1ªTIMOTEO
PRIMERA EPISTOLA DE SAN PABLO A TIMOTEO
Cap.1
1 Pablo, Apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza, 2Tm 4, 14
2 a Timoteo, verdadero hijo en la fe: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Hch 16, 1
3 Ya te encarecí, al marcharme a Macedonia, que permanecieras en Efeso para que mandases a algunos que no enseñaran doctrinas diferentes,
4 ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, que más bien fomentan discusiones que sirven al plan (salvífico) de Dios en la fe.
5 El fin de este mandato es la caridad, que brota de un corazón limpio, una conciencia buena y una fe sincera;
6 algunos, al apartarse de esto, se han convertido en charlatanes,
7 pretendiendo ser doctores de la ley cuando no entienden lo que dicen ni lo que rotundamente afirman.
8 Sabemos que la ley es buena si uno la usa legítimamente,
9 teniendo en cuenta que la ley no se ha dado para el justo sino para quienes no admiten norma ni sometimiento, para los impíos y pecadores, sacrílegos y profanadores, parricidas y matricidas, homicidas, Mt 15, 20
10 adúlteros, sodomitas, traficantes de hombres, mentirosos, perjuros, y para todo cuanto se opone a la sana doctrina,
11 según el evangelio de la gloria del Dios bienaventurado, que me ha sido confiado.
12 Doy gracias a aquel que me ha llenado de fortaleza, a Jesucristo nuestro Señor, porque me ha considerado digno de su confianza al conferirme el ministerio,
13 a mí, que antes era blasfemo, perseguidor e insolente; pero alcancé misericordia porque actué por ignorancia cuando no tenía fe. Hch 8, 1 Hch 9, 1
14 Y sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y la caridad, en Cristo Jesús.
15 Podéis estar seguros y aceptar plenamente esta verdad: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y de ellos el primero soy yo. Lc 19, 10
16 Pero por eso he alcanzado misericordia, para que yo fuera el primero en quien Cristo Jesús mostrase toda su magnanimidad, y sirviera de ejemplo a quienes han de creer en él para llegar a la vida eterna.
17 Al rey de los siglos, al inmortal, invisible y único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
18 Este mandato te confío, hijo mío Timoteo, conforme a las profecías hechas sobre ti anteriormente: que de acuerdo con ellas milites en este noble combate,
19 mantengas la fe y la buena conciencia. Algunos por haberla desechado, naufragaron en la fe;
20 entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.
Cap.2
1 Te encarezco, pues, ante todo, que se hagan súplicas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres,
2 por los reyes y todos los que ocupan altos cargos, para que pasemos una vida tranquila y serena con toda piedad y dignidad.
3 Todo ello es bueno y agradable ante Dios, nuestro Salvador,
4 que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
5 Porque uno solo es Dios y uno solo también el mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre,
6 que se entregó a sí mismo en redención por todos; este testimonio ha sido dado a su debido tiempo. Mt 20, 28
7 Yo he sido constituido mensajero y apóstol de ese testimonio -digo la verdad, no miento-, doctor de los gentiles en la fe y en la verdad. 2Tm 1, 11
8 Por tanto, quiero que los hombres hagan oración en todo lugar, alzando sus manos inocentes, sin ira ni disensiones;
9 y lo mismo las mujeres, vestidas decorosamente, arregladas con modestia y sobriedad, sin trenzar el cabello con oro, sin perlas ni aderezos caros, 1P 3, 3
10 sino como corresponde a las mujeres, manifestando la piedad por medio de obras buenas.
11 La mujer que aprenda con sosiego, con toda sumisión.
12 No permito que la mujer enseñe, ni que suplante la autoridad del varón, sino que ha de mantenerse serena.
13 Porque Adán fue formado primero, Eva después. Gn 2, 1
14 Además, Adán no fue engañado; pero la mujer dejándose engañar, incurrió en pecado. Gn 3, 1
15 No obstante, se salvará por la maternidad, si persevera con modestia en la fe, la caridad y la tarea de la santificación.
Cap.3
1 Podéis estar seguros: si alguno aspira al episcopado, desea una noble función.
2 Ahora bien, es necesario que el obispo sea irreprensible, casado una sola vez, sobrio, prudente, correcto, hospitalario, buen educador;
3 que no sea bebedor ni provocador, sino moderado y no apasionado ni apegado al dinero;
4 que gobierne bien su propia casa y mantenga sumisos a sus hijos con toda dignidad
5 -pues quien no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios?-;
6 que no sea neófito, no vaya a ser que se llene de vanidad y caiga en la misma condena que el Diablo.
