HECHOS DE LOS APOSTOLES
Cap.1
1 Escribí el primer libro, querido Teófilo, acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio Hch 11, 16 Lc 01, 1 Lc 01, 3
2 hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por el Espíritu Santo a los Apóstoles que había elegido, fue elevado al cielo.
3 A ellos también, después de su Pasión, se presentó vivo con muchas pruebas, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de los referene al Reino de Dios.
4 Mientras estaba a la mesa con ellos les mandó no ausentarse de Jerusalén, sino esperar la promesa del Padre: La que oísteis de mis labios: Lc 24, 49
5 que Juan bautizó con agua; vosotros, en cambio, seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días. Jn 01, 1 Lc 03, 1 Mc 16, 15 Mt 03, 1 Mt 03, 11
6 Los allí reunidos le hicieron esta pregunta: ¿Es ahora, Señor, cuando vas a restaurar el Reino de Israel? Lc 19, 11 Lc 24, 21 Lc 24, 50
7 El les contestó: No es cosa vuestra conocer los tiempos o momentos que el Padre ha fijado con su poder,
8 sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra. Jn 15, 27 Lc 24, 51 Mc 16, 19 Mt 28, 19
9 Y después de decir esto, mientras ellos miraban, se elevó, y una nube lo ocultó a sus ojos. Lc 24, 1
10 Cuando estaban mirando atentamente al cielo mientras él se iba, se presentaron junto a ellos dos hombres con vestiduras blancas Lc 24, 3 Mt 28, 2
11 que dijeron: Hombres de Galilea, ¿qué hacéis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que de entre vosotros ha sido elevado al cielo, vendrá de igual manera que le habéis visto subir al cielo.
12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Jerusalén, a la distancia de un camino permitido en sábado.
13 Y cuando llegaron subieron al Cenáculo donde vivían Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón el Zelotes, y Judas el de Santiago. Lc 06, 1 Lc 06, 14 Mc 03, 1 Mt 10, 1 Mt 10, 2
14 Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María la Madre de Jesús y sus hermanos.
15 En aquellos días Pedro, puesto de pie en medio de los hermanos -el número de personas reunidas era de unas ciento veinte-, dijo:
16 Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura que el Espíritu Santo predijo por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, Jn 17, 13
17 pues se contaba entre nosotros y había recibido la suerte de participar de este ministerio.
18 Adquirió un campo con el precio de su pecado, cayó de cabeza, reventó por medio y se desparramaron todas sus entrañas. Mt 27, 5
19 Y el hecho fue conocido por todos los habitantes de Jerusalén, de modo que aquel campo se llamó en su lengua Hacéldama, es decir, campo de sangre. Mt 27, 8
20 Pues está escrito en el libro de los Salmos: Que su morada quede desierta y no haya quien habite en ella. Que su cargo lo ocupe otro. Sal 109, 8 Sal 69, 25
21 Es necesario, por tanto, que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo en que el Señor Jesús vivió con nosotros,
22 empezando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue elevado de entre nosotros, uno de ellos sea constituido con nosotros testigo de su resurrección. Lc 03, 1 Lc 24, 1 Mc 01, 1 Mc 16, 1 Mt 03, 1
23 Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías.
24 Y oraron así: Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muestra a cuál de estos dos has elegido
25 para ocupar el puesto en este ministerio y apostolado, del que desertó Judas para ir a su destino.
26 Echaron suertes y la suerte recayó sobre Matías, que fue agregado al número de los Once apóstoles.
Cap.2
1 Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. Dt 16, 1 Jn 07, 39 Lv 23, 1
2 Y de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en la que se hallaban.
3 Entonces se les aparecieron unas lenguas como de fuego, que se dividían y se posaron sobre cada uno de ellos.
4 Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les hacía expresarse. Mc 16, 17
5 Habitaban en Jerusalén judíos, hombres piadosos venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.
6 Al producirse aquel ruido se reunió la multitud y quedó perpleja, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.
7 Estaban asombrados y se admiraban diciendo: ¿Acaso no son galileos todos éstos que están hablando?
8 ¿Cómo es, pues, que nosotros les oímos cada uno en nuestra propia lengua materna?
9 Partos, medios, elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia,
10 de Frigia y Panfilia, de Egipto y la parte de Libia próxima a Cirene, forasteros romanos,
11 así como judíos y prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios.
12 Estaban todos asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué puede ser esto?
13 Otros, en cambio, decían burlándose: están llenos de mosto.
14 Entonces Pedro, puesto en pie con los Once, alzó la voz y les habló así: Judíos y habitantes todos de jerusalén, entended bien esto y escuchad atentamente mis palabras.
15 Estos no están borrachos, como suponéis vosotros, pues es la hora tercia del día,
16 sino que está ocurriendo lo dicho por el profeta Joel:
17 Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, y vuestros jóvenes tendrán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños.
18 Y sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días, y profetizarán.
19 Realizaré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra, sangre, fuego y nubes de humo.
20 El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes de que llegue el día grande y manifiesto del Señor.
21 Y sucederá que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará. Jl 02, 32
22 Israelitas, escuchad estas palabras: a Jesús Nazareno, hombre acreditado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y señales, que Dios realizó entre vosotros por medio de él, como bien sabéis, Lc 24, 19
23 a éste, que fue entregado según el designio establecido y la presencia de Dios, lo matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos. Jn 19, 1 Jn 19, 11 Lc 23, 1 Mc 15, 1 Mt 27, 1
24 Pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que ésta lo retuviera en su dominio. Jn 20, 10 Lc 24, 1 Mc 16, 1 Mt 28, 1
25 En efecto, David dice acerca de él: Tenía siempre presente al Señor ante mis ojos, porque está a mi derecha, para que yo no vacile.
26 Por eso se alegró mi corazón y exultó mi lengua, y hasta mi carne descansará en la esperanza;
27 porque no abandonarás mi alma en los infiernos, ni dejarás que tu Santo vea la corrupción.
28 Me diste a conocer los caminos de la vida, y me llenarás de alegría con tu presencia. Sal 16, 11
29 Hermanos, permitidme que os diga con claridad que el patriarca David murió y fue sepultado, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy.
30 Pero, como era profeta y sabía que Dios le había jurado solemnemente que sobre su trono se sentaría un fruto de sus entrañas, Sal 132, 11 Sal 89, 4
31 lo vio con anticipación y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en los infiernos ni su carne vio la corrupción.
32 A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
33 Exaltado, pues, a la diestra de Dios, y recibida del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Mc 16, 19
34 Porque David no subió a los cielos, y sin embargo exclama: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, Mt 22, 44
35 hasta que ponga a tus enemigos como escabel de tus pies. Sal 110, 1
36 Por tanto, sepa con seguridad toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis. Mt 28, 5
37 Al oír esto se dolieron de corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: ¿Qué hemos de hacer, hermanos?
38 Pedro les dijo: Convertíos, y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Mt 03, 2
39 Porque la promesa es para vosotros, para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para todos los que quiera llamar el Señor Dios nuestro.
40 Con otras muchas palabras dio testimonio y les exhortaba diciendo: Salvaos de esta generación perversa.
41 Ellos acogieron su palabra y fueron bautizados; y aquel día se les unieron unas tres mil almas.
42 Perseveraban asiduamente en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
43 El temor sobrecogía a todos, y se realizaban muchos prodigios y señales por medio de los Apóstoles.
44 Todos los creyentes estaban unidos y tenían todas las cosas en común. Hch 04, 32
45 Vendían las posesiones y los bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. Lc 12, 1 Lc 18, 1 Mc 10, 1 Mt 19, 1
46 Todos los días acudían al Templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
47 alabando a Dios y gozando del favor de todo el pueblo. El Señor incorporaba cada día a los que habían de salvarse.
Cap.3
1 Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona. Jn 18, 15
2 Había un hombre, cojo de nacimiento, al que solían traer y colocar todos los días a la puerta del Templo llamada Hermosa, para pedir limosna a los que entraban en el Templo.
