EVANGELIO DE SAN LUCAS
Cap.1
1 Ya que muchos han intentado poner en orden la narración de las cosas que se han cumplido entre nosotros, Dn 08, 16 Dn 09, 21 Hch 01, 1
2 conforme nos las transmitieron quienes desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, Hch 06, 4 Hch 13, 31 Jn 15, 27
3 me pareció también a mí, después de haberme informado con exactitud de todo desde los comienzos, escribírtelo de forma ordenada, distinguido Teófilo, Hch 01, 1
4 para que conozcas la indudable certeza de las enseñanzas que has recibido.
5 Hubo en tiempos de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la familia de Abías, cuya mujer, descendiente de Aarón, se llamaba Isabel. 1Cro 24, 10
6 Ambos eran justos ante Dios, y caminaban intachables en todos los mandamientos y preceptos del Señor;
7 no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos de edad avanzada.
8 Sucedió que, al ejercer él su ministerio sacerdotal delante de Dios, cuando le tocaba el turno,
9 le cayó en suerte, según la costumbre del Sacerdocio, entrar en el Templo del Señor para ofrecer el incienso; Ex 30, 7
10 y toda la concurrencia del pueblo estaba fuera orando durante el ofrecimiento del incienso.
11 Se le apareció un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso.
12 Y Zacarías se turbó al verlo y le invadió el temor.
13 Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Lc 01, 60
14 Será para ti gozo y alegría; y muchos se alegrarán en su nacimiento, Lc 01, 58
15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor, será lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre, 1S 01, 11 Jc 13, 4 Lc 01, 40 Nm 06, 3
16 y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; Jr 01, 5
17 e irá delante de El con el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto. Ml 03, 1 Ml 04, 5
18 Entonces Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo podré yo estar cierto de esto? pues ya soy viejo y mi mujer de edad avanzada. Gn 15, 8 Lc 01, 35
19 Y el ángel le respondió: Yo soy Gabriel, que asisto ante el trono de Dios, y he sido enviado para hablarte y darte esta buena nueva. Dn 08, 16 Dn 09, 21 Hb 01, 14
20 Desde ahora, pues, te quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no has creído en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo. Lc 01, 64
21 El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que se demorase en el Templo.
22 Cuando salió no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Templo. El intentaba explicarse por señas, y permaneció mudo.
23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su ministerio, se marchó a su casa.
24 Después de estos días Isabel, su mujer, concibió y se ocultaba durante cinco meses, diciéndose:
25 Así ha hecho conmigo el Señor, en estos días en los que se ha dignado borrar mi oprobio entre los hombres. Gn 30, 23
26 En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Mt 01, 18
28 Y habiendo entrado donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Lc 02, 40 So 03, 14 Za 02, 14
29 Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué significaría esta salutación.
30 Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios:
31 concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Is 07, 14 Is 09, 6 Mt 01, 21
32 Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 2S 07, 12 Mc 11, 9
33 reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin. Dn 07, 14 Is 09, 1 Mi 04, 7
34 María dijo al ángel: ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?
35 Respondió el ángel y le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo, será llamado Hijo de Dios. Ex 40, 34 Gn 01, 2 Lc 01, 18
36 Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que era llamada estéril, hoy cuenta ya el sexto mes,
37 porque para Dios no hay nada imposible. Gn 18, 14 Jb 42, 2 Jr 32, 27
38 Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró de su presencia. Lc 01, 48
39 Por aquellos días, María se levantó, y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Lc 01, 15
41 Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; Jc 05, 24
42 y exclamando en voz alta, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. Jdt 13, 18
43 ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?
44 Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; Lc 11, 28
45 y bienaventurada tú que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.
46 María exclamó: Glorifica mi alma al Señor, 1S 02, 1 1S 02, 10
47 y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador: Ha 03, 18 Is 29, 19 Is 61, 10
48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. 1S 01, 11 Lc 01, 38
49 Porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;
50 su misericordia se derrama de generación en generación sobre aquellos que le temen. Sal 103, 13
51 Manifestó el poder de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Sal 33, 10 Sal 89, 11
52 Derribó a los poderosos de su trono y ensalzó a los humildes. 2S 22, 28 Sal 113, 5 Sal 147, 6
53 Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió vacíos. Jb 12, 19 Sal 107, 9
54 Acogió a Israel su siervo, recordando su misericordia, Is 41, 8 Sal 98, 3
55 según como había prometido a nuestros padres, Abrahán y su descendencia para siempre. Gn 17, 7 Gn 18, 18 Gn 22, 15 Gn 25, 24 Mi 07, 20
56 María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa. 2S 06, 11
57 Entre tanto llegó a Isabel el tiempo del parto, y dio a luz un hijo.
58 Y oyeron sus vecinos y parientes la gran misericordia que el Señor le había mostrado, y se congratulaban con ella. Lc 01, 14
59 El día octavo fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Gn 17, 12 Lc 02, 21 Lv 12, 3
60 Pero su madre dijo: De ninguna manera, sino que se ha de llamar Juan. Lc 01, 13
61 Y le dijeron: No hay nadie en tu familia que se llame con este nombre.
62 Al mismo tiempo preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase.
63 Y él, pidiendo una tablilla, escribió: Juan es su nombre. Lo cual llenó a todos de admiración.
64 En aquel momento recobró el habla, se soltó su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Lc 01, 20
65 Y se apoderó de todos sus vecinos el temor y se comentaban estos acontecimientos por toda la montaña de Judea;
66 y cuantos los oían los grababan en su corazón, diciendo: ¿Qué pensáis ha de ser este niño? Porque la mano del Señor estaba con él.
67 Y Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y profetizó diciendo:
68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, Lc 07, 16 Sal 106, 48 Sal 111, 9 Sal 41, 14 Sal 72, 18
69 y ha suscitado para nosotros el poder salvador en la casa de David su siervo,
70 como lo había anunciado desde antiguo por boca de sus santos profetas; Lc 24, 25
71 para salvarnos de nuestros enemigos y de la mano de cuantos nos odian: Sal 106, 10
72 ejerciendo su misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santa alianza, Gn 17, 7 Sal 105, 8 Sal 106, 45
73 y del juramento que hizo a Abrahán, nuestro padre, Lv 26, 42 Mi 07, 20
74 para concedernos que, libres de la mano de los enemigos, le sirvamos sin temor, Mi 04, 10
75 con santidad y justicia en su presencia todos los días de nuestra vida.
76 Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo: porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, Ex 23, 20 Is 40, 3 Lc 07, 26 Ml 03, 1
77 enseñando a su pueblo la salvación para el perdón de sus pecados; Jr 31, 34
78 por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, el Sol naciente nos visitará desde lo alto, Is 60, 2 Ml 03, 20
79 para iluminar a los que yacen en tinieblas y en sombra de muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Is 09, 1 Is 09, 7 Is 42, 7 Is 58, 8 Sal 107, 10
80 Mientras tanto el niño iba creciendo y se fortalecía en el espíritu, y habitaba en el desierto hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel. Lc 02, 52
Cap.2
1 En aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Mc 12, 41 Mt 01, 18 Mt 01, 25
2 Este primer empadronamiento fue hecho cuando Quirino era gobernador de Siria.
3 Todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad.
4 José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
6 Y sucedió que, estando allí, le llegó la hora del parto,
7 y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento.
8 Había unos pastores por aquellos contornos, que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche.
9 De improviso un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de luz y se llenaron de un gran temor.
10 El ángel les dijo: No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 hoy os ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor; Jn 07, 42
12 y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre.
13 De pronto apareció junto al ángel una muchedumbre de la milicia celestial, que alababa a Dios diciendo:
14 Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Is 57, 19 Lc 19, 37 Lc 19, 38 Sal 148, 1
15 Luego que los ángeles se apartaron de ellos hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos hasta Belén, y veamos este hecho que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado.
16 Y vinieron presurosos, y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre.
17 Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas acerca de este niño.
18 Y todos los que escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho.
19 María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón. Dn 07, 28 Lc 02, 51 Lc 11, 28
20 Y los pastores regresaron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según les fue dicho. Lc 05, 26
21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno. Lc 01, 59 Lv 12, 3 Lv 12, 6 Mt 01, 25
22 Y cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,
23 como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; Ex 13, 2 Ex 13, 12
24 y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor. Lv 12, 8
25 Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Este hombre, justo y temeroso de Dios, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Gn 49, 18 Is 40, 1 Is 49, 13
26 Había recibido la revelación del Espíritu Santo de que no moriría antes de ver al Cristo del Señor.
27 Así, vino al Templo movido por el Espíritu. Y al entrar con el niño Jesús sus padres, para cumplir lo que prescribía la Ley sobre él,
28 lo tomó en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo:
29 Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra:
30 porque mis ojos han visto a tu Salvador, Is 40, 5 Is 46, 13
31 al que has preparado ante la faz de todos los pueblos: Is 52, 10
32 luz que ilumine a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel. Hch 13, 47 Is 42, 6 Is 49, 6
33 Su padre y su madre estaban admirados por las cosas que se decían acerca de él.
34 Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción 1P 02, 8 Is 08, 14 Jn 19, 25 Lc 07, 23 Lc 20, 17 Mc 06, 3
35 y a tu misma alma la traspasará una espada, a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones.
36 Vivía entonces una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, había vivido con su marido siete años de casada,
37 y había permanecido viuda hasta los ochenta y cuatro años, sin apartarse del Templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día. T1m 05, 5 Jdt 08, 4 1 Tm 05, 5 Jdt 08, 4
38 Y llegando en aquel mismo momento alababa a Dios, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Is 52, 9
39 Cuando cumplieron todas las cosas mandadas en la Ley del Señor regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Mt 02, 23
40 El niño iba creciendo y fortaleciéndose lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en él. Lc 01, 28 Lc 02, 52
41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Dt 16, 16 Ex 12, 1
42 Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre.
43 Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo advirtiesen sus padres.
44 Suponiendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos,
45 y como no lo encontrasen, retornaron a Jerusalén en busca suya.
46 Y ocurrió que, al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y preguntándoles.
47 Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas. Jn 07, 15 Lc 04, 22
48 Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira cómo tu padre y yo, angustiados, te buscábamos.
49 Y él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre? Jn 02, 16
50 Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
51 Y bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Lc 02, 19 Mt 02, 23
52 Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres. 1S 02, 26 Lc 01, 80 Lc 02, 40 Pr 03, 4
Cap.3
1 El año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y de la región de Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, 1Cro 02, 5 1Cro 02, 15 Hch 01, 5 Hch 01, 22 Hch 13, 24 Hch 13, 25 Hch 19, 4 Jn 01, 6 Jn 01, 19 Jn 03, 24 Jn 05, 37 Mc 01, 1 Mt 03, 1 Mt 04, 12 Mt 21, 32 Rt 04, 18
2 bajo el Sumo Sacerdote Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan el hijo de Zacarías, en el desierto.
3 Y recorrió toda la región del Jordán predicando un bautismo de penitencia para remisión de los pecados, Mc 01, 1
4 tal como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, haced rectas sus sendas. Is 40, 5
5 Todo valle será rellenado, y todo monte y colina allanados; los caminos torcidos se harán rectos, y los caminos ásperos serán suavizados.
6 Y todo hombre verá la salvación de Dios. Hch 28, 28 Is 40, 5
7 Y decía a las muchedumbres que acudían para que los bautizara: Raza de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera? Mt 12, 34 Mt 23, 33
8 Haced, pues, frutos dignos de penitencia, y no empecéis a decir entre vosotros: Tenemos por padre a Abrahán. Pues os digo que Dios puede hacer surgir de estas piedras hijos de Abrahán. Hch 26, 20 Jn 08, 33
9 Además, ya está el hacha puesta junto a la raíz de los árboles. Por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Lc 13, 6 Mc 11, 12 Mt 07, 19
10 Las muchedumbres le preguntaban: Entonces, ¿qué debemos hacer? Hch 04, 32
11 El les contestaba: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga otro tanto. Ez 18, 7 Is 58, 7
12 Llegaron también unos publicanos para bautizarse y le dijeron: Maestro, ¿qué debemos hacer? Lc 07, 30
13 Y él les contestó: No exijáis más de lo que se os ha señalado.
14 Asimismo le preguntaban los soldados: Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni denunciéis con falsedad, y contentaos con vuestras pagas.
15 Como el pueblo estimase, y todos se preguntaran en su interior, si acaso Juan no sería el Cristo, Jn 03, 28
16 Juan salió al paso diciendo a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene quien es más fuerte que yo, al que no soy digno de desatar la correa de sus sandalias: él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego. Hch 13, 25
17 Tiene el bieldo en su mano, para limpiar su era y recoger el trigo en su granero, y quemará la paja con fuego inextinguible.
18 Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.
19 Pero el tetrarca Herodes, al ser reprendido por él a causa de Herodías, la mujer de su hermano, y por todas las maldades que había cometido Herodes,
20 añadió esta otra a las demás: metió a Juan en la cárcel. Mc 06, 18 Mt 14, 4
21 Cuando se bautizaba todo el pueblo, y Jesús, habiendo sido bautizado, estaba en oración, sucedió que se abrió el cielo, Ez 01, 1 Lc 09, 28 Mc 01, 9 Mt 03, 13
22 y bajó el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como una paloma, y se oyó una voz que venía del cielo: Tú eres mi Hijo, el Amado, en ti me he complacido. Is 42, 1 Lc 09, 35 Mc 09, 7 Mt 12, 1 Mt 17, 5 Sal 02, 7
23 Tenía Jesús al comenzar, como unos treinta años, y era, según se pensaba, hijo de José, hijo de Helí, Lc 04, 22 Mt 01, 1
24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melquí, hijo de Jannaí, hijo de José,
25 hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Naúm, hijo de Eslí, hijo de Nangaí,
26 hijo de Maaz, hijo de Matatías, hijo de Semeín, hijo de Josec, hijo de Jodá,
27 hijo de Joanán, hijo de Resá, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, 1Cro 03, 4
28 hijo de Melquí, hijo de Addí, hijo de Kosán, hijo de Elmadán, hijo de Er,
29 hijo de Jesús, hijo de Eliezer, hijo de Jorín, hijo de Matat, hijo de Leví,
30 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliakín,
31 hijo de Meleá, hijo de Menná, hijo de Mattatá, hijo de Natán, hijo de David,
32 hijo de Jesé, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Sala, hijo de Naasón,
33 hijo de Aminadab, hijo de Admín, hijo de Arní, hijo de Esrón, hijo de Farés, hijo de Judá, 1Cro 02, 1
34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abrahán, hijo de Taré, hijo de Nacor, 1Cro 01, 24
35 hijo de Seruc, hijo de Ragau, hijo de Falec, hijo de Eber, hijo de Sala, 1Cro 01, 1
36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec,
37 hijo de Matusalén, hijo de Henoc, hijo de Jaret, hijo de Maleel, hijo de Cainám,
38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.
Cap.4
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto, Mc 01, 12 Mt 04, 1 Mt 09, 35
2 donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada en estos días y, al cabo de ellos, tuvo hambre.
