EVANGELIO DE SAN LUCAS
Cap.1
1 Ya que muchos han intentado poner en orden la narración de las cosas que se han cumplido entre nosotros, Dn 08, 16 Dn 09, 21 Hch 01, 1
2 conforme nos las transmitieron quienes desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, Hch 06, 4 Hch 13, 31 Jn 15, 27
3 me pareció también a mí, después de haberme informado con exactitud de todo desde los comienzos, escribírtelo de forma ordenada, distinguido Teófilo, Hch 01, 1
4 para que conozcas la indudable certeza de las enseñanzas que has recibido.
5 Hubo en tiempos de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la familia de Abías, cuya mujer, descendiente de Aarón, se llamaba Isabel. 1Cro 24, 10
6 Ambos eran justos ante Dios, y caminaban intachables en todos los mandamientos y preceptos del Señor;
7 no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos de edad avanzada.
8 Sucedió que, al ejercer él su ministerio sacerdotal delante de Dios, cuando le tocaba el turno,
9 le cayó en suerte, según la costumbre del Sacerdocio, entrar en el Templo del Señor para ofrecer el incienso; Ex 30, 7
10 y toda la concurrencia del pueblo estaba fuera orando durante el ofrecimiento del incienso.
11 Se le apareció un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso.
12 Y Zacarías se turbó al verlo y le invadió el temor.
13 Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Lc 01, 60
14 Será para ti gozo y alegría; y muchos se alegrarán en su nacimiento, Lc 01, 58
15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor, será lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre, 1S 01, 11 Jc 13, 4 Lc 01, 40 Nm 06, 3
16 y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; Jr 01, 5
17 e irá delante de El con el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto. Ml 03, 1 Ml 04, 5
18 Entonces Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo podré yo estar cierto de esto? pues ya soy viejo y mi mujer de edad avanzada. Gn 15, 8 Lc 01, 35
19 Y el ángel le respondió: Yo soy Gabriel, que asisto ante el trono de Dios, y he sido enviado para hablarte y darte esta buena nueva. Dn 08, 16 Dn 09, 21 Hb 01, 14
20 Desde ahora, pues, te quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no has creído en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo. Lc 01, 64
21 El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que se demorase en el Templo.
22 Cuando salió no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Templo. El intentaba explicarse por señas, y permaneció mudo.
23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su ministerio, se marchó a su casa.
24 Después de estos días Isabel, su mujer, concibió y se ocultaba durante cinco meses, diciéndose:
25 Así ha hecho conmigo el Señor, en estos días en los que se ha dignado borrar mi oprobio entre los hombres. Gn 30, 23
26 En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Mt 01, 18
28 Y habiendo entrado donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Lc 02, 40 So 03, 14 Za 02, 14
29 Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué significaría esta salutación.
30 Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios:
31 concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Is 07, 14 Is 09, 6 Mt 01, 21
32 Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 2S 07, 12 Mc 11, 9
33 reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin. Dn 07, 14 Is 09, 1 Mi 04, 7
34 María dijo al ángel: ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?
35 Respondió el ángel y le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo, será llamado Hijo de Dios. Ex 40, 34 Gn 01, 2 Lc 01, 18
36 Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que era llamada estéril, hoy cuenta ya el sexto mes,
37 porque para Dios no hay nada imposible. Gn 18, 14 Jb 42, 2 Jr 32, 27
38 Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró de su presencia. Lc 01, 48
39 Por aquellos días, María se levantó, y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Lc 01, 15
41 Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; Jc 05, 24
42 y exclamando en voz alta, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. Jdt 13, 18
43 ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?
44 Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; Lc 11, 28
45 y bienaventurada tú que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.
