor". Jr 09, 24
Cap.2
1 Y yo, cuando viene a vosotros, hermanos, no vine a anunciaros el misterio de Dios con sublime elocuencia o sabiduría,
2 pues no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado.
3 Y me he presentado ante vosotros débil, y con temor y mucho temblor, Hch 18, 1
4 y mi mensaje, y mi predicación, no se han basado en palabras persuasivas de sabiduría, sino en la manifestación del Espíritu y del poder, Mt 10, 20
5 para que vuestra fe no esté fundamentada en sabiduría humana, sino en el poder de Dios.
6 Ahora bien, enseñamos sabiduría entre los perfectos, pero una sabiduría no de este mundo ni de los príncipes de este mundo, que son deleznables;
7 sino que enseñamos la sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, que Dios predestinó, antes de los siglos, para nuestra gloria.
8 Sabiduría que ninguno de los príncipes de este mundo ha conocido, porque, de haberla conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria;
9 sino que, según está escrito: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman. Is 64, 4
10 A nosotros en cambio, Dios nos lo reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, incluso las profundidades de Dios.
11 Pues ¿qué hombre sabe lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, lo que hay en Dios nadie lo ha conocido sino el Espíritu de Dios.
12 Pero nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos los dones que Dios nos ha concedido;
13 y enseñamos estas cosas no con palabras aprendidas por sabiduría humana, sino con palabras aprendidas del Espíritu, expresando las cosas espirituales con palabras espirituales.
14 El hombre no espiritual no percibe las cosas del Espíritu de Dios, pues son necedad para él y no puede conocerlas, porque sólo se pueden enjuiciar según el Espíritu.
15 Por el contrario, el hombre espiritual juzga de todo, y a él nadie es capaz de juzgarle.
16 "Porque ¿quién conoció la mente del Señor, para darle lecciones?" Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo. Is 40, 13
Cap.3
1 Por mi parte, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
2 Os di a beber leche, no alimento sólido, pues todavía no podíais soportarlo; ni siquiera ahora podéis, Hb 05, 13
3 pues sois todavía carnales. Porque mientras hay entre vosotros envidias y discordias, ¿no continuáis siendo carnales y comportándoos a lo humano?.
4 Pues cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y otro: Yo de Apolo, ¿no procedéis a lo humano? 1Co 01, 1
5 ¿Qué es Apolo? ¿Qué es Pablo? Ministros, por medio de los cuales habéis creído; y cada uno según el Señor le ha concedido.
6 Yo planté, Apolo regó, pero es Dios quien dio el incremento; Hch 18, 1
7 de tal modo que ni el que planta es nada, ni el que riega, sino el que da el incremento, Dios.
8 El que planta, pues, y el que riega son una misma cosa; pero cada uno recibirá su propia recompensa, según su propio trabajo.
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios; vosotros sois campo de Dios, edificación de Dios. Mt 13, 37
10 Según la gracia de Dios que me ha sido dada, puse los cimientos como sabio arquitecto; otro edifica sobre ellos. Cada uno mire cómo edifica,
11 pues nadie puede poner otro cimiento distinto del que está puesto, que es Jesucristo.
12 Si alguien edifica sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o paja,
13 la obra de cada uno quedará al descubierto; aquel día la pondrá de manifiesto, porque se revelará con fuego, y el fuego probará el valor de la obra de cada uno.
14 Si la obra que uno edificó permanece, recibirá el premio;
15 si su obra arde, sufrirá daño; sin embargo, él se salvará, pero como a través del fuego.
16 ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? 1Co 06, 19 2Co 06, 16
17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, que sois vosotros, es santo. Jn 02, 21
18 Nadie se engañe: si alguno entre vosotros se tiene por sabio según el mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio.
19 Pues la sabiduría de este mundo es necedad delante de Dios. Porque está escrito: "El atrapa a los sabios en su astucia" Jb 05, 13
20 Y en otro lugar: "El Señor conoce los pensamientos de los sabios, y sabe que son vanos". Sal 94, 11
21 Por tanto, nadie se gloríe en los hombres; porque todas las cosas son vuestras:
22 ya sea Pablo o Apolo o Cefas; ya sea el mundo, la vida, o la muerte; ya sea lo presente o lo futuro; todas las cosas son vuestras,
23 vosotros sois de Cristo, y Cristo de Dios.
Cap.4
1 Así han de considerarnos los hombres: ministros de Cristo y administradores de los misterios de Dios. 1Co 16, 10
2 Por lo demás, lo que se busca en los administradores es que sean fieles.
3 En cuanto a mí, poco me importa ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano. Ni siquiera yo mismo me juzgo.
4 Pues, aunque en nada me remuerde la conciencia, no por eso quedo justificado. Mi juez es el Señor.
5 Por tanto, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor: El iluminará lo oculto de las tinieblas y pondrá de manifiesto las intenciones de los corazones; entonces cada uno recibirá de parte de Dios la alabanza debida. Mt 07, 2
6 Estas cosas, pues, hermanos, las he aplicado a mí mismo y a Apolo por vuestra causa, para que en nosotros aprendáis aquello de: No ir más allá de lo escrito, para que nadie se enorgullezca a favor de uno, en contra de otro.
7 Porque ¿quién te enaltece? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías, como si no lo hubieras recibido? Jn 03, 27
8 Ya estáis satisfechos, ya os habéis enriquecido; sin nosotros habéis llegado a reinar. Ojalá reinaseis, para que también nosotros reináramos con vosotros.