3 Entonces le dijo el diablo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.
4 Y Jesús le respondió: Escrito está que no sólo de pan vivirá el hombre. Dt 08, 3
5 Después el diablo lo llevó a un lugar elevado, y le mostró todos los reinos de la superficie de la tierra en un instante.
6 Y le dijo: Te daré todo este poder y su gloria, porque me han sido entregados y los doy a quien quiero. Jr 27, 5
7 Por tanto, si me adoras, todo será tuyo.
8 Y Jesús le respondió: Escrito está: Adorarás al Señor tu Dios, y a El sólo servirás. Dt 05, 9 Dt 06, 13
9 Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo,
10 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, arrójate de aquí abajo, porque escrito está: Dará órdenes acerca de ti a sus ángeles para que te protejan Sal 91, 11
11 y te lleven en sus manos, no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra. Sal 91, 12
12 Y Jesús le respondió: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Dt 06, 16 Ex 17, 1
13 Y terminada toda tentación, el diablo se apartó de él hasta el momento oportuno. Hb 04, 15 Jn 13, 2
14 Entonces, por impulso del Espíritu, volvió Jesús a Galilea, y se extendió su fama por toda la región. Lc 04, 37 Lc 05, 15 Lc 07, 17 Mc 01, 14 Mt 04, 12
15 Y enseñaba en sus sinagogas, y era honrado por todos. Lc 04, 44 Lc 22, 3
16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró en la sinagoga el sábado, y se levantó para leer. Mc 06, 1 Mt 13, 53
17 Entonces le entregaron el libro del profeta Isaías y, abriendo el libro, encontró el lugar donde estaba escrito: Mt 11, 5 So 02, 3
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, Is 61, 1
19 y para promulgar el año de gracia del Señor. Is 61, 2 Lv 25, 10
20 Y enrollando el libro se lo devolvió al ministro, y se sentó. Todos en la sinagoga tenían fijos en él los ojos.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.
22 Todos daban testimonio en favor de él, y se admiraban de las palabras de gracia que procedían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Jn 06, 42 Lc 02, 47 Lc 03, 23
23 Entonces les dijo: Sin duda me aplicaréis aquel proverbio: Médico, cúrate a ti mismo. Cuanto hemos oído que has hecho en Cafarnaún, hazlo también aquí en tu patria. Mt 04, 13
24 Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Jn 04, 44
25 Os digo de verdad que muchas viudas había en Israel en tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses se cerró el cielo y hubo gran hambre por toda la tierra; 1R 17, 1 1R 18, 1 St 05, 17
26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. 1R 17, 1
27 Muchos leprosos había también en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán el Sirio. 2R 05, 1 2R 05, 9
28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira,
29 y se levantaron, le echaron fuera de la ciudad, y lo llevaron hasta la cima del monte sobre el que estaba edificada su ciudad para despeñarle.
30 Pero él, pasando por medio de ellos, seguía su camino.
31 Bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Mc 01, 21
32 Y se quedaban admirados de su doctrina, porque su palabra iba acompañada de potestad. Mt 07, 29
33 Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio impuro, y gritó con gran voz:
34 Déjanos, ¿qué hay entre nosotros y tú, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Sé quién eres tú, el Santo de Dios. Mt 08, 29
35 Y Jesús le increpó diciendo: Calla y sal de él. Y el demonio, arrojándolo al suelo, allí en medio, salió de él, sin hacerle daño alguno.
36 Quedaron todos atemorizados, y se decían unos a otros: ¿Qué palabra es ésta, que con potestad y fuerza manda a los espíritus impuros y salen?
37 Y se divulgaba su fama por todos los lugares de la región. Lc 04, 14
38 Saliendo Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una fiebre alta, y le rogaron por ella. Mc 01, 29 Mt 08, 14
39 E inclinándose hacia ella, conminó a la fiebre, y la fiebre desapareció. Y al instante, se levantó y se puso a servirles.
40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias, los traían a él. Y él, poniendo las manos sobre cada uno, los curaba. Mc 01, 32 Mt 08, 16
41 De muchos salían demonios gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Y él, increpándoles, no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. Mc 01, 34 Mc 03, 11
42 Cuando se hizo de día, salió hacia un lugar solitario, y la multitud le buscaba, llegaron hasta él, y lo detenían para que no se apartara de ellos. Lc 05, 16 Mc 01, 35
43 Pero él les dijo: Es necesario que yo anuncie también a otras ciudades el Evangelio del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado. Lc 08, 1 Lc 08, 28 Mt 04, 23
44 E iba predicando por las sinagogas de Judea. Lc 04, 15
Cap.5
1 Sucedió que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios. Jn 01, 35 Mc 01, 16 Mt 04, 18
2 Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.
3 Entonces, subiendo en una de las barcas, que era de Simón, le rogó que la apartase un poco de tierra. Y sentado enseñaba desde la barca a la multitud. Mc 03, 10 Mc 04, 1 Mt 13, 2
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Jn 21, 6
5 Simón le contestó: Maestro, hemos estado fatigándonos durante toda la noche y nada hemos pescado; pero, no obstante, sobre tu palabra echaré las redes. Jn 21, 3
6 Y habiéndolo hecho recogieron gran cantidad de peces, tantos que las redes se rompían. Jn 21, 6
7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que vinieran y les ayudasen. Vinieron, y llenaron las dos barcas, de modo que casi se hundían.
8 Cuando lo vio Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.
9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos estaban con él, por la gran cantidad de peces que habían capturado.
10 Lo mismo sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar.
11 Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron. Lc 05, 28 Lc 14, 33 Mt 19, 27
12 Y sucedió que, estando en una de las ciudades, un hombre cubierto de lepra, al ver a Jesús, se postró delante y le suplicó diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Lv 13, 45 Mc 01, 40 Mt 08, 1
13 Y extendiendo Jesús la mano le tocó diciendo: Quiero, queda limpio. Y al instante desapareció de él la lepra.
14 Y él le mandó que no lo dijese a nadie, sino: Anda, preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda por tu curación según prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio. Lc 08, 56 Lc 17, 14 Lv 14, 1
15 Se extendía su fama cada vez más, y concurrían numerosas muchedumbres para oírle y para ser curados de sus enfermedades. Lc 04, 14
16 Pero él se retiraba a lugares solitarios y hacía oración. Lc 04, 42 Mc 01, 35
17 Estaba Jesús un día enseñando. Y estaban sentados algunos fariseos y doctores de la Ley, que habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. Y la fuerza del Señor le impulsaba a curar. Lc 06, 19 Lc 08, 46 Mc 02, 1 Mt 09, 1
18 Cuando he aquí que unos hombres, que traían en una camilla a un paralítico, intentaban meterlo dentro y colocarlo delante de él.
19 Y al no encontrar por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron al terrado, y por entre las tejas lo descolgaron con la camilla al medio, delante de Jesús.
20 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Lc 07, 48
21 Entonces los escribas y los fariseos empezaron a pensar: ¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Is 43, 25 Lc 07, 49
22 Pero conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: ¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? Lc 06, 8 Lc 09, 47
23 ¿Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados, o decir: levántate, y anda?
24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados dijo al paralítico, yo te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
25 Y al instante se levantó en presencia de ellos, tomó la camilla en que yacía, y se fue a su casa glorificando a Dios. Jn 05, 8
26 El asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto cosas maravillosas. Lc 02, 20
27 Después de esto, salió y vio a un publicano de nombre Leví, sentado en el telonio y le dijo: Sígueme. Mc 02, 13 Mt 06, 9
28 Y dejadas todas las cosas se levantó y le siguió. Lc 05, 11
29 Y Leví preparó en su casa un gran banquete para él; había un gran número de publicanos y de otros que le acompañaban a la mesa. Lc 07, 36 Lc 14, 1
30 Y murmuraban los fariseos y sus escribas, y decían a los discípulos de Jesús: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores? Lc 07, 34 Lc 15, 1 Lc 15, 2 Lc 19, 7
31 Y respondiendo Jesús, les dijo: No tienen necesidad de médico los que están sanos, sino los enfermos.
32 No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a la penitencia. Lc 19, 10
33 Pero ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben? Lc 11, 1 Mc 02, 18 Mt 09, 14
34 Jesús les dijo: ¿Podéis acaso hacer ayunar a los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Jn 03, 29
35 Días vendrán en que les será arrebatado el esposo; ya ayunarán en aquellos días. Jn 16, 20 Lc 17, 22
36 Y les decía también una parábola: Nadie pone a un vestido viejo una pieza cortándola de un vestido nuevo, porque entonces, además de romper el nuevo, la pieza del vestido nuevo no le iría bien al viejo.
37 Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos; pues entonces el vino nuevo reventará los odres, y se derramará, y los odres se perderán. Jb 32, 19
38 El vino nuevo debe echarse en odres nuevos.
39 Y ninguno acostumbrado a beber vino añejo quiere del nuevo, porque dice: el añejo es mejor. Si 09, 15
Cap.6
1 Sucedió un sábado que, al atravesar los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, desgranándolas con las manos, las comían. Dt 23, 1 Hch 01, 13 Mc 02, 23 Mt 10, 24 Mt 12, 1 Mt 15, 14 Rm 02, 1 Rm 12, 14
2 Algunos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no está permitido en sábado?
3 Y Jesús respondiéndoles dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando tuvo hambre él y los que estaban con él;
4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición y comió, y dio a los que estaban con él, siendo así que sólo está permitido comerlos a los sacerdotes? 1S 21, 1 Lv 24, 9
5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del sábado.
6 Otro sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y había allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Lc 13, 10 Lc 14, 1 Mc 03, 1 Mt 12, 9
7 Los escribas y los fariseos le observaban a ver si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Lc 11, 54 Lc 14, 1
8 Pero él conocía sus pensamientos, y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y levantándose se puso en medio. Lc 05, 22 Lc 09, 46 Lc 09, 47 Mc 02, 8
9 Entonces Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida a un hombre o quitársela?
10 Y mirando a su alrededor a todos ellos, dijo al hombre: Extiende tu mano. Lo hizo, y su mano quedó curada.
11 Ellos se quedaron completamente ofuscados y discutían entre sí qué harían contra Jesús. Lc 11, 53
12 Sucedió en aquellos días que salió al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Lc 11, 1 Mt 10, 1
13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió a doce entre ellos, a los que denominó Apóstoles:
14 a Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, y a su hermano Andrés, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Hch 01, 13 Jn 01, 42 Mt 16, 18
15 a Mateo y Tomás, Santiago de Alfeo y a Simón, llamado Zelotes,
16 a Judas de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
17 Bajando con ellos, se detuvo en un lugar llano; y había una multitud de sus discípulos, y una gran muchedumbre del pueblo procedente de toda Judea y de Jerusalén, y del litoral de Tiro y Sidón, Mc 03, 7 Mt 04, 23
18 que vinieron a oírle y a ser curados de sus enfermedades. Y los que estaban atormentados por espíritus inmundos quedaban curados.
19 Toda la multitud intentaba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. Lc 05, 17 Lc 08, 40 Lc 08, 46 Mc 05, 30
20 Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Mt 05, 1 St 02, 5
21 Bienaventurados los que ahora padecéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Ap 07, 16 Is 61, 3 Sal 107, 9 Sal 126, 5
22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como maldito, por causa del Hijo del Hombre. 1P 04, 1 Jn 15, 19 Jn 16, 2
23 Alegraos en aquel día y rogocijaos, porque vuestra recompensa es grande en el Cielo; pues de este modo se comportaban sus padres con los profetas. 2Cro 36, 1 Hch 07, 1
24 Pero ¡ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! Is 05, 8 Lc 16, 25 St 05, 1
25 ¡Ay de vosotros los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis! Is 05, 22 Is 65, 13
26 ¡Ay cuando los hombres hablen bien de vosotros, pues de este modo se comportaban sus padres con los falsos profetas! Mi 02, 11 St 04, 4
27 Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; Mt 05, 38
28 bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os calumnian.
29 Al que te hiere en la mejilla preséntale también la otra, y al que te quite el manto no le niegues tampoco la túnica.
30 Da a todo el que te pida, y al que toma lo tuyo no se lo reclames.
31 Haced a los hombres lo mismo que quisierais que ellos os hiciesen a vosotros. Mt 07, 12 Tb 04, 15
32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores aman a quienes los aman. Lc 14, 12
33 Y si hacéis bien a quienes os hacen el bien, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores hacen lo mismo.
34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto. Lv 25, 35
35 Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperar nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque El es bueno con los ingratos y con los malos. Mt 06, 14
36 Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. Ex 34, 6
37 No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados; Rm 14, 10 St 02, 13
38 dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante: porque con la misma medida que midáis seréis medidos. Mc 04, 24
39 Les dijo también una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Mt 07, 1 Mt 15, 14
40 No está el discípulo por encima del maestro; todo aquel que esté bien instruido podrá ser como su maestro. Jn 13, 16 Jn 15, 20 Mt 10, 24
41 ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en el tuyo?
42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: hermano, deja que quite la paja que hay en tu ojo, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad cómo sacar la paja del ojo de tu hermano.
43 Porque no hay árbol bueno que dé mal fruto, ni tampoco árbol malo que dé buen fruto.
44 Pues cada árbol se conoce por su fruto; no se recogen higos de los espinos, ni se cosechan uvas del zarzal. Mt 12, 33 St 03, 12
45 El hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas, y el malo de su mal saca cosas malas: porque de la abundancia del corazón habla su boca. Mt 12, 34
46 ¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? Mt 07, 21
47 Todo el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica, os diré a quién es semejante.
48 Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó muy hondo, y puso los cimientos sobre la roca. Al venir una inundación, el río irrumpió contra aquella casa, y no pudo derribarla porque estaba bien edificada.
49 El que escucha y no pone en práctica es semejante a un hombre que edificó su casa sobre la tierra sin cimientos; irrumpió contra ella el río y se cayó enseguida, y fue grande la ruina de aquella casa.
Cap.7
1 Cuando terminó de decir todas estas palabras al pueblo que le escuchaba, entró en Cafarnaún. Jn 04, 46 Mt 08, 5
2 Había allí un centurión que tenía un criado enfermo y moribundo a quien estimaba mucho.
3 Habiendo oído hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su criado.
4 Ellos, cuando llegaron junto a Jesús, le rogaban encarecidamente diciendo: Merece que hagas esto,
5 pues aprecia a nuestro pueblo y él mismo nos ha construido una sinagoga.
6 Jesús, pues, se puso en camino con ellos. Y no estaba ya lejos de la casa cuando el centurión le envió unos amigos para decirle: Señor, no te tomes esa molestia, porque no soy digno de que entres en mi casa,
7 por eso ni siquiera yo mismo me he considerado digno de venir a ti; pero di una palabra y mi criado quedará sano.
8 Pues también yo soy un hombre sometido a disciplina y tengo soldados bajo mis órdenes: digo a éste: ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace.