46 María exclamó: Glorifica mi alma al Señor, 1S 02, 1 1S 02, 10
47 y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador: Ha 03, 18 Is 29, 19 Is 61, 10
48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. 1S 01, 11 Lc 01, 38
49 Porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;
50 su misericordia se derrama de generación en generación sobre aquellos que le temen. Sal 103, 13
51 Manifestó el poder de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Sal 33, 10 Sal 89, 11
52 Derribó a los poderosos de su trono y ensalzó a los humildes. 2S 22, 28 Sal 113, 5 Sal 147, 6
53 Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió vacíos. Jb 12, 19 Sal 107, 9
54 Acogió a Israel su siervo, recordando su misericordia, Is 41, 8 Sal 98, 3
55 según como había prometido a nuestros padres, Abrahán y su descendencia para siempre. Gn 17, 7 Gn 18, 18 Gn 22, 15 Gn 25, 24 Mi 07, 20
56 María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa. 2S 06, 11
57 Entre tanto llegó a Isabel el tiempo del parto, y dio a luz un hijo.
58 Y oyeron sus vecinos y parientes la gran misericordia que el Señor le había mostrado, y se congratulaban con ella. Lc 01, 14
59 El día octavo fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Gn 17, 12 Lc 02, 21 Lv 12, 3
60 Pero su madre dijo: De ninguna manera, sino que se ha de llamar Juan. Lc 01, 13
61 Y le dijeron: No hay nadie en tu familia que se llame con este nombre.
62 Al mismo tiempo preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase.
63 Y él, pidiendo una tablilla, escribió: Juan es su nombre. Lo cual llenó a todos de admiración.
64 En aquel momento recobró el habla, se soltó su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Lc 01, 20
65 Y se apoderó de todos sus vecinos el temor y se comentaban estos acontecimientos por toda la montaña de Judea;
66 y cuantos los oían los grababan en su corazón, diciendo: ¿Qué pensáis ha de ser este niño? Porque la mano del Señor estaba con él.
67 Y Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y profetizó diciendo:
68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, Lc 07, 16 Sal 106, 48 Sal 111, 9 Sal 41, 14 Sal 72, 18
69 y ha suscitado para nosotros el poder salvador en la casa de David su siervo,
70 como lo había anunciado desde antiguo por boca de sus santos profetas; Lc 24, 25
71 para salvarnos de nuestros enemigos y de la mano de cuantos nos odian: Sal 106, 10
72 ejerciendo su misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santa alianza, Gn 17, 7 Sal 105, 8 Sal 106, 45
73 y del juramento que hizo a Abrahán, nuestro padre, Lv 26, 42 Mi 07, 20
74 para concedernos que, libres de la mano de los enemigos, le sirvamos sin temor, Mi 04, 10
75 con santidad y justicia en su presencia todos los días de nuestra vida.
76 Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo: porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, Ex 23, 20 Is 40, 3 Lc 07, 26 Ml 03, 1
77 enseñando a su pueblo la salvación para el perdón de sus pecados; Jr 31, 34
78 por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, el Sol naciente nos visitará desde lo alto, Is 60, 2 Ml 03, 20
79 para iluminar a los que yacen en tinieblas y en sombra de muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Is 09, 1 Is 09, 7 Is 42, 7 Is 58, 8 Sal 107, 10
80 Mientras tanto el niño iba creciendo y se fortalecía en el espíritu, y habitaba en el desierto hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel. Lc 02, 52
Cap.2
1 En aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Mc 12, 41 Mt 01, 18 Mt 01, 25
2 Este primer empadronamiento fue hecho cuando Quirino era gobernador de Siria.
3 Todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad.
4 José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
6 Y sucedió que, estando allí, le llegó la hora del parto,
7 y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento.
8 Había unos pastores por aquellos contornos, que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche.
9 De improviso un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de luz y se llenaron de un gran temor.
10 El ángel les dijo: No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 hoy os ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor; Jn 07, 42
12 y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre.
13 De pronto apareció junto al ángel una muchedumbre de la milicia celestial, que alababa a Dios diciendo:
14 Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Is 57, 19 Lc 19, 37 Lc 19, 38 Sal 148, 1
15 Luego que los ángeles se apartaron de ellos hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos hasta Belén, y veamos este hecho que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado.