9 Porque pienso que Dios, a nosotros los apóstoles, nos ha puesto los últimos, como condenados a muerte, pues nos hemos convertido en espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres.
10 Nosotros, necios por Cristo; vosotros, prudentes en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros honrados, nosotros despreciados.
11 Hasta el momento presente pasamos hambre, sed, desnudez, somos abofeteados, andamos errantes,
12 y nos esforzamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen y bendecimos, nos persiguen y lo soportamos, Hch 18, 1
13 nos ultrajan y respondemos con bondad. Hemos venido a ser hasta ahora, como la basura del mundo, el desecho de todos.
14 No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos queridísimos.
15 Pues aunque tengáis diez mil pedagogos en Cristo, no tenéis muchos padres, porque yo os engendré en Cristo Jesús por medio del Evangelio.
16 Por consiguiente, os suplico: sed imitadores míos. 1Co 11, 2 Flp 03, 17
17 Por esto os envié a Timoteo, que es mi hijo queridísimo y fiel en el Señor, para que os recuerde mis normas de conducta, que son las de Cristo, tal como enseño por doquier en todas las iglesias.
18 Algunos se han engreído, como si yo no hubiese de volver a vosotros;
19 pero pronto iré a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré no la palabrería de esos orgullosos, sino su eficacia;
20 que no consiste el Reino de Dios en hablar sino en hacer.
21 ¿Qué preferís? ¿Que vaya a vosotros con la vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?
Cap.5
1 Es voz pública que entre vosotros hay fornicación, y tal fornicación que ni entre los gentiles se da, hasta el punto de que alguno tiene la mujer de su padre. Dt 22, 1
2 ¿Y vosotros estáis engreídos, y no habéis hecho más bien duelo, para que sea echado de en medio de vosotros quien realizó tal acción?
3 Yo, por mi parte, ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya he juzgado, como si estuviera presente, al que así obró:
4 en el nombre del Señor nuestro Jesús, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús,
5 que ése sea entregado a Satanás para castigo de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el Día del Señor.
6 No está bien vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Ga 05, 9 Mt 13, 33
7 Expurgad la levadura vieja, para que seáis masa nueva, ya que sois ázimos. Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, fue inmolado. Ex 12, 1
8 Por tanto celebremos la fiesta, no con levadura vieja ni con levadura de malicia y de perversidad, sino con ázimos de sinceridad y de verdad. Dt 16, 1 Ex 13, 1
9 Os escribí en mi carta que nos mezclaseis con los fornicarios.
10 Pero no me refería, ciertamente, a los fornicarios de este mundo, o a los avaros o a los ladrones, o a los idólatras, pues entonces tendríais que salir de este mundo. Mt 15, 19
11 Lo que os escribí es que no os mezclaseis con quien, llamándose hermano, fuese fornicario, avaro, idólatra, malediciente, borracho o ladrón. Con éstos ni comer siquiera.
12 Pues ¿por qué voy yo a juzgar a los de fuera? ¿No juzgáis vosotros a los de dentro? Mc 04, 10
13 A los de fuera los juzgará Dios. ¡Echad de entre vosotros al malvado! Mt 18, 17
Cap.6
1 ¿Como se atreve alguno de vosotros, que tiene un pleito con otro, a demandar justicia ante los infieles, y no ante los santos?
2 ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo va a ser juzgado por medio de vosotros, ¿no sois capaces de juzgar causas menores?
3 ¿No sabéis que juzgaremos a los ángeles? Pues cuánto más las cosas ordinarias de la vida.
4 Por tanto, si tenéis pleitos sobre estas cosas ordinarias, tomad como jueces a los menospreciados en la Iglesia.
5 Para vergüenza vuestra lo digo:¿Es que no hay entre vosotros ni un solo sabio que pueda mediar como juez entre sus hermanos,
6 sino que vais a pleitear hermano contra hermano, y eso ante infieles?
7 De todos modos ya es una falta vuestra que haya pleitos entre vosotros. ¿Por qué no preferís sufrir la injusticia? ¿Por qué no preferís ser despojados? Mt 05, 40
8 Al contrario, sois vosotros los que hacéis injusticias y despojáis, y precisamente a vuestros hermanos.
9 ¿Acaso no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maledicientes, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios.
11 Y esto erais algunos. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre de Jesucristo el Señor y en el Espíritu de nuestro Dios.
12 Todo me es lícito; pero no todo conviene. Todo me es lícito; pero no me dejaré dominar por nada. 1Co 10, 23
13 La comida para el vientre, y el vientre para la comida. pero Dios destruirá lo uno y lo otro. Por otra parte, el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.
14 Y Dios, que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros por su poder.
15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿voy a tomar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una meretriz? De ninguna manera.
16 ¿No sabéis que el que se une a una meretriz se hace un cuerpo con ella? Porque, dice la Escritura: Serán los dos una sola carne. Gn 02, 24
17 En cambio, el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él. Jn 17, 23
18 Huid de la fornicación. Todo pecado que un hombre comete queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica peca contra su propio cuerpo.
19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? 1Co 03, 16 2Co 06, 16 Jn 02, 21
20 Habéis sido comprados mediante un precio. Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo.
Cap.7
1 En cuento a lo que me habéis escrito, más le vale al hombre no tocar mujer;
2 pero por el peligro de fornicación, tenga cada uno su mujer y cada una tenga su marido.
