|
Sagrada Escritura
La Sagrada Escritura
Comentarios Sgda Escritura
Catena Áurea
Índices materias AT y NT
Magisterio
Benedicto XVI
Juan Pablo II
Concilio Vaticano II
Libros de Juan Pablo II
Catecismo de la Iglesia Católica
Índice materias del Catecismo
Código de Derecho Canónico
Compendio Doctrina Social
Santa Sede
Conferencia Episcopal Española
Opus Dei
Obras de San Josemaría
Índice materias San Josemaría
Varios
Calendario Litúrgico
Homilías Patrísticas
Suma Teológica |
|
|
1ªJUAN
PRIMERA EPISTOLA DE SAN JUAN
Cap.1
1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la vida Jn 01, 1 Jn 20, 20 Jn 20, 25 Lc 24, 39
2 -pues la vida se ha manifestado y nosotros la hemos visto, y damos testimonio, y os anunciamos la vida eterna, que estaba junto al Padre, y se nos ha manifestado-; Jn 01, 1
3 lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
4 Os escribimos esto, para que nuestro gozo sea completo. Jn 15, 11 Jn 16, 24 Jn 17, 13
5 He aquí el mensaje que le hemos oído y que os anunciamos: Dios es luz y no hay en El tiniebla alguna.
6 Si decimos que tenemos comunión con El, y sin embargo caminamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad.
7 En cambio, si caminamos en la luz, del mismo modo que El está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9 Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es El para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad.
10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Cap.2
1 Hijitos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos un abogado ante el Padre: Jesucristo, el justo. Jn 14, 16
2 El es la víctima de propiciación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino por los de todo el mundo. Jn 11, 53
3 En esto sabemos que le hemos conocido: en que guardamos sus mandamientos.
4 Quien dice: Yo le conozco, pero no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y en ése no está la verdad. Jn 15, 9
5 En cambio, quien guarda su palabra, en ése el amor de Dios ha alcanzado verdaderamente su perfección. En esto sabemos que estamos en El. Jn 14, 24
6 Quien dice que permanece en Dios, debe caminar como él caminó.
7 Queridísimos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que tenéis desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado.
8 Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo -novedad que se verifica en él y en vosotros-, porque las tinieblas van desapareciendo y brilla ya la luz verdadera. Jn 13, 34
9 Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está todavía en las tinieblas.
10 Quien ama a su hermano, permanece en la luz y no corre peligro de tropezar. Jn 11, 9
11 En cambio, quien aborrece a su hermano está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.
12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque por su nombre se os han perdonado los pecados.
13 Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido al que existe desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al Maligno.
14 Os insisto a vosotros, niños, porque habéis conocido al Padre. Os insisto a vosotros, padres, porque habéis conocido al que existe desde el principio. Os insisto a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al Maligno.
15 No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16 Pues todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la arrogancia de los bienes terrenos- no procede del Padre, sino del mundo.
17 Y el mundo es pasajero, y también sus concupiscencias; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre. Mt 07, 21 Mt 07, 25
18 Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que tiene que venir el Anticristo: pues bien, ya han aparecido muchos anticristos, por lo que sabemos que es la última hora. Mt 24, 5
19 Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Porque si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que ninguno de ellos es de los nuestros.
20 En cuanto a vosotros, tenéis la unción del Santo; y todos estáis instruidos.
21 No os escribo porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis y sabéis que ninguna mentira proviene de la verdad.
22 ¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
23 Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. Jn 05, 23 Jn 15, 23
24 En cuanto a vosotros, procurad que permanezca en vosotros lo que habéis oído desde el principio. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Jn 06, 57
25 Y ésta es la promesa que él nos hizo: la vida eterna.
26 Os escribo esto a propósito de los que pretenden engañaros.
27 En cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de él permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe; sino que tal como su unción, que es verdadera y no engaña, os enseña acerca de todas las cosas, permaneced en él, del mismo modo que os enseñó. Jn 14, 26 Jn 16, 15
28 Y ahora, hijos míos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no quedemos avergonzados lejos de él, en su venida.
29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que obra la justicia ha nacido de él.
Cap.3
1 Mirad qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, ¡y lo somos! Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a El. Jn 13, 34 Lc 20, 36
2 Queridísimos, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. Jn 01, 12
3 Todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica para ser como él, que es puro.
4 Todo el que comete pecado, comete una iniquidad, pues el pecado es iniquidad.
5 Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado. Jn 15, 12
6 Todo el que permanece en él, no peca; en cambio, el que peca no le ha visto ni le ha conocido.
7 Hijos míos, que nadie os engañe. El que obra la justicia es justo, como él es justo.
8 El que peca, ése es el diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se manifestó el Hijo de Dios: para destruir las obras del diablo. Jn 08, 45 Mt 12, 28
9 Todo el que ha nacido de Dios no peca, porque el germen divino permanece en él; no puede pecar porque ha nacido de Dios. Jn 03, 5
10 En esto se distinguen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo el que no obra la justicia, no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.