16 Y vinieron presurosos, y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre.
17 Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas acerca de este niño.
18 Y todos los que escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho.
19 María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón. Dn 07, 28 Lc 02, 51 Lc 11, 28
20 Y los pastores regresaron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según les fue dicho. Lc 05, 26
21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno. Lc 01, 59 Lv 12, 3 Lv 12, 6 Mt 01, 25
22 Y cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,
23 como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; Ex 13, 2 Ex 13, 12
24 y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor. Lv 12, 8
25 Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Este hombre, justo y temeroso de Dios, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Gn 49, 18 Is 40, 1 Is 49, 13
26 Había recibido la revelación del Espíritu Santo de que no moriría antes de ver al Cristo del Señor.
27 Así, vino al Templo movido por el Espíritu. Y al entrar con el niño Jesús sus padres, para cumplir lo que prescribía la Ley sobre él,
28 lo tomó en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo:
29 Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra:
30 porque mis ojos han visto a tu Salvador, Is 40, 5 Is 46, 13
31 al que has preparado ante la faz de todos los pueblos: Is 52, 10
32 luz que ilumine a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel. Hch 13, 47 Is 42, 6 Is 49, 6
33 Su padre y su madre estaban admirados por las cosas que se decían acerca de él.
34 Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción 1P 02, 8 Is 08, 14 Jn 19, 25 Lc 07, 23 Lc 20, 17 Mc 06, 3
35 y a tu misma alma la traspasará una espada, a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones.
36 Vivía entonces una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, había vivido con su marido siete años de casada,
37 y había permanecido viuda hasta los ochenta y cuatro años, sin apartarse del Templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día. 1 Tm 05, 5 Jdt 08, 4 1 Tm 05, 5 Jdt 08, 4
38 Y llegando en aquel mismo momento alababa a Dios, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Is 52, 9
39 Cuando cumplieron todas las cosas mandadas en la Ley del Señor regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Mt 02, 23
40 El niño iba creciendo y fortaleciéndose lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en él. Lc 01, 28 Lc 02, 52
41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Dt 16, 16 Ex 12, 1
42 Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre.
43 Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo advirtiesen sus padres.
44 Suponiendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos,
45 y como no lo encontrasen, retornaron a Jerusalén en busca suya.
46 Y ocurrió que, al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y preguntándoles.
47 Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas. Jn 07, 15 Lc 04, 22
48 Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira cómo tu padre y yo, angustiados, te buscábamos.
49 Y él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre? Jn 02, 16
50 Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
51 Y bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Lc 02, 19 Mt 02, 23
52 Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres. 1S 02, 26 Lc 01, 80 Lc 02, 40 Pr 03, 4
Cap.3
1 El año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y de la región de Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, 1Cro 02, 5 1Cro 02, 15 Hch 01, 5 Hch 01, 22 Hch 13, 24 Hch 13, 25 Hch 19, 4 Jn 01, 6 Jn 01, 19 Jn 03, 24 Jn 05, 37 Mc 01, 1 Mt 03, 1 Mt 04, 12 Mt 21, 32 Rt 04, 18
2 bajo el Sumo Sacerdote Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan el hijo de Zacarías, en el desierto.
3 Y recorrió toda la región del Jordán predicando un bautismo de penitencia para remisión de los pecados, Mc 01, 1
4 tal como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, haced rectas sus sendas. Is 40, 5
5 Todo valle será rellenado, y todo monte y colina allanados; los caminos torcidos se harán rectos, y los caminos ásperos serán suavizados.