3 Viendo éste a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió que le dieran una limosna.
4 Pedro fijó en él su mirada, junto con Juan, y le dijo: Míranos.
5 El les observaba, esperando recibir algo de ellos.
6 Entonces Pedro le dijo: No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, eso te doy: ¡En el nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda! Mc 14, 7
7 Y tomándole de la mano derecha lo levantó, y al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos. Mt 08, 15
8 De un brinco se puso en pie y comenzó a andar, y entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios.
9 Todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios,
10 y reconocían que era el mismo que se sentaba a la puerta Hermosa del Templo para pedir limosna. Se llenaron de estupor y asombro por lo sucedido.
11 Como él sujetara a Pedro y a Juan, todo el pueblo lleno de sorpresa corrió hacia ellos al pórtico llamado Salomón. Jn 10, 24
12 Al ver aquello, Pedro dijo al pueblo: Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto, o por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a este hombre por nuestro poder o piedad?
13 El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis en presencia de Pilato, cuando éste había decidido soltarle. Mc 15, 14 Mt 27, 21
14 Vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que os fuera indultado un homicida; Jn 19, 1 Lc 23, 1 Mc 15, 1 Mt 27, 1
15 matasteis al autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Lc 24, 49
16 Y por la fe en su nombre, a éste que veis y conocéis, su nombre lo restableció, y la fe que viene de él dio a éste la completa curación ante todos vosotros. Jn 20, 31
17 Ahora bien, hermanos, sé que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros jefes.
18 Pero Dios cumplió así lo que había anunciado de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo padecería.
19 Arrepentíos, por tanto, y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados,
20 de modo que vengan del Señor los tiempos de la consolación, y envíe al Cristo que ha sido predestinado para vosotros, a Jesús,
21 a quien es preciso que el cielo lo retenga hasta el tiempo de la restauración de todas las cosas, de las que Dios habló por boca de sus santos profetas desde antiguo.
22 Moisés, en efecto, dijo: El Señor Dios vuestro os suscitará de entre vuestros hermanos un profeta como yo; le escuchareis en todo lo que os diga. Dt 18, 15 Mc 09, 8
23 Y sucederá que todo el que no escuche a aquel profeta será exterminado del pueblo. Dt 18, 19
24 Todos los profetas desde Samuel y los que vinieron después, cuantos hablaron, anunciaron estos días.
25 Vosotros sois los hijos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con vuestros padres cuando dijo a Abrahán: En tu descendencia serán bendecidas todas las tribus de la tierra. Gn 22, 18 Jn 01, 27
26 Al resucitar a su Hijo, Dios lo ha neviado en primer lugar a vosotros, para que os bendiga, al convertirse cada uno de vuestras maldades.
Cap.4
1 Mientras hablaban ellos al pueblo se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,
2 molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban a Jesús la resurrección de los muertos.
3 Los prendieron y metieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque ya había anochecido.
4 Muchos de los que habían oído la palabra creyeron, y el número de los hombres llegó a ser de unos cinco mil. Jn 06, 10
5 Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianos y los escribas,
6 así como Anás el Sumo Sacerdote, Caifás, Juan, Alejandro y todos los que eran de la familia de los príncipes de los sacerdotes. Jn 18, 13
7 Y les hicieron comparecer en medio y les preguntaron: ¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho esto vosotros?
8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Jefes del pueblo y ancianos,
9 si a nosotros se nos interroga hoy sobre el bien realizado a un hombre enfermo, y por quién ha sido sanado,
10 quede claro a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por él se presenta éste sano ante vosotros.
11 El es la piedra que, rechazada por vosotros los constructores, ha llegado a ser la piedra angular. Mt 21, 42 Sal 118, 22
12 Y en ningún otro está la salvación; pues no hay ningún otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, por el que hayamos de ser salvados. Mt 01, 21
13 Al ver la libertad con que hablaban Pedro y Juan, como sabían que eran hombres sin letras y sin cultura, estaban admirados, pues los reconocían como los que habían estado con Jesús;
14 y viendo de pie con ellos al hombre que había sido curado, nada podían oponer.
15 Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y deliberaban entre sí
16 diciendo: ¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Porque es público entre todos los habitantes de Jerusalén que por medio de ellos se ha realizado un signo evidente, y no podemos negarlo.
17 Pero a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, vamos a amenazarles para que no hablen más a nadie en este nombre.
18 Y llamándoles les ordenaron que de ningún modo hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.
19 Pedro y Juan, sin embargo, les respondieron: Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios;
20 pues nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.
21 Ellos, después de amenazarles de nuevo, los soltaron, no encontrando cómo castigarlos a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo ocurrido;
22 pues el hombre en quien se había realizado este milagro de curación tenía más de cuarenta años.
23 Puestos en libertad, fueron a los suyos y les contaron lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
24 Ellos, al oírlo, elevaron unánimes la voz a Dios y dijeron: Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, Ex 20, 1 Sal 146, 1
25 el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David tu siervo, dijiste: ¿Por qué se han amotinado las naciones,y los pueblos han tramado empresas vanas?
26 Se han alzado los reyes de la tierra, y los príncipes se han aliado contra el Señor y contra su Cristo. Sal 02, 2
27 Pues bien, en esta ciudad se han aliado contra su santo Hijo Jesús, al que ungiste, Herodes y Poncio Pilato con las naciones y con los pueblos de Israel, Jn 18, 1 Lc 23, 1 Lc 23, 12 Mc 15, 1 Mt 27, 1
28 para llevar a cabo cuanto tu mano y tu designio habían previsto que ocurriera.
29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus servidores que puedan proclamar tu palabra con libertad;
30 y extiende tu mano para que se realicen curaciones, milagros y prodigios por el nombre de tu santo Hijo Jesús.
31 Cuando terminaron su oración, tembló el lugar en el que estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios con libertd.
32 La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma, y nadie consideraba como suyo lo que poseía, sino que tenían todas sus cosas en común. Hch 02, 44 Jn 13, 35 Jn 17, 22 Lc 03, 10
33 Con gran poder los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús; y en todos ellos había abundancia de gracia.
34 No había entre ellos ningún necesitado, porque los que eran dueños de campos o casas los vendían, llevaban el precio de la venta
35 y lo ponían a los pies de los Apóstoles; luego se repartía a cada uno según su necesidad. Lc 12, 1 Lc 18, 1 Mc 10, 1 Mt 19, 1
36 Así, José, a quien los Apóstoles dieron el sobrenombre de Bernabé -que significa hijo de la consolación-, levita y chipriota de nacimiento,
37 tenía un campo, lo vendió, trajo el dinero y lo puso a los pies de los Apóstoles.
Cap.5
1 Un hombre llamado Ananías, junto con su mujer Safira, vendió un campo. Hch 22, 3
2 De acuerdo con ella, retuvo parte del precio y trayendo el resto lo puso a los pies de los Apóstoles.
3 Entonces dijo Pedro: Ananías, ¿por qué Satanás llenó tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y retuvieras parte del precio del campo? Lc 22, 3
4 ¿Acaso no era tuyo mientras lo tenías y, una vez vendido, no permanecía el precio en tu poder? ¿Por qué has admitido esta acción en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
5 Al oír Ananías estas palabras cayó en tierra y expiró. Un gran temor sobrecogió a todos los que lo oyeron.
6 Se levantaron algunos jóvenes, lo amortajaron y lo llevaron a enterrar.
7 Transcurrió un intervalo como de tres horas y entró su mujer, que no sabía lo ocurrido.
8 Pedro se dirigió a ella: Dime, ¿habéis vendido el campo en esta cantidad? Ella dijo: Sí, en esa cantidad.
9 Pedro le replicó: ¿Cómo es que os pusisteis de acuerdo para tentar al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los que han enterrado a tu marido están a la puerta, y te llevarán a ti.
10 Al instante cayó a sus pies y expiró. Al entrar los jóvenes la encontraron muerta y la llevaron a enterrar junto a su marido.
11 Un gran temor llenó a toda la Iglesia y a todos los que oyeron estas cosas.
12 Por mano de los Apóstoles se obraban muchos milagros y prodigios ante el pueblo. Se reunían todos con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón;
13 pero ninguno de los demás se atrevía a unirse a ellos, aunque el pueblo los alababa.