3 El marido dé el débito conyugal a la mujer; y lo mismo la mujer al marido.
4 La mujer no es dueña de su propio cuerpo, sino el marido; del mismo modo, el marido no es dueño de su propio cuerpo, sino la mujer.
5 No os defraudéis el uno al otro, a no ser de mutuo acuerdo, por algún tiempo, para dedicaros a la oración; y de nuevo volved a vivir como antes, para que Satanás no os tiente por vuestra incontinencia.
6 Esto lo digo como condescendencia, no como mandato.
7 Me gustaría que todos los hombres fuesen como yo; pero cada cual tiene de Dios su propio don, uno de una manera, otro de otra.
8 Pero digo a los no casados y a las viudas; más les vale permanecer como yo.
9 Y si no pueden guardar continencia, que se casen; mejor es casarse que abrasarse.
10 En cambio, a los casados, mando, no yo sino el Señor, que la mujer no se separe del marido, Mt 19, 6
11 y en caso de que se separe, permanezca sin casarse o reconcíliese con su marido, y que el marido no despida a su mujer. Lc 16, 18 Mc 10, 12 Mt 05, 32 Mt 19, 9
12 A los demás les digo yo, no el Señor: si algún hermano tiene una mujer no creyente, y ella consiente en habitar con él, no la despida;
13 y si alguna mujer tiene un marido no creyente, y éste consiente en habitar con ella, no despida al marido.
14 Porque el marido no creyente es santificado por la mujer, y la mujer no creyente es santificada por el hermano. De no ser así, vuestros hijos serían impuros, y ahora son santos.
15 Pero si el no creyente se separa, que se separe. En este caso, ni el hermano ni la hermana quedan ligados; porque Dios nos ha llamado a vivir en paz.
16 Pues ¿qué sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? ¿Qué sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?
17 Por lo demás, que cada uno permanezca en la condición que le asignó el Señor, en la que tenía cuando le llamó Dios. Así lo dispongo en todas las iglesias.
18 ¿Fue llamado alguien siendo circunciso? Que no lo oculte. ¿Fue llamado siendo incircunciso? No se circuncide.
19 Nada es la circuncisión, y nada la falta de circuncisión; lo importante es la observancia de los mandamientos de Dios.
20 Cada uno permanezca en la vocación en que fue llamado.
21 ¿Fuiste llamado siendo siervo? No te preocupes; y aunque puedes hacerte libre, aprovecha más bien tu condición;
22 porque el que siendo siervo fue llamado en el Señor, es liberto del Señor; igualmente, el que fue llamado siendo libre, es siervo de Cristo.
23 Fuisteis comprados mediante un precio; no os hagáis esclavos de los hombres.
24 Cada uno, hermanos, permanezca ante Dios en el estado en que fue llamado.
25 En cuanto a la virginidad, no tengo precepto del Señor, pero doy un consejo, como quien por la misericordia del Señor merece confianza.
26 Estimo, pues, que por la presente necesidad, más le vale al hombre permanecer como está.
27 ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿No estás unido a una mujer? No busques mujer.
28 Si te casas, no pecas, y si una virgen se casa, no peca. Sin embargo, así tendrán la tribulación en la carne, que yo querría evitaros.
29 Hermanos, os digo esto: el tiempo es corto; por tanto, en lo que resta, los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen;
30 y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen;
31 y los que disfrutan de este mundo, como si no disfrutasen. Porque pasa la apariencia de este mundo.
32 Os quiero libre de preocupaciones. El que no está casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor;
33 el casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer,
34 y está dividido. La mujer no casada y la virgen están solícitas de las cosas del Señor, para ser santas en el cuerpo y en el espíritu; la casada, sin embargo, se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.
35 Os digo esto sólo para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino mirando lo que es más noble y el trato con el Señor, sin otras solicitudes.
36 Si alguno piensa que no se comporta honestamente con su virgen, por estar ella en la flor de la edad, y es conveniente casarla, ponga por obra sus deseo; no peca; pueden casarse.
37 Pero el que permanece firme en su corazón, no por necesidad, sino pudiendo disponer por voluntad propia, y en su corazón determina guardarla virgen, hará bien.
38 Por tanto, quien desposa a su virgen obra bien; y quien no la desposa obra mejor.
39 La mujer está ligada a su marido, mientras éste vive; pero si muere su marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero sólo en el Señor.
40 Más feliz será, sin embargo, si permanece así, según mi consejo; que pienso que yo también tengo el Espíritu de Dios.
Cap.8
1 En cuanto a los animales sacrificados a los ídolos, ya sabemos, porque todos tenemos ciencia. La ciencia hincha, la caridad edifica.
2 Si alguno piensa que sabe algo, todavía no sabe como le conviene saber;
3 pero si uno ama a Dios, ése ha sido conocido por Dios.
4 Ahora bien, en cuanto a comer de los animales sacrificados a los ídolos, sabemos que no hay ídolos en el mundo, y que no hay más dios que el Dios Unico.
5 Porque, aunque algunos sean llamados dioses en el cielo o en la tierra, y de hecho haya muchos dioses y muchos señores,
6 para nosotros, sin embargo, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para quien somos nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas, y nosotros también por él. Jn 01, 4
7 Pero no todos tienen este saber: algunos, acostumbrados hasta ahora a los ídolos, comen esa carne como sacrificada a los ídolos, y su conciencia, que es débil, se mancha.