9 Al oírlo, Jesús quedó admirado de él, y volviéndose a la multitud que le seguía, dijo: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
10 Y cuando volvieron a casa, los enviados encontraron sano al siervo.
11 Sucedió, después, que marchó a una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.
12 Al acercarse a la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar un difunto, hijo único de su madre, que era viuda, y la acompañaba una gran muchedumbre de la ciudad. 1R 17, 10 Lc 09, 38
13 Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: No llores. 2R 04, 33 Lc 08, 52
14 Se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron; y dijo: Muchacho, a ti te digo, levántate. Mc 05, 41
15 Y el que estaba muerto se incorporó y comenzó a hablar; y se lo entregó a su madre.
16 Y se llenaron todos de temor y glorificaban a Dios diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo. Lc 01, 68
17 Esta fama acerca de él se divulgó por toda la Judea y por todas las regiones vecinas. Lc 04, 14
18 Informaron a Juan sus discípulos de todas estas cosas. Mt 11, 1
19 Y Juan llamó a dos de ellos, y los envió al Señor a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?
20 Presentándose aquellos hombres le dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti a preguntarte: ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?
21 En aquella misma hora curó a muchos de sus enfermedades, de dolencias y de malos espíritus, y dio la vista a muchos ciegos.
22 Y les respondió diciendo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados; Is 26, 19 Is 29, 18 Is 33, 5 Is 35, 6 Is 42, 18 Is 61, 1
23 y bienaventurado quien no se escandalice de mí. Lc 02, 34
24 Después de marcharse los enviados de Juan, comenzó a decir a las muchedumbres acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
25 ¿Qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas delicadas? Mirad, los que visten con lujo y viven entre placeres están en palacios de reyes.
26 ¿Qué habéis salido a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Lc 01, 76
27 Este es de quien está escrito: He aquí que yo envío delante de ti mi mensajero, que vaya preparándote el camino. Ml 03, 1
28 Os digo, pues, que entre los nacidos de mujer nadie hay mayor que Juan; aunque el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él.
29 Y todo el pueblo y los publicanos, habiéndole escuchado, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan.
30 Pero los fariseos y los doctores de la Ley rechazaron el plan de Dios sobre ellos, no habiendo sido bautizados por él. Hch 13, 46 Lc 03, 12 Mt 21, 32
31 Así pues, ¿a quién diré que son semejantes los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Mt 11, 16
32 Son semejantes a los niños sentados en la plaza y que se gritan unos a otros aquello que dice: Hemos sonado la flauta y no habéis danzado, hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado.
33 Porque llegó Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Tiene demonio.
34 Llegó el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón y bebedor, amigo de publicanos y de pecadores. Lc 05, 30 Lc 15, 1
35 Y la sabiduría ha sido justificada por todos sus hijos.
36 Uno de los fariseos le rogaba que comiera con él; y entrando en casa del fariseo se sentó a la mesa. Lc 05, 29 Lc 11, 37 Lc 14, 1
37 Y he aquí que había en la ciudad una mujer pecadora que, al enterarse que estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, llevó un vaso de alabastro con perfume,
38 se puso detrás a sus pies llorando y comenzó a bañarlos con sus lágrimas, los enjugaba con sus cabellos, los besaba y los ungía con el perfume. Jn 12, 3 Mc 14, 3 Mt 26, 7
39 Viendo esto el fariseo que lo había invitado, decía para sí: Si éste fuera profeta, sabría con certeza quién y qué clase de mujer es la que le toca: que es una pecadora. Jn 04, 19
40 Jesús tomó la palabra y dijo: Simón, tengo que decirte una cosa. Y él contestó: Maestro, di.
41 Un prestamista tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta.
42 No teniendo éstos con qué pagar, se lo perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le amará más?
43 Simón contestó: Estimo que aquel a quien perdonó más. Entonces Jesús le dijo: Has juzgado con rectitud.
44 Y vuelto hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies; ella en cambio ha bañado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos.
45 No me diste el beso; pero ella, desde que entré no ha dejado de besar mis pies.
46 No has ungido mi cabeza con óleo; ella en cambio ha ungido mis pies con perfume.
47 Por eso te digo: le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. Aquel a quien menos se perdona menos ama.
48 Entonces le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados. Lc 05, 20
49 Y los convidados comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados? Lc 05, 21
50 El dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado; vete en paz. Lc 08, 48 Lc 17, 19 Lc 18, 42 Mc 05, 34
Cap.8
1 Sucedió, después, que él recorría ciudades y aldeas predicando y anunciando la buena nueva del Reino de Dios; le acompañaban los doce Lc 04, 43 Mt 13, 12
2 y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
3 y Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; y Susana, y otras muchas que le asistían con sus bienes. Lc 23, 49 Mc 15, 41 Mt 27, 56
4 Reuniéndose una gran muchedumbre que de todas las ciudades acudía a él, dijo esta parábola: Mc 04, 1 Mt 13, 1
5 Salió el sembrador a sembrar su semilla; y al sembrar, parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y se la comieron las aves del cielo; Os 10, 12
6 parte cayó sobre terreno rocoso y una vez nacida se secó por falta de humedad;
7 parte cayó en medio de las espinas y habiendo crecido con ella las espinas la sofocaron;
8 y parte cayó en la tierra buena, y una vez nacida dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, oiga.
9 Entonces sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola.
10 El les dijo: A vosotros os ha sido dado entender los misterios del Reino de Dios; mientras a los demás, sólo a través de parábolas, de modo que viendo no vean y oyendo no entiendan. Is 06, 10
11 El sentido de la parábola es éste: la semilla es la palabra de Dios.
12 Los que están junto al camino son aquellos que han oído; pero viene luego el diablo y se lleva la palabra de su corazón, no sea que creyendo se salven. 1P 01, 23
13 Los que cayeron sobre terreno rocoso son aquellos que, cuando oyen, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíces; ellos creen durante algún tiempo, pero a la hora de la tentación se vuelven atrás.
14 La que cayó entre espinas son los que oyeron, pero en su caminar se ahogan a causa de las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida y no llegan a dar fruto. Lc 21, 34
15 Pero la que cayó en tierra buena son los que oyen la palabra con un corazón bueno y generoso, la conservan y dan fruto mediante la paciencia. Jr 04, 4
16 Nadie que ha encendido una lámpara, la oculta con una vasija o la pone debajo de la cama, sino que la coloca sobre un candelero para que los que entran vean la luz. Lc 11, 33 Mc 04, 21 Mt 05, 15
17 Porque nada hay oculto que no haya de manifestarse; ni secreto que no acabe por conocerse y hacerse público. Lc 12, 2 Mt 10, 26
18 Mirad, pues, cómo oís: porque al que tiene se le dará; y a todo aquel que no tiene, incluso lo que piensa tener se le quitará. Lc 19, 26 Mc 04, 25 Mt 13, 12 Mt 25, 29
19 Vinieron a verle su madre y sus hermanos, y no podían acercarse a él a causa de la muchedumbre. Lc 11, 27 Mc 03, 31 Mt 12, 46
20 Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
21 El, respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen.
22 Y sucedió un día que él subió a una barca con sus discípulos y les dijo: Pasemos a la otra orilla del lago. Y partieron. Mc 04, 35 Mt 08, 23
23 Mientras ellos navegaban, se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago, de modo que se anegaban y corrían peligro.
24 Acercándose, lo despertaron diciendo: Maestro, Maestro, que perecemos. Puesto en pie, increpó al viento y a las olas, que cesaron; y se produjo la calma.
25 Entonces les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Ellos, llenos de temor, se asombraron y se decían unos a otros: ¿Quién es éste que manda a los vientos y al agua y le obedecen? Lc 17, 6
26 Navegaron hasta la región de los gerasenos, que está al otro lado, enfrente de Galilea. Mc 05, 1 Mt 08, 28
27 Y cuando saltó a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad endemoniado; desde hacía mucho tiempo no llevaba vestido, ni habitaba en casa sino en los sepulcros.
28 Así que vio a Jesús, se postró ante él gritando y, a grandes voces, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús Hijo del Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes. Lc 04, 43
29 Pues Jesús mandaba al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Porque muchas veces se apoderaba de él, y aunque le sujetaban con cadenas y le ponían grillos para custodiarle, rotas las ataduras, era impulsado por el demonio al desierto.
30 Jesús le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? El dijo: Legión; porque habían entrado en él muchos demonios.
31 Y le suplicaban que no les ordenase ir al abismo. Ap 20, 1
32 Había por allí una gran piara de cerdos que estaban paciendo en el monte; y le rogaron que les permitiese entrar en ellos. Y se lo permitió.
33 Salieron los demonios del hombre y entraron en los cerdos; y la piara se lanzó con ímpetu por un precipicio al lago y se ahogó.
34 Al ver los pastores lo sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y en los campos.
35 Salieron, pues, a ver lo sucedido, llegaron hasta Jesús, y encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su sano juicio, y les entró miedo.
36 Y los que lo habían visto, les contaron cómo fue librado el endemoniado.
37 Y toda la gente de la región de los gerasenos le pidió que se alejara de ellos, porque estaban sobrecogidos de temor. El, subiendo en la barca, se volvió.
38 El hombre de quien habían salido los demonios le pedía quedarse con él; pero lo despidió diciendo:
39 Vuelve a tu casa, y cuenta las grandes cosas que Dios ha hecho contigo. Y se marchó publicando por toda la ciudad lo que Jesús había hecho con él.
40 Al volver Jesús lo recibió la muchedumbre; porque todos estaban esperándole. Lc 06, 19 Mt 09, 18
41 Entonces llegó un hombre, llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga; y se postró a los pies de Jesús suplicándole que entrase en su casa, Mc 05, 21
42 porque tenía una hija única de unos doce años, que se estaba muriendo. Mientras iba, la multitud lo apretujaba.
43 Y una mujer que tenía un flujo de sangre desde hacía doce años, la cual había gastado toda su hacienda en médicos sin que ninguno hubiese podido curarla,
44 se acercó por detrás, tocó la orla de su manto, y al instante cesó el flujo de sangre.
45 Entonces dijo Jesús: ¿Quién es el que me ha tocado? Al negarlo todos, dijo Pedro: Maestro, la muchedumbre te oprime y te sofoca.
46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado, porque yo me he dado cuenta de que una fuerza ha salido de mí. Lc 05, 17 Lc 06, 19
47 Viendo la mujer que aquello no había quedado oculto, se acercó temblando, se postró ante él, y declaró delante de todo el pueblo la causa por la que le había tocado, y cómo al instante había quedado curada.
48 El le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz. Lc 07, 50 Lc 17, 19 Lc 18, 42
49 Todavía estaba él hablando, cuando vino uno de la casa del jefe de la sinagoga diciendo: Tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro.
50 Al oírlo Jesús, respondió: No temas, basta que creas y vivirá.
51 Cuando llegó a la casa, no permitió entrar a nadie con él, excepto a Pedro, Juan y Santiago, y al padre y a la madre de la niña. Lc 09, 28
52 Todos lloraban y plañían por ella. Pero él dijo: No lloréis, porque no está muerta, sino que duerme. Lc 07, 13
53 Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
54 El, tomándola de la mano, dijo en voz alta: Niña, levántate.
55 Volvió a ella su espíritu, y se levantó al instante. Y Jesús mandó que le dieran de comer.
56 Y sus padres quedaron asombrados; pero él les ordenó que no dijeran a nadie lo que había sucedido. Lc 05, 14
Cap.9
1 Habiendo convocado a los doce les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para curar enfermedades. 2R 01, 12 Lc 10, 1 Lc 22, 35 Lc 24, 7 Mc 06, 6 Mc 06, 7 Mt 10, 5 Mt 27, 63 8 Mc 08, 28
2 Los envió a predicar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos.
3 Y les dijo: No llevéis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas. Lc 10, 11
4 En cualquier casa que entréis, quedaos allí hasta que de allí os vayáis. Hch 09, 43 Lc 18, 15
5 Y si nadie os recibe, al salir de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. Hch 13, 51
6 Saliendo luego, iban por las aldeas evangelizando y curando por todas partes.
7 Herodes el tetrarca oyó todo lo que ocurría y dudaba, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, Mc 06, 14 Mt 14, 1
8 otros que Elías había aparecido, otros que algún profeta de los antiguos había resucitado. Dt 18, 15 Lc 09, 19 Mc 08, 28 Ml 04, 5 Mt 16, 14
9 Y dijo Herodes: A Juan lo he decapitado yo, ¿quién, pues, es éste del que oigo tales cosas? Y deseaba verlo.
10 Cuando volvieron los Apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho; y, tomándolos consigo, se retiró aparte hacia una ciudad llamada Betsaida. Jn 06, 1 Mc 06, 30 Mt 14, 13
11 Cuando las muchedumbres se dieron cuenta, le siguieron; y acogiéndolos les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad. Mc 06, 32
12 Empezaba a declinar el día, y acercándose los doce le dijeron: Despide a la muchedumbre, para que se vayan a los pueblos y aldeas de alrededor, a buscar albergue y a proveerse de alimentos; porque aquí estamos en un lugar desierto.
13 El les dijo: Dadles vosotros de comer. Pero ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros y compremos comida para toda esta muchedumbre. 2R 04, 42
14 Había unos cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos de cincuenta.
15 Así lo hicieron, y acomodaron a todos.
16 Tomando los cinco panes y los dos peces, miró al cielo y los bendijo, los partió y los dio a sus discípulos, para que los distribuyeran entre la muchedumbre. Mt 26, 26
17 Comieron y se saciaron todos. Y de lo que sobró recogieron doce cestos de trozos. Sal 78, 29
18 Y sucedió que, cuando estaba haciendo oración, se hallaban con él los discípulos y les preguntó: ¿Quién dicen las gentes que soy yo? Mc 08, 27 Mt 16, 1
19 Ellos respondieron: Juan Bautista; otros que Elías, y otros que ha resucitado un profeta de los antiguos. Lc 09, 8 Mc 06, 15 Mt 14, 1
20 Pero él les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro dijo: El Cristo de Dios. Jn 06, 69
21 Pero él les amonestó y les ordenó que no dijeran esto a nadie. Mt 16, 21
22 Y añadió: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea condenado por los ancianos, los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y que sea muerto y resucite al tercer día. Lc 17, 25 Lc 18, 31 Mc 08, 31
23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Lc 14, 27 Mt 10, 38
24 Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; el que, en cambio, pierda su vida por mí, ése la salvará. Jn 12, 25 Lc 17, 33 Mt 10, 39
25 Porque ¿qué adelanta el hombre si gana todo el mundo, pero se pierde a sí mismo, o sufre algún daño?
26 Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, de él se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria y en la del Padre y en la de los santos ángeles. Lc 12, 9 Mt 10, 33
27 Os aseguro de verdad que hay algunos aquí presentes que no sufrirán la muerte hasta que vean el Reino de Dios. Lc 21, 32
28 Sucedió unos ocho días después de estas palabras, que tomó consigo a Pedro, a Juan y a Santiago, y subió a un monte para orar. 2P 01, 18 Lc 03, 21 Lc 08, 51 Mc 09, 2 Mt 17, 1
29 Mientras él oraba, cambió el aspecto de su rostro y su vestido se volvió blanco, resplandeciente. Ex 34, 29 Lc 11, 1
30 Y he aquí que dos hombres estaban conversando con él: eran Moisés y Elías Lc 24, 27
31 que, aparecidos en forma gloriosa, hablaban de la salida de Jesús que había de cumplirse en Jerusalén.