14 Se adherían cada vez más creyentes en el Señor, multitud de hombres y mujeres,
15 hasta el punto de que sacaban los enfermos a las plazas y los ponían en lechos y camillas para que, al pasar Pedro, al menos su sombra alcanzase a alguno de ellos. Mc 06, 56
16 Acudía también mucha gente de las ciudades vecinas a jerusalén, trayendo enfermos y poseídos por espíritus inmundos, y todos ellos eran curados.
17 El Sumo Sacerdote y todos los que le acompañaban, que eran de la secta de los saduceos, se levantaron llenos de envidia.
18 Prendieron a los Apóstoles y los metieron en la prisión pública.
19 Pero un ángel del Señor abrió durante la noche las puertas de la cárcel, los sacó y les dijo:
20 Id, presentaos en el Templo y predicad al pueblo toda la doctrina concerniente a esta Vida.
21 Después de haberlo escuchado, entraron de madrugada en el Templo y comenzaron a enseñar. Llegado el Sumo Sacerdote y los que se hallaban con él, convocaron el Sanedrín y todo el consejo de ancianos de los hijos de Israel y enviaron a por ellos a la prisión.
22 Pero al llegar los alguaciles no los encontraron en la cárcel, y volviéndose dieron la noticia
23 diciendo: Hemos encontrado la cárcel cerrada, bien custodiada, y los centinelas firmes ante las puertas; pero al abrir no hemos hallado a nadie dentro.
24 Cuando oyeron estas palabras el oficial del Templo y los príncipes de los sacerdotes, quedaron perplejos por lo que habría sido de ellos.
25 Llegó uno y les comunicó: Los hombres que metisteis en la cárcel están en el Templo y siguen enseñando al pueblo.
26 Entonces fue el oficial con los alguaciles y los trajo, no por la fuerza, porque tenían miedo de ser apedreados por el pueblo.
27 Los condujeron y presentaron al Sanedrín. El Sumo Sacerdote les interrogó:
28 ¿No os habíamos mandado expresamente que no enseñaseis en ese nombre?; pero vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre. Mt 27, 1 Mt 27, 25
29 Pedro y los Apóstoles respondieron: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
30 El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que vosotros matasteis colgándolo de un madero.
31 A éste lo exaltó Dios a su derecha, como Príncipe y Salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
32 Y somos testigos de estas cosas nosotros y el Espíritu Santo, que Dios ha dado a todos los que le obedecen. Jn 15, 27 Lc 24, 49
33 Al oír esto se enfurecieron y querían matarlos.
34 Pero se levantó en el Sanedrín un fariseo llamado Gamaliel, maestro de la Ley, estimado por todo el pueblo, y mandó hacer salir un momento a aquellos hombres.
35 Y les dijo: Israelitas, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos hombres.
36 Porque hace poco se levantó Teudas, que decía ser alguien, y se le unieron unos cuatrocientos hombres; lo mataron y todos sus seguidores se disgregaron y quedaron en nada. Mt 24, 5
37 Después de él se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y arrastró al pueblo tras de sí; murió también y todos sus seguidores se dispersaron.
38 Así pues, os digo ahora: apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este designio o esta obra procede de hombres se disolverá;
39 pero si procede de Dios no podréis acabar con ellos; no sea que os vayáis a encontrar combatiendo contra Dios. Se mostraron de acuerdo con él.
40 Entonces llamaron a los Apóstoles, los azotaron, les ordenaron no hablar en el nombre de Jesús y los soltaron.
41 Ellos salían gozosos de la presencia del Sanedrín, porque habían sido dignos de ser ultrajados a causa del Nombre. Jn 15, 21 Mt 05, 10
42 Todos los días, en el Templo y en las casas, no cesaban de enseñar y anunciar el Evangelio de Cristo Jesús.
Cap.6
1 En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, se levantó una queja de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia diaria. Hch 21, 8
2 Los Doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: No es conveniente que nosotros abandonemos la palabra de Dios por servir las mesas.
3 Escoged, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría, a los que constituyamos para este servicio,
4 mientras que nosotros nos dedicaremos asiduamente a la oración y al ministerio de la palabra. Lc 01, 2
5 La propuesta agradó a toda la asamblea y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía;
6 los presentaron ante los Apóstoles, y orando les impusieron las manos.
7 La palabra de Dios se propagaba, y aumentaba considerablemente el número de discípulos en Jerusalén, y gran cantidad de sacerdotes obedecían a la fe.
8 Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.
9 Se levantaron a discutir con Esteban algunos de la sinagoga llamada de los libertos, de los cirenenses y alejandrinos, con otros de Cilicia y Asia;
10 pero no podían resistir la sabiduría y el Espíritu con que hablaba. Lc 21, 15
11 Sobornaron entonces a unos hombres que dijeron: Nosotros le hemos oído proferir palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.
12 Amotinaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y presentándose de improviso le prendieron y llevaron al Sanedrín.
13 Presentaron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de proferir palabras contra este lugar santo y contra la Ley;
14 le hemos oído decir, en efecto, que ese Jesús, el Nazareno, destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés. Mt 26, 61
15 Y al fijarse en él todos los que estaban sentados en el Sanedrín vieron su rostro como la faz de un ángel.
Cap.7
1 Preguntó entonces el Sumo Sacerdote: ¿Es esto así? Ex 01, 22 Ex 02, 15 Gn 15, 18 Gn 37, 11 Gn 37, 28 Gn 39, 2 Gn 39, 21 Gn 41, 54 Hch 22, 20 Lc 06, 23 Mt 05, 12
2 El respondió: Hermanos y padres, escuchad: el Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abrahán cuando estaba en Mesopotamia, antes de que habitase en Jarán,
3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu familia y ve a la tierra que te mostraré. Gn 12, 1
4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Jarán. De allí, después de morir su padre, Dios lo trasladó a esta tierra en la que vosotros habitáis ahora. Gn 11, 1 Gn 12, 7
5 No le dio en ella heredad, ni siquiera el espacio de un pie, sino que prometió dársela en posesión a él y, aunque no tenía hijos, a su descendencia después de él. Gn 12, 1 Gn 13, 15 Gn 15, 13 Gn 17, 8
6 Dios le habló así: Tus descendientes moararán en tierra extranjera, y los esclavizarán y maltratarán durante cuatrocientos años.
7 También dijo Dios: Yo juzgaré a las gentes de las que han sido esclavos, y después saldrán y me darán culto en este lugar. Gn 15, 14
8 Entonces le dio la Alianza de la circuncisión; y así cuando engendró a Isaac le circuncidó el octavo día, e Isaac a Jacob y Jacob a los doce patriarcas. Gn 17, 10 Gn 21, 4 Gn 25, 1 Gn 29, 1
9 Los patriarcas, envidiosos de José, lo vendieron con destino a Egipto; pero Dios estaba con él, Gn 41, 40 Mt 27, 18
10 y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría ante el Faraón rey de Egipto, que lo constituyó gobernador de Egipto y de toda su casa.
