EVANGELIO DE SAN JUAN
Cap.1
1 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. 1Jn 1, 1 1Jn 1, 2 1Jn 4, 12 Ap 19, 13 Gn 1, 1 Hch 1, 5 Hch 13, 25 Hch 19, 4 Jn 10, 40 Mt 12, 40 Pr 8, 22
2 El estaba en el principio junto a Dios. Sb 7, 22 Si 24, 1
3 Todo fue hecho por él, y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho. Col 1, 15 Mc 4, 37 Sal 33, 1 Si 43, 28
4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 1Co 8, 6 Hb 1, 1 Jn 5, 26 Jn 8, 12 Jn 12, 46
5 Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. 1Jn 5, 11 Jn 3, 19 Jn 12, 35
6 Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Lc 3, 1 Mc 1, 1 Mt 3, 1
7 Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. Is 6, 8 Jn 3, 28 Jr 25, 4
8 No era él la luz, sino el que debía dar testimonio de la luz. Jn 5, 33 Jn 5, 35
9 Era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre, que viene a este mundo. Jn 3, 19 Jn 8, 12 Jn 12, 46
10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él, y el mundo no le conoció. Jn 14, 17
11 Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Jn 4, 44 Jn 16, 32 Mt 21, 38
12 Pero a cuantos le recibieron les dio poder para ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, 1Jn 3, 2 1Jn 5, 13 Ga 3, 26 Jn 10, 35 Jn 20, 31
13 que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios. 1Jn 5, 1 Jn 3, 3
14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 1Jn 4, 2 2P 1, 16 Ap 21, 3 Ex 25, 8 Jn 7, 3 Si 24, 8
15 Juan da testimonio de él y clama: Este era de quien yo dije: el que viene después de mí ha sido antepuesto a mí, porque existía antes que yo. Jn 1, 30
16 Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia por gracia. Col 1, 19 Col 2, 9
17 Porque la Ley fue dada por Moisés; la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. Ex 34, 6 Rm 3, 24 Rm 6, 14 Rm 10, 4 Sal 24, 10 Sal 40, 11 Sal 85, 11
18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el Dios Unigénito, el que está en el seno del Padre, él mismo lo dio a conocer. 1Tm 6, 16 Ex 33, 20 Jn 6, 46 Jn 14, 9 Mt 11, 27
19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntaran: ¿Tú quién eres? Hch 13, 25 Jn 5, 33 Jn 6, 14 Jn 7, 40 Lc 3, 1 Mt 3, 1
20 Entonces él confesó la verdad y no la negó, y declaró: Yo no soy el Cristo.
21 Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías? Y dijo: No lo soy. ¿Eres tú el Profeta? Respondió: No. Dt 18, 15 Ml 4, 5 Mt 17, 10
22 Por último le dijeron: ¿Quién eres, para que demos una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?
23 Contestó: Yo soy la voz del que clama en el desierto: enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Is 40, 3 Mt 3, 3
24 Los enviados eran de los fariseos. Mt 16, 14 Mt 21, 25
25 Le preguntaron: ¿Pues por qué bautizas si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?
26 Juan les respondió: Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis. Mt 3, 11
27 El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Hch 3, 25 Jn 3, 26 Jn 7, 27
28 Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. Jn 3, 23 Jn 10, 40 Mt 3, 6
29 Al día siguiente vio a Jesús venir hacia él y dijo: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Is 53, 7 Jn 1, 36
30 Este es de quien yo dije: Después de mí viene un hombre que ha sido antepuesto a mí, porque existía antes que yo. Ap 5, 6 Ex 12, 1 Jn 1, 15
31 Yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel. Mc 1, 9
32 Y Juan dio testimonio diciendo: He visto el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y permanecía sobre él. Mt 3, 16
33 Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: Sobre el que veas que desciende el Espíritu y permanece sobre él, ése es quien bautiza en el Espíritu Santo.
34 Y yo he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios. Jn 20, 31 Mt 3, 17
35 Al día siguiente estaba allí de nuevo Juan y dos de sus discípulos Is 53, 7 Lc 5, 1 Mt 4, 18
36 y, fijándose en Jesús que pasaba, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Jn 1, 29
37 Los dos discípulos, al oírle hablar así, siguieron a Jesús.
38 Se volvió Jesús y, viendo que le seguían, les preguntó: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabbí (que significa Maestro), ¿dónde vives? Pr 8, 17
39 Les respondió: Venid y veréis. Fueron y vieron dónde vivía, y permanecieron aquel día con él. Era alrededor de la hora décima.
40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían Mt 4, 18
oído a Juan y siguieron a Jesús.
41 Encontró primero a su hermano Simón y le dijo: Hemos encontrado al Mesías (que significa el Cristo).
42 Y lo llevó a Jesús. Mirándolo Jesús le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que significa Piedra). Lc 6, 14 Mc 3, 16 Mt 16, 18
43 Al día siguiente determinó encaminarse hacia Galilea y encontró a Felipe. Y le dijo Jesús: Sígueme. Mc 2, 13 Mt 8, 22 Mt 9, 9
44 Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro.
45 Encontró Felipe a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley, y los Profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José. Dt 18, 18
46 Entonces le dijo Natanael: ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Le respondió Felipe: Ven y verás. Jn 7, 42 Mt 13, 54
47 Vio Jesús a Natanael que se acercaba y dijo de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay doblez.
48 Le contestó Natanael: ¿De qué me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, yo te vi. Is 11, 2 Jn 2, 24 Jn 14, 17
49 Respondió Natanael: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. 1R 5, 5 2S 7, 14 Jn 6, 6, 1
51 Y añadió: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre. Ap 19, 11 Dn 7, 13 Gn 28, 12 Mc 1, 11
Cap.2
1 Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. Ez 16, 8 Is 25, 6 Is 54, 4 Jn 4, 45 Os 2, 16
2 También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Ap 19, 7 Mt 22, 1
3 Y, como faltase el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
4 Jesús le respondió: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora. Jc 11, 12 Jn 19, 26 Si 31, 27
5 Dijo su madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga. Ex 19, 8 Gn 41, 55
6 Había allí seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones de los judíos, cada una con capacidad de dos o tres metretas. Sal 26, 6
7 Jesús les dijo: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta arriba.
8 Entonces les dijo: Sacad ahora y llevad al maestresala. Así lo hicieron.
9 Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde provenía, aunque los sirvientes que sacaron el agua lo sabían, llamó al esposo Jn 4, 11 Jn 8, 14
10 y le dijo: Todos sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú, al contrario, has guardado el vino bueno hasta ahora.