8 La comida, desde luego, no nos favorecerá ante Dios; ni tendremos menos si no comemos, ni tendremos más si comemos.
9 No obstante, mirad que vuestra libertad no vaya a ser tropiezo para los débiles.
10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes este saber, sentado a la mesa en un santuario idolátrico, ¿no será inducida su conciencia, siendo débil, a comer las carnes sacrificadas a los ídolos?
11 Y por tu saber se perderá el débil, el hermano por el que murió Cristo.
12 Y pecando así contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, pecáis contra Cristo.
13 Por eso, si una comida escandaliza a mi hermano, no comeré carne jamás, para no escandalizar a mi hermano.
Cap.9
1 ¿No soy yo libre? ¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús, Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? Jn 20, 18
2 Si para otros no soy apóstol, para vosotros, sin embargo, lo soy, porque vosotros sois el sello de mi apostolado en el Señor.
3 He aquí mi defensa contra los que me critican.
4 ¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber?
5 ¿O no tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer hermana, como hacen los demás apóstoles, y los hermanos del Señor y Cefas? Mt 08, 14
6 ¿O solamente yo y Bernabé estamos privados del derecho a no trabajar?
7 ¿Quién hace el servicio militar alguna vez a sus expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto? ¿Quién apacienta un rebaño y no se alimenta de la leche del rebaño?
8 ¿Acaso hablo sólo al modo humano? ¿O no dice también esto la Ley?
9 Porque en la Ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Es que Dios se preocupa de los bueyes? Dt 25, 4
10 ¿No es, más bien, por nosotros por quien lo dice. En efecto, por nosotros ha sido escrito esto, pues el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla, con esperanza de recibir el fruto.
11 Si sembramos en vosotros bienes espirituales, ¿es mucho que recojamos de vuestros bienes materiales? Rm 15, 27
12 Si otros participan de ese poder sobre vosotros, ¿no participaremos más nosotros? Con todo, no hemos hecho uso de este poder. Al contrario, todo lo soportamos, para no poner ningún obstáculo al Evangelio de Cristo.
13 ¿No sabéis que los que se dedican al culto reciben el sustento del culto, y que los que sirven al altar participan del altar? Dt 18, 1
14 Así también ha ordenado el Señor a los que anuncian el Evangelio, que vivan del Evangelio. Lc 10, 7 Mt 10, 10
15 Yo, sin embargo, nunca he usado de este derecho. Y no escribo esto para que se haga así conmigo, pues antes prefiero morir que... ¡Nadie me privará de mi gloria!
16 Porque si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, porque es un deber que me incumbe. ¡Ay de mí si no evangelizara!
17 Si lo hiciera por propia iniciativa, tendría recompensa; pero si lo hago por mandato, cumplo una misión encomendada.
18 ¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente, sin hacer valer mis derechos por el Evangelio.
19 Porque siendo libre de todos, me hice siervo de todos para ganar a los más que pueda.
20 Con los judíos me hice judío, para ganar a los judíos; con los que están bajo la Ley, como si estuviera bajo la Ley, aunque yo no lo estoy, para ganar a los que están bajo la Ley;
21 con los que están sin ley (aunque no estoy fuera de la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.
22 Me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles. Me he hecho todo para todos, para salvar de cualquier manera a algunos.
23 Y todo lo hago por el Evangelio, para tener yo también parte en él.
24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos, sin duda, corren, pero uno solo recibe el premio? Corred de tal modo que lo alcancéis.
25 Todo el que toma parte en el certamen atlético se abstiene de todo; y ellos para alcanzar una corona corruptible; nosotros, en cambio, una incorruptible.
26 Así pues, yo corro no como a la ventura, lucho no como el que golpea al aire,
27 sino que castigo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, no sea que, habiendo predicado a otros, sea yo reprobado.
Cap.10
1 No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, y todos atravesaron el mar, Ex 13, 1 Ex 14, 1
2 y bajo el mando de Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar,
3 y todos comieron el mismo alimento espiritual, Ex 16, 1 Jn 06, 50
4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; pues bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Ex 17, 1 Nm 20, 1
5 Pero la mayoría de ellos no agradó a Dios, puesto que quedaron postrados en el desierto. Nm 14, 1
6 Estas cosas sucedieron como en figura para nosotros, para que no codiciemos lo malo como lo codiciaron ellos; Nm 11, 1
7 y no os hagáis idólatras como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y beber, y se levantaron para divertirse; Ex 32, 6
8 ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y murieron en un solo día veintitrés mil; Nm 25, 1
9 ni tentemos al Señor, como lo tentaron algunos de ellos, y perecieron, víctimas de las serpientes; Nm 21, 1
10 ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron a manos del exterminador. Nm 16, 1
11 Todas estas cosas les sucedían como en figura; y fueron escritas para escarmiento nuestro, para quienes ha llegado la plenitud de los tiempos.
12 Así pues, el que piense estar en pie, mire no caiga.
13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que supere lo humano, y fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas; antes bien, junto con la tentación os dará también el éxito para poder soportarla.