6 Y todo hombre verá la salvación de Dios. Hch 28, 28 Is 40, 5
7 Y decía a las muchedumbres que acudían para que los bautizara: Raza de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera? Mt 12, 34 Mt 23, 33
8 Haced, pues, frutos dignos de penitencia, y no empecéis a decir entre vosotros: Tenemos por padre a Abrahán. Pues os digo que Dios puede hacer surgir de estas piedras hijos de Abrahán. Hch 26, 20 Jn 08, 33
9 Además, ya está el hacha puesta junto a la raíz de los árboles. Por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Lc 13, 6 Mc 11, 12 Mt 07, 19
10 Las muchedumbres le preguntaban: Entonces, ¿qué debemos hacer? Hch 04, 32
11 El les contestaba: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga otro tanto. Ez 18, 7 Is 58, 7
12 Llegaron también unos publicanos para bautizarse y le dijeron: Maestro, ¿qué debemos hacer? Lc 07, 30
13 Y él les contestó: No exijáis más de lo que se os ha señalado.
14 Asimismo le preguntaban los soldados: Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni denunciéis con falsedad, y contentaos con vuestras pagas.
15 Como el pueblo estimase, y todos se preguntaran en su interior, si acaso Juan no sería el Cristo, Jn 03, 28
16 Juan salió al paso diciendo a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene quien es más fuerte que yo, al que no soy digno de desatar la correa de sus sandalias: él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego. Hch 13, 25
17 Tiene el bieldo en su mano, para limpiar su era y recoger el trigo en su granero, y quemará la paja con fuego inextinguible.
18 Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.
19 Pero el tetrarca Herodes, al ser reprendido por él a causa de Herodías, la mujer de su hermano, y por todas las maldades que había cometido Herodes,
20 añadió esta otra a las demás: metió a Juan en la cárcel. Mc 06, 18 Mt 14, 4
21 Cuando se bautizaba todo el pueblo, y Jesús, habiendo sido bautizado, estaba en oración, sucedió que se abrió el cielo, Ez 01, 1 Lc 09, 28 Mc 01, 9 Mt 03, 13
22 y bajó el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como una paloma, y se oyó una voz que venía del cielo: Tú eres mi Hijo, el Amado, en ti me he complacido. Is 42, 1 Lc 09, 35 Mc 09, 7 Mt 12, 1 Mt 17, 5 Sal 02, 7
23 Tenía Jesús al comenzar, como unos treinta años, y era, según se pensaba, hijo de José, hijo de Helí, Lc 04, 22 Mt 01, 1
24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melquí, hijo de Jannaí, hijo de José,
25 hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Naúm, hijo de Eslí, hijo de Nangaí,
26 hijo de Maaz, hijo de Matatías, hijo de Semeín, hijo de Josec, hijo de Jodá,
27 hijo de Joanán, hijo de Resá, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, 1Cro 03, 4
28 hijo de Melquí, hijo de Addí, hijo de Kosán, hijo de Elmadán, hijo de Er,
29 hijo de Jesús, hijo de Eliezer, hijo de Jorín, hijo de Matat, hijo de Leví,
30 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliakín,
31 hijo de Meleá, hijo de Menná, hijo de Mattatá, hijo de Natán, hijo de David,
32 hijo de Jesé, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Sala, hijo de Naasón,
33 hijo de Aminadab, hijo de Admín, hijo de Arní, hijo de Esrón, hijo de Farés, hijo de Judá, 1Cro 02, 1
34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abrahán, hijo de Taré, hijo de Nacor, 1Cro 01, 24
35 hijo de Seruc, hijo de Ragau, hijo de Falec, hijo de Eber, hijo de Sala, 1Cro 01, 1
36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec,
37 hijo de Matusalén, hijo de Henoc, hijo de Jaret, hijo de Maleel, hijo de Cainám,
38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.
Cap.4
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto, Mc 01, 12 Mt 04, 1 Mt 09, 35
2 donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada en estos días y, al cabo de ellos, tuvo hambre.
3 Entonces le dijo el diablo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.
4 Y Jesús le respondió: Escrito está que no sólo de pan vivirá el hombre. Dt 08, 3
5 Después el diablo lo llevó a un lugar elevado, y le mostró todos los reinos de la superficie de la tierra en un instante.