11 Así, en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de sus milagros con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. Jn 4, 54 Jn 11, 40
12 Después de esto bajó a Cafarnaún con su madre, sus hermanos y sus discípulos; y permanecieron allí pocos días. Mt 4, 13
13 Estaba próxima la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Ex 12, 1 Jn 6, 4 Jn 11, 55 Jn 12, 1 Lc 19, 45 Mt 21, 12
14 Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; Dt 16, 1 Mc 11, 15
15 y haciendo un látigo de cuerdas arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas.
16 Y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí, no hagáis de la casa de mi Padre un mercado. Lc 2, 49 Lv 1, 1 Lv 5, 7 Za 14, 21
17 Recordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. Os 5, 6 Sal 69, 9
18 Entonces los judíos replicaron: ¿Qué señal nos das para hacer esto? Mt 21, 23
19 Jesús respondió: Destruid este Templo y en tres días lo levantaré. Mc 14, 58 Mc 15, 29 Mt 26, 61 Mt 27, 40 Os 6, 2
20 Los judíos contestaron: ¿En cuarenta y seis años ha sido construido este Templo, y tú lo vas a levantar en tres días?
21 Pero él hablaba del Templo de su cuerpo. 1Co 3, 17 1Co 6, 19
22 Cuando resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había pronunciado Jesús.
23 Mientras estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver los milagros que hacía. Jn 4, 45 Jn 6, 26
24 Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos, Jn 1, 48
25 y no necesitaba que nadie le diera testimonio acerca de hombre alguno, pues sabía lo que hay dentro de cada hombre. 1R 8, 39
Cap.3
1 Había entre los fariseos un hombre, llamado Nicodemo, judío influyente. 1Jn 5, 11 Gn 4, 8 Jn 5, 33 Jn 7, 48 Jn 7, 50 Jn 12, 42 Jn 19, 39 Jn 49, 39 Mt 12, 41
2 Este vino a él de noche y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los prodigios que tú haces si Dios no está con él. Mt 22, 16
3 Contestó Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. 1P 1, 23 Jn 1, 13 Mt 18, 3
4 Nicodemo le respondió: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?
5 Jesús contestó: En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 1Jn 3, 9 1Jn 5, 1 Ef 5, 26 Ez 36, 25 Is 44, 3 Jn 18, 36 Tt 3, 5
6 Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te sorprendas de que te haya dicho que os es preciso nacer de nuevo. Gn 6, 3 Qo 11, t
>8 El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu
9 Respondió Nicodemo: ¿Cómo puede ser eso?
10 Jesús le respondió: Tú eres maestro en Israel y¿no sabes estas cosas?
11 En verdad, en verdad te digo que hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio.
12 Si os he hablado de cosas terrenas y no creéis, ¿cómo ibais a creer si os hablara de cosas celestiales? Pr 30, 4 Sb 9, 16
13 Pues nadie ha subido al Cielo, sino el que bajó del Cielo, el Hijo del Hombre. Ef 4, 9
14 Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del Hombre, Is 52, 13 Jn 8, 26 Jn 12, 32 Jn 18, 32 Nm 21, 9
15 para que todo el que crea tenga vida eterna en él.
16 Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 1Jn 4, 9 Ga 1, 4 Rm 5, 8 Rm 8, 32
17 Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. Hch 17, 31 Jn 5, 22 Jn 12, 47 Lc 9, 55
18 El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios. Jn 3, 36 Jn 5, 24
19 Este es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, ya que sus obras eran malas. Ef 5, 8 Jn 1, 5 Jn 1, 9 Jn 12, 48 Rm 13, 12
20 Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprobadas. Jn 7, 7 Jn 13, 27
21 Pero el que obra según la verdad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios. Ef 5, 13 Gn 1, 3 Jn 5, 29 Jn 7, 26
22 Después de esto fue Jesús con sus discípulos a la región de Judea, y allí convivía con ellos y bautizaba. Jn 4, 2 Jn 5, 1 Jn 6, 1 Jn 7, 1 Mt 4, 12
23 También Juan estaba bautizando en Ainón junto a Salín, porque había allí mucha agua, y acudían a ser bautizados, Jn 1, 28
24 pues aún no había sido encarcelado Juan. Lc 3, 1 Mc 6, 1 Mt 14, 1
25 Se originó una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación.
26 Y fueron a Juan y le dijeron: Rabbí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, está bautizando y todos van a él. Jn 1, 27
27 Respondió Juan: No puede el hombre apropiarse nada si no le es dado del cielo. 1Co 4, 7 Hb 5, 4 Jn 19, 11
28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él. Jn 1, 7 Jn 18, 32 Lc 3, 15 Mc 1, 2 Mt 11, 10 Mt 22, 2
29 Esposo es el que tiene la esposa; el amigo del esposo, el que está presente y le oye, se alegra mucho con la voz del esposo. Por esto mi gozo se ha colmado. Lc 5, 34 Mc 2, 19 Mt 9, 15
30 Es necesario que él crezca y que yo disminuya. 2S 3, 1
31 El que viene de arriba está sobre todos. El que es de la tierra, de la tierra es y de la tierra habla. El que viene del Cielo está sobre todos, Jn 8, 23
32 y da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.
33 El que recibe su testimonio confirma que Dios es veraz;
34 pues aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida.
35 El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. Jn 5, 20 Jn 17, 2 Lc 10, 22 Mt 11, 27
36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero quien rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. 1Jn 5, 12 Jn 3, 18 Jn 20, 31
Cap.4
1 Entonces, cuando supo Jesús que los fariseos habían oído que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan
2 (aunque Jesús mismo no bautizaba sino sus discípulos), Jn 3, 22
3 abandonó Judea y se marchó de nuevo a Galilea.