11 Vino luego hambre y gran tribulación sobre todo Egipto y Canaán, y nuestros padres no encontraban alimento.
12 Oyó Jacob que había trigo en Egipto y envió a nuestros padres por primera vez; Gn 42, 2
13 en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y así llegó a conocimiento del Faraón el linaje de José. Gn 45, 1 Gn 45, 11
14 Este envió a buscar a su padre Jacob y a toda su familia, que eran setenta y cinco personas. Gn 45, 1 Gn 46, 6
15 Jacob bajó a Egipto, donde murió él y también nuestros padres. Gn 46, 27 Gn 49, 33
16 Y fueron trasladados a Siquén y colocados en el sepulcro que compró Abrahán a precio de plata a los hijos de Hemmor, en Siquén. Gn 23, 4 Gn 33, 1 Gn 50, 13 Jos 24, 32
17 Conforme se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había jurado a Abrahán, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,
18 hasta que se alzó sobre Egipto otro rey que no conocía a José. Ex 01, 7
19 Usando de malas artes contra nuestra raza, este rey maltrató a nuestros padres para que abandonaran a sus hijos, de modo que no sobreviviesen. Ex 01, 8 Ex 01, 10
20 En este tiempo nació Moisés, que era grato a Dios; fue criado durante tres meses en la casa de su padre; Ex 02, 2
21 y al ser abandonado lo recogió la hija del Faraón y lo crió como hijo suyo. Ex 02, 10
22 Moisés fue educado según toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en palabras y obras.
23 Cuando llegó a la edad de cuarenta años sintió deseos de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.
24 Al ver que uno de ellos era maltratado, salió en su defensa y vengó al oprimido matando al egipcio.
25 Pensaba él que sus hermanos entenderían que Dios les iba a salvar por medio de él; pero ellos no lo comprendieron.
26 Al día siguiente, se les presentó mientras reñían, e intentaba ponerlos en paz diciendo: ¡Hombres, sois hermanos! ¿Por qué os maltratáis el uno al otro?
27 Pero el que maltrataba a su compañero le rechazó diciendo: ¿Quién te ha constituido jefe y juez sobre nosotros?
28 ¿Acaso quieres matarme, del mismo modo que mataste al egipcio?
29 A causa de estas palabras Moisés huyó y fue emigrante en tierras de Madián, donde tuvo dos hijos. Ex 02, 14 Ex 18, 3
30 Después de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza que ardía.
31 Moisés, al verlo, se admiró de la visión, y cuando se acercaba para mirar se oyó la voz del Señor:
32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob. Moisés, asustado, no se atrevía a mirar.
33 Entonces le dijo el Señor: Quítate las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.
34 He visto bien la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, he escuchado su lamento y he bajado a liberarlo. Ahora ven, que voy a enviarte a Egipto. Ex 03, 2
35 A este Moisés, a quien rechazaron diciendo: ¿Quién te ha constituido jefe y juez?, Dios lo envió como jefe y libertador por medio del ángel que se le apareció en la zarza.
36 El los sacó haciendo prodigios y señales en la tierra de Egipto, en el mar Rojo y en el desierto durante cuarenta años. Ex 07, 3 Ex 14, 1 Nm 14, 33
37 Este es Moisés, el que dijo a los hijos de Israel: Dios os suscitará de entre vuestros hermanos un profeta como yo. Dt 18, 1 Dt 18, 15
38 El es el que estuvo en la asamblea del desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí y con nuestros padres; el que recibió palabras de vida para entregárnoslas; Dt 05, 1 Ex 19, 1
39 a quien no quisieron obedecer nuestros padres, sino que le rechazaron y en sus corazones se volvieron hacia Egipto,
40 diciendo a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a ese Moisés que nos sacó de la tierra de Egipto no sabemos qué le ha ocurrido. Ex 32, 1
41 E hicieron un becerro en aquellos días, sacrificaron una víctima al ídolo y se regocijaban en las obras de sus manos. Ex 32, 4
42 Dios se apartó de ellos y los abandonó a dar culto al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los Profetas: Casa de Israel, ¿acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto durante cuarenta años?
43 Entonces transportasteis el tabernáculo de Moloc y la estrella de vuestro dios Refán, las imágenes que fabricasteis para adorarlas; pero yo os desterré más allá de Babilonia. Am 05, 27
44 El Tabernáculo del Testimomio estuvo con nuestros padres en el desierto, tal como el que habló a Moisés ordenó que lo hiciera, según el modelo que había visto. Ex 25, 1 Ex 25, 40
45 Y habiéndolo recibido nuestros padres, lo condujeron bajo Josué en la ocupación de la tierra de los gentiles, que Dios expulsó ante la presencia de nuestros padres hasta los días de David. Jos 03, 1
46 Este halló gracia delante de Dios y pidió encontrar un Tabernáculo para el Dios de Jacob. 1Cro 17, 1 2S 07, 1
47 Pero fue Salomón quien le edificó una casa. 1R 06, 1 2Cro 03, 1
48 Sin embargo, el Altísimo no habita en casas construidas por manos de hombre, como dice el profeta:
49 Mi trono es el cielo. y la tierra es escabel de mis pies. ¿Qué casa me edificáis a Mí?, dice el Señor, ¿o cuál será el sitio de mi descanso? Mt 05, 35
50 ¿No ha hecho mimano todas estas cosas? Is 66, 1
51 Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres así también vosotros. Is 63, 1
52 ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Asesinaron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, del que ahora vosotros habéis sido traidores y asesinos, Mt 23, 31
53 los que recibisteis la Ley por ministerio de ángeles y no la guardasteis. Jn 07, 19
54 Al oír esto ardían de ira en sus corazones y rechinaban los dientes contra él.
55 Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo, y vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios, Jn 20, 14 Mc 16, 19
56 y dijo: Mirad, veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios. Mt 26, 63
57 Entonces clamaron a voz en grito, taparon sus oídos y se lanzaron a una contra él,
58 y sacándole fuera de la ciudad le lapidaron. Los testigos dejaron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo,
59 y lapidaban a Esteban, mientras oraba diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Lc 23, 46 Mt 05, 44 Mt 23, 37
60 Puesto de rodillas clamó con fuerte voz: Señor, no les tengas en cuenta este pecado. Y diciendo esto murió. Lc 23, 34
Cap.8
1 Saulo aprobaba su muerte. Se originó aquél día una gran persecución contra la iglesia de Jerusalén y todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. 1Co 15, 9 1Tm 01, 13 Flp 03, 6 Ga 01, 13 Hch 11, 19 Hch 21, 8
2 Varones piadosos enterraron a Esteban e hicieron un gran duelo por él.
3 Por su parte, Saulo hacía estragos en la Iglesia, iba de casa en casa, apresaba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel. Hch 22, 5 Hch 26, 11
4 Los que se habían dispersado iban de un lugar a otro anunciando la palabra del Evangelio.
5 Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo.
6 La muchedumbre atendía unánime a lo que decía Felipe, al oír y ver los signos milagrosos que realizaba,
7 pues de muchos que tenían espíritus inmundos salían estos con grandes voces, y muchos paralíticos y cojos eran curados.
8 Hubo gran alegría en aquella ciudad.
9 Un hombre llamado Simón había ejercido la magia en la ciudad y embaucado a la gente de Samaría, diciéndoles que era alguien grande.
10 Todos, del menor al mayor, le prestaban atención y decían: Este es la Potencia de Dios, llamada la Grande.
11 Le escuchaban porque desde hacía tiempo los había seducido con sus magias.
12 Pero cuando empezaron a creer a Felipe, que les anunciaba el Evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, hombres y mujeres comenzaron a bautizarse.
13 Entonces creyó también el mismo Simón y, habiendo sido bautizado, seguía asiduamente a Felipe. Al ver los signos milagrosos y los grandes prodigios que se realizaban, estaba lleno de admiración.
14 Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaría había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
15 Estos al llegar rezaron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo,
16 pues aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que sólo estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.
17 Entonces les imponía las manos y recibían el Espíritu Santo.
18 Al ver Simón que por la imposición de manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, les ofreció dinero diciendo:
19 Dadme también a mí ese poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo.
20 Pero Pedro le respondió: Que tus monedas vayan contigo a la perdición, pues has pensado que con dinero se puede conseguir el don de Dios.
21 No tienes parte ni herencia alguna en esta empresa, porque tu corazón no es recto ante Dios. Sal 78, 37
22 Por tanto, arrepiéntete de esta iniquidad tuya y suplica al Señor para ver si se te perdona este pensamiento de tu corazón;
23 pues veo que estás lleno de maldad y atado por cadenas de iniquidad.
24 Respondió Simón: Rogad vosotros por mí al Señor, para que no me sobrevenga nada de lo que habéis dicho.
25 Una vez que dieron testimonio y predicaron la palabra del Señor, de regreso a Jerusalén evengelizaban muchos lugares de samaritanos.
26 Un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo: Levántate y marcha hacia el Sur, a la ruta que baja de Jerusalén a Gaza y que está desierta.