32 Pedro y los que estaban con él se encontraban rendidos por el sueño. Y al despertar, vieron su gloria y a los dos hombres que con él estaban. Lv 23, 42 Za 14, 16
33 Cuando éstos se apartaron de él, dijo Pedro a Jesús: Maestro, qué bien estamos aquí, hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías; no sabiendo lo que decía.
34 Mientras decía esto, se formó una nube y los cubrió con su sombra. Al entrar ellos en la nube, se atemorizaron.
35 Y salió una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, el elegido, escuchadle. 2P 01, 15 Is 42, 1 Lc 03, 22 Mc 01, 11 Mt 03, 17 Mt 12, 1 Sal 02, 7
36 Cuando sonó la voz, se quedó Jesús solo. Ellos guardaron silencio, y a nadie dijeron por entonces nada de lo que habían visto.
37 Sucedió al día siguiente que, al bajar ellos del monte, les salió al encuentro una gran muchedumbre. Mc 09, 14 Mt 17, 14
38 Y en medio de ella un hombre clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, porque es el único que tengo: Lc 07, 12
39 un espíritu se apodera de él, y enseguida grita, le hace retorcerse entre espumarajos y difícilmente se aparta de él, dejándolo maltrecho.
40 Y he rogado a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido.
41 Respondiendo Jesús, dijo: Oh generación incrédula y perversa, ¿hasta cuándo he de estar entre vosotros y soportaros? Trae aquí a tu hijo. Dt 32, 5
42 Y al acercarse, el demonio lo revolcó por el suelo y le hizo retorcerse. Entonces Jesús increpó al espíritu impuro y curó al niño, devolviéndolo a su padre.
43 Todos quedaron asombrados de la grandeza de Dios. Y estando todos admirados por cuantas cosas hacía, dijo a sus discípulos: Mc 09, 30 Mt 17, 22
44 Grabad en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Lc 18, 32 Lc 24, 26
45 Pero ellos no entendían este lenguaje, y les resultaba tan oscuro que no lo comprendían; y temían preguntarle acerca de este asunto. Lc 18, 34 Mc 09, 31
46 Les vino al pensamiento cuál de ellos sería el mayor. Lc 06, 8 Lc 22, 24 Mc 09, 33 Mc 09, 35 Mt 18, 1
47 Pero Jesús, conociendo los pensamientos de su corazón, tomó un niño, y lo puso a su lado, Lc 05, 22 Lc 06, 8 Mc 02, 8
48 y les dijo: Todo aquel que acoge a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y todo aquel que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado: pues el menor entre todos vosotros, ése es el mayor. Jn 13, 20 Lc 10, 16 Lc 22, 26 Mt 10, 40
49 Entonces Juan dijo: Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y se lo hemos prohibido, porque no viene con nosotros.
50 Y Jesús le dijo: No se lo prohibáis: pues el que no está contra vosotros, está con vosotros. Flp 01, 18 Lc 11, 23
51 Y cuando estaba para cumplirse el tiempo de su partida, Jesús decidió firmemente marchar hacia Jerusalén. Lc 13, 22
52 Y envió por delante unos mensajeros, que entraron en una aldea de samaritanos para prepararle hospedaje;
53 y no le acogieron, porque daba la impresión de ir a Jerusalén. Jn 04, 4
54 Al ver esto, sus discípulos Santiago y Juan dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma? 2R 01, 10 Mc 03, 17 Mc 10, 1 Mt 19, 1
55 Y volviéndose, les reprendió. Jn 03, 17
56 Y se fueron a otra aldea.
57 Mientras iban de camino, uno le dijo: Te seguiré adonde quiera que vayas. Mt 08, 18
58 Jesús le dijo: Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza.
59 A otro le dijo: Sígueme. Pero éste contestó: Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre. Lc 14, 26
60 Y Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.
61 Y otro dijo: Te seguiré, Señor, pero primero permíteme despedirme de los de mi casa. 1R 19, 19
62 Jesús le dijo: Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.
Cap.10
1 Después de esto designó el Señor a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar a donde él había de ir. Ap 12, 9 Dt 05, 21 Ex 24, 1 Ez 28, 19 Ez 28, 21 Is 23, 18 Jn 04, 35 Lc 09, 1 Lc 22, 35 Mc 06, 8 Mt 13, 17
2 Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al señor de la mies que envíe obreros a su mies. Mt 09, 38
3 Id: he aquí que yo os envío como corderos en medio de lobos. Mt 10, 9
4 No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y no saludéis a nadie por el camino. Lc 22, 35
5 En la casa en que entréis decid primero: paz a esta casa.
6 Y si allí hubiera algún hijo de paz, descansará sobre él vuestra paz; de lo contrario, retornará a vosotros.
7 Permaneced en la misma casa comiendo y bebiendo de lo que tengan, pues el que trabaja es merecedor de su salario. No vayáis de casa en casa. 1Co 09, 14 1Tm 05, 18
8 Y en aquella ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os pongan;
9 curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: el Reino de Dios está cerca de vosotros.
10 Pero en la ciudad donde entréis y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid:
11 hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos contra vosotros; pero sabed esto: el Reino de Dios está cerca. Hch 13, 51 Hch 18, 6 Lc 09, 3 Mc 06, 8 Mt 10, 40
12 Os digo que Sodoma en aquel día será tratada con menos rigor que aquella ciudad. Gn 19, 25 Mt 10, 1 Mt 11, 20 Mt 11, 24
13 ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que han sido hechos en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia sentados en saco y ceniza. Am 01, 9 Ez 26, 2 Is 23, 1 Jl 03, 4 Jon 03, 6 Mt 11, 1 Za 09, 2
14 Sin embargo, Tiro y Sidón serán tratadas con menos rigor que vosotras en el juicio.
15 Y tú, Cafarnaún, ¿acaso serás exaltada hasta el cielo? Hasta el infierno serás abatida. Is 14, 15
16 Quien a vosotros oye, a mí me oye; quien a vosotros desprecia, a mí me desprecia; y quien a mí me desprecia, desprecia al que me ha enviado. Jn 05, 23 Jn 13, 20 Jn 15, 23 Lc 09, 48 Mc 09, 37 Mt 10, 40
17 Volvieron los setenta y dos con alegría diciendo: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Mc 06, 30
18 El les dijo: Veía yo a Satanás caer del cielo como un rayo. Ap 12, 8 Jn 12, 31 Mc 16, 18
19 Mirad, os he dado potestad para aplastar serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, de manera que nada podrá haceros daño. Mc 16, 18 Sal 91, 13
20 Pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos más bien de que vuestros nombres están escritos en el Cielo. Ap 03, 8 Ex 32, 32 Mt 07, 22
21 En aquel mismo momento se llenó de gozo en el Espíritu Santo y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y prudentes y las revelaste a los pequeños. Sí, Padre, pues así fue tu beneplácito. Mt 11, 25
22 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo. Jn 03, 35 Jn 10, 15 Jn 17, 25
23 Y volviéndose hacia los discípulos les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que veis. 1P 01, 10 Mt 13, 16
24 Pues os aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís y no lo oyeron.
25 Entonces un doctor de la Ley se levantó y dijo para tentarle: Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna? Lc 18, 18 Mc 10, 17 Mc 12, 28 Mt 19, 17 Mt 22, 35
26 El le contestó: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?
27 Y éste le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo. Dt 06, 5 Lv 19, 18
28 Y le dijo: Has respondido bien: haz esto y vivirás. Lv 18, 5
29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
30 Entonces Jesús, tomando la palabra, dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos salteadores que, después de haberle despojado, le cubrieron de heridas y se marcharon, dejándolo medio muerto. Lc 17, 15
31 Bajaba casualmente por el mismo camino un sacerdote; y, viéndole, pasó de largo.
32 Asimismo, un levita, llegando cerca de aquel lugar, lo vio y pasó de largo.
33 Pero un samaritano que iba de camino llegó hasta él, y al verlo se movió a compasión,
34 y acercándose vendó sus heridas echando en ellas aceite y vino; lo hizo subir sobre su propia cabalgadura, lo condujo a la posada y él mismo lo cuidó. Is 01, 6
35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo daré a mi vuelta.
36 ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo de aquel que cayó en manos de los salteadores?
37 El le dijo: El que tuvo misericordia con él. Pues anda, le dijo entonces Jesús, y haz tú lo mismo.
38 Cuando iban de camino entró en cierta aldea, y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
39 Tenía ésta una hermana llamada María que, sentada también a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Jn 11, 1 Jn 12, 2
40 Pero Marta andaba afanada con los múltiples quehaceres de la casa y poniéndose delante dijo: Señor, ¿nada te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo de la casa? Dile, pues, que me ayude.
41 Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. Mt 06, 33
42 En verdad una sola cosa es necesaria. Así, pues, María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada.
Cap.11
1 Y sucedió que cuando hacía oración en cierto lugar, al terminarla, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos. 2Cro 09, 9 Hch 23, 3 Lc 05, 33 Lc 06, 12 Lc 09, 29 Mt 06, 9
2 El les respondió: Cuando oréis, decid:Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino;
3 nuestro pan cotidiano dánosle cada día;
4 y perdónanos nuestros pecados, puesto que también nosotros perdonamos a todo el que nos debe; y no nos dejes caer en la tentación.
5 Y les dijo: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, y acuda a él a media noche y le diga: Amigo, préstame tres panes, Lc 18, 1 Mt 07, 7
6 porque un amigo mío me ha llegado de viaje y no tengo qué ofrecerle,
7 le responderá desde dentro: No me molestes, ya está cerrada la puerta; yo y los míos estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos? Lc 18, 4
8 Os digo que, si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos por su importunidad se levantará para darle cuanto necesite.
9 Así, pues, yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá; Jn 14, 13
10 porque todo el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y a quien llama, se le abrirá.
11 Pues, ¿qué padre habrá entre vosotros a quien si el hijo le pide un pez, en lugar de un pez le dé una serpiente?
12 ¿O si le pide un huevo, le dé un escorpión?
13 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del Cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden? Jn 14, 13
14 Estaba expulsando un demonio que era mudo; y sucedió que, cuando salió el demonio, el mudo rompió a hablar y la muchedumbre se quedó admirada; Mc 03, 22 Mt 09, 34 Mt 12, 22
15 pero algunos de ellos dijeron: Por Beelzebul, príncipe de los demonios, arroja a los demonios. Mc 03, 22 Mt 09, 34 Mt 10, 25
16 Y otros, para tentarle, le pedían una señal del cielo. Mc 08, 11 Mt 12, 38 Mt 16, 1
17 Pero él, que conocía sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo quedará desolado y caerá casa contra casa.
18 Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo quedará en pie su reino, puesto que decís que arrojo los demonios por Beelzebul?
19 Si yo expulso los demonios por Beelzebul, vuestros hijos ¿por quién los arrojan? Por eso ellos mismos serán vuestros jueces.
20 Pero, si yo expulso los demonios por el dedo de Dios, está claro que el Reino de Dios ha llegado a vosotros. Lc 17, 21
21 Cuando uno que es fuerte y está bien armado custodia su palacio, sus bienes están seguros;
22 pero si llega otro más fuerte y le vence, le quita sus armas en las que confiaba y reparte su botín. Col 02, 15 Is 49, 24 Jn 12, 31
23 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Lc 09, 50 Mc 09, 40
24 Cuando un espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares áridos buscando reposo, y al no encontrarlo, dice: Me volveré a mi casa, de donde salí;
25 y al llegar la encuentra barrida y arreglada.
26 Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él, entran y fijan allí su morada; y la situación última de aquel hombre viene a ser peor que la primera. Jn 05, 14
27 Sucedió que mientras él estaba diciendo todo esto, una mujer de en medio de la multitud, alzando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Lc 08, 19
28 Pero él replicó: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan. Lc 01, 44 Lc 02, 19
29 Habiéndose reunido una gran muchedumbre, comenzó a decir: Esta generación es una generación perversa; busca una señal y no se le dará otra sino la señal de Jonás. 1Co 01, 22 Mc 08, 12 Mt 12, 38 Mt 16, 4
30 Porque, así como Jonás fue señal para los habitantes de Nínive, del mismo modo lo será también el Hijo del Hombre para esta generación. Jon 03, 5
31 La reina del Mediodía se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los extremos de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, pero mirad que aquí hay algo más que Salomón. 1R 10, 1 2Cro 09, 1
32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán: porque ellos hicieron penitencia ante la predicación de Jonás, pero mirad que aquí hay algo más que Jonás. Jon 03, 5
33 Nadie enciende una lámpara para ponerla en un sitio oculto ni bajo el celemín, sino sobre el candelero para que los que entran vean la luz. Lc 08, 16 Mc 04, 21 Mt 05, 15 Mt 06, 22
34 La lámpara del cuerpo es tu ojo. Si tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está iluminado; pero si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo queda en tinieblas.
35 Mira, pues, no sea que la luz que hay en ti sea tinieblas.
36 Si, pues, todo tu cuerpo está iluminado, sin haber en él parte alguna oscura, todo él estará iluminado como cuando la lámpara te ilumina con su resplandor.
37 Cuando terminó de hablar, cierto fariseo le rogó que comiera en su casa. Habiendo entrado, se puso a la mesa. Lc 07, 36 Lc 14, 1 Mt 23, 1
38 El fariseo se quedó extrañado al ver que Jesús no se había lavado antes de la comida. Mc 07, 2 Mt 15, 2
39 Pero el Señor le dijo: Así que vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, pero vuestro interior está lleno de rapiña y maldad. Mc 07, 2
40 ¡Insensatos!, ¿acaso quien hizo lo de fuera no ha hecho también lo de dentro?
41 Dad, más bien, limosna de lo que guardáis dentro y así todo quedará purificado para vosotros. Lc 12, 33
42 Pero, ¡ay de vosotros, fariseos, porque pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, pero despreciáis la justicia y el amor de Dios! Esto es lo que hay que hacer sin omitir aquello. Lv 27, 1
43 ¡Ay de vosotros, fariseos, porque apetecéis los primeros asientos en las sinagogas y los saludos en las plazas! Lc 20, 46 Mc 12, 38
44 ¡Ay de vosotros, que sois como sepulcros disimulados, sobre los que pasan los hombres sin saberlo!
45 Entonces, cierto doctor de la Ley, tomando la palabra, le replica: Maestro, diciendo tales cosas, nos ofendes también a nosotros.
46 Pero él dijo: ¡Ay también de vosotros, los doctores de la Ley, porque imponéis a los hombres cargas insoportables, pero vosotros ni con un dedo las tocáis!
47 ¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas, después que vuestros padres los mataron!
48 Así, pues, sois testigos de las obras de vuestros padres y consentís en ellas, porque ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros.
49 Por eso dijo la sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y matarán y perseguirán a una parte de ellos,
50 para que se pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas, derramada desde la creación del mundo,
51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, asesinado entre el altar y el Templo. Sí, os lo aseguro: se le pedirá cuentas a esta generación. 2Cro 24, 21 Gn 04, 8
52 ¡Ay de vosotros, doctores de la Ley, porque os habéis apoderado de la llave de la sabiduría!: vosotros no habéis entrado y a los que estaban para entrar se lo habéis impedido.