4 Tenía que pasar por Samaría. Lc 9, 53
5 Llegó, pues, a una ciudad de Samaría, llamada Sicar, junto al campo que dio Jacob a su hijo José. Gn 33, 19 Jos 24, 32
6 Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Gn 29, 2
7 Vino una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo: Dame de beber.
8 Sus discípulos se habían marchado a la ciudad a comprar alimentos.
9 Entonces le dijo la mujer samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? Pues no se tratan los judíos con los samaritanos. Esd 4, 1 Ne 4, 1
10 Jesús le respondió: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice dame de beber, tú le habrías pedido y él te habría dado agua viva. Jn 7, 38 Za 14, 8
11 La mujer le dijo: Señor, no tienes ni con qué sacar agua y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas, pues, el agua viva? Jn 2, 9
12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, sus hijos y sus ganados? Gn 29, 10 Jn 8, 53
13 Respondió Jesús: Todo el que bebe de esta agua tendrá sed de nuevo, Is 58, 11 Jn 6, 58 Jn 7, 37 Si 24, 20
14 pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed nunca más, sino que el agua que yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna. Jn 6, 27
15 La mujer le dijo: Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla.
16 Le contestó: Anda, llama a tu marido y vuelve aquí.
17 Le respondió la mujer: No tengo marido. Le contestó Jesús: Bien has dicho no tengo marido,
18 pues cinco has tenido y el que tienes ahora no es tu marido; en esto has dicho la verdad.
19 Le dijo la mujer: Señor, veo que tú eres un profeta. 1Co 14, 24 Lc 7, 39
20 Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros decís que el lugar donde se debe adorar está en Jerusalén. Dt 12, 5
21 Le respondió Jesús: Créeme mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22 Vosotros adoráis lo que no conocéis, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación procede de los judíos. 2R 17, 29 Dt 13, 3 Is 2, 3
23 Pero llega la hora, y es ésta, en la que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre busca. 1R 12, 25
24 Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorar en espíritu y en verdad. 2Co 3, 17 Rm 12, 1
25 La mujer le dijo: Sé que el Mesías, el llamado Cristo, va a venir. Cuando él venga nos anunciará todas las cosas.
26 Le respondió Jesús: Yo soy, el que habla contigo. Jn 9, 37 Jn 10, 25
27 A continuación llegaron sus discípulos, y se admiraron de que hablara con una mujer. Pero ninguno le preguntó: ¿Qué buscas?, o ¿qué hablas con ella?
28 La mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo a la gente:
29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho cuanto hice. ¿No será éste el Cristo?
30 Salieron de la ciudad y venían a él.
31 Entre tanto los discípulos le rogaban diciendo: Rabbí, come.
32 Pero él les dijo: Yo tengo para comer un alimento que vosotros no conocéis. Pr 9, 5 Sal 119, 103 Si 24, 20
33 Decían los discípulos entre sí: ¿Acaso le trajo alguien de comer?
34 Jesús les dijo: Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra. Jn 5, 36 Jn 17, 4
35 ¿No decís vosotros que después de cuatro meses viene la siega? Pues yo os digo: Levantad vuestros ojos y mirad los campos que están dorados para la siega; Is 17, 5 Lc 10, 1 Mt 9, 37
36 el segador recibe ya su jornal y recoge el fruto de cara a la vida eterna, para que se gocen juntos el que siembra y el que siega. Jn 15, 11
37 Pues en esto es verdadero el refrán de que uno es el que siembra y otro el que siega. Dt 6, 10 Jos 24, 13 Mt 6, 15
38 Yo os envié a segar lo que vosotros no habéis trabajado; otros trabajaron y vosotros os habéis aprovechado de su esfuerzo.
39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer que atestiguaba: Me ha dicho todo cuanto hice.
40 Así que, cuando vinieron a él los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días.
41 Entonces creyeron en él muchos más por su predicación.
42 Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu palabra; nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo. 1Jn 4, 14 1Tm 4, 10
43 Dos días después marchó de allí hacia Galilea.
44 Pues Jesús mismo había dado testimonio de que un profeta no es honrado en su patria. Jn 1, 11 Lc 4, 24 Mc 6, 4 Mt 13, 57
45 Cuando vino a Galilea, le recibieron los galileos porque habían visto todo cuanto hizo durante la fiesta en Jerusalén, pues también ellos habían ido a la fiesta. Jn 2, 1 Jn 2, 23
46 Entonces vino de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún, Lc 7, 1 Mt 8, 5
47 el cual, al oír que Jesús venía de Judea hacia Galilea, se acercó a él y le rogaba que bajase y curara a su hijo, pues estaba muriéndose.
48 Jesús le dijo: Si no veis signos y prodigios, no creéis. 1Co 1, 22
49 Le respondió el funcionario real: Señor, baja antes de que se muera mi hijo.
50 Jesús le contesto: Vete, tu hijo vive. Aquel hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se marchó.
51 Mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro diciendo que su hijo vivía.
52 Les preguntó la hora en que empezó a mejorar. Le respondieron: Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.
53 Entonces el padre cayó en la cuenta de que aquélla era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa.
54 Este segundo milagro lo hizo Jesús cuando vino de Judea a Galilea. Jn 2, 11
Cap.5
1 Después de esto había una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 1Jn 3, 14 Jn 3, 22 Jn 8, 13
2 Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina, llamada en hebreo Betzata, que tiene cinco pórticos.
3 En estos yacía una muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos (que aguardaban el movimiento del agua
(4) pues un ángel del Señor descendía de vez en cueando a la piscina y movía el agua. El primero que se metiera en la piscina después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese).
5 Había allí un hombre que padecía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años.
6 Jesús, al verlo tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: ¿Quieres ser curado?
7 El enfermo le contestó: Señor, no tengo un hombre que me introduzca en la piscina cuando se mueve el agua; mientras voy, desciende otro antes que yo.
8 Le dijo Jesús: Levántate, toma tu camilla y anda. Lc 5, 25 Mc 2, 11
9 Al instante aquel hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado. Ex 16, 23 Jn 9, 14 Lv 23, 24
10 Entonces dijeron los judíos al que había sido curado: Es sábado y no te es lícito llevar la camilla. Jr 17, 21 Ne 13, 1
11 El les respondió: El que me ha curado es el que me dijo: Toma tu camilla y anda.
12 Le interrogaron: ¿Quién es el hombre que te dijo: Toma tu camilla y anda?
13 El que había sido curado no sabía quién era, pues Jesús se había apartado de la turba allí reunida.
14 Después de esto lo encontró Jesús en el Templo y le dijo: Mira, has sido curado; no peques más para que no te ocurra algo peor. Jn 8, 11 Lc 11, 26
15 Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús el que le había curado.