14 Por todo esto, amadísimos míos, huid de la idolatría.
15 Os hablo como a prudentes; juzgad vosotros mismos de lo que digo:
16 el cáliz de bendición, que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es la comunión del Cuerpo de Cristo? Lc 22, 1 Mc 14, 1 Mt 26, 1 Mt 26, 27
17 Puesto que el pan es uno, muchos somos un solo cuerpo, porque todos participamos de un solo pan.
18 Mirad a Israel, según la carne: los que comen las víctimas ¿no participan del altar? Lv 07, 1
19 ¿Qué digo entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo?
20 Eso no; sin embargo, lo que sacrifican los gentiles, a los demonios lo sacrifican y no a Dios. Y no quiero que vosotros tengáis parte con los demonios. Dt 32, 17
21 No podéis beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.
22 ¿O queremos provocar la ira del Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él? Dt 32, 21
23 Todo es lícito; pero no todo conviene. Todo es lícito; pero no todo edifica. 1Co 06, 12
24 Que nadie busque su provecho, sino el de los demás.
25 Comed todo lo que se vende en el mercado, sin más averiguaciones motivadas por la conciencia,
26 porque del Señor es la tierra y todo cuanto la llena. Sal 24, 1
27 Si os invita algún infiel y queréis ir, comed todo lo que os pongan sin más averiguaciones motivadas por la conciencia.
28 Pero si alguno os dijera: Esto es animal sacrificado a los ídolos, entonces no comáis, por causa del que os la ha advertido, y por motivos de conciencia;
29 no me refiero a la conciencia propia, sino a la del otro. Pero ¿por qué mi libertad ha de ser juzgada por la conciencia ajena?
30 Si yo participo en una comida dando gracias a Dios, ¿por qué soy reprendido por aquello por lo que doy gracias?
31 En fin, ya comáis, ya bebáis, ya hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios.
32 No seáis escándalo para los judíos, ni para los griegos, ni para la Iglesia de Dios,
33 como también yo agrado a todos en todo, no buscando mi conveniencia sino la de los demás, para que se salven.
Cap.11
1 Haceos imitadores míos, como yo lo soy de Cristo. Flp 03, 17
2 Os alabo porque en todo os acordáis de mí, y mantenéis las tradiciones como os las transmití. 1Co 04, 16
3 Quiero, pues, que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.
4 Todo hombre que reza o profetiza con la cabeza cubierta deshonra su cabeza,
5 y toda mujer que reza o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza, pues es lo mismo que si se rapara.
6 Por tanto, si no se quiere cubrir con el velo que se rape. Si es vergonzoso para la mujer cortarse el pelo o raparse, que se vele.
7 El hombre, en efecto, no debe cubrirse la cabeza, puesto que es imagen y gloria de Dios; la mujer, en cambio, es gloria del hombre; Gn 01, 26
8 que no procede el hombre de la mujer, sino la mujer del hombre,
9 ni fue creado el hombre por razón de la mujer, sino la mujer por razón del hombre. Gn 02, 1
10 Por tanto, la mujer debe mostrar sobre su cabeza la señal de sumisión por razón de los ángeles.
11 Por lo demás, ni la mujer sin el hombre, ni el hombre sin la mujer, en el Señor.
12 Porque si la mujer procede del hombre, así el hombre nace de la mujer; y todo de Dios.
13 Juzgad por vosotros mismos: ¿es conveniente que rece a Dios la mujer descubierta?
14 ¿Acaso la misma naturaleza no os enseña que es afrenta para el hombre llevar larga cabellera,
15 mientras que la mujer se honra dejándola crecer? Porque la cabellera le ha sido dada como velo.
16 Y si alguno quiere discutir, nosotros no tenemos esa costumbre, ni las iglesias de Dios.
17 Al recomendaros esto, no os alabo, porque no os reunís para vuestro bien espiritual, sino para vuestro daño.
18 En primer lugar oigo que, cuando os reunís en asamblea litúrgica, hay divisiones entre vosotros, y en parte lo creo,
19 pues conviene que haya entre vosotros disensiones, para que se descubran entre vosotros los de probada virtud.
20 Así, cuando os reunís, eso ya no es tomar la Cena del Señor;
21 porque al comer, cada uno de adelante a tomar su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro está ebrio.
22 ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O despreciáis la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué voy a deciros? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.
23 Porque yo recibí del Señor lo que también os transmití: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, Jn 13, 30 Lc 22, 14 Mc 14, 22 Mt 26, 26
24 y dando gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en conmemoración mía.
25 Y de la misma manera, después de cenar, tomó el cáliz, diciendo: Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre; cuantas veces lo bebáis, hacedlo en conmemoración mía. Ex 24, 8 Jr 31, 31
26 Porque cada vez que coméis este pan y bebéis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.
27 Así pues, quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Examínese, por tanto, cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz;
29 pues el que come y bebe sin discernir el Cuerpo come y bebe su propia condenación.
30 Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y débiles, y mueren tantos.
31 Si nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos condenados.
32 Pero al ser juzgados, somos corregidos por el Señor, para no ser condenados con el mundo.
33 Por tanto, hermanos míos, cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros.
34 Si alguno tiene hambre, coma en casa, para que no os reunáis para vuestra condenación. El resto lo dispondré cuando llegue.
Cap.12
1 En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia.
2 Sabéis que, cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar hacia los ídolos mudos.
3 Por eso os hago saber que nadie que hable en el Espíritu de Dios dice: ¡Anatema Jesús!, y nadie puede decir: ¡Señor Jesús!, sino por el Espíritu Santo. Mc 09, 39 Mt 07, 22
4 Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo;
5 y diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo;
6 y diversidad de acciones, pero Dios es el mismo, que obra todo en todos.