53 Cuando salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a atacarle con vehemencia y a acosarle a preguntas sobre muchas cosas, Lc 06, 11
54 acechándole para cazarle en alguna palabra. Lc 06, 7 Lc 20, 20
Cap.12
1 En esto, habiéndose reunido una muchedumbre de miles de personas, hasta atropellarse unos a otros, comenzó a decir en primer lugar a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 1Ts 05, 2 2P 03, 10 2Tm 02, 12 Ap 03, 3 Ap 03, 5 Ap 16, 15 Hch 02, 45 Hch 04, 35 Mc 08, 15 Mt 10, 16 Mt 16, 6
2 Nada hay oculto que no sea descubierto, ni secreto que no llegue a saberse. Lc 08, 17 Mc 04, 22
3 Porque cuanto hayáis dicho en la oscuridad será escuchado a la luz; cuanto hayáis hablado al oído bajo techo será pregonado sobre los terrados.
4 A vosotros, amigos míos, os digo: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo y después de esto no pueden hacer nada más.
5 Os enseñaré a quién habéis de temer: temed al que después de dar muerte tiene poder para arrojar en el infierno. Sí, os digo: temed a éste.
6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno sólo de ellos queda olvidado ante Dios.
7 Aún más, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis: vosotros valéis más que muchos pajarillos. Hch 27, 34 Lc 21, 18
8 Os digo, pues: todo el que me confiese ante los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará ante los ángeles de Dios. Mc 08, 38
9 Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. Lc 09, 26
10 Todo el que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, será perdonado; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no será perdonado. Mc 03, 22 Mc 03, 29 Mt 12, 32
11 Cuando os lleven a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo defenderos, o qué tenéis que decir,
12 porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora qué es lo que hay que decir. Lc 21, 15 Mc 13, 11 Mt 10, 21
13 Uno de entre la multitud le dijo: Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.
14 Pero él le respondió: Hombre, ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?
15 Y añadió: Estad alerta y guardaos de toda avaricia, porque si alguien tiene abundancia de bienes, su vida no depende de aquello que posee. 1Tm 06, 9 Lc 21, 2
16 Y les propuso una parábola diciendo: Las tierras de cierto hombre rico dieron mucho fruto,
17 y pensaba para sus adentros: ¿qué haré, pues no tengo donde guardar mi cosecha?
18 Y dijo: Esto haré: voy a destruir mis graneros, y construiré otros mayores, y allí guardaré todo mi trigo y mis bienes.
19 Entonces diré a mi alma: alma, ya tienes muchos bienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe, pásalo bien. Pr 27, 1 St 04, 13
20 Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche te reclaman el alma; lo que has preparado, ¿para quién será? Qo 02, 17 Si 11, 19
21 Así ocurre al que atesora para sí y no es rico ante Dios. Lc 16, 9 Mt 06, 19
22 Dijo a sus discípulos: Por eso os digo: no andéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer; o por vuestro cuerpo: con qué os vais a vestir.
23 En efecto, la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido. Sal 147, 9
24 Fijaos en los cuervos: no siembran ni siegan; no tienen despensa ni granero, pero Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!
25 ¿Quién de vosotros, por más que cavile, puede añadir un codo a su edad?
26 Si no podéis ni lo más pequeño, ¿por qué os preocupáis por las demás cosas?
27 Contemplad los lirios, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos. 1R 10, 1 2Cro 09, 1
28 Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!
29 Así, vosotros no andéis buscando qué comer o qué beber, y no estéis inquietos.
30 Por todas esas cosas se afanan los paganos. Bien sabe vuestro Padre que necesitáis de ellas.
31 Buscad más bien el Reino de Dios y su justicia, y esas cosas se os darán por añadidura.
32 No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Is 41, 14
33 Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no envejecen, un tesoro que no se agota en el Cielo, donde el ladrón no llega ni corroe la polilla. Lc 11, 41 Lc 18, 22 Lc 19, 8 Tb 04, 7
34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
35 Tened ceñidas vuestras cinturas y las lámparas encendidas, 1P 01, 13 Mt 24, 45 Mt 25, 1
36 y estad como quienes aguardan a su amo cuando vuelve de las nupcias, para abrirle al instante en cuanto venga y llame. Mc 13, 34
37 Dichosos aquellos siervos a los que al volver su amo los encuentre vigilando. En verdad os digo que se ceñirá la cintura, les hará sentar a la mesa y acercándose les servirá. Jn 13, 4 Lc 22, 27
38 Y si viniese en la segunda vigilia o en la tercera, y los encontrase así, dichosos ellos.
39 Sabed esto: si el dueño de la casa conociera a qué hora va a llegar el ladrón, no permitiría que se horadase su casa. 1Ts 05, 2
40 Vosotros, pues, estad preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del Hombre. Mt 24, 44
41 Y le preguntó Pedro: Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?
42 El Señor respondió: ¿Quién piensas que es el administrador fiel y prudente, a quien el amo pondrá al frente de su casa, para dar a tiempo la ración adecuada? 1P 04, 10
43 Dichoso aquel siervo, al que encuentre obrando así su amo cuando vuelva.
44 En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
45 Pero si aquel siervo dijera en sus adentros: mi amo tarda en venir, y se pusiera a golpear a los criados y criadas, a comer, a beber y a emborracharse,
46 llegará el amo de aquel siervo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará duramente y le dará el pago de los que no son fieles.
47 El siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no fue previsor ni actuó conforme a la voluntad de aquél, será muy azotado; St 04, 17
48 en cambio, el que sin saberlo hizo algo digno de castigo, será poco azotado. A todo el que se le ha dado mucho, mucho se le exigirá, y al que le encomendaron mucho, mucho le pedirán.
49 Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda?
50 Tengo que ser bautizado con un bautismo, y ¡cómo me siento urgido hasta que se lleve a cabo! Mc 10, 38
51 ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, os digo, sino división.
52 Pues desde ahora, habrá cinco en una casa divididos: tres contra dos y dos contra tres,
53 se dividirán el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra. Mi 07, 6
54 Decía a las multitudes: Cuando veis que sale una nube por el poniente, en seguida decís: va a llover, y así sucede. Mt 05, 25 Mt 16, 2
55 Y cuando sopla el sur, decís: viene bochorno, y sucede.
56 ¡Hipócritas! Sabéis interpretar el aspecto del cielo y de la tierra: entonces, ¿cómo es que no sabéis interpretar este tiempo?
57 ¿Por qué no sabéis discernir por vosotros mismos lo que es justo?
58 Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura ponerte de acuerdo con él en el camino, no sea que te obligue a ir al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.
59 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último céntimo.
Cap.13
1 Estaban presentes en aquel momento unos que le contaban lo de los galileos, cuya sangre mezcló Pilato con la de sus sacrificios. Mt 08, 12 Mt 25, 30
2 Y en respuesta les dijo: ¿Pensáis que estos galileos fueron más pecadores que todos los galileos, porque han padecido tales cosas? Jn 09, 2
3 ¡No!, os lo aseguro; pero si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente.
4 O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que fueron más culpables que todos los hombres que vivían en Jerusalén?
5 ¡No!, os lo aseguro; pero si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente.
6 Les decía esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y vino a buscar en ella fruto y no encontró. Lc 03, 9 Mc 11, 12 Mt 21, 19
7 Entonces dijo al viñador: Mira que hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera sin encontrarlo; córtala, ¿para qué va a ocupar terreno en balde?
8 Pero él le respondió: Señor, déjala también este año hasta que cave a su alrededor y eche estiércol,
9 por si produce fruto; si no, ya la cortarás.
10 Un sábado estaba enseñando en una de las sinagogas. Lc 06, 6 Lc 14, 1
11 Y había allí una mujer poseída por un espíritu, enferma desde hacía dieciocho años, y estaba encorvada sin poder enderezarse de ningún modo.
12 Al verla Jesús, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
13 Y le impuso las manos, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.
14 Tomando la palabra el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús curaba en sábado, decía a la muchedumbre: Seis días hay en los que es necesario trabajar; venid, pues, en ellos a ser curados, y no en día de sábado. Dt 05, 13 Ex 20, 9
15 El Señor le respondió: ¡Hipócritas!, cualquiera de vosotros ¿no suelta del pesebre en sábado su buey o su asno y lo lleva a beber? Lc 14, 5 Mt 12, 11
16 Y a ésta que es hija de Abrahán, a la que Satanás ató hace ya dieciocho años, ¿no era conveniente soltarla de esta atadura aun en día de sábado? Lc 19, 9
17 Y cuando decía esto, quedaban avergonzados todos sus adversarios, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía. Mc 04, 30 Mt 13, 31
18 Y decía: ¿A qué es semejante el Reino de Dios y con qué lo compararé? Mc 04, 30
19 Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo echó en su huerto, y creció y llegó a ser un árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.
20 Y dijo también: ¿Con qué compararé el Reino de Dios? Ez 17, 23 Ez 31, 6
21 Es semejante a la levadura que tomó una mujer y mezcló con tres medidas de harina hasta que fermentó todo.
22 Y recorría ciudades y aldeas enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Lc 09, 51 Mt 07, 13
23 Y uno le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? El les contestó:
24 Esforzaos para entrar por la puerta angosta, porque muchos, os digo, intentarán entrar y no podrán.
25 Una vez que el dueño de la casa haya entrado y cerrado la puerta, os quedaréis fuera y empezaréis a golpear la puerta, diciendo: Señor, ábrenos. Y os responderá: No sé de dónde sois. Mt 25, 11
26 Entonces empezaréis a decir: Hemos comido y hemos bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas.
27 Y os dirá: No sé de dónde sois; apartaos de mí todos los que obráis la iniquidad. Sal 06, 8
28 Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán y a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras que vosotros sois arrojados fuera. Mt 22, 13 Mt 25, 12
29 Y vendrán de Oriente y de Occidente y del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Is 49, 12 Mt 08, 11 Sal 107, 3
30 Pues hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos. Mc 10, 31 Mt 19, 30 Mt 20, 16
31 En aquel momento se acercaron algunos fariseos diciéndole: Sal y aléjate de aquí, porque Herodes te quiere matar.
32 Y les dijo: Id a decir a ese zorro: he aquí que expulso demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día acabo.
33 Pero es necesario que yo siga mi camino hoy y mañana y al día siguiente, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.
34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados; cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste! Lc 19, 41 Mt 23, 37
35 He aquí que vuestra casa se os va a quedar desierta. Os aseguro que no me veréis hasta que llegue el día en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor. Jr 12, 7 Jr 22, 5 Sal 118, 26 Sal 69, 26
Cap.14
1 Y sucedió que al entrar él un sábado a comer en casa de uno de los principales fariseos, ellos le estaban observando. 1P 05, 6 Lc 05, 29 Lc 06, 6 Lc 06, 7 Lc 07, 36 Lc 11, 37 Lc 13, 10 Mt 05, 13
2 Y he aquí que se encontraba delante de él un hombre hidrópico.
3 Y tomando la palabra, dijo Jesús a los doctores de la Ley y a los fariseos: ¿Es lícito curar en sábado o no? Mc 03, 4
4 Pero ellos callaron. Y tomándolo, lo curó y lo despidió. Mc 03, 5
5 Y les dijo: ¿Quién de vosotros, si se le cae al pozo un hijo o un buey, no lo saca enseguida en día de sábado? Lc 13, 15 Mt 12, 11
6 Y no pudieron responderle a esto.
7 Proponía a los invitados una parábola, al notar cómo iban eligiendo los primeros puestos, diciéndoles: Lc 20, 46 Mt 23, 6
8 Cuando seas invitado por alguien a una boda, no te sientes en el primer puesto, no sea que otro más distinguido que tú haya sido invitado por él,
9 y al llegar el que os invitó a ti y al otro, te diga: cede el sitio a éste; y entonces empieces a buscar, lleno de vergüenza, el último lugar.
10 Al contrario, cuando seas invitado, ve a sentarte en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó te diga: amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy honrado ante todos los comensales. Pr 25, 7
11 Porque todo el que se ensalza será humillado; y el que se humilla será ensalzado. Lc 18, 14 Mt 23, 12
12 Decía también al que le había invitado: Cuando des una comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, no sea que también ellos te devuelvan la invitación y te sirva de recompensa. Lc 06, 32
13 Al contrario, cuando des un banquete, llama a pobres, a tullidos, a cojos, y a ciegos; Dt 14, 29
14 y serás bienaventurado, porque no tienen para corresponderte; se te recompensará en la resurrección de los justos.
15 Cuando oyó esto uno de los comensales, le dijo: Bienaventurado el que coma el pan en el Reino de Dios. Mt 22, 1
16 Pero él le dijo: Un hombre daba una gran cena, e invitó a muchos.
17 Y envió a su criado a la hora de la cena para decir a los invitados: Venid, pues ya está todo preparado.
18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: He comprado un campo y tengo necesidad de ir a verlo; te ruego que me des por excusado.
19 Y otro dijo: Compré cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlas; te ruego que me des por excusado.
20 Otro dijo: Acabo de casarme, y por eso no puedo ir.
21 Regresó el criado y contó esto a su señor. Entonces, irritado el dueño de la casa, dijo a su criado: Sal ahora mismo a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a los pobres, a los tullidos, a los ciegos y a los cojos.
22 Y el criado dijo: Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio.
23 Entonces dijo el señor a su criado: Sal a los caminos y a los cercados y obliga a entrar, para que se llene mi casa.
24 Os aseguro, pues, que ninguno de aquellos hombres invitados gustará mi cena.
25 Iba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: Mt 05, 13 Mt, 10, 37
26 Si alguno viene a mí y no odia a su padre y a su madre y a la esposa y a los hijos y a los hermanos y a las hermanas, hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. Lc 09, 59 Lc 18, 29
27 Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Lc 09, 23 Mc 08, 34 Mt 10, 38 Mt 16, 24
28 Porque, ¿quién de vosotros, al querer edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos a ver si tiene para acabarla?,
29 no sea que, después de poner los cimientos y no poder acabar, todos los que lo vean empiecen a burlarse de él,
30 diciendo: este hombre comenzó a edificar, y no pudo terminar.
31 O ¿qué rey, que sale a luchar contra otro rey, no se sienta antes a deliberar si puede enfrentarse con diez mil hombres al que viene contra él con veinte mil?
32 Y si no, cuando todavía está lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz.
33 Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo. Lc 05, 11
34 La sal es buena; pero si hasta la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Mc 09, 50
35 No es útil ni para la tierra ni para el estercolero; la tiran fuera. Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Cap.15
1 Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Lc 05, 30 Lc 07, 34 Lc 19, 7 Mt 09, 11 Mt 18, 12
2 Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos. Lc 05, 30 Lc 19, 7
3 Entonces les propuso esta parábola:
4 ¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Ez 34, 11
5 Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso,
6 y, al llegar a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió. Lc 19, 10
7 Os digo que, del mismo modo, habrá en el Cielo mayor alegría por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no la necesitan.
8 O ¿qué mujer, si tiene diez dracmas y pierde una, no enciende una luz y barre la casa y busca cuidadosamente hasta encontrarla?