16 Por eso perseguían los judíos a Jesús, porque había hecho esto en sábado. Jn 7, 23 Jn 9, 4 Mt 12, 14
17 Jesús les replicó: Mi Padre trabaja hasta el presente, y yo también trabajo.
18 Por esto los judíos con más ahínco buscaban matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jn 7, 1 Jn 10, 33 Jn 11, 53
19 Respondió Jesús y les dijo: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; pues lo que El hace, eso lo hace del mismo modo el Hijo.
20 Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que El hace, y le mostrará obras mayores que éstas para que vosotros os maravilléis. Jn 3, 35
21 Pues así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida a quienes quiere. 1S 2, 6 2R 5, 7 Dt 32, 39
22 El Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha dado al Hijo, Dn 7, 10 Hch 10, 42 Jn 3, 17
23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. 1Jn 2, 23 Flp 2, 10 Lc 10, 16
24 En verdad, en verdad os digo que el que oye mi palabra y cree en el que me envió tiene vida eterna, y no viene a juicio sino que pasa de la muerte a la vida. 1Jn 3, 14 Jn 3, 18 Jn 8, 51 Mt 8, 22
25 En verdad, en verdad os digo que llega la hora, y es ésta, en la que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán, Ef 2, 5 Ef 5, 14
26 pues como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al Hijo tener vida en sí mismo. Jn 1, 4 Jn 6, 53
27 Y le dio poder de juzgar, ya que es el Hijo del Hombre. Dn 7, 9 Dn 13, 14
28 No os maravilléis de esto, porque viene la hora en la que todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
29 y los que hicieron el bien saldrán para la resurrección de la vida; y los que practicaron el mal, para la resurrección del juicio. Dn 12, 2 Hch 24, 15 Jn 3, 21 Mt 16, 27
30 Yo no puedo hacer nada por mí mismo: según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad sino la voluntad del que me envió. Jn 6, 38
31 Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería verdadero. Dt 17, 6 Dt 19, 15 Jn 8, 14
32 Otro es el que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí. 1Jn 5, 9 Jn 9, 19
33 Vosotros enviasteis legados a Juan y él dio testimonio de la verdad. Jn 1, 8 Jn 1, 19 Jn 3, 1
34 Pero yo no recibo el testimonio de hombre, sino que os digo esto para que os salvéis.
35 Aquél era la antorcha que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis alegraros por un momento con su luz. Jn 1, 8
36 Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan, pues las obras que me ha dado mi Padre para que las lleve a cabo, las mismas obras que yo hago, dan testimonio acerca de mí, de que el Padre me ha enviado. 1Jn 5, 9 Dt 4, 12 Jn 4, 34
37 Y el Padre que me ha enviado, El mismo ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz ni habéis visto su rostro; Ex 19, 5 Lc 3, 1 Mc 1, 1 Mt 3, 17
38 ni permanece su palabra en vosotros, porque no creéis en éste a quien El envió.
39 Escudriñad las Escrituras, ya que vosotros pensáis tener en ellas la vida eterna: ellas son las que dan testimonio de mí. 1P 1, 11 2Tm 3, 15
40 Y no queréis venir a mí para tener vida.
41 Yo no busco recibir gloria de los hombres;
42 pero os conozco y sé que no hay amor de Dios en vosotros. Dt 18, 15
43 Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viniera en nombre propio a ése lo recibiríais.
44 ¿Cómo podéis creer vosotros, que recibís gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que procede del único Dios? Jn 7, 18 Jn 12, 43 Mt 23, 5 Rm 2, 29
45 No penséis que yo os acusaré ante el Padre; hay quien os acusa: Moisés, en quien vosotros esperáis. Dt 31, 26
46 En efecto, si creyeseis a Moisés, tal vez me creeríais a mí, pues él escribió de mí. Dt 18, 15 Jn 7, 19 Lc 16, 31 Lc 24, 44
47 Pero si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?
Cap.6
1 Después de esto partió Jesús al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberíades. Jn 3, 22 Lc 9, 10 Mc 6, 32 Mt 14, 13
2 Le seguía una gran muchedumbre porque veían los milagros que hacía con los enfermos.
3 Jesús subió al monte, y se sentó allí con sus discípulos. Mt 5, 1
4 Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Jn 2, 13 Jn 11, 55
5 Jesús, al levantar la mirada y ver que venía hacia él una gran muchedumbre, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?
6 Lo decía para probarle, pues él sabía lo que iba a hacer. , 1 Jn 1, 49 , 1 Jn 1, 49
7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno coma un poco.
8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
9 Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero, ¿qué es esto para tantos? 2R 4, 42
10 Jesús dijo: Haced sentar a la gente. En aquel lugar había mucha hierba. Se sentaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Hch 4, 4 Jn 10, 9
11 Jesús tomó los panes y, habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban sentados, e igualmente les dio de los peces cuanto quisieron.
12 Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos que han sobrado para que nada se pierda.
13 Entonces los recogieron, y llenaron doce cestos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.
14 Aquellos hombres, viendo el milagro que Jesús había hecho, decían: Este es verdaderamente el Profeta que viene al mundo. Dt 18, 15 Jn 1, 19
15 Jesús, conociendo que iban a venir para llevárselo y hacerlo rey, se retiró de nuevo al monte él solo. Ex 32, 30 Ex 34, 3 Jn 12, 13 Jn 18, 36 Mc 6, 45
16 Caída la tarde, bajaron sus discípulos al mar, Mt 14, 22
17 y habiendo subido a la barca, se dirigían a la otra orilla hacia Cafarnaún. Ya había oscurecido y Jesús aún no había venido junto a ellos. Mt 8, 24
18 El mar estaba agitado por el fuerte viento que soplaba. Sal 77, 20
19 Después de remar unos veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y les entró miedo.
20 Pero él les dijo: Soy yo, no temáis. Ex 3, 14
21 Entonces ellos quisieron recibirle en la barca; y al instante la barca llegó a tierra, adonde iban.
22 Al día siguiente, la multitud que estaba al otro lado del mar vio que no había allí más que una sola barca, y que Jesús no había subido a la barca con sus discípulos, sino que éstos se habían marchado solos.
23 Llegaron otras barcas de Tiberíades, junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias al Señor.
24 Cuando vio la multitud que Jesús no estaba allí ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún buscando a Jesús.