27 Se levantó y se puso en camino. Sucedió que un hombre de Etiopía, eunuco, dignatario de Candace, reina de los etíopes, y superintendente de su tesoro, había venido a Jerusalén para adorar a Dios.
28 Volvía sentado en su carro e iba leyendo al profeta Isaías.
29 Dijo entonces el Espíritu a Felipe: Acércate y ponte al lado de ese carruaje.
30 Apresurándose Felipe, oyó que leía al profeta Isaías y le dijo: ¿Entiendes acaso lo que lees?
31 El respondió: ¿Cómo podré entenderlo si no me lo explica alguien? Rogó entonces a Felipe que subera y se sentase junto a él.
32 El pasaje de la Escritura que iba leyendo era el siguiente: Como oveja fue llevado al matadero, y como mudo cordero ante el esquilador, así no abrió su boca.
33 En su humillación se le negó la justicia. ¿Quién hablará de su posteridad?, ya que su vida es arrebatada de la tierra. Is 53, 8
34 El eunuco dijo a Felipe: Te ruego me digas de quién dice esto el profeta: ¿de sí mismo o de algún otro?
35 Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús.
36 Mientras iban por el camino llegaron a un lugar donde había agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado? (37)
38 Mandó parar el carruaje y bajaron ambos, Felipe y el eunuco, hasta el agua, y le bautizó.
39 Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y no le vio más el eunuco, que siguió su camino con alegría.
40 Felipe se encontró en Azoto y anunciaba el Evangelio a todas las ciudades por donde pasaba, hasta que llegó a Cesarea.
Cap.9
1 Saulo, respirando todavía amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, se presentó ante el Sumo Sacerdote 1Co 15, 8 1Tm 01, 13 1Ts 02, 15 2Co 11, 33 Ga 01, 16 Ga 01, 18 Hch 26, 20
2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de llevar detenidos a Jerusalén a quienes encontrara, hombres y mujeres, seguidores del Camino.
3 Pero mientras iba de camino le sucedió, al acercarse a Damasco, que de repente le envolvió de resplandor una luz del cielo.
4 Y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 Respondió: ¿Quién eres tú, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
6 Levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer.
7 Los hombres que le acompañaban se detuvieron estupefactos, pues oían la voz, pero no veían a nadie.
8 Se levantó Saulo del suelo y, aunque tenía abiertos los ojos, no veía nada. Entonces llevándolo de la mano, lo condujeron a Damasco,
9 y permaneció tres días sin vista y sin comer ni beber.
10 Había en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor habló en una visión: ¡Ananías! El respondió: Aquí estoy, Señor.
11 El Señor le dijo: Levántate y ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a uno de Tarso llamado Saulo, que está orando
12 -y vio Saulo en una visión que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos, para que recobrase la vista-.
13 Ananías respondió: Señor, he oído a muchos cuánto mal ha causado este hombre a sus santos en Jerusalén,
14 y que tiene aquí poderes de los Sumos Sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 El Señor le dijo: Ve, porque éste es mi instrumento elegido para llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel.
16 Yo le mostraré lo que habrá de sufrir a causa de mi nombre.
17 Marchó Ananías, entró en la casa e imponiéndole las manos dijo: Saulo, hermano, me ha enviado el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18 Al instante cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista; se levantó y fue bautizado,
19 y tomando algo de comer recuperó sus fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos que había en Damasco,
20 y enseguida empezó a predicar a Jesús en las sinagogas diciendo: Este es el Hijo de Dios.
21 Todos los que le oían se asombraban y decían: ¿No es éste el que atacaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y que vino aquí para llevarlos detenidos a los Sumos Sacerdotes?
22 Saulo cobraba cada vez más fuerza y desconcertaba a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que Jesús es el Mesías.
23 Muchos días después, los judíos tomaron la decisión de matarlo;
24 pero sus insidias llegaron a conocimiento de Saulo. Vigilaban día y noche las puertas de la ciudad para acabar con él,
25 pero sus discípulos lo tomaron una noche y lo descolgaron por la muralla en una espuerta. 2Co 11, 26
26 Cuando llegó a Jerusalén intentaba unirse a los discípulos; pero todos le temían, no creyendo que fuera discípulo.
27 Sin embargo, Bernabé lo tomó, lo llevó a los Apóstoles y les contó cómo en el camino había visto al Señor, y que le había hablado, y cómo en Damasco había predicado abiertamente en el nombre de Jesús.
28 Entonces entraba y salía con ellos en Jerusalén, hablando claramente en el nombre del Señor.
29 Conversaba también y disputaba con los helenistas; y éstos intentaban matarle.
30 Cuando los hermanos lo supieron, lo llevaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.
31 La Iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaría. Se consolidaba y caminaba en el temor del Señor, y crecía con el consuelo del Espíritu Santo.
32 Ocurrió que, mientras recorría Pedro todos los lugares, vino junto a los santos que vivían en Lida.
33 Encontró allí a un hombre paralítico, llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años.
34 Pedro le dijo: ¡Eneas!, Cristo Jesús te cura. Levántate y arregla tu lecho. Inmediatamente se levantó.
35 Lo vieron todos los que vivían en Lida y Sarón y se convirtieron al Señor.
36 Había en Joppe una discípula llamada Tabita, que significa Dorcas, que hacía muchísimas buenas obras y limosnas.
37 Aconteció por aquellos días que cayó enferma y murió. Después de lavarla, la colocaron en la estancia superior.
38 Como Lida está cerca de Joppe, al oír los discípulos que Pedro se encontraba allí, enviaron a dos hombres para rogarle: No tardes en venir a nosotros.
39 Pedro se levantó y fue con ellos. Una vez llegado, le condujeron a la estancia superior y le rodearon todas las viudas, que lloraban y mostraban las túnicas y los mantos que Dorcas les había confeccionado cuando vivía con ellas.
40 Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró. Después, vuelto hacia el cadáver, dijo: Tabita, levántate. Ella abrió los ojos y al ver a Pedro se incorporó. Mc 05, 40
41 Dándole la mano la levantó, llamó a los santos y a las viudas, y se la presentó viva.
42 El hecho se supo en toda Joppe y muchos creyeron en el Señor.
43 Pedro se detuvo en Joppe bastantes días, en casa de un tal Simón, que era curtidor. Lc 09, 4
Cap.10
1 Un hombre de Cesarea llamado Cornelio, centurión de la cohorte denominada Itálica, Hch 15, 7 Hch 15, 8
2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo y oraba a Dios sin cesar,
3 vio claramente en una visión, hacia la hora nona del día, al ángel de Dios que llegaba hasta él y le decía: ¡Cornelio!
4 El le miró fijamente y, sobrecogido de temor, dijo: ¿Qué ocurre, señor? Y le respondió: Tus oraciones y limosnas han subido como memorial ante la presencia del Señor.
5 Envía ahora, pues, unos hombres a Joppe y haz venir a un tal Simón, de sobrenombre Pedro,
6 que se hospeda en casa de otro Simón, curtidor, que vive junto al mar.
7 En cuanto se retiró el ángel que le hablaba, llamó a dos criados y a un soldado piadoso de los que estaban a sus órdenes,
8 les refirió todo y los envió a Joppe.
9 Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, subió Pedro a la azotea, hacia la hora de sexta, para orar.
10 Sintió hambre y quiso tomar algo. Mientras se lo preparaban le sobrevino un éxtasis,
11 y vio el cielo abierto y cierto objeto como un gran mantel con cuatro puntas, que descendía y se posaba sobre la tierra.
12 En él estaban todos los cuadrúpedos, reptiles de la tierra y aves del cielo.
13 Y le llegó una voz: ¡Levántate, Pedro, mata y come!
14 Pero Pedro replicó: De ningún modo, Señor, porque jamás comí nada profano e impuro. Mc 07, 15
15 Y la misma voz por segunda vez: Lo que Dios ha purificado no lo llames tú profano.
16 Esto ocurrió tres veces y enseguida el objeto fue elevado al cielo.
17 Mientras Pedro cavilaba qué podría significar la visión que había tenido, los hombres enviados por Cornelio, tras haber buscado la casa de Simón, se presentaron en el porche.