7 También es necesario que goce de buena fama ante los de fuera, para que no caiga en descrédito ni en las redes del Diablo. Tt 1, 9
8 También los diáconos deben ser dignos, sin doblez en el hablar, no aficionados al mucho vino, ni a buscar ganancias turbias,
9 que guarden el misterio de la fe con una conciencia pura.
10 A éstos primeros se les debe someter a prueba, y después podrán ejercer el diaconado si son irreprochables.
11 Las mujeres también deben ser dignas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo.
12 Que los diáconos estén casados una sola vez, y gobiernen bien a sus hijos y su propia casa.
13 Porque quienes ejercen bien el diaconado consiguen un puesto de honor y una gran seguridad en lo que atañe a la fe, en Cristo Jesús.
14 Te escribo esto con la esperanza de ir pronto a verte.
15 Pero si tardo, para que sepas cómo hay que comportarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.
16 Unánimemente confesamos que es grande el misterio de piedad: El ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu; mostrado a los ángeles, predicado a las naciones; creído en el mundo, ascendido en gloria. Lc 24, 46
Cap.4
1 El Espíritu dice abiertamente que en los últimos tiempos algunos renegarán de la fe, al prestar atención a espíritus seductores y enseñanzas diabólicas,
2 engañados por la hipocresía de los embusteros, que tienen cauterizada su propia conciencia.
3 Prohiben casarse, y mandan abstenerse de alimentos que Dios creó para que los tomen con agradecimiento los fieles y quienes han conocido la verdad.
4 Porque todo lo creado por Dios es bueno y no hay que rechazar nada si se toma con agradecimiento, Mt 15, 10
5 pues queda santificado por la palabra de Dios y la oración.
6 Si así enseñas a los hermanos, serás un buen ministro de Cristo Jesús, alimentado con las palabras de fe y buena doctrina que has seguido con fidelidad.
7 Y rechaza las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Tú, ejercítate en la piedad.
8 Porque el ejercicio corporal sirve de poco, en cambio, la piedad es útil para todo, pues contiene promesas para la vida presente y para la futura.
9 Podéis estar seguros y aceptar plenamente esta verdad:
10 nos fatigamos y luchamos porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es Salvador de todos los hombres, principalmente de los fieles. Jn 4, 42
11 Dales esas instrucciones y enseñanzas.
12 Que nadie te menosprecie por tu juventud. Debes ser, en cambio, un modelo para los fieles en el hablar, en el trato, en la caridad, en la fe y en la pureza.
13 Hasta que yo llegue pon cuidado en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
14 No descuides la gracia que hay en ti, que te fue conferida mediante la profecía junto con la imposición de manos del presbiterio.
15 Medita sobre estas cosas, y pon atención en ellas, para que tu progreso sea patente a todos.
16 Cuida de ti mismo y de la enseñanza; persevera en esta disposición, pues actuando así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.
Cap.5
1 Al anciano no le reprendas ásperamente, sino exhórtale como a un padre; a los jóvenes, como a hermanos;
2 a las ancianas como a madres; a las jóvenes como a hermanas, con todo recato.
3 Honra a las viudas que lo son de verdad.
4 Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos en primer lugar a cumplir los deberes de piedad en su propia casa, y a corresponder por lo que recibieron de sus padres, pues esto es agradable a Dios.
5 La que es viuda de verdad y se ha quedado sola, tiene puesta la esperanza en Dios y persevera día y noche en plegarias y oraciones. Lc 2, 37
6 Pero la que se abandona a los deleites, aunque viva, está muerta.
7 Advierte también esto, para que sean irreprensibles.
8 Pues si alguien no cuida de los suyos, y sobre todo de su familia, ha renegado de la fe y es peor que un infiel.
9 Unicamente se ha de aceptar la viuda que tenga al menos sesenta años, casada una sola vez,
10 y acreditada por sus buenas obras: que haya educado bien a sus hijos, practicando la hospitalidad, lavando los pies a los santos, socorrido a los afligidos, y que se haya ejercitado en toda clase de obras buenas. Jn 13, 15
11 No admitas a las viudas jóvenes, pues cuando sus pasiones se contraponen a Cristo, quieren casarse,
12 incurriendo en culpa por quebrantar la fidelidad primera.