25 Y al encontrarle al otro lado del mar, le preguntaron: Maestro, ¿cuándo llegaste aquí?
26 Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que vosotros me buscáis no por haber visto los milagros, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Jn 2, 23
27 Obrad no por el alimento que perece sino por el que perdura hasta la vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre, pues a éste lo confirmó Dios Padre con su sello. Dn 7, 14 Jn 4, 14
28 Ellos le preguntaron: ¿Qué haremos para realizar las obras de Dios?
29 Jesús les respondió: Esta es la obra de Dios, que creáis en quien El ha enviado. 1Jn 3, 23
30 Le dijeron: ¿Pues qué milagro haces tú, para que lo veamos y te creamos? ¿Qué obras realizas tú? Mc 8, 12
31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del Cielo. Ex 16, 4 Ex 16, 15 Sal 78, 24 Sb 16, 20
32 Les respondió Jesús: En verdad, en verdad os digo que no os dio Moisés el pan del Cielo, sino que mi Padre os da el verdadero pan del Cielo.
33 Pues el pan de Dios es el que ha bajado del Cielo y da la vida al mundo.
34 Ellos le dijeron: Señor, danos siempre de este pan.
35 Jesús les respondió: Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá nunca sed. Jn 7, 37 Si 24, 20
36 Pero os lo he dicho: me habéis visto y no creéis.
37 Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que viene a mí no lo echaré fuera, Jn 17, 6 Mt 8, 12
38 porque he bajado del Cielo no para hacer mi voluntad sino la voluntad de Aquel que me ha enviado. Jn 5, 30
39 Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que El me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Jn 10, 28 Jn 17, 12
40 Esta es, pues, la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Jn 11, 42
41 Los judíos, entonces, murmuraban de él porque había dicho: Yo soy el pan que ha bajado del Cielo. Ex 16, 7 Ex 17, 3 Nm 11, 1 Sal 106, 25
42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, de quien conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo ahora dice: He bajado del Cielo? Lc 4, 22
43 Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre vosotros.
44 Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, y yo lo resucitaré en el último día. Jr 31, 3 Os 2, 16 Os 11, 4
45 Está escrito en los Profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Todo el que ha escuchado al que viene del Padre, y ha aprendido, viene a mí. Is 54, 13 Jr 31, 33
46 No es que alguien haya visto al Padre, sino que aquel que procede de Dios, ése ha visto al Padre. Jn 1, 18
47 En verdad, en verdad os digo que el que cree tiene vida eterna.
48 Yo soy el pan de vida. Jos 5, 6 Nm 14, 35
49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron.
50 Este es el pan que baja del Cielo, para que si alguien come de él no muera. 1Co 10, 3 Sal 95, 7
51 Yo soy el pan vivo que he bajado del Cielo. Si alguno come de este pan vivirá eternamente; y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. Hb 10, 5 Pr 9, 5
52 Discutían, pues, los judíos entre ellos diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
53 Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Jn 5, 26
54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Gn 9, 4 Lv 17, 10
55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.
56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Ez 36, 28 Jn 15, 4 Jn 17, 21
57 Como el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí. 1Jn 2, 24 1Jn 3, 24
58 Este es el pan que ha bajado del Cielo, no como el que comieron los padres y murieron: quien come este pan vivirá eternamente. Jn 4, 13
59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Cafarnaún.
60 Entonces, oyéndole muchos de sus discípulos, dijeron: Dura es esta enseñanza, ¿quién puede escucharla?
61 Jesús, conociendo en su interior que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza?
62 Pues, ¿si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?
63 El espíritu es el que da vida, la carne de nada sirve: las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 2Co 3, 6 Dn 7, 13
64 Sin embargo, hay algunos de vosotros que no creen. En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que le iba a entregar. Jn 13, 11
65 Y decía: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí si no le fuera dado por el Padre.
66 Desde entonces muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con él.
67 Entonces Jesús dijo a los doce: ¿También vosotros queréis marcharos? Lc 22, 28
68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna;
69 nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios. Jn 11, 27 Lc 9, 20 Lv 21, 6 Mc 8, 29 Mt 14, 33 Mt 16, 16
70 Les respondió Jesús: ¿No os he elegido yo a los doce? Sin embargo, uno de vosotros es un diablo.
71 Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, pues éste, aun siendo uno de los doce, era el que le iba a entregar.
Cap.7
1 Después de esto Jesús caminaba por Galilea, pues no quería andar por Judea, ya que los judíos le buscaban para matarle. Jn 3, 22 Jn 5, 18 Mc 9, 30 Mi 5, 2
2 Estaba próxima la fiesta judía de los Tabernáculos. Dt 16, 1 Lv 23, 34
3 Entonces le dijeron sus hermanos: Márchate de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces, Jn 1, 14 Mt 12, 46 Za 14, 16
4 porque nadie hace algo a escondidas si quiere ser conocido. Puesto que haces estas cosas, muéstrate al mundo.
5 Ni siquiera sus hermanos creían en él.
6 Entonces, Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre está a punto. Jn 15, 18 Jn 17, 1
7 El mundo no puede odiaros, pero a mí me odia porque doy testimonio acerca de él, de que sus obras son malas. Jn 3, 20
8 Vosotros subid a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque mi tiempo aún no se ha cumplido.
9 Dicho esto, él se quedó en Galilea.
10 Una vez que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió, no públicamente sino como a escondidas.
11 Los judíos le buscaban durante la fiesta y decían: ¿Dónde está ése?
12 Y había entre la gente muchos comentarios acerca de él. Unos decían: Es bueno. Otros, en cambio: No. Seduce a la gente. Dt 13, 6 Dt 18, 22 Mt 27, 63
13 Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de él por miedo a los judíos. Jn 9, 22 Jn 12, 42