9 Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas diciéndoles: Alegraos conmigo, porque he encontrado la dracma que se me perdió.
10 Así, os digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
11 Dijo también: Un hombre tenía dos hijos.
12 El más joven de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de hacienda que me corresponde. Y les repartió los bienes. Pr 29, 3
13 No muchos días después, el hijo más joven, reuniéndolo todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna viviendo lujuriosamente.
14 Después de gastar todo, hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad.
15 Fue y se puso a servir a un hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos;
16 le entraban ganas de saciarse con las algarrobas que comían los cerdos; y nadie se las daba.
17 Recapacitando, se dijo: ¡cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre y le diré: padre, he pecado contra el Cielo y contra ti; Is 55, 7 Jr 03, 12
19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose se puso en camino hacia la casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y se compadeció; y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Jr 31, 20
21 Comenzó a decirle el hijo: Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo.
22 Pero el padre dijo a sus criados: Pronto, sacad el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies;
23 traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a celebrarlo con un banquete;
24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado. Y se pusieron a celebrarlo. Ef 02, 1
25 El hijo mayor estaba en el campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y los cantos
26 y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué pasaba.
27 Este le dijo: Ha llegado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano.
28 Se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerlo.
29 El replicó a su padre: Mira cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya, y nunca me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos.
30 Pero en cuanto ha venido ese hijo tuyo que devoró tu fortuna con meretrices, has hecho matar para él el ternero cebado.
31 Pero él le respondió: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo;
32 pero había que celebrarlo y alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.
Cap.16
1 Decía también a los discípulos: Había un hombre rico que tenía un administrador, al que acusaron ante el amo de malversar la hacienda.
2 Le llamó y le dijo: ¿Qué es esto que oigo de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando.
3 Y dijo para sí el administrador: ¿Qué haré, puesto que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me avergüenza.
4 Sé lo que haré para que me reciban en sus casas cuando sea retirado de la administración.
5 Y, convocando uno a uno a los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor?
6 El respondió: Cien medidas de aceite. Y le dijo: Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta.
7 Después dijo a otro: ¿Tú, cuánto debes? El respondió: Cien cargas de trigo. Y le dijo: Toma tu recibo y escribe ochenta.
8 El dueño alabó al administrador infiel por haber actuado sagazmente; porque los hijos de este mundo son más sagaces en lo suyo que los hijos de la luz.
9 Y yo os digo: haceos amigos con las riquezas injustas, para que, cuando falten, os reciban en las moradas eternas. Lc 12, 21
10 Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho. Lc 19, 16 Lc 19, 17
11 Por tanto, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?
12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo vuestro?
13 Ningún criado puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará al otro, o preferirá a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Mt 06, 20
14 Oían todas estas cosas los fariseos, que eran amantes del dinero, y se burlaban de él. Mt 23, 14
15 Y les dijo: Vosotros os hacéis pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que parece ser excelso ante los hombres, es abominable delante de Dios. Lc 18, 11 Mt 06, 1
16 La Ley y los Profetas llegan hasta Juan; desde entonces se evangeliza el Reino de Dios y cada uno se esfuerza por él. Mt 11, 13
17 Es más fácil que pasen el cielo y la tierra que caiga un solo ápice de la Ley. Mt 05, 18 Mt 19, 9
18 Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la repudiada por su marido, comete adulterio. 1Co 07, 11 Mc 10, 1 Mc 10, 11 Mt 05, 32
19 Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y cada día celebraba espléndidos banquetes.
20 Un pobre, en cambio, llamado Lázaro, yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas,
21 deseando saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros acercándose le lamían sus llagas.
22 Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán; murió también el rico y fue sepultado. Mc 12, 26
23 Estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando sus ojos vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno;
24 y gritando, dijo: Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en estas llamas.
25 Contestó Abrahán: Hijo, acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro, en cambio, males; ahora, pues, aquí él es consolado y tú atormentado. Lc 06, 24
26 Además de todo esto, entre vosotros y nosotros hay interpuesto un gran abismo, de modo que los que quieren atravesar de aquí a vosotros, no pueden; ni pueden pasar de ahí a nosotros.
27 Y dijo: Te ruego entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre,
28 pues tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también a este lugar de tormentos.
29 Pero replicó Abrahán: Tienen a Moisés y a los Profetas. ¡Que los oigan! 2Tm 03, 16
30 El dijo: No, padre Abrahán; pero si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.
31 Y le dijo: Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán aunque uno de los muertos resucite. Jn 05, 46 Jn 11, 45
Cap.17
1 Dijo a sus discípulos: Es imposible que no vengan los escándalos; pero, ay de aquel por quien vienen. Gn 19, 26 Mc 09, 42 Mt 18, 3 Mt 18, 22 Mt 24, 27
2 Más le valdría ajustarle al cuello una piedra de molino y arrojarle al mar, que escandalizar a uno de esos pequeños:
3 andaos con cuidado. Si tu hermano peca, repréndele; y, si se arrepiente, perdónale. Mt 17, 21 Mt 18, 15
4 Y si peca siete veces al día contra ti, y siete veces vuelve a ti, diciendo: Me arrepiento, le perdonarás.
5 Los Apóstoles dijeron al Señor: Auméntanos la fe. Mt 21, 221
6 Respondió el Señor: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este moral: arráncate y plántate en el mar, y os obedecería. Lc 08, 25 Mc 11, 23 Mt 17, 20
7 Si uno de vosotros tiene un siervo en la labranza o con el ganado y regresa del campo, ¿acaso le dice: entra en seguida y siéntate a la mesa?
8 ¿No le dirá, al contrario: prepárame la cena y disponte a servirme mientras como y bebo, que después comerás y beberás tú?
9 ¿Es que tiene que agradecerle al siervo el que haya hecho lo que se le había mandado?
10 Pues igual vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: somos unos siervos inútiles; no hemos hecho más que lo que teníamos que hacer.
11 Y sucedió que, yendo de camino a Jerusalén, atravesaba los confines de Samaría y Galilea; Lv 13, 45
12 y, cuando iba a entrar en un pueblo, le salieron al paso diez leprosos, que se detuvieron a distancia
13 y le dijeron gritando: Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros.
14 Al verlos, les dijo: Id y presentaos a los sacerdotes. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios. Lc 05, 14 Lv 14, 1
15 Uno de ellos, al verse curado, se volvió glorificando a Dios a gritos,
16 y fue a postrarse a sus pies dándole gracias. Y éste era samaritano.
17 Ante lo cual dijo Jesús: ¿No son diez los que han quedado limpios? Los otros nueve ¿dónde están?
18 ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino sólo este extranjero?
19 Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha salvado. Lc 07, 50 Lc 08, 48
20 Interrogado por los fariseos sobre cuándo llegaría el Reino de Dios, él les respondió: El Reino de Dios no viene con espectáculo; Mt 24, 23
21 ni se podrá decir: vedlo aquí o allí; porque, mirad, el Reino de Dios está ya en medio de vosotros. Lc 11, 20 Mc 13, 16
22 Y dijo a los discípulos: Vendrá un tiempo en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. Lc 05, 35 Mt 24, 36
23 Entonces os dirán: vedlo aquí, o vedlo allí. No vayáis ni corráis detrás. Lc 21, 8
24 Pues, como el relámpago fulgurante brilla de un extremo a otro del cielo, así será en su día el Hijo del Hombre. Mt 24, 27
25 Pero es necesario que antes padezca mucho y sea reprobado por esta generación. Lc 09, 22
26 Y como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. Gn 06, 8
27 Comían y bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio e hizo perecer a todos. Gn 07, 7 Gn 19, 1
28 Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, plantaban y edificaban; Gn 18, 1
29 pero el día en que salió Lot de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre e hizo perecer a todos.
30 Del mismo modo sucederá el día en que se manifieste el Hijo del Hombre.
31 En aquel día, quien esté en el terrado y tenga sus cosas en la casa, no baje por ellas; y lo mismo, quien esté en el campo, que no vuelva atrás. Lc 21, 21 Mc 13, 1 Mt 24, 18
32 Acordaos de la mujer de Lot. Gn 19, 25
33 Quien pretenda guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará viva. Jn 12, 25 Lc 09, 24 Mc 08, 35 Mt 10, 39 Mt 16, 25
34 Yo os digo: aquella noche estarán dos en el mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado.
35 Habrá dos moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada. (36)
37 Y a esto le dijeron: ¿Dónde, Señor? El les respondió: Dondequiera que esté el cuerpo, allí se reunirán las águilas. Jb 39, 30
Cap.18
1 Les proponía una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desfallecer, 1P 05, 6 1Ts 05, 17 Col 04, 2 Hch 02, 45 Hch 04, 35 Lc 11, 5 Lc 24, 7 Mt 06, 5 Mt 18, 3 Mt 27, 63 Rm 12, 12
2 diciendo: En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres.
3 También había en aquella ciudad una viuda, que acudía a él diciendo: Hazme justicia ante mi adversario.
4 Y durante mucho tiempo no quería. Sin embargo al final se dijo a sí mismo: aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, Lc 11, 7
5 ya que esta viuda está molestándome, le haré justicia, para que no siga viniendo a importunarme.
6 Concluyó el Señor: Prestad atención a lo que dice el juez injusto.
7 ¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a El día y noche, y les hará esperar?
8 Os aseguro que les hará justicia sin tardanza. ¿Pero cuando venga el Hijo del Hombre, acaso encontrará fe sobre la tierra?
9 Dijo también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos teniéndose por justos y despreciaban a los demás: Lc 20, 47
10 Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, quedándose de pie, oraba para sus adentros: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano. Is 58, 2 Lc 16, 15
12 Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo. Sal 51, 3
13 Pero el publicano, quedándose lejos, ni siquiera se atrevía a levantar sus ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten compasión de mí que soy un pecador.
14 Os digo que éste bajó justificado a su casa, y aquél no. Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado. Lc 14, 11 Mt 23, 12
15 Le llevaban también niños, para que los tocara. Al verlo los discípulos les reñían. Lc 09, 4 Mc 10, 13 Mt 19, 13
16 Pero Jesús llamó a los niños y dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios.
17 En verdad os digo que quien no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él. Mt 18, 3
18 Cierto personaje distinguido le preguntó: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Lc 10, 25 Mc 10, 17 Mt 19, 16
19 Le respondió Jesús: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno solo, Dios.
20 Sabes los mandamientos: no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre. Dt 05, 16 Ex 20, 12 Ex 20, 13 Ex 20, 14 Ex 20, 15 Ex 20, 16
21 El respondió: Todo esto lo he guardado desde la adolescencia.
22 Después de oírlo le dijo Jesús: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en los Cielos. Luego, ven y sígueme. Lc 12, 33 Mt 06, 20
23 Pero al oír estas cosas se puso triste, porque era muy rico. Mc 06, 26
24 Viéndole entristecerse, dijo Jesús: ¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!
25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.
26 Los que escuchaban dijeron: ¿Entonces quién puede salvarse?
27 El respondió: Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.
28 Entonces dijo Pedro: Pues nosotros hemos dejado nuestras cosas y te hemos seguido.
29 Y Jesús les respondió: Os aseguro que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres, o hijos por causa del Reino de Dios, Lc 14, 26
30 que no reciba mucho más en este mundo y, en el venidero, la vida eterna.
31 Tomando consigo a los doce, les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que han sido escritas por medio de los Profetas acerca del Hijo del Hombre: Lc 09, 22 Mc 10, 32 Mt 20, 17
32 será entregado a los gentiles y se burlarán de él, será insultado y escupido, Lc 09, 44
33 y, después de azotarlo, lo matarán, y al tercer día resucitará.
34 Pero ellos no comprendieron nada de esto: era éste un lenguaje que les resultaba incomprensible, y no entendían las cosas que decía. Lc 09, 45 Mc 09, 31
35 Ocurrió que al llegar a Jericó había un ciego sentado junto al camino mendigando. Mc 10, 46 Mt 20, 29
36 Y al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué era aquello.
37 Le contestaron: Es Jesús Nazareno que pasa.
38 Y gritó diciendo: Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí.
39 Y los que iban delante le reprendían para que se callara. Pero él gritaba mucho más: Hijo de David, ten piedad de mí.
40 Jesús, parándose, mandó que lo trajeran ante él. Y cuando se acercó, le preguntó:
41 ¿Qué quieres que te haga? El dijo: Señor, que vea.
42 Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Lc 07, 50 Lc 08, 48
43 Y al instante vio, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al presenciarlo, alabó a Dios.
Cap.19
1 Entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Lc 22, 53 Mc 14, 49 Mt 26, 55
2 Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico.
3 Intentaba ver a Jesús para conocerle, pero no podía a causa de la muchedumbre, porque era pequeño de estatura.
4 Y, adelantándose corriendo, subió a un sicómoro para verle, porque iba a pasar por allí.
5 Cuando Jesús llegó al lugar, levantando la vista, le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu casa.
6 Bajo rápido y lo recibió con gozo.
7 Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador. Lc 05, 30 Lc 15, 1 Lc 15, 2
8 Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres y si he defraudado en algo a alguien le devuelvo cuatro veces más. 2S 12, 6 Ex 21, 37 Lc 12, 33
9 Jesús le dijo: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán; Lc 13, 16
10 porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. 1Tm 01, 15 Ez 34, 16 Lc 05, 32 Lc 15, 6 Mt 18, 11
11 Cuando la gente estaba oyendo estas cosas añadió una parábola, porque él estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios se manifestaría en seguida. Hch 01, 6 Mt 25, 14
12 Dijo pues: Un hombre noble marchó a una tierra lejana a recibir la investidura real y volverse. Mc 13, 33
13 Llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: Negociad hasta mi vuelta.
14 Sus ciudadanos le odiaban y enviaron una embajada tras él para decir: No queremos que éste reine sobre nosotros. Sal 02, 2
15 Al volver, recibida ya la investidura real, mandó llamar ante sí a aquellos siervos a quienes había dado el dinero, para saber cuánto habían negociado.
16 Vino el primero y dijo: Señor, tu mina ha producido diez. Lc 16, 10
17 Y le dijo: Bien, siervo bueno, porque has sido fiel en lo poco ten potestad sobre diez ciudades. Lc 16, 10
18 Vino el segundo y dijo: Señor, tu mina ha producido cinco.
19 Le dijo a éste: Tú ten también el mando de cinco ciudades.
20 Vino el otro y dijo: Señor, aquí está tu mina, que he tenido guardada en un pañuelo;
21 pues tuve miedo de ti porque eres hombre severo, tomas lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste.
22 Le dice: Por tus palabras te juzgo, mal siervo; ¿sabías que yo soy hombre severo, que tomo lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado?
23 ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco? Así, al volver yo lo hubiera retirado con intereses.