18 Después de llamar preguntaron si allí se hospedaba Simón, por sobrenombre Pedro.
19 Mientras Pedro seguía pensando en la visión, le dijo el Espíritu: Mira, tres hombres te buscan.
20 Levántate, baja y vete con ellos sin ningún reparo, porque yo los he enviado.
21 Bajó Pedro al encuentro de los hombres y dijo: Yo soy el que buscáis. ¿Cuál es el motivo por el que estáis aquí?
22 Ellos respondieron: El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Dios, acreditado por toda la población judía, recibió aviso de un santo ángel para hacerte venir a su casa y escuchar tus palabras.
23 Entonces les invitó y les dio hospedaje. Al día siguiente se levantó y partió con ellos, acompañándole algunos hermanos de Joppe.
24 Entró en Cesarea al otro día. Cornelio les esperaba, habiendo reunido a sus parientes y amigos más íntimos.
25 En el momento en que entraba Pedro, salió Cornelio a su encuentro y, postrándose, le adoró.
26 Pero Pedro le incorporó diciendo: Levántate, que también yo soy un simple hombre.
27 Y conversando con él pasó adentro y encontró a muchas personas reunidas.
28 Y les dijo: Vosotros sabéis qué prohibido está para un judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero Dios me ha enseñado a no llamar profano a ningún hombre. Jn 18, 28
29 Por eso he venido sin vacilación al ser llamado. Ahora os pregunto por qué motivo me habéis mandado llamar.
30 Cornelio dijo: Hoy hace cuatro días estaba yo orando en mi casa a la hora de nona y se presentó ante mí un varón de brillante vestidura,
31 y me dijo: ¡Cornelio!, tu oración ha sido oída y tus limosnas han sido recordadas en la presencia de Dios.
32 Manda emisarios a Joppe y haz llamar a Simón, de sobrenombre Pedro, que se hospeda en casa de Simón el curtidor, junto al mar.
33 Enseguida te envié emisarios, y tú has hecho bien en venir. Ahora todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios para escuchar las cosas que te han sido ordenadas por el Señor.
34 Tomando Pedro la palabra contestó: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, Dt 10, 17
35 sino que en cualquier pueblo le es agradable todo el que le teme y obra la justicia.
36 Ha enviado su palabra a los hijos de Israel, anunciando el Evangelio de la paz por medio de Jesucristo, que es Señor de todos. Jn 14, 28
37 Vosotros sabéis lo ocurrido por toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan:
38 cómo a Jesús de Nazaret le ungió Dios con el Espíritu Santo y poder, y cómo pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Mt 04, 23
39 Y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; de cómo le dieron muerte colgándolo de un madero.
40 Pero Dios le resucitó al tercer día y le concedió manifestarse, Mt 20, 19
41 no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos; Lc 24, 42
42 y nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que éste es quien ha sido constituido por Dios juez de vivos y muertos. Jn 05, 22
43 Acerca de él testimonian todos los profetas que todo el que cree en él recibe por su nombre el perdón de los pecados.
44 Todavía estaba diciendo Pedro estas cosas cuando descendió el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban la palabra;
45 y quedaron atónitos los fieles provenientes de la circuncisión que habían acompañado a Pedro, porque también sobre los gentiles se derramaba el don del Espíritu Santo;
46 pues les oían hablar lenguas y glorificar a Dios. Entonces habló Pedro: Mc 16, 17
47 ¿Podrá alguien negar el agua para no bautizar a éstos que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?
48 Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedase algunos días.
Cap.11
1 Los Apóstoles y los hermanos que estaban en Judea oyeron que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Ga 02, 1
2 Y cuando Pedro subió a Jerusalén discutían con él los de la circuncisión
3 diciéndole: ¡Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos!
4 Pedro comenzó a explicarles ordenadamente lo sucedido y dijo:
5 Estaba yo orando en la ciudad de Joppe cuando tuve en éxtasis una visión: cierto objeto como un gran mantel bajaba del cielo sujeto por sus cuatro puntas y llegó a mí.
6 Lo miré con atención y vi en él cuadrúpedos de la tierra, fieras, reptiles y aves del cielo.
7 Oí entonces una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come.
8 Yo respondí: De ningún modo, Señor, porque jamás ha entrado en mi boca nada profano o impuro.
9 Pero la voz venida del cielo me dijo por segunda vez: Lo que Dios ha purificado no lo llames tú profano.
10 Esto ocurrió tres veces; y al fin todo fue arrebatado al cielo.
11 Inmediatamente después se presentaron tres hombres en la casa donde estábamos, enviados a mí desde Cesarea.
12 Y me dijo el Espíritu que fuese con ellos sin ningún reparo. Vinieron también conmigo estos seis hermanos y entramos en la casa de aquel hombre.
13 El nos contó cómo había visto en su casa un ángel que, de pie, le decía: Manda aviso a Joppe y haz venir a Simón, llamado Pedro,
14 quien te dirá palabras por las que serás salvado tú y toda tu casa.
15 Y cuando comencé a hablar, descendió sobre ellos el Espíritu Santo, igual que al principio lo hizo sobre nosotros.
16 Entonces recordé la palabra del Señor cuando decía: Juan bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo. Hch 01, 1 Mt 03, 11
17 Si Dios les concedió el mismo don que a nosotros, que creímos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para estorbar a Dios?
18 Al oír esto se tranquilizaron y glorificaron a Dios diciendo: Luego también a los gentiles ha concedido Dios la conversión para la vida.
19 Los que se habían dispersado por la tribulación surgida por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, predicando la palabra sólo a los judíos. Hch 08, 1
20 Entre ellos había algunos chipriotas y cirenenses, que, cuando entraron en Antioquía, hablaban también a los griegos, anunciándoles el Evangelio del Señor Jesús.
21 La mano del Señor estaba con ellos y un gran número creyó y se convirtió al Señor.
22 Llegó esta noticia a oídos de la iglesia que había en Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía.
23 Cuando llegó y vio la gracia de Dios se alegró, y exhortaba a todos a permanecer en el Señor con un corazón firme,
24 porque era un hombre bueno y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran muchedumbre se adhirió al Señor.
25 Marchó Bernabé a Tarso para buscar a Saulo,
26 lo encontró y lo condujo a Antioquía. Estuvieron juntos en aquella iglesia durante un año entero y adoctrinaron a una gran muchedumbre. Fue en Antioquía donde los discípulos recibieron por primera vez el nombre de cristianos.
27 En aquellos días descendieron unos profetas de Jerusalén a Antioquía.
28 Levantándose uno de ellos llamado Agabo, predijo por impulso del Espíritu que vendría una gran hambre sobre toda la tierra. Fue la que ocurrió en tiempo de Claudio. Hch 21, 10
29 Los discípulos determinaron que cada uno, según sus posibilidades mandara una ayuda a los hermanos que moraban en Judea.
30 Lo hicieron, enviándola a los presbíteros a través de Bernabé y Saulo.
Cap.12
1 En aquel tiempo prendió el rey Herodes a algunos de la Iglesia para maltratarlos. 1P 05, 13 2Tm 04, 11 Col 04, 10 Flm 01, 24
2 Dio muerte por la espada a Santiago, hermano de Juan. Mc 10, 39 Mt 20, 23
3 Y al ver que era grato a los judíos, decidió prender también a Pedro. Eran los días de los Azimos.
4 Cuando lo apresó lo metió en la cárcel, y lo entregó a cuatro escuadras de cuatro soldados para que lo custodiaran, con el propósito de presentarlo al pueblo después de la Pascua. Ex 12, 1
5 Así pues, Pedro estaba encerrado en la cárcel, mientras la Iglesia rogaba incesantemente por él a Dios.
6 Cuando Herodes iba ya a presentarlos, aquella misma noche dormía Pedro entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, guardando la prisión unos centinelas delante de la puerta.