14 Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Mt 13, 54
15 Los judíos quedaron admirados y comentaban: ¿Cómo sabe éste de letras sin haber estudiado? Lc 2, 47 Mc 6, 2
16 Entonces Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía sino del que me ha enviado. Jn 3, 10 Jn 12, 49
17 Si alguno quiere hacer su voluntad conocerá si mi doctrina es de Dios, o si yo hablo por mí mismo.
18 El que habla por sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envió, ése es veraz y no hay injusticia en él. Dt 18, 18 Jn 5, 44 Jn 8, 50 Rm 2, 17
19 ¿Acaso no os dio Moisés la Ley? Sin embargo, ninguno de vosotros cumple la Ley. ¿Por qué queréis matarme? Hch 7, 53 Jn 5, 46
20 Respondió la multitud: Estás endemoniado; ¿quién te quiere matar? Mc 3, 21
21 Jesús les contestó: Yo hice una sola obra y todos os habéis extrañado.
22 Puesto que os dio Moisés la circuncisión aunque no es de Moisés sino de los Patriarcas, incluso en sábado circuncidáis a un hombre. Gn 17, 10
23 Si un hombre recibe la circuncisión en sábado para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿os indignáis contra mí porque he curado por completo a un hombre en sábado? Jn 5, 16 Lv 12, 3 Mt 12, 1
24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con recto juicio. Is 11, 3 Jn 8, 15 Za 7, 9
25 Entonces, algunos de Jerusalén decían: ¿No es éste el que buscan para matarle?
26 Pues mirad cómo habla con toda libertad y nada le dicen. ¿Acaso habrán reconocido las autoridades que éste es el Cristo? Jn 3, 21
27 Sin embargo sabemos de dónde es éste, mientras que cuando venga el Cristo nadie conocerá de dónde es. Jn 1, 27
28 Jesús enseñando en el Templo clamó: Me conocéis y sabéis de dónde soy; en cambio, yo no he venido de mí mismo, pero el que me ha enviado, a quien vosotros no conocéis, es veraz. Jn 8, 19
29 Yo le conozco, porque de El vengo y El mismo me ha enviado. Mt 11, 27
30 Buscaban cómo detenerle, pero nadie le puso las manos encima porque aún no había llegado su hora. Jn 7, 44 Lc 22, 53
31 Muchos de la multitud creyeron en él y decían: Cuando venga el Cristo, ¿acaso hará más milagros que los que éste hace?
32 Al oír los fariseos que la multitud comentaba esto de él, los príncipes de los sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para prenderlo.
33 Entonces, Jesús les dijo: Aún estaré entre vosotros un poco de tiempo, luego me iré al que me ha enviado. Jn 13, 33
34 Me buscaréis y no me encontraréis, porque donde yo estoy vosotros no podéis venir. Am 8, 11 Jn 13, 33 Jn 17, 24
35 Se dijeron los judíos: ¿Adónde se irá éste que no podamos encontrarle? ¿Se irá tal vez a los dispersos entre los griegos y enseñará a los griegos? Is 55, 6 Jn 12, 20
36 ¿Qué significan estas palabras que ha dicho: Me buscaréis y no me hallaréis, y donde yo estoy vosotros no podéis venir? Dt 4, 29 Os 5, 6 Pr 1, 28
37 En el último día, el más solemne de la fiesta, estaba allí Jesús y clamó: Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba Is 55, 1 Jn 4, 13 Jn 6, 35 Lv 23, 1
38 quien cree en mí. Como dice la Escritura, brotarán de su seno ríos de agua viva. Ez 47, 1 Is 12, 13 Jl 3, 1 Jn 4, 10 Sal 78, 15 Za 13, 1 Za 14, 8
39 Dijo esto del Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, ya que Jesús aún no había sido glorificado. Hch 2, 1 Jn 16, 7 Jn 19, 34 Jn 20, 22
40 De entre la multitud que escuchaba estas palabras, unos decían: Este es verdaderamente el Profeta. Dt 18, 15 Jn 1, 19
41 Otros: Este es el Cristo. En cambio, otros replicaban: ¿Acaso el Cristo viene de Galilea?
42 ¿No dice la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David y de la ciudad de Belén de donde era David? 2S 7, 12 Jn 1, 46 Lc 2, 11 Lc 20, 41 Mc 5, 1 Mc 12, 36 Mt 2, 6 Mt 22, 42 Sal 89, 4
43 Se produjo, pues, una disensión entre la multitud por su causa. Jn 9, 16
44 Algunos de ellos querían prenderle, pero nadie puso las manos sobre él. Jn 7, 30
45 Volvieron los alguaciles a los príncipes de los sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: ¿Por qué no lo habéis traído?
46 Respondieron los alguaciles: Jamás habló así hombre alguno. Mt 7, 28 Mt 13, 54
47 Les replicaron entonces los fariseos: ¿También vosotros habéis sido engañados? Jn 12, 42
48 ¿Acaso alguien de las autoridades o de los fariseos ha creído en él? Jn 3, 1
49 Pero esta gente, que desconoce la Ley, son unos malditos. Dt 27, 26 Dt 28, 15
50 Nicodemo, aquel que vino de noche a Jesús y que era uno de ellos, les dijo: Jn 3, 1 Sal 119, 21
51 ¿Es que nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle oído antes y conocer lo que ha hecho? Dt 1, 16 Dt 17, 4
52 Le respondieron: ¿También tú eres de Galilea? Investiga y te darás cuenta de que ningún profeta surge de Galilea.
53 Y se volvió cada uno a su casa.
Cap.8
1 Jesús marchó al Monte de los Olivos. Lc 21, 37
2 De mañana volvió de nuevo al Templo, y todo el pueblo venía a él;
se sentó y se puso a enseñarles.
3 Los escribas y fariseos trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio,
4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
5 Moisés en la Ley nos mandó lapidar a éstas; ¿tú qué dices? Dt 22, 22 Lv 20, 10 Mt 22, 15
6 Esto lo decían tentándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en la tierra.
7 Como ellos insistieran en preguntarle, se incorporó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado que tire la piedra el primero. Dn 13, 52 Dt 17, 7 Rm 2, 1
8 E inclinándose de nuevo, seguía escribiendo en la tierra.
9 Al oírle, se iban marchando uno tras otro, comenzando por los más viejos, y quedó solo Jesús y la mujer, de pie, en medio.