13 También, al estar ociosas, se acostumbran a andar de casa en casa, y no sólo no hacen nada, sino que chismorrean y se meten en todo, hablando de lo que no conviene.
14 Por tanto, prefiero que las jóvenes se casen, tengan hijos, sean amas de casa, y no den pie a la murmuración del adversario;
15 porque ya algunas se han extraviado siguiendo a Satanás.
16 Si alguna mujer fiel tiene viudas en su familia, que las asista, y no sobrecargue a la Iglesia, para que ésta pueda socorrer a las que son viudas de verdad.
17 Los presbíteros que presiden con rectitud merecen un doble honor, sobre todo los que se esfuerzan en la predicación y en la enseñanza.
18 Pues dice la Escritura: "No pondrás bozal al buey que trilla", y "el que trabaja merece su salario". Dt 25, 4 Lc 10, 7 Mt 10, 10
19 No admitas una acusación contra un presbítero, si no está avalada por dos o tres testigos. Dt 17, 6 Dt 19, 15
20 A los que pecan repréndelos delante de todos, para que también los demás alcancen el temor.
21 En la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de los ángeles escogidos, te advierto seriamente para que observes estas normas, sin prejuicios, y sin actuar con preferencias.
22 No impongas las manos precipitadamente a nadie, ni te hagas cómplice de los pecados ajenos. Tú, consérvate limpio.
23 No bebas agua sola, sino toma un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes indisposiciones.
24 Los pecados de algunos hombres son notorios antes de someterlos a juicio, pero los de otros sólo se conocen después.
25 Del mismo modo, también las buenas obras son manifiestas, y las que no lo son, no pueden permanecer ocultas.
Cap.6
1 Los que están bajo el yugo de la servidumbre, consideren a sus amos como dignos de todo honor, para que no se ultraje el nombre de Dios ni su doctrina.
2 Los siervos de amos creyentes, no han de tenerlos, sino al contrario, han de servirles con más empeño, puesto que son creyentes y amados los que reciben sus servicios. Esto es lo que debes de recomendar.
3 Si alguno enseña otra cosa y no acepta las palabras de salvación, que son las de nuestro Señor Jesucristo y la doctrina que es conforme a la piedad,
4 es un engreído y no sabe nada; pierde el juicio en disputas y en palabrerías inútiles, de las que surgen las envidias, riñas, maledicencias y suspicacias,
5 conflictos propios de hombres que tienen la inteligencia corrompida y carecen de la verdad, por pensar que la religión es un negocio.
6 En realidad, es un gran negocio la religión para quien se contenta con lo suficiente.
7 Pues nada hemos traído al mundo y nada podemos llevarnos de él;
8 mientras tengamos alimentos y con qué cubrirnos estaremos contentos. Mt 6, 31
9 En cambio, quienes pretenden enriquecerse caen en la tentación, en el engaño, y en múltiples deseos insensatos y nocivos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Lc 12, 15 Mt 13, 22 Mt 26, 15
10 Pues la raíz de todos los males es la avaricia, y algunos, al dejarse arrastrar por ella, se apartaron de la fe y se atormentaron con muchos y agudos dolores.
11 Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas y busca la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la constancia y la mansedumbre.
12 Conquista la vida eterna a la que has sido llamado, pelea el noble combate de la fe, de la que hiciste solemne profesión en presencia de muchos testigos.
13 Te ordeno en la presencia de Dios, que da vida a todo, y de Cristo Jesús, que dio el solemne testimonio ante Poncio Pilato, Jn 18, 1 Jn 18, 36 Lc 23, 3
14 que conserves lo mandado, sin tacha ni culpa, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;
15 manifestación que hará patente en el momento oportuno el bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores;
16 el único que es inmortal, el que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A El el honor y el imperio eterno. Amén. Jn 1, 18
17 A los ricos de este mundo ordénales que no sean arrogantes, y que no pongan su esperanza en las riquezas perecederas, sino en Dios que nos provee de todo con abundancia para que lo disfrutemos: Mc 10, 24
18 que hagan el bien, que se enriquezcan en buenas obras, que sean generosos al dar y hacer a otros partícipes de sus bienes,
19 que atesoren para el futuro unos sólidos fondos con los que ganar la vida verdadera.
20 Querido Timoteo, guarda el depósito. Evita las palabrerías mundanas y las discusiones de la falsa ciencia:
21 algunos que la profesaron se han apartado de la fe. La gracia sea con vosotros.
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