7 De pronto se presentó un ángel del Señor y un resplandor iluminó la celda. Tocó a Pedro en el costado, le despertó y dijo: ¡Levántate de prisa!; y se cayeron las cadenas de sus manos.
8 El ángel le dijo: Cíñete y ponte tus sandalias. Y así lo hizo. Y añadió: ¡Ponte el manto y sígueme!
9 Saliendo le seguía, pero ignoraba que fuera realidad lo que hacía el ángel y pensaba que era una visión.
10 Atravesaron la primera guardia y la segunda y llegaron a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, la cual se les abrió por sí sola. Salieron y avanzaron por una calle y de repente el ángel le dejó.
11 Entonces Pedro, vuelto en sí, dijo: Ahora comprendo realmente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de las manos de Herodes y de toda la expectación del pueblo judío.
12 Consciente de su situación, se dirigió a casa de María, madre de Juan, de sobrenombre Marcos, donde estaban muchos reunidos en oración.
13 Llamó a la puerta del vestíbulo y al oírlo acudió una sirvienta llamada Rode.
14 Al reconocer la voz de Pedro no abrió la puerta, por la misma alegría, sino que corrió hacia dentro y anunció que Pedro estaba a la puerta.
15 Ellos le dijeron: ¡Estás loca! Ella, sin embargo insistía en que era así. Entonces dijeron: será su ángel.
16 Pedro continuaba llamando. Al abrir le vieron y se llenaron de asombro.
17 Entonces les hizo señas con la mano para que callaran, y les relató cómo el Señor le había sacado de la cárcel y añadió: Anunciadlo a Santiago y a los hermanos. Salió y partió hacia otro lugar.
18 Cuando se hizo de día se produjo una gran conmoción entre los soldados por lo que había courrido con Pedro.
19 Herodes le buscó y al no encontrarlo procesó a los guardias y los mandó ejecutar. Descendió luego de Judea a Cesarea y se quedó allí.
20 Estaba Herodes airado contra los tirios y sidonios. De común acuerdo vinieron éstos a él y después de haberse ganado a Blasto, mayodomo del rey, le pedían la paz, dado que sus tierras se abastecían de las del rey.
21 El día designado se sentó Herodes en la tribuna, revestido con las insignias reales, y les arengaba.
22 El pueblo le aclamaba: Es la voz de un dios y no la de un hombre.
23 Al instante le hirió un ángel del Señor, porque no había dado gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.
24 La palabra de Dios crecía y se multiplicaba.
25 Bernabé y Saulo volvieron a Jerusalén una vez cumplido su ministerio, tomando consigo a Juan, llamado Marcos.
Cap.13
1 En la iglesia de Antioquía había profetas y doctores: Bernabé y Simón, llamado el Negro, Lucio, el de Cirene, y Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. 1P 05, 13 1Ts 02, 15 2Tm 03, 11 2Tm 04, 11 Col 04, 10 Flm 01, 24
2 Mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo: Separadme a Bernabé y a Saulo para la obra que les he destinado.
3 Y después de ayunar, orar e imponerles las manos, los despidieron.
4 Ellos enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí navegaron hacia Chipre.
5 Al llegar a Salamina predicaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, y tenían a Juan como colaborador.
6 Atravesaron toda la isla hasta Pafos, y encontraron a un mago, falso profeta judío, llamado Barjesús,
7 que estaba con el procónsul Sergio Pablo, hombre prudente. Este hizo llamar a Bernabé y a Saulo y buscaba oír la palabra de Dios;
8 pero el mago Elimas -que así se traduce su nombre- se les oponía, intentando apartar de la fe al procónsul.
9 Entonces Saulo, también llamado Pablo, lleno del Espíritu Santo y mirándolo fijamente,
10 dijo: ¡Tú, lleno de todo engaño y de toda malicia, hijo del diablo, enemigo de toda justicia!, ¿no dejarás de torcer los rectos caminos del Señor?
11 La mano del Señor va a caer sobre ti y quedarás ciego sin ver el sol hasta el tiempo señalado. Al momento la niebla y la oscuridad le rodearon y daba vueltas buscando alguien que le guiara de la mano.
12 Al ver lo sucedido creyó el procónsul, admirado de la doctrina del Señor.
13 Pablo y sus compañeros navegaron desde Pafos hasta llgar a Perge de Panfilia; pero Juan se separó de ellos y volvió a Jerusalén. Hch 15, 38
14 Ellos siguieron desde Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia, entraron el sábado en la sinagoga y se sentaron.
15 Después de la lectura de la Ley y los profetas, los jefes de la sinagoga se dirigieron a ellos diciendo: Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, decidla.
16 Pablo se levantó e indicando silencio con la mano, dijo: Varones israelitas y los temerosos de Dios, escuchad:
17 el Dios de este pueblo de Israel eligió a nuestros padres, enalteció al pueblo durante su permanencia en el país de Egipto, y con brazo fuerte los sacó de allí. Ex 01, 1 Ex 12, 1
18 Durante unos cuarenta años los cuidó en el desierto; Dt 01, 31 Nm 14, 1
19 destruyó siete naciones en el país de Canaán y distribuyó su tierra entre ellos Dt 07, 1 Jos 14, 1
20 a lo largo de unos cuatrocientos cincuenta años. Después de esto, les dio jueces hasta el profeta Samuel. 1S 03, 1 Jc 02, 1
21 Pidieron entonces un rey y Dios les dio durante cuarenta años a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín. 1S 08, 1 1S 10, 1
22 Cuando depuso a éste, les suscitó como rey a David, a quien acreditó diciendo: Encontré a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, que hará en todo mi voluntad. 1S 13, 14 1S 16, 1 Sal 89, 20
23 De su descendencia Dios, según la promesa, hizo surgir para Israel un Salvador, Jesús.
24 Juan había predicado, ante la proximidad de su venida, un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Lc 03, 1 Mc 01, 1 Mt 03, 2
25 Cuando estaba Juan para terminar su carrera decía: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo, sino mirad que detrás de mi viene uno a quien no soy digno de desatar el calzado de los pies. Jn 01, 1 Jn 01, 19 Lc 03, 1 Lc 03, 16 Mc 01, 1 Mc 01, 7 Mt 03, 1 Mt 03, 11
26 Hermanos, hijos de Abrahán y los que entre vosotros sois temerosos de Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de Salvación.
27 Los habitantes de Jerusalén y sus jefes le ignoraron y, al condenarle, cumplieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado.
28 Y sin haber encontrado causa alguna de muerte, pidieron a Pilato que le hiciera morir. Jn 19, 1 Lc 23, 1 Mc 15, 1 Mt 27, 1
29 Cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, le bajaron del madero y lo pusieron en el sepulcro. Jn 19, 1 Lc 23, 1 Mc 15, 1 Mt 27, 1
30 Pero Dios le resucitó de entre los muertos:
31 él fue visto durante muchos días por los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los mismos que ahora son sus testigos ante el pueblo. Lc 01, 2
32 También nosotros os anunciamos la buena nueva de que la promesa hecha a nuestros padres
33 la ha cumplido Dios en nosotros, sus hijos, al resucitar a Jesús, como estaba escrito en el Salmo segundo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Sal 02, 7
34 Y que lo resucitó de entre los muertos para jamás volver a la corrupción lo dijo así: Os daré las santas y firmes promesas hechas a David. Is 55, 3
35 Por lo cual dice también en otro lugar: No dejarás a tu Santo experimentar corrupción. Sal 16, 10
36 Porque David, después de haber cumplido durante su vida la voluntad de Dios, murió, fue sepultado con sus padres y experimentó la corrupción;
37 pero aquél a quien Dios resucitó no experimentó la corrupción.
38 Sabed, pues, hermanos, que por éste se os anuncia el perdón de los pecados y de todo lo que no pudísteis ser justificados por la Ley de Moisés,
39 de eso queda justificado todo el que cree en él.
40 Por tanto, cuidad que no suceda lo dicho en los Profetas:
41 Mirad; los despreciadores, asombrados y ocultaos, porque voy a realizar una obra en vuestros días, una obra que no creeríais si alguien os la contara. Ha 01, 5
42 Al salir les rogaban que el sábado siguiente les hablaran de estas cosas.
43 Terminada la reunión, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé, que les exhortaban y persuadían a permanecer en la gracia de Dios.