7 A cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para provecho común;
8 a uno se le concede por el Espíritu palabra de sabiduría, a otro palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9 a uno fe en el mismo Espíritu, a otro don de curaciones en el único Espíritu;
10 a uno poder de obrar milagros, a otro profecía, a otro discernimiento de espíritus; a uno diversidad de lenguas, a otro interpretación de lenguas.
11 Pero todas estas cosas las realiza el mismo y único Espíritu, que distribuye a cada uno, según quiere. Rm 12, 5
12 Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, aun siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Jn 15, 5 Rm 12, 6
13 Porque todos nosotros, tanto judíos como griegos, tanto siervos como libres, fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
14 Pues tampoco el cuerpo es un solo miembro, sino muchos.
15 Si el pie dijera: Como no soy mano, no soy del cuerpo, no por eso dejaría de ser del cuerpo.
16 Y si dijera el oído: Como no soy ojo, no soy del cuerpo, no por eso dejaría de ser del cuerpo.
17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?
18 Ahora bien, Dios dispuso cada uno de los miembros en el cuerpo como quiso.
19 Si todos fueran un solo miembro, ¿donde estaría el cuerpo?
20 Ciertamente muchos son los miembros, pero uno solo el cuerpo.
21 No puede el ojo decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito.
22 Más aún, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son más necesarios;
23 y a los que parecen miembros más viles del cuerpo, los rodeamos de mayor honor, y a los indecorosos, los tratamos con mayor decoro;
24 los miembros decorosos, en cambio, no necesitan más. Dios ha dispuesto el cuerpo dando mayor honor a lo que carecía de él,
25 para que no haya división en el cuerpo, sino que todos los miembros tengan igual solicitud unos de otros.
26 Si un miembro padece, todos los miembros padecen con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él.
27 Vosotros sois cuerpo de Cristo, y cada uno un miembro de él.
28 Y Dios los dispuso así en la Iglesia: primero apóstoles, segundo profetas, tercero doctores, luego el poder de obrar milagros, después el don de curaciones, de asistencia a los necesitados, de gobierno, de diversidad de lenguas. Ef 04, 1
29 ¿Son todos apóstoles? ¿O todos profetas? ¿O todos doctores? ¿O todos tienen poder de obrar milagros?
30 ¿Tienen todos don de curación? ¿O hablan todos lenguas? ¿O todos tienen don de interpretación?
31 Aspirad a los carismas mejores. Pero todavía os voy a mostrar un camino más excelente.
Cap.13
1 Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tuviera caridad, sería como bronce que resuena o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y si tuviera tanta fe como para trasladar montañas, pero no tuviera caridad, no sería nada. Mc 11, 23 Mt 17, 20 Mt 21, 21
3 Y si repartiera todos los bienes, y entregara mi cuerpo para dejarme quemar, pero no tuviera caridad, de nada me aprovecharía.
4 La caridad es paciente, la caridad es benigna; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta,
5 no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal,
6 no se alegra por la injusticia, se complace con la verdad;
7 todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 La caridad nunca acaba. Las profecías desaparecerán, las lenguas cesarán, la ciencia quedará anulada.
9 Porque ahora nuestro conocimiento es imperfecto, e imperfecta nuestra profecía.
10 Pero cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto.
11 Cuando era niño, hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como niño. Cuando he llegado a ser hombre, me he desprendido de las cosas de niño.
12 Porque ahora vemos como en un espejo, oscuramente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces conoceré como soy conocido.
13 Ahora permanecen la fe, la esperanza, la caridad: las tres virtudes. Pero de ellas la más grande es la caridad.
Cap.14
1 Esforzaos para alcanzar la caridad. Aspirad también a los dones espirituales, especialmente al de profecía.
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios: porque nadie le entiende, pues en el Espíritu dice cosas misteriosas.
3 Mas el que profetiza habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación.
4 El que habla en lenguas se instruye a sí mismo, el que profetiza instruye a la iglesia.
5 Deseo que habléis todos en lenguas, pero más todavía que profeticéis; pues el que profetiza es mayor que el que habla en lenguas, a no ser que también interprete, para que la iglesia reciba instrucción.
6 Ahora bien, hermanos, si yo fuese a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovecharía, si no os hablase instruyéndoos o con la revelación, o con la ciencia, o con la profecía, o con la doctrina?
7 Así, los instrumentos musicales inanimados, como la flauta o la cítara, si no emiten sonidos nítidos, ¿cómo se distinguirá lo que toca la flauta o la cítara?
8 Y si la trompeta da un toque confuso, ¿quién se preparará para la lucha?
9 De igual manera vosotros, si al hablar en lenguas no proferís un discurso inteligible, ¿cómo se sabrá lo que decís? Seríais como quien habla al viento.
10 En efecto, tantas lenguas diferentes hay en el mundo, y ninguna carece de sentido.
11 Ahora bien, si no entiendo el valor de sus palabras, seré un extranjero para el que me habla, y él será un extranjero para mí.
12 Así también vosotros, ya que aspiráis a los dones espirituales, procurad tener en abundancia los que son para edificación de la Iglesia.
13 Por eso, el que habla en lenguas, pida el don de interpretación;
14 pues si rezo en lenguas, mi espíritu reza, pero mi mente queda sin fruto.