10 Jesús se incorporó y le dijo: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?
11 Ella respondió: Ninguno, Señor. Díjole Jesús: Tampoco yo te condeno; vete y desde ahora no peques más. Ez 33, 11 Jn 5, 14
12 De nuevo les dijo Jesús: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Is 42, 6 Is 49, 6 Jn 1, 4 Jn 1, 9 Jn 9, 5 Jn 12, 46 Mt 5, 14 Sal 27, 1
13 Le dijeron entonces los fariseos: Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es válido. Jn 5, 1
14 Jesús les respondió: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido porque sé de dónde vengo y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Jn 2, 9 Jn 5, 31
15 Vosotros juzgáis según la carne, yo no juzgo a nadie; Jn 7, 24
16 y si yo juzgo, mi juicio es verdadero porque no estoy solo, sino yo y el Padre que me ha enviado. Jn 12, 47
17 En vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Dt 17, 6 Dt 19, 15 Nm 35, 30
18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre, que me ha enviado, también da testimonio de mí. 1Jn 5, 9
19 Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí conoceríais también a mi Padre. Jn 7, 28 Jn 12, 45 Jn 14, 7
20 Estas palabras las dijo Jesús en el gazofilacio, enseñando en el Templo; y nadie le prendió porque aún no había llegado su hora. Jn 13, 1
21 Jesús les dijo de nuevo: Yo me voy y me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado; a donde yo voy vosotros no podéis venir. Jn 13, 33 Pr 1, 28
22 Los judíos decían: ¿Es que se va a matar y por eso dice: A donde yo voy vosotros no podéis venir?
23 Y les decía: Vosotros sois de abajo; yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo; yo no soy de este mundo. Jn 3, 31
24 Os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados. Ex 3, 14 Is 43, 10
25 Entonces le decían: ¿Tú quién eres? Jesús les respondió: Ante todo, lo que os estoy diciendo.
26 Tengo muchas cosas que hablar y juzgar de vosotros, pero el que me ha enviado es veraz, y yo, lo que le he oído, eso hablo al mundo. Jn 3, 10 Jn 3, 14 Jn 12, 48
27 Ellos no entendieron que les hablaba del Padre.
28 Díjoles, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que como el Padre me enseñó así hablo. Jn 12, 32 Nm 16, 28
29 Y el que me ha enviado está conmigo; no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada. Jn 16, 32
30 Al decir estas cosas, muchos creyeron en él.
31 Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois en verdad discípulos míos, Jn 15, 14
32 conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
33 Le respondieron: Somos linaje de Abrahán y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres? Gn 12, 1 Gn 22, 1 Lc 3, 8 Mt 3, 9
34 Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado, esclavo es del pecado. Rm 6, 1
35 El esclavo no queda en casa para siempre; mientras que el hijo queda para siempre; Ex 21, 2 Ga 4, 30 Gn 21, 1
36 pues, si el Hijo os librase, seréis verdaderamente libres. Ga 5, 1
37 Yo sé que sois linaje de Abrahán y, sin embargo, buscáis darme muerte porque mi palabra no tiene cabida en vosotros.
38 Yo hablo lo que vi en mi Padre, y vosotros hacéis lo que oísteis a vuestro padre.
39 Le respondieron: Nuestro padre
es Abrahán. Jesús les dijo: Si fueseis
hijos de Abrahán haríais las obras de Abrahán.
40 Pero ahora queréis matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios; Abrahán no hizo esto.
41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Le respondieron: Nosotros no hemos nacido de fornicación; tenemos un solo padre que es Dios.
42 Jesús les dijo: Si Dios fuese vuestro padre, me amaríais; pues yo he salido de Dios y he venido. Yo no he salido de mí mismo sino que El me ha enviado. 1Jn 5, 1 Is 62, 16 Ml 2, 10 Os 11, 1
43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra.
44 Vosotros tenéis por padre al diablo y queréis cumplir las apetencias de vuestro padre; él era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla la mentira, de lo suyo habla, porque es mentiroso y padre de la mentira.
45 Sin embargo, a mí, que digo la verdad, no me creéis. 1Jn 3, 8 2P 2, 4 Ap 12, 9 Gn 3, 1 Jn 13, 2 Lc 22, 67 Rm 5, 19 Sb 2, 24
46 ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? 1P 2, 22 2Co 5, 21
47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios. 1Jn 4, 6 Jn 18, 37
48 Los judíos le respondieron: ¿No decimos bien que tú eres samaritano y estás endemoniado? Mc 3, 21
49 Jesús respondió: Yo no estoy endemoniado, sino que honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis a mí.
50 Yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga. Jn 7, 18
51 En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi palabra jamás verá la muerte. Jn 5, 24 Jn 11, 25 Sb 3, 1
52 Los judíos le dijeron: Ahora conocemos que estás endemoniado. Abrahán murió y también los profetas, y tú dices: Si alguno guarda mi palabra, jamás gustará la muerte.
53 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes tú? Jn 4, 12 Za 1, 5
54 Jesús respondió: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada vale. Mi Padre es el que me glorifica, el que decís que es vuestro Dios,
55 y no lo conocéis; yo, sin embargo, lo conozco. Y si dijera que no lo conozco sería mentiroso como vosotros, pero lo conozco y guardo su palabra.
56 Abrahán vuestro padre se regocijó por ver mi día; lo vio y se alegró. Gn 17, 17 Gn 18, 1 Mt 13, 17
57 Los judíos le dijeron: ¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abrahán?
58 Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán naciese, yo soy.
59 Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se escondió y salió del Templo. Jn 10, 31
Cap.9
1 Y al pasar vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Jn 13, 20
2 Y le preguntaron sus discípulos: Rabbí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Dt 5, 9 Ex 20, 5 Ex 34, 7 Lc 13, 2 Nm 14, 18 Tb 3, 3
3 Respondió Jesús: Ni pecó éste ni sus padres, sino que eso ha ocurrido para que las obras de Dios se manifiesten en él. Jn 11, 4
4 Es necesario que nosotros hagamos las obras del que me ha enviado mientras es de día, pues llega la noche cuando nadie puede trabajar. Is 42, 6 Jn 5, 16 Jn 11, 9
5 Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo. Jn 8, 12 Jn 12, 35 Mt 5, 14
6 Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, aplicó el lodo en sus ojos Mc 8, 23
7 y le dijo: Anda, lávate en la piscina de Siloé que significa Enviado. Fue, pues, se lavó y volvió con vista. Is 8, 6
8 Los vecinos y los que le habían visto antes cuando era mendigo decían: ¿No es éste el que estaba sentado y pedía limosna?
9 Unos decían: Es él. Otros en cambio: De ningún modo, sino que se le parece. El decía: Soy yo.
10 Entonces le preguntaban: ¿Cómo se te abrieron los ojos?
11 El respondió: Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: Ve a Siloé y lávate. Entonces fui, me lavé y comencé a ver.