6 Y le dijo: Te daré todo este poder y su gloria, porque me han sido entregados y los doy a quien quiero. Jr 27, 5
7 Por tanto, si me adoras, todo será tuyo.
8 Y Jesús le respondió: Escrito está: Adorarás al Señor tu Dios, y a El sólo servirás. Dt 05, 9 Dt 06, 13
9 Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo,
10 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, arrójate de aquí abajo, porque escrito está: Dará órdenes acerca de ti a sus ángeles para que te protejan Sal 91, 11
11 y te lleven en sus manos, no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra. Sal 91, 12
12 Y Jesús le respondió: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Dt 06, 16 Ex 17, 1
13 Y terminada toda tentación, el diablo se apartó de él hasta el momento oportuno. Hb 04, 15 Jn 13, 2
14 Entonces, por impulso del Espíritu, volvió Jesús a Galilea, y se extendió su fama por toda la región. Lc 04, 37 Lc 05, 15 Lc 07, 17 Mc 01, 14 Mt 04, 12
15 Y enseñaba en sus sinagogas, y era honrado por todos. Lc 04, 44 Lc 22, 3
16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró en la sinagoga el sábado, y se levantó para leer. Mc 06, 1 Mt 13, 53
17 Entonces le entregaron el libro del profeta Isaías y, abriendo el libro, encontró el lugar donde estaba escrito: Mt 11, 5 So 02, 3
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, Is 61, 1
19 y para promulgar el año de gracia del Señor. Is 61, 2 Lv 25, 10
20 Y enrollando el libro se lo devolvió al ministro, y se sentó. Todos en la sinagoga tenían fijos en él los ojos.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.
22 Todos daban testimonio en favor de él, y se admiraban de las palabras de gracia que procedían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Jn 06, 42 Lc 02, 47 Lc 03, 23
23 Entonces les dijo: Sin duda me aplicaréis aquel proverbio: Médico, cúrate a ti mismo. Cuanto hemos oído que has hecho en Cafarnaún, hazlo también aquí en tu patria. Mt 04, 13
24 Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Jn 04, 44
25 Os digo de verdad que muchas viudas había en Israel en tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses se cerró el cielo y hubo gran hambre por toda la tierra; 1R 17, 1 1R 18, 1 St 05, 17
26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. 1R 17, 1
27 Muchos leprosos había también en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán el Sirio. 2R 05, 1 2R 05, 9
28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira,
29 y se levantaron, le echaron fuera de la ciudad, y lo llevaron hasta la cima del monte sobre el que estaba edificada su ciudad para despeñarle.
30 Pero él, pasando por medio de ellos, seguía su camino.
31 Bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Mc 01, 21
32 Y se quedaban admirados de su doctrina, porque su palabra iba acompañada de potestad. Mt 07, 29
33 Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio impuro, y gritó con gran voz:
34 Déjanos, ¿qué hay entre nosotros y tú, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Sé quién eres tú, el Santo de Dios. Mt 08, 29
35 Y Jesús le increpó diciendo: Calla y sal de él. Y el demonio, arrojándolo al suelo, allí en medio, salió de él, sin hacerle daño alguno.
36 Quedaron todos atemorizados, y se decían unos a otros: ¿Qué palabra es ésta, que con potestad y fuerza manda a los espíritus impuros y salen?
37 Y se divulgaba su fama por todos los lugares de la región. Lc 04, 14
38 Saliendo Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una fiebre alta, y le rogaron por ella. Mc 01, 29 Mt 08, 14
39 E inclinándose hacia ella, conminó a la fiebre, y la fiebre desapareció. Y al instante, se levantó y se puso a servirles.