15 ¿Qué hacer entonces? Rezaré con el espíritu, pero rezaré también con la mente; cantaré salmos con el espíritu, pero los cantaré también con la mente.
16 Porque si tú bendices sólo con el espíritu, ¿cómo dirá ¡amen! a tu acción de gracias el que asiste como simple oyente, si no sabe qué dices?
17 Ciertamente, tú haces bien la acción de gracias, pero el otro no queda instruido.
18 Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros,
19 pero en la iglesia prefiero decir cinco palabras con sentido, para instruir también a los demás, que diez mil palabras en lenguas.
20 Hermanos, no seáis niños en el uso de la razón. Sed niños en la malicia, pero hombres maduros en el uso de la razón.
21 Está escrito en la Ley: "Con lenguas extrañas y por boca de extranjeros hablaré a este pueblo, y ni así me escucharán" dice el Señor. Is 28, 12
22 Pues las lenguas son signo no para los creyentes, sino para los incrédulos; la profecía, en cambio, no es para los incrédulos, sino para los creyentes.
23 Si toda la iglesia está reunida en un lugar, y todos hablando lenguas, y entrara una persona sencilla o un infiel, ¿no diría que estáis locos?
24 En cambio, si todos profetizan y entrara algún infiel o una persona sencilla todos le convencerán de sus errores, todos le harán reflexionar; Jn 04, 19 Jn 16, 8
25 los secretos de su corazón quedarán al descubierto, y cayendo sobre su rostro adorará a Dios proclamando: Verdaderamente Dios está en medio de vosotros.
26 Entonces, ¿qué hacer, hermanos? Cuando os reunís, cada uno puede aportar un salmo, una enseñanza, una revelación, un discurso en lenguas, una interpretación. Pero que todo sea para edificación.
27 Si se habla en lenguas, hablen dos o a lo sumo tres, y por turno, y otro interprete;
28 pero si no hubiera intérprete, que se callen en la iglesia, y cada uno hable consigo mismo y con Dios.
29 En cuanto a los profetas, hablen dos o tres, y los demás disciernan;
30 pero si uno de los que están sentados recibe una revelación que se calle el primero.
31 Podéis pues, profetizar todos, uno por uno, para que todos aprendan y todos reciban aliento.
32 Además, el espíritu de los profetas está sometido a los profetas,
33 pues Dios no es un Dios de confusión sino de paz. Como enseño en todas las iglesias de los santos,
34 las mujeres deben callar en las iglesias, pues no se les permite hablar, sino que deben estar sumisas, como también dice la Ley.
35 Si quieren aprender algo, que pregunten en casa a sus maridos, pues es indecoroso para la mujer hablar en la iglesia.
36 ¿Acaso la palabra de Dios procedió de vosotros? ¿O ha llegado sólo a vosotros?
37 Si alguno se considera profeta o persona espiritual, reconozca que esto que os escribo es un mandato del Señor.
38 Si alguno lo rechaza, será él rechazado.
39 Por tanto, hermanos míos, aspirad al don de profecía y ni impidáis hablar en lenguas;
40 pero que todo se haga con decoro y con orden.
Cap.15
1 Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que recibisteis, en el que os mantenéis firmes, 2Co 01, 8
2 y por el cual sois salvados, si lo guardáis tal como os lo anuncié, a no ser que hayáis creído en vano.
3 Pues os transmití en primer lugar, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; Is 53, 1
4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; Jn 20, 9 Lc 24, 33 Mt 20, 19 Os 06, 2 Sal 16, 10
5 y que fue visto por Cefas, y después por los Doce. Jn 20, 1 Lc 24, 1 Lc 24, 37 Mc 16, 1 Mc 16, 14 Mt 28, 1
6 Posteriormente se dejó ver por más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven todavía, y algunos ya han muerto.
7 Luego le vio Santiago, y después todos los apóstoles.
8 Y en último lugar, como a un abortivo, se me apareció a mí también. Hch 09, 1
9 Porque soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, ya que perseguí a la iglesia de Dios. Hch 08, 1
10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que se me dio no resultó vana, antes bien, he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.
11 Por consiguiente, tanto yo como ellos esto es lo que predicamos y esto es lo que habéis creído.
12 Pero si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos?
13 Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo ha resucitado.
14 Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación, vana también es vuestra fe.
15 Resultamos ser además falsos testigos de Dios, testimoniamos que resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si de verdad los muertos no resucitan.
16 Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado;
17 pero si Cristo no ha resucitado, vana es vuestra fe, todavía estáis en vuestros pecados.
18 E incluso los que han muerto en Cristo perecieron.
19 Y si sólo tenemos puesta la esperanza en Cristo para esta vida, somos los más miserables de todos los hombres.
20 Pero no. Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicia de los que mueren.
21 Pues como por un hombre vino la muerte, también por un hombre la resurrección de los muertos.
22 Y así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.
23 Pero cada uno en su propio orden: como primicia, Cristo; luego, en su parusía los que son de Cristo.
24 Después, el fin, cuando entregue el Reino a Dios Padre, cuando haya aniquilado todo principado, toda potestad y poder.
25 Pues es necesario que él reine, hasta que ponga a todos los enemigos bajo sus pies. Jn 12, 31 Sal 110, 1
26 Como último enemigo será destruida la muerte;
27 porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies, si bien cuando dice que todas las cosas están sometidas, es indudable que exceptúa al que sometió todo a él. Sal 08, 6
28 Y cuando le hayan sido sometidas todas las cosas, entonces también el mismo Hijo se someterá a quien a él sometió todo, para que Dios sea todo en todas las cosas.