11 Pues el mensaje que habéis escuchado desde el principio es éste: que nos amemos unos a otros. Jn 13, 1
12 No como Caín que, siendo del Maligno, mató a su hermano. Y ¿por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. Gn 04, 1
13 No os extrañéis hermanos, si el mundo os aborrece. Jn 15, 18
14 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. Jn 05, 1 Jn 05, 24
15 Todo el que aborrece a su hermano es un homicida; y sabéis que ningún homicida tiene en sí la vida eterna. Mt 05, 22
16 En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros; también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Jn 13, 1
17 Si alguno posee bienes de este mundo y, viendo que su hermano padece necesidad, le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor a Dios?
18 Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y de verdad.
19 En esto conoceremos que somos de la verdad, y en su presencia tranquilizaremos nuestro corazón,
20 aun cuando el corazón nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestro corazón y conoce todo.
21 Queridísimos, si el corazón no nos acusa, tenemos plena confianza ante Dios,
22 y recibimos de El cuanto pidamos, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que es grato a sus ojos. Mt 07, 10
23 Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, conforme al mandamiento que nos dio. Jn 06, 29 Jn 13, 1 Jn 15, 1
24 El que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; y por esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado. Jn 06, 57
Cap.4
1 Queridísimos, no creáis a cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus son de Dios, pues muchos falsos profetas han aparecido en el mundo. Mt 24, 11
2 En esto conocéis el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne, es de Dios; Jn 01, 14
3 y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios. Ese es el espíritu del Anticristo, del cual habéis oído que tiene que venir; pues bien, ya está en el mundo.
4 Vosotros, hijos míos, sois de Dios y los habéis vencido, porque más poderoso es el que está en vosotros que el que está en el mundo. Mt 12, 29
5 Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo, y el mundo los escucha. Jn 15, 18
6 Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha; el que no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error. Jn 08, 47
7 Queridísimos, amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios.
8 El que no ama, no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor.
9 En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió al mundo a su Hijo Unigénito para que recibiéramos por él la vida. Jn 03, 16
10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.
11 Queridísimos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
12 A Dios nadie le ha visto jamás; si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor alcanza en nosotros su perfección. Jn 01, 1
13 En esto conocemos que permanecemos en El y El en nosotros: en que nos ha hecho partícipes de su Espíritu.
14 Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Jn 04, 42
15 El que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.
16 Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él.
17 En esto alcanza el amor su perfección en nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, porque tal como es él, así somos nosotros en este mundo.
18 En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto arroja fuera el temor, porque el temor supone castigo, y el que teme no es perfecto en el amor.
19 Nosotros amamos, porque El nos amó primero.
20 Si alguno dice: Amo a Dios y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.
21 Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano.
Cap.5
1 Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ése ha nacido de Dios; y todo el que ama a quien le engendró, ama también a quien ha sido engendrado por El. Jn 01, 13 Jn 03, 5 Jn 08, 42
2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
3 Pues el amor de Dios consiste precisamente en que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos, Jn 14, 1 Jn 14, 15 Jn 14, 21
4 porque todo el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. Jn 16, 33
5 ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
6 Este es el que vino por el agua y por la sangre: Jesucristo; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y es el Espíritu quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Jn 14, 16 Jn 19, 33
7 Pues son tres los que dan testimonio:
8 el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres coinciden en lo mismo.
9 Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; en esto consiste el testimonio de Dios: en que ha dado testimonio acerca de su Hijo. Jn 05, 32 Jn 05, 36 Jn 08, 18
10 El que cree en el Hijo de Dios, lleva en sí mismo el testimonio. El que no cree a Dios, le hace mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11 Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado la vida eterna, y esta vida está en su Hijo. Jn 01, 5 Jn 03, 1
12 Quien tiene al Hijo de Dios, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, tampoco tiene la vida. Jn 03, 36
13 Os escribo estas cosas, a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. Jn 01, 12 Jn 20, 31
14 Esta es la confianza que tenemos en él: si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Jn 14, 13 Jn 16, 23 Mt 07, 10
15 Y puesto que sabemos que nos va a escuchar en todo lo que pidamos, sabemos que tenemos ya lo que le hemos pedido.
16 Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no lleva a la muerte, pida y le dará la vida -a quienes pecan no de muerte-. Pues hay un pecado que conduce a la muerte: de éste no hablo al decir que se ruegue. Mc 03, 28 Mt 12, 31
17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecados que no son de muerte.
18 Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de Dios le guarda, y el Maligno no le alcanza. Jn 17, 15
19 Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo entero yace en poder del Maligno.
20 Pero sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero; y nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna. Jn 17, 4
21 Hijitos míos, guardaos de los ídolos.
|
| |
|