12 Le dijeron: ¿Dónde está ése? El respondió: No lo sé.
13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.
14 Era sábado el día en que Jesús hizo el lodo y le abrió los ojos. Jn 5, 9 Mt 12, 10
15 Y le preguntaban de nuevo los fariseos cómo había comenzado a ver. El les respondió: Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo.
16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no es de Dios, ya Jn 7, 43
que no guarda el sábado. Pero otros
decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales prodigios? Y había división entre ellos.
17 Dijeron, pues, otra vez al ciego: ¿Tú qué dices de él, puesto que te ha abierto los ojos? Respondió: Que es un profeta. Mt 16, 14
18 No creyeron los judíos que aquel hombre habiendo sido ciego hubiera llegado a ver, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,
19 y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo que decís ha nacido ciego? ¿Entonces cómo es que ahora ve? Jn 5, 32
20 Respondieron sus padres: Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego;
21 pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Preguntadle a él, que edad tiene, él dará razón de sí mismo.
22 Sus padres dijeron esto porque temían a los judíos, pues ya habían acordado que si alguien confesaba que él era el Cristo fuese expulsado de la sinagoga. Jn 7, 13 Jn 12, 42 Jn 16, 2
23 Por eso sus padres dijeron: Edad tiene, preguntadle a él.
24 Llamaron, pues, por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es un pecador. Ap 11, 13 Jos 7, 19
25 El les contestó: Si es un pecador yo no lo sé. Sólo sé una cosa: que yo era ciego y ahora veo.
26 Entonces le dijeron: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27 Les respondió: Ya os lo dije y no lo escuchasteis, ¿por qué lo queréis oír de nuevo? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos?
28 Ellos le insultaron y le dijeron: Tú serás discípulo suyo; nosotros somos discípulos de Moisés.
29 Sabemos que Dios habló a Moisés, pero ése no sabemos de dónde es. Dt 34, 10 Ex 33, 9 Nm 12, 8
30 Aquel hombre les respondió: Esto es precisamente lo admirable, que vosotros no sepáis de dónde es y que me abriera los ojos.
31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que si uno honra a Dios y hace su voluntad, a éste le escucha. Is 1, 15 Pr 15, 29
32 Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Sal 34, 16
33 Si ése no fuera de Dios no hubiera podido hacer nada.
34 Ellos le respondieron: Has nacido empecatado y ¿nos vas a enseñar tú a nosotros? Y lo echaron fuera.
35 Oyó Jesús que lo habían echado fuera, y encontrándose con él le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre?
36 El respondió: ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?
37 Le dijo Jesús: Lo has visto; el que habla contigo, ése es. Jn 4, 26
38 Y él exclamó: Creo, Señor. Y se postró ante él.
39 Dijo Jesús: Yo he venido a este mundo para un juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos. Mt 13, 13
40 Oyeron esto algunos de los fariseos que estaban con él y le dijeron: ¿Acaso nosotros también somos ciegos? Mt 15, 14
41 Les dijo Jesús: Si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora decís: Vemos; por eso vuestro pecado permanece. Ez 12, 2 Is 6, 10 Jr 5, 21 Pr 26, 12
Cap.10
1 En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es un ladrón y un salteador. Ez 34, 1 Jr 23, 1 Mt 10, 6 Za 11, 4
2 Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.
3 A éste le abre el portero y las ovejas atienden a su voz, llama a sus propias ovejas por su nombre y las saca fuera. Jn 10, 26
4 Cuando ha sacado fuera a todas sus ovejas, camina delante de ellas y las ovejas le siguen porque conocen su voz.
5 Pero a un extraño no le seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños.
6 Jesús les propuso esta comparación, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Mt 13, 10
7 Entonces dijo de nuevo Jesús: En verdad, en verdad os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Sal 118, 20
8 Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les escucharon. Ab 5, 1 Ba 6, 57
9 Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará; y entrará y saldrá y encontrará pastos. Is 49, 9 Jn 6, 10
10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia.
11 Yo soy el buen pastor. El buen Ez 34, 23 Sal 23, 1
pastor da su vida por sus ovejas.
12 El asalariado, el que no es pastor dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye y el lobo las arrebata y las dispersa, 1P 2, 25 1P 5, 2 2Tm 2, 19 Hb 13, 20 Za 11, 17
13 porque es asalariado y no le importan las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor, conozco las mías y las mías me conocen.
15 Como el Padre me conoce a mí, así yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Lc 10, 22 Mt 11, 27
16 Tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño, con un solo pastor. Ez 37, 24 Is 11, 10 Jn 11, 52
17 Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida para tomarla de nuevo. Mt 8, 11
18 Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente. Tengo poder para darla y tengo poder para tomarla de nuevo. Este es el mandato que he recibido de mi Padre.
19 Se produjo de nuevo una disensión entre los judíos a causa de estas palabras.
20 Muchos de ellos decían: Está endemoniado y loco, ¿por qué le escucháis? Mc 3, 21
21 Otros decían: Estas palabras no son de quien está endemoniado. ¿Acaso puede un demonio abrir los ojos de los ciegos? Is 42, 6
22 Se celebraba por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. 1M 4, 36
23 Paseaba Jesús por el Templo, en el pórtico de Salomón.
24 Entonces le rodearon los judíos y le decían: ¿Hasta cuándo nos vas a tener en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Hch 3, 11 Lc 22, 67
25 Les respondió Jesús: Os lo he dicho y no lo creéis; las obras que hago en nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí. Jn 4, 26
26 Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Jn 10, 3 Pr 28, 5
27 Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y me siguen. Jn 17, 12
28 Yo les doy vida eterna; no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mi mano. Jn 6, 39 Rm 8, 33
29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos; y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Dt 32, 39
30 Yo y el Padre somos uno. Jn 14, 10
31 Los judíos cogieron de nuevo piedras para lapidarle. Jn 8, 59
32 Jesús les replicó: Os he mostrado muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de estas obras queréis lapidarme?
33 Le respondieron los judíos: No queremos lapidarte por obra buena alguna sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jn 5, 18 Lv 24, 16 Mt 26, 65
34 Jesús les contestó: ¿No está escrito en vuestra Ley: Yo dije: sois dioses? Sal 82, 6
35 Si llamó dioses a aquellos a quienes se dirigió la palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar, Jn 1, 12 Mt 5, 17
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