29 De no ser así, ¿qué conseguirán los que se bautizan por los muertos? Si los muertos no resucitan de ninguna manera, ¿para qué se bautizan por ellos?
30 Y nosotros ¿para qué nos ponemos continuamente en peligro?
31 Sí, hermanos, cada día estoy a punto de morir por la gloria que sois vosotros para mí en Cristo Jesús, Señor nuestro.
32 Si por miras humanas luché contra bestias en Efeso, ¿de qué me sirve? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. Is 22, 13
33 No os dejéis seducir: las malas compañías corrompen las buenas costumbres.
34 Despertaos, como es justo, y dejad de pecar. Porque hay algunos que desconocen a Dios. Lo digo para vergüenza vuestra.
35 Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida?
36 Necio. Lo que tú siembras no revive si antes no muere; Jn 12, 24
37 y lo que siembras nos es el cuerpo que ha de nacer, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de alguna otra cosa.
38 Dios, en cambio, le da un cuerpo según su voluntad, a cada semilla su propio cuerpo.
39 No toda carne es igual, sino que una es la carne de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves, otra la de los peces.
40 Hay también cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los celestes, y otro el de los terrestres.
41 Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas; y una estrella se diferencia de otra en el resplandor.
42 Así será en la resurrección de los muertos: se siembra en corrupción, resucita en incorrupción;
43 se siembra en vileza, resucita en gloria; se siembra en debilidad, resucita en poder;
44 se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Porque si hay un cuerpo natural, también lo hay espiritual.
45 Así está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho ser vivo; el último Adán, Espíritu vivificante. Gn 02, 7 Jn 20, 23
46 Pero no es primero lo espiritual, sino lo natural; después lo espiritual.
47 El primer hombre, sacado de la tierra, es terreno; el segundo hombre es del cielo.
48 Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celestial, así son los celestiales.
49 Y como hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del hombre celestial.
50 Os digo esto, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, ni la corrupción heredará la incorrupción.
51 Mirad, os declaro un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados;
52 en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al son de la trompeta final; porque sonará la trompeta, y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 1Ts 04, 17 Mt 24, 31
53 Porque es necesario que este cuerpo corruptible se revista de incorruptibilidad, y este cuerpo mortal se revista de inmortalidad.
54 Y cuando este cuerpo corruptible se haya revestido de incorruptibilidad, y este cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: "La muerte ha sido absorbida en la victoria. Is 25, 8 Jn 16, 33
55 ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?" Os 13, 14
56 El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado, la ley.
57 Pero demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo.
58 Por tanto, amados hermanos míos, manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo no es vano en el Señor.
Cap.16
1 En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros como mandé a las iglesias de Galacia. Rm 15, 26 Tt 03, 13
2 El día primero de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte ahorrando lo que le parezca bien, para que no se hagan las colectas cuando yo llegue.
3 Cuando llegue ahí enviaré con cartas a los que hayáis designado, para llevar vuestra dádiva a Jerusalén.
4 Y si es conveniente que yo también vaya, irán conmigo.
5 Iré junto a vosotros cuando pase por Macedonia, puesto que voy a pasar por Macedonia. Hch 19, 1
6 Me detendré quizá con vosotros, o incluso pasaré el invierno, para que vosotros me ayudéis a preparar el viaje adonde haya de ir.
7 Pues no quiero ahora veros sólo de paso. Espero permanecer con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite.
8 Permaneceré en Efeso hasta Pentecostés, Dt 16, 1 Lv 23, 1
9 pues se me ha abierto una puerta amplia y prometedora, y los adversarios son muchos. Hch 19, 1
10 Si llega Timoteo, procurad que pueda estar con vosotros sin temor, porque trabaja en la obra del Señor como yo. 1Co 04, 1
11 Que nadie, por tanto, le menosprecie. Encaminadle en paz, para que venga a mí, pues le espero con los hermanos.
12 Acerca de nuestro hermano Apolo, mucho le rogué para que fuera junto a vosotros con los hermanos. Pero en modo alguno tiene intención de ir ahora. Irá cuando tenga oportunidad.
13 Vigilad, estad firmes en la fe, obrad varonilmente, sed fuertes;
14 todas vuestras obras hacedlas en caridad.
15 Os hago un ruego, hermanos: conocéis la familia de Estéfanas, que es la primicia de Acaya y que se ha dedicado al servicio de los santos: 1Co 01, 16
16 que seáis deferentes con ellos, y con todo el que coopera y trabaja.
17 Me alegro por la llegada de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, porque han suplido vuestra ausencia,
18 y han tranquilizado mi espíritu y el vuestro. Apreciad, por tanto, a personas como ellos.
19 Os saludan las iglesias de Asia. Os envían muchos saludos en el Señor Aquila y Prisca, con la iglesia de su casa. Hch 18, 1
20 Os saludan todos los hermanos. Saludaos mutuamente con el ósculo santo.
21 El saludo es de mi mano, Pablo.
22 Si alguno no ama al Señor, sea anatema. Marana tha!
23 La gracia de Jesús, el Señor, esté con vosotros.
24 Mi amor esté con todos vosotros en Cristo Jesús.
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