24 Y dijo a los presentes: Quitadle la mina y dádsela al que tiene diez.
25 Entonces le dijeron: Señor, ya tiene diez minas.
26 Os digo que a todo el que tiene se le dará, pero al que no tiene hasta lo que tiene se le quitará. Lc 08, 18 Mc 04, 25 Mt 13, 12 Sal 02, 9
27 En cuanto a esos enemigos míos que no han querido que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos en mi presencia. Mt 25, 1
28 Dicho esto, caminaba delante de ellos subiendo a Jerusalén. Jn 12, 12 Mt 21, 1
29 Y cuando llegó cerca de Betfagé y Betania, que están junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos discípulos Mc 11, 1
30 diciendo: Id a la aldea que está enfrente; al entrar encontraréis un borrico atado, en el que todavía no ha montado nadie; desatadlo y traedlo.
31 Y si alguno os pregunta por qué lo desatáis le diréis así: porque el Señor lo necesita.
32 Los enviados fueron y lo encontraron tal como les había dicho.
33 Al desatar el borrico sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el borrico?
34 Ellos contestaron: Porque el Señor lo necesita.
35 Se lo llevaron a Jesús. Y echando sus mantos sobre el borrico hicieron montar a Jesús.
36 Según él avanzaba extendían sus mantos en el camino.
37 Al acercarse, ya en la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llena de alegría, comenzó a alabar a Dios en alta voz por todos los prodigios que habían visto, Lc 02, 14
38 diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el Cielo y gloria en las alturas! Lc 02, 14 Sal 118, 26
39 Algunos fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.
40 El les respondió: Os digo que si éstos callan gritarán las piedras. Ha 02, 1
41 Y cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella, Lc 13, 34 Mt 23, 37
42 diciendo: ¡Si conocieras también tú en este día lo que te lleva a la paz!; sin embargo, ahora está oculto a tus ojos. Lc 21, 20 Lc 23, 28
43 Porque vendrán días sobre ti en que no sólo te rodearán tus enemigos con vallas, y te cercarán y te estrecharán por todas partes,
44 sino que te aplastarán contra el suelo a ti y a tus hijos que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de la visita que se te ha hecho. Lc 21, 5 Lc 21, 6
45 Entró en el Templo y comenzó a expulsar a los que vendían, Jn 02, 13 Mc 11, 11 Mt 21, 12
46 diciéndoles: Está escrito: Mi casa será casa de oración, pero vosotros habéis hecho de ella una cueva de ladrones. Is 56, 7 Jr 07, 11
47 Y enseñaba todos los días en el Templo. Pero los príncipes de los sacerdotes y los escribas intentaban acabar con él, lo mismo que los jefes del pueblo, Jn 18, 20 Lc 20, 19 Lc 21, 37 Lc 22, 53
48 pero no encontraban cómo hacerlo, pues todo el pueblo estaba pendiente escuchándole. Mc 12, 37
Cap.20
1 Un día, mientras enseñaba y evangelizaba al pueblo en el Templo, se acercaron los sumos sacerdotes y los escribas con los ancianos Mc 11, 27 Mt 21, 23 Rm 13, 7
2 y le dijeron: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas?; ¿quién es el que te ha dado tal potestad?
3 Les respondió: También yo os preguntaré una cosa. Decidme:
4 ¿el bautismo de Juan era del Cielo o de los hombres?
5 Ellos razonaban entre sí: Si decimos del Cielo dirá: ¿por qué no le creísteis?;
6 pero si decimos de los hombres, todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan es un profeta.
7 Y respondieron que no sabían de dónde era.
8 Entonces les dijo Jesús: Tampoco yo os digo con qué potestad hago esto.
9 Comenzó a exponer al pueblo la siguiente parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos viñadores, y se ausentó por mucho tiempo. 2Cro 36, 15 Is 05, 1 Mc 12, 1 Mt 21, 33
10 A su tiempo envió un siervo a los viñadores, para que le dieran del fruto de la viña. Pero los viñadores después de golpearlo lo despacharon con las manos vacías.
11 Y volvió a enviarles otro siervo. Pero ellos lo azotaron y lo ultrajaron, y lo despacharon con las manos vacías.
12 Y volvió a enviarles un tercero, pero ellos lo hirieron y lo echaron.
13 Dijo entonces el dueño de la viña: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; tal vez a él le respetarán.
14 Pero los viñadores al verlo comentaron entre ellos: Este es el heredero; matémosle, para que su herencia pase a nosotros.
15 Y, sacándolo fuera de la viña, lo mataron. ¿Qué hará, pues, con ellos el dueño de la viña?
16 Vendrá y exterminará a esos viñadores, y dará la viña a otros. Al oírlo dijeron: De ningún modo.
17 Pero él, fijando en ellos su mirada, dijo: Entonces, ¿qué significa lo que está escrito: La piedra que rechazaron los arquitectos, ésta ha llegado a ser la piedra angular? Lc 02, 34 Sal 118, 22
18 Todo el que caiga sobre aquella piedra se estrellará, y aquel sobre quien ella cayese, quedará aplastado. Dn 02, 34 Is 08, 14
19 Los escribas y los príncipes de los sacerdotes intentaban ponerle las manos encima en aquel mismo momento, pero tuvieron miedo al pueblo; pues se dieron cuenta de que por ellos había dicho aquella parábola. Lc 19, 47
20 Y ellos, estando al acecho, enviaron espías que simulaban ser justos, para cogerle en alguna palabra, y así entregarlo al poder y autoridad del Procurador. Lc 11, 54 Mc 12, 13 Mt 22, 15
21 Le preguntaron: Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente, y no haces acepción de personas, sino que enseñas el camino de Dios según la verdad.
22 ¿Nos es lícito dar tributo al César, o no?
23 Mas él, percatándose de su malicia, les dijo:
24 Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen e inscripción que tiene? Ellos contestaron: Del César.
25 El les dijo: Pues bien, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Rm 13, 7
26 Y no pudieron cogerle en ninguna palabra ante el pueblo, y admirados de su respuesta se callaron.
27 Se le acercaron algunos de los saduceos, los cuales niegan la resurrección, y le preguntaron: Hch 23, 8 Mc 12, 18 Mt 22, 23
28 Maestro, Moisés nos dejó escrito que si el hermano de uno muere dejando mujer, y éste no tiene hijos, su hermano la tomará por mujer y dará descendencia a su hermano. Dt 25, 6 Gn 38, 8
29 Pues bien, eran siete hermanos; el primero tomó mujer y murió sin hijos,
30 y lo mismo el siguiente;
31 también el tercero la tomó por mujer; los siete, de igual manera, murieron y no dejaron hijos.
32 Finalmente murió la mujer.
33 Ahora bien: en la resurrección, la mujer ¿de quién será esposa? Porque los siete la tuvieron como esposa.
34 Jesús les dijo: Los hijos de este mundo toman mujer o marido; Flp 03, 11
35 sin embargo los que sean dignos de alcanzar el otro mundo y la resurrección de los muertos, no tomarán ni mujer ni marido.
36 Porque ya no podrán morir otra vez, pues son iguales a los ángeles e hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 1Jn 03, 1
37 Que los muertos resucitarán lo mostró Moisés en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob. Ex 03, 6
38 Pues no es Dios de muertos, sino de vivos; todos viven para El. Rm 14, 8
39 Tomando la palabra, algunos escribas dijeron: Maestro, has hablado bien. Mc 12, 28 Mc 12, 34
40 Y ya no se atrevían a preguntarle más.
41 Les preguntó: ¿Como dicen que el Cristo es Hijo de David? Jn 07, 42 Mc 12, 35 Mt 22, 41
42 Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
43 hasta que ponga a tus enemigos como escabel de tus pies. Sal 110, 1
44 Pues si David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?
45 Oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos: Mc 12, 38 Mt 23, 1
46 Guardaos de los escribas, que gustan pasear vestidos con largas túnicas, y anhelan los saludos en las plazas, los primeros asientos en las sinagogas, los primeros puestos en los banquetes, Lc 11, 43 Lc 14, 7
47 que devoran las casas de las viudas y fingen largas oraciones: éstos recibirán una condena más severa. Lc 18, 9
Cap.21
1 Al levantar la vista, vio a unos ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio. Ap 11, 2 Lc 22, 53 Mc 14, 49 Mt 10, 21 Mt 10, 22 Mt 12, 41 Mt 26, 55
2 Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas, 2Co 08, 12 Lc 12, 15
3 y dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos;
4 pues todos éstos han entregado como ofrenda parte de lo que les sobra, ésta en cambio ha dado de lo que necesita, todo lo que tenía para vivir.
5 Como algunos le hablaban del Templo, que estaba adornado con bellas piedras y ofrendas votivas, dijo: Lc 19, 44 Mc 12, 1 Mt 24, 1
6 Vendrán días en los que de esto que veis no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. Lc 19, 44 Mt 24, 3
7 Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo acontecerá esto, y cuál será la señal de que comienza a suceder?
8 El dijo: Mirad, no os dejéis engañar; pues muchos vendrán en mi nombre diciendo: Yo soy, y el momento está próximo. No les sigáis. Dn 02, 28 Lc 17, 23
9 Cuando oigáis rumores de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.
10 Entonces les decía: Se levantará pueblo contra pueblo y reino contra reino; 2Cro 15, 6 Is 19, 2
11 habrá grandes terremotos y hambre y peste en diversos lugares; habrá cosas aterradoras y grandes señales en el cielo.
12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, llevándoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: Jn 15, 20 Jn 16, 1 Mt 10, 17
13 esto os sucederá para dar testimonio.
14 Determinad, pues, en vuestros corazones no tener preparado cómo habéis de responder;
15 porque yo os daré palabras y sabiduría que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Hch 06, 10 Lc 12, 12
16 Seréis entregados incluso por padres y hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros,
17 y seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Mt 10, 21
18 Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Lc 12, 7 Mt 10, 30
19 Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. Hb 10, 36
20 Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Lc 19, 42 Mc 13, 15 Mt 24, 15
21 En aquella hora, quienes estén en Judea que huyan a los montes, y quienes estén dentro de la ciudad que se marchen, y quienes estén en los campos que no entren en ella: Lc 17, 31
22 éstos son días de castigo para que se cumpla todo lo escrito. Dt 32, 35 Os 09, 7
23 ¡Ay de las que estén encintas y de las que estén criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad sobre la tierra e ira sobre este pueblo. Is 63, 18
24 Caerán al filo de la espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Dn 09, 26 Dn 12, 7 Dt 28, 64 Rm 11, 25
25 Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y sobre la tierra angustia de las gentes, consternadas por el estruendo del mar y de las olas, Ap 06, 13 Ez 32, 7 Is 13, 10 Is 34, 4 Jl 02, 31 Mt 24, 29 Sal 65, 8
26 perdiendo el aliento los hombres a causa del terror y de la ansiedad que sobrevendrán a toda la tierra. Porque las potestades de los Cielos se conmoverán. Ag 02, 6
27 Y entonces verán al Hijo del Hombre venir sobre una nube con gran poder y gloria. Ap 01, 7 Dn 07, 13
28 Cuando comiencen a suceder estas cosas, levantaos, y alzad vuestras cabezas porque se aproxima vuestra redención.
29 Y les dijo una parábola: Observad la higuera y todos los árboles. Mt 24, 32
30 Cuando ya echan brotes, al verlos, conocéis por ellos que ya está cerca el verano.
31 Así también vosotros cuando veáis que sucede todo esto, sabed que está cerca el Reino de Dios.
32 En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. Lc 09, 27
33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
34 Vigilad sobre vosotros mismos, para que vuestros corazones no estén ofuscados por la crápula, la embriaguez y los afanes de esta vida, y no sobrevenga aquel día de improviso sobre vosotros, Is 05, 11 Lc 08, 14 Mt 24, 29
35 pues caerá como un lazo sobre todos aquellos que habitan en la faz de toda la tierra. Is 24, 17 Qo 09, 1
36 Vigilad orando en todo tiempo, a fin de que podáis evitar todos estos males que van a suceder, y estar en pie delante del Hijo del Hombre. 1Ts 05, 3 Ef 06, 18
37 Durante el día enseñaba en el Templo, y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos. Jn 08, 1 Jn 18, 12 Lc 19, 47
38 Y todo el pueblo acudía a él muy de madrugada al Templo para oírle. Mc 12, 37
Cap.22
1 Se acercaba la fiesta de los Azimos, que se llama Pascua, 1Co 10, 16 Ex 12, 1 Hb 05, 7 Jn 11, 47 Jn 18, 11 Mc 14, 1 Mt 20, 27 Mt 26, 3
2 y los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo acabar con él, pero temían al pueblo.
3 Entro Satanás en Judas, llamado Iscariote, uno de los doce. Hch 05, 3 Lc 04, 15 Mc 14, 10
4 Fue y habló con los príncipes de los sacerdotes y los magistrados sobre el modo de entregárselo.
5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
6 El quedó comprometido, y buscaba la ocasión propicia para entregárselo sin tumulto.
7 Llegó el día de los Azimos, en el cual había que sacrificar la Pascua. Ex 12, 18 Mc 14, 12 Mt 26, 17
8 Envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: Id y preparadnos la Pascua para comerla.
9 Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?
10 Y les respondió: Mirad, cuando entréis en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle hasta la casa en que entre,
11 y decid al dueño de la casa: el Maestro te dice: ¿dónde está la estancia en que he de comer la Pascua con mis discípulos?
12 El os mostrará una habitación superior, grande, aderezada. Preparadla allí.
13 Marcharon y encontraron todo como les había dicho, y prepararon la Pascua.
14 Cuando llegó la hora, se puso a la mesa y los Apóstoles con él. 1Co 11, 23 Mc 14, 17 Mt 26, 26
15 Y les dijo: Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer,
16 porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios.
17 Y tomando el cáliz, dio gracias y dijo: Tomadlo y distribuidlo entre vosotros;
18 pues os digo que a partir de ahora no beberé del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.
19 Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía. Ex 12, 14
20 Y del mismo modo el cáliz después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros. Ex 24, 8 Jr 31, 31
21 Pero he aquí que la mano del que me entrega está conmigo a la mesa. Jn 13, 31 Mt 26, 20
22 Porque el Hijo del Hombre se va, según está decretado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! Sal 41, 9
23 Y empezaron a preguntarse entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer tal cosa.
24 Entonces se suscitó entre ellos una disputa sobre quién sería tenido como el mayor. Lc 09, 46 Mc 09, 34 Mt 18, 1
25 Pero él les dijo: Los reyes de las naciones las dominan y los que tienen potestad sobre ellas son llamados bienhechores;
26 no seáis así vosotros, sino que el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que manda como el que sirve. Lc 09, 48 Mc 09, 35 Mc 10, 43 Mt 20, 26 Mt 23, 11
27 Porque ¿quién es mayor: el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Ap 13, 1 Jn 13, 15 Lc 12, 37
28 Vosotros sois los que habéis permanecido junto a mí en mis tribulaciones. Jn 06, 67 Jn 15, 27
29 Por eso yo os preparo un Reino como mi Padre me lo preparó a mí, Ap 03, 20
30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Mt 19, 28
31 Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo. Am 09, 9 Jn 13, 36 Mc 14, 26 Mt 26, 30
32 Pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos. Jn 21, 15 Mt 16, 19
33 El le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y hasta la muerte.
34 Pero Jesús le respondió: Te aseguro, Pedro, que no cantará hoy el gallo sin que hayas negado tres veces haberme conocido. Lc 22, 61
35 Y les dijo: Cuando os envié sin bolsa ni alforjas ni calzado, ¿acaso os faltó algo? Nada, le respondieron. Lc 09, 1 Lc 10, 1 Lc 10, 4 Mc 06, 1 Mt 10, 34
36 Entonces les dijo: Ahora en cambio, el que tenga bolsa, que la lleve; y del mismo modo alforja; y el que no tenga, que venda su túnica y compre una espada.