44 El sábado siguiente se congregó casi toda la ciudad para oír la palabra del Señor.
45 Cuando los judíos vieron la muchedumbre se llenaron de envidia y contradecían con injurias las afirmaciones de Pablo.
46 Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía: Era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la palabra de Dios, pero ya que la rechazáis y os juzgáis indignos de la vida eterna, nos volvemos a los gentiles. Lc 07, 30 Mt 10, 6
47 Pues así nos lo mandó el Señor: Te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta los confines de la tierra. Is 42, 6 Is 49, 6 Lc 02, 32
48 Al oír esto los gentiles se alegraban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna.
49 Y la palabra del Señor se propagaba por toda la región.
50 Pero los judíos incitaron a mujeres piadosas y distinguidas y a los principales de la ciudad, promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de su territorio.
51 Estos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y marcharon a Iconio. Lc 09, 5 Lc 10, 11 Mc 06, 11 Mt 10, 14
52 Los discípulos quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.
Cap.14
1 En Iconio entraron, como de costumbre, en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que creyó una gran muchedumbre de judíos y griegos. 1Ts 02, 15 2Co 11, 25 2Co 11, 26 2Tm 03, 11
2 Pero los judíos incrédulos excitaron y malearon los ánimos de los gentiles contra los hermanos.
3 Permanecieron bastante tiempo, actuando con valentía en el Señor, que les concedía obrar por sus manos milagros y prodigios, acreditando así la predicación de su gracia.
4 La muchedumbre de la ciudad se dividió, unos a favor de los judíos, otros a favor de los apóstoles.
5 Como se produjo un violento movimiento de gentiles y judíos junto con sus jefes, para injuriarles y apedrearles,
6 al enterarse de ello, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a la región circundante.
7 Y allí anunciaban el Evangelio.
8 En Listra se hallaba sentado un hombre inválido de los pies, cojo desde el seno materno, que jamás había caminado.
9 Este escuchó a Pablo mientras hablaba. Pablo le miró fijamente y, viendo que tenía fe para ser salvado, Mt 09, 22
10 dijo con fuerte voz: ¡Ponte de pie! ¡Derecho! El dio un salto y empezó a caminar.
11 La muchedumbre, al ver lo que Pablo había hecho, levantó la voz diciendo en licaónico: Los dioses han bajado hasta nosotros en forma humana.
12 Y llamaban a Bernabé Zeus y Hermes a Pablo, porque éste era quien principalmente hablaba.
13 Entonces el sacerdote del templo de Zeus que había a la entrada de la ciudad trajo toros y guirnaldas ante las puertas y quería ofrecerles un sacrificio acompañado de la gente.
14 Cuando los apóstoles Bernabé y Pablo lo oyeron rasgaron sus vestidos y corrieron hacia la multitud
15 diciendo a voces: Hombres, ¿qué es lo que hacéis? También nosotros somos hombres mortales como vosotros y os predicamos que os convirtáis de estas cosas falsas al Dios vivo, el que hizo el cielo y la tierra y el mar y cuanto hay en ellos;
16 que en la generaciones pasadas permitió que cada nación siguiera su propio camino;
17 aunque El no ha dejado de dar testimonio de Sí mismo, derramando bienes al enviaros desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, llenando de alimento y de alegría vuestros corazones.
18 Con estas palabras disuadieron con dificultad a la multitud de ofrecerles sacrificios.
19 Vinieron entonces de Antioquía y de Iconio unos judíos que sedujeron a la muchedumbre, de modo que apedrearon a Pablo y le arrastraron fuera de la ciudad creyéndole muerto.
20 Pero rodeado de los discípulos se levantó y entró en la ciudad. Y al día siguiente marchó con Bernabé a Derbe.
21 Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y hacer numerosos discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía,
22 confortando los ánimos de los discípulos y exhortándoles a perseverar en la fe, diciéndoles que es preciso que entremos en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones. Mt 07, 13
23 Después de ordenar presbíteros en cada iglesia, haciendo oración y ayunando, les encomendaron al Señor en quien habían creído.
24 Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia;
25 y después de predicar la palabra en Perge bajaron hasta Atalia.
26 Desde allí navegaron hasta Antioquía, de donde habían salido, encomendados a la gracia de Dios, para la obra que habían cumplido.
27 Cuando llegaron y reunieron a la iglesia, contaron todo lo que el Señor había hecho por medio de ellos y que había abierto a los gentiles la puerta de la fe;
28 y se quedaron no poco tiempo con los discípulos.
Cap.15
1 Algunos que bajaron de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis según la costumbre mosaica no podéis salvaros. 1P 05, 12 1P 05, 13 2Tm 04, 11 Col 04, 10 Flm 01, 24 Ga 02, 1 Lv 12, 1 St 01, 1
2 Se produjo entonces una conmoción y controversia no pequeña entre Pablo y Bernabé, de un lado, y ellos. Decidieron que Pablo y Bernabé, con algunos otros, acudieran a los Apóstoles y presbíteros en Jerusalén, para tratar esta cuestión.
3 Así pues, ellos, enviados por la Iglesia, atravesaron Fenicia y Samaría, narrando con detalle la conversión de los gentiles y causando gran alegría a todos los hermanos.
4 Cuando llegaron a Jerusalén fueron recibidos por la Iglesia, por los Apóstoles y los presbíteros, y contaron lo que Dios había realizado por medio de ellos.
5 Pero se levantaron algunos de la secta de los fariseos que habían creído y dijeron: Es necesario circuncidarles y ordenar que cumplan la Ley de Moisés.
6 Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para examinar esta cuestión.
7 Después de una larga deliberación se levantó Pedro y les dijo: Hermanos, vosotros sabéis que desde los primros días Dios me eligió entre vosotros para que por mi boca oyesen los gentiles la palabra del Evangelio y creyeran. Hch 10, 1
8 Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio a favor de ellos, dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros; Hch 10, 1 Hch 21, 25
9 y no hizo distinción alguna entre ellos y nosotros, purificando sus corazones con la fe.
10 ¿Por qué tentáis ahora a Dios imponiendo sobre los hombros de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos llevar?
11 Creemos por el contrario que somos salvados por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos.
12 Toda la multitud calló, y escucharon a Bernabé y a Pablo contar los milagros y prodigios que había obrado Dios por medio de ellos entre los gentiles.
13 Cuando terminaron de hablar, tomó Santiago la palabra y dijo: Hermanos, oídme:
14 Simón ha contado cómo desde el principio Dios se dignó elegir entre los gentiles un pueblo para su Nombre.
15 Con esto concuerdan las palabras de los profetas, según está escrito:
16 Después de esto volveré y reedificaré la tienda caída de David, reconstruiré sus ruinas y la levantaré de nuevo,
17 para que busquen al Señor los demás hombres y todas las naciones sobre las que ha sido invocado mi Nombre. Así dice el Señor, que hace estas cosas
18 conocidas desde la eternidad. Am 09, 12
19 Por lo cual estimo que no se debe inquietar más a los gentiles que se convierten a Dios,
20 sino que se les escriba para que se abstengan de lo contaminado por los ídolos, de la fornicación, de los animales estrangulados y de la sangre; Ex 34, 1 Lv 17, 1 Lv 18, 1
21 porque Moisés tiene desde generaciones antiguas en cada ciudad quienes le predican y leen en las sinagogas todos los sábados.
22 Entonces pareció bien a los Apóstoles y a los presbíteros, junto con toda la Iglesia enviar a Antioquía con Pablo y Bernabé a algunos varones elegidos de entre ellos: a Judas, llamado Barsabás y a Silas, destacados entre los hermanos.
23 Por medio de ellos les enviaron este escrito: Los Apóstoles y presbíteros hermanos, a los hermanos de la gentilidad que viven en Antioquía, Siria y Cilicia, salud.
24 Puesto que hemos oído que algunos salidos de entre n |