40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias, los traían a él. Y él, poniendo las manos sobre cada uno, los curaba. Mc 01, 32 Mt 08, 16
41 De muchos salían demonios gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Y él, increpándoles, no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. Mc 01, 34 Mc 03, 11
42 Cuando se hizo de día, salió hacia un lugar solitario, y la multitud le buscaba, llegaron hasta él, y lo detenían para que no se apartara de ellos. Lc 05, 16 Mc 01, 35
43 Pero él les dijo: Es necesario que yo anuncie también a otras ciudades el Evangelio del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado. Lc 08, 1 Lc 08, 28 Mt 04, 23
44 E iba predicando por las sinagogas de Judea. Lc 04, 15
Cap.5
1 Sucedió que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios. Jn 01, 35 Mc 01, 16 Mt 04, 18
2 Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.
3 Entonces, subiendo en una de las barcas, que era de Simón, le rogó que la apartase un poco de tierra. Y sentado enseñaba desde la barca a la multitud. Mc 03, 10 Mc 04, 1 Mt 13, 2
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Jn 21, 6
5 Simón le contestó: Maestro, hemos estado fatigándonos durante toda la noche y nada hemos pescado; pero, no obstante, sobre tu palabra echaré las redes. Jn 21, 3
6 Y habiéndolo hecho recogieron gran cantidad de peces, tantos que las redes se rompían. Jn 21, 6
7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que vinieran y les ayudasen. Vinieron, y llenaron las dos barcas, de modo que casi se hundían.
8 Cuando lo vio Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.
9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos estaban con él, por la gran cantidad de peces que habían capturado.
10 Lo mismo sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar.
11 Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron. Lc 05, 28 Lc 14, 33 Mt 19, 27
12 Y sucedió que, estando en una de las ciudades, un hombre cubierto de lepra, al ver a Jesús, se postró delante y le suplicó diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Lv 13, 45 Mc 01, 40 Mt 08, 1
13 Y extendiendo Jesús la mano le tocó diciendo: Quiero, queda limpio. Y al instante desapareció de él la lepra.
14 Y él le mandó que no lo dijese a nadie, sino: Anda, preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda por tu curación según prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio. Lc 08, 56 Lc 17, 14 Lv 14, 1
15 Se extendía su fama cada vez más, y concurrían numerosas muchedumbres para oírle y para ser curados de sus enfermedades. Lc 04, 14
16 Pero él se retiraba a lugares solitarios y hacía oración. Lc 04, 42 Mc 01, 35
17 Estaba Jesús un día enseñando. Y estaban sentados algunos fariseos y doctores de la Ley, que habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. Y la fuerza del Señor le impulsaba a curar. Lc 06, 19 Lc 08, 46 Mc 02, 1 Mt 09, 1
18 Cuando he aquí que unos hombres, que traían en una camilla a un paralítico, intentaban meterlo dentro y colocarlo delante de él.
19 Y al no encontrar por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron al terrado, y por entre las tejas lo descolgaron con la camilla al medio, delante de Jesús.
20 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Lc 07, 48
21 Entonces los escribas y los fariseos empezaron a pensar: ¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Is 43, 25 Lc 07, 49
22 Pero conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: ¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? Lc 06, 8 Lc 09, 47
23 ¿Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados, o decir: levántate, y anda?
24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados dijo al paralítico, yo te digo : levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
25 Y al instante se levantó en presencia de ellos, tomó la camilla en que yacía, y se fue a su casa glorificando a Dios. Jn 05, 8
26 El asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto cosas maravillosas. Lc 02, 20
27 Después de esto, salió y vio a un publicano de nombre Leví, sentado en el telonio y le dijo: Sígueme. Mc 02, 13 Mt 06, 9
28 Y dejadas todas las cosas se levantó y le siguió. Lc 05, 11
29 Y Leví preparó en su casa un gran banquete para él; había un gran número de publicanos y de otros que le acompañaban a la mesa. Lc 07, 36 Lc 14, 1
30 Y murmuraban los fariseos y sus escribas, y decían a