37 Pues os aseguro que debe cumplirse en mí lo que está escrito: Y fue contado entre los malhechores. Porque lo que se refiere a mí llega a su fin. Is 53, 12
38 Ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Ya basta.
39 Salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos; le siguieron también los discípulos. Jn 18, 1 Mt 26, 36
40 Llegado al lugar, les dijo: Orad para no caer en tentación. Mc 14, 32
41 Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, puesto de rodillas, oraba Mt 06, 10
42 diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
43 Se le apareció un ángel del Cielo que le confortaba. Y entrando en agonía oraba con más intensidad. 1R 19, 5
44 Y le vino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo.
45 Cuando se levantó de la oración y llegó hasta los discípulos, los encontró adormilados por la tristeza.
46 Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en tentación.
47 Todavía estaba hablando, cuando llegó un tropel de gente, y el llamado Judas, uno de los doce, los precedía y se acercó a Jesús para besarle. Jn 18, 1 Mc 14, 43 Mt 26, 57
48 Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?
49 Al ver los que estaban a su alrededor lo que iba a suceder, dijeron: Señor, ¿herimos con la espada?
50 Y uno de ellos hirió al criado del Sumo Sacerdote y le cortó la oreja derecha.
51 Pero Jesús respondiendo dijo: Dejad, basta ya; y tocándole la oreja, lo curó.
52 Dijo después Jesús a los que habían venido contra él, sumos sacerdotes, oficiales del Templo y ancianos: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y garrotes?
53 Mientras estaba con vosotros todos los días en el Templo, no alzasteis las manos contra mí. Pero ésta es vuestra hora y el poder de las tinieblas. Jn 07, 30 Jn 18, 20 Lc 19, 1 Lc 19, 47 Lc 21, 1
54 Entonces le prendieron, se lo llevaron y lo metieron en casa del Sumo Sacerdote. Pedro le seguía de lejos. Jn 18, 13 Mt 26, 69
55 Habían encendido fuego en medio del atrio y estaban sentados alrededor. Pedro estaba sentado en medio de ellos.
56 Una criada, al verlo sentado a la lumbre, fijándose en él dijo: Mc 14, 66
57 También éste estaba con él. Pero él lo negó, y dijo:
58 No lo conozco, mujer. Al poco tiempo viéndolo otro dijo: Tú también eres de ellos. Pero Pedro replicó: Hombre, no lo soy.
59 Y pasada como una hora, otro aseguró: Cierto, éste estaba con él, pues también es galileo.
60 Y dijo Pedro: No sé, hombre, lo que dices. Y al instante, estando todavía hablando, cantó un gallo.
61 El Señor se volvió y miró a Pedro. Y recordó Pedro las palabras que el Señor le había dicho: Antes que el gallo cante hoy, me habrás negado tres veces. Lc 22, 34
62 Salió fuera y lloró amargamente.
63 Los hombres que custodiaban a Jesús se mofaban de él y le golpeaban. Mc 14, 55 Mt 26, 67
64 Entonces, tapándole la cara, le preguntaban: Profetiza, ¿quién es el que te ha pegado?
65 Y decían contra él otras muchas injurias.
66 Al hacerse de día se reunieron los ancianos del pueblo, los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y le condujeron al Sanedrín, Jn 18, 13 Mt 26, 57
67 diciéndole: Si tú eres el Cristo, dínoslo. Y les contestó: Si os lo digo, no creeréis; Jn 08, 45 Jn 10, 24
68 y si hago una pregunta, no me responderéis.
69 No obstante, desde ahora estará el Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios. Dn 07, 13 Sal 110, 1
70 Entonces dijeron todos: Luego ¿tú eres el Hijo de Dios? Les respondió: Vosotros lo decís: yo soy.
71 Pero ellos dijeron: ¡Qué necesidad tenemos ya de testimonio! Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.
Cap.23
1 Se levantó toda la multitud y llevaron a Jesús ante Pilato. Hch 02, 23 Hch 03, 14 Hch 04, 27 Hch 13, 28 Hch 13, 29 Jn 18, 28 Jn 19, 17 Mc 15, 1 Mt 27, 11 Sal 22, 18
2 Entonces empezaron a acusarle diciendo: Hemos encontrado a éste soliviantando a nuestra gente y prohibiendo dar tributo al César; y dice que él es Cristo Rey.
3 Pilato le preguntó: ¿Tú eres el Rey de los Judíos? El le respondió: Tú lo dices. 1Tm 06, 13
4 Dijo Pilato a los sumos sacerdotes y a la muchedumbre: No encuentro ningún delito en este hombre.
5 Pero ellos insistían diciendo: Subleva al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea, hasta aquí.
6 Pilato al oírlo preguntó si aquel hombre era galileo.
7 Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a Herodes, que estaba también aquellos días en Jerusalén.
8 Herodes, al ver a Jesús, se alegró mucho, pues deseaba verlo hacía mucho tiempo, porque había oído muchas cosas acerca de él y esperaba verle hacer algún milagro.
9 Le preguntó con mucha locuacidad, pero él no le respondió nada.
10 También estaban allí los príncipes de los sacerdotes y los escribas, acusándole con vehemencia.
11 Herodes, junto con sus soldados, le despreció, se burló de él poniéndole un vestido blanco, y le envió a Pilato.
12 Herodes y Pilato se hicieron amigos aquel día, pues antes eran enemigos entre sí. Hch 04, 27
13 Pilato convocó a los príncipes de los sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, Jn 19, 4 Mt 27, 15
14 y les dijo: Me habéis presentado a este hombre como alborotador del pueblo. Y he aquí que yo le he interrogado delante de vosotros, y no he hallado en este hombre delito alguno de los que le acusáis; Hch 28, 18 Jn 18, 38
15 ni tampoco Herodes, pues nos lo ha devuelto; por tanto, nada ha hecho que merezca la muerte.
16 Así que, después de castigarle, lo soltaré. (17)
18 Pero toda la multitud clamó diciendo: Quita de en medio a ése y suéltanos a Barrabás.
19 Este había sido encarcelado por cierta sedición ocurrida en la ciudad y por un homicidio.
20 De nuevo Pilato les habló, queriendo poner en libertad a Jesús.
21 Pero ellos continuaban gritando: Crucifícalo, crucifícalo.
22 No obstante, por tercera vez, él les dijo: ¿Pues, qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito de muerte; por tanto, después de castigarle, lo soltaré.
23 Pero ellos insistían a grandes voces pidiendo que fuera crucificado, y sus gritos eran cada vez más fuertes.
24 Pilato entonces decidió que se cumpliera su petición;
25 soltó, pues, al que pedían, el cual había sido encarcelado por sedición y homicidio; y a Jesús lo entregó al arbitrio de ellos.
26 Cuando le llevaban echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Mc 15, 21 Mt 27, 32
27 Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban por él.
28 Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos, Lc 19, 42
29 porque he aquí que vienen días en que se dirá: dichosas las estériles y los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron.
30 Entonces comenzarán a decir a los montes: caed sobre nosotras; y a los collados: sepultadnos; Ap 06, 16 Ap 09, 6 Os 10, 8
31 porque si en el leño verde hacen esto, ¿que se hará en el seco?
32 Llevaban también con él a dos malhechores para matarlos. Is 53, 12
33 Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
34 Y Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen. Y se repartieron sus vestidos echando suertes. Hch 07, 60 Mt 05, 44 Sal 22, 7
35 El pueblo estaba mirando, y los jefes se burlaban de él y decían: Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si él es el Cristo de Dios, el elegido.
36 Los soldados se burlaban también de él; se acercaban y ofreciéndole vinagre Sal 69, 22
37 decían: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
38 Había una inscripción sobre él: "Este es el Rey de los judíos".
39 Uno de los ladrones crucificados le injuriaba diciendo: ¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
40 Pero el otro le reprendía: ¿Ni siquiera tú que estás en el mismo suplicio temes a Dios?
41 Nosotros, en verdad, estamos merecidamente, pues recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero éste no hizo mal alguno.
42 Y decía: Jesús, acuérdate de mí, cuando llegues a tu Reino.
43 Y le respondió: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso.
44 Era ya alrededor de la hora sexta, y las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora nona. Am 08, 9
45 Se oscureció el sol, y el velo del Templo se rasgó por medio. Ex 26, 1
46 Y Jesús, clamando con una gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto expiró. Hch 07, 59 Sal 31, 5
47 El centurión, al ver lo que había sucedido, glorificó a Dios diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
48 Y toda la multitud que se había reunido ante este espectáculo, al contemplar lo ocurrido, regresaba golpeándose el pecho. Za 12, 10
49 Pero todos los conocidos de Jesús y las mujeres que le habían seguido desde Galilea estaban contemplando a lo lejos estas cosas. Lc 08, 3 Sal 88, 9
50 Había un hombre llamado José, varón bueno y justo, miembro del Sanedrín, Jn 19, 31 Mc 15, 42 Mt 25, 57
51 el cual no había consentido a su decisión y a sus acciones; era procedente de Arimetea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios.
52 Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
53 Y habiéndolo descolgado lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido colocado todavía. Mc 11, 2
54 Era el día de la Preparación y clareaba el sábado.
55 Las mujeres, que habían venido con él desde Galilea, fueron detrás y vieron el sepulcro y cómo fue colocado su cuerpo.
56 Regresaron y prepararon aromas y ungüentos. El sábado descansaron según el precepto. Dt 05, 1 Ex 12, 16 Ex 20, 1 Lv 23, 8
Cap.24
1 Al día siguiente del sábado, muy de mañana, llegaron al sepulcro trayendo los aromas que habían preparado; 1Co 15, 5 Hch 01, 9 Hch 01, 22 Hch 02, 24 Jn 20, 1 Mc 16, 1 Mt 28, 1
2 y encontraron que la piedra estaba removida del sepulcro. Rm 01, 4
3 Pero al entrar, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Hch 01, 10
4 Y sucedió que, estando desconcertadas por este motivo, he aquí que se les presentaron dos varones con vestidura refulgente. Ap 01, 18
5 Como estuviesen llenas de temor y con los rostros inclinados hacia tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?
6 No está aquí, sino que ha resucitado; recordad cómo os habló cuando aún estaba en Galilea
7 diciendo que convenía que el Hijo del Hombre fuera entregado en manos de hombres pecadores, y fuera crucificado y resucitase al tercer día. Lc 09, 1 Lc 18, 1 Mc 08, 1 Mc 09, 1 Mc 10, 1 Mt 16, 1 Mt 17, 22 Mt 20, 1
8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras. Jn 20, 18
9 Y al regresar del sepulcro anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás.
10 Eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago; también las otras que estaban con ellas contaban estas cosas a los Apóstoles. Mc 16, 10
11 Y les pareció como un desvarío lo que habían contado, y no les creían.
12 Pedro, no obstante, levantándose corrió hacia el sepulcro; y al inclinarse vio sólo el sudario. Entonces se volvió a casa admirado de lo ocurrido.
13 El mismo día, dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios. Mc 16, 12
14 Y conversaban entre sí de todo lo que había acontecido.
15 Y sucedió que, mientras comentaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos;
16 pero sus ojos estaban incapacitados para reconocerle.
17 Y les dijo: ¿Qué conversación lleváis entre los dos mientras vais caminando? Y se detuvieron entristecidos.
18 Uno de ellos, de nombre Cleofás, le respondió: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?
19 El les dijo: ¿Qué ha pasado? Y le contestaron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y ante todo el pueblo: Hch 02, 22 Mt 21, 11
20 cómo los príncipes de los sacerdotes y nuestros magistrados lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaron.
21 Sin embargo nosotros esperábamos que él sería quien redimiera a Israel. Pero con todo, es ya el tercer día desde que han pasado estas cosas. Hch 01, 6
22 Bien es verdad que algunas mujeres de las que están con nosotros nos han sobresaltado, porque fueron al sepulcro de madrugada Jn 20, 2
23 y, al no encontrar su cuerpo, vinieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles, los cuales les dijeron que está vivo.
24 Después fueron algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como dijeron las mujeres, pero a él no le vieron. Jn 20, 3
25 Entonces Jesús les dijo: ¡Oh necios y tardos de corazón para creer todo lo que anunciaron los profetas! Lc 01, 70
26 ¿No era preciso que el Cristo padeciera estas cosas y así entrara en su gloria? Lc 09, 44
27 Y comenzando por Moisés y por todos los Profetas les interpretaba en todas las Escrituras lo que se refería a él. Lc 09, 30
28 Llegaron cerca de la aldea a donde iban, y él hizo ademán de continuar adelante.
29 Pero le retuvieron diciéndole: Quédate con nosotros, porque ya está anocheciendo y va a caer el día. Y entró para quedarse con ellos.
30 Y estando juntos a la mesa tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su presencia.
32 Y se dijeron uno a otro: ¿No es verdad que ardía nuestro corazón dentro de nosotros, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?
33 Y al instante se levantaron y regresaron a Jerusalén, y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, 1Co 15, 4
34 que decían: El Señor ha resucitado realmente y se ha aparecido a Simón.
35 Y ellos contaban lo que había pasado en el camino, y cómo le habían reconocido en la fracción del pan. Jn 20, 19 Mt 28, 16
36 Mientras ellos contaban estas cosas, Jesús se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Mc 16, 14
37 Se quedaron turbados y asustados, pensando que veían un espíritu. 1Co 15, 5 Mt 14, 26
38 Y les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué dais cabida a esos pensamientos en vuestros corazones?
39 Mirad mis manos y mis pies: soy yo mismo. Palpadme y comprended que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo. 1Jn 01, 1
40 Y dicho esto, les mostró las manos y los pies.
41 Como no acabasen de creer por la alegría y estuvieran llenos de admiración, les dijo: ¿Tenéis aquí algo que comer?
42 Entonces ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Hch 10, 41 Jn 21, 5
43 Y tomándolo comió delante de ellos.
44 Y les dijo: Esto es lo que os decía cuando aún estaba con vosotros: es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y en los Salmos acerca de mí. Jn 05, 46
45 Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras.
46 Y les dijo: Así está escrito: que el Cristo tiene que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día, 1Tm 03, 16 Is 53, 1 Os 06, 2
47 y que se predique en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las gentes, comenzando desde Jerusalén.
48 Vosotros sois testigos de estas cosas.
49 Y sabed que yo os envío al que mi Padre ha prometido. Vosotros, pues, permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de la fuerza de lo alto. Hch 01, 4 Hch 03, 15 Hch 05, 32
50 Los sacó hasta cerca de Betania y levantando sus manos los bendijo. Hch 01, 6 Mc 16, 19
51 Y sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y se elevaba al Cielo. Hch 01, 8
52 Y ellos le adoraron y regresaron a Jerusalén con gran gozo.
53 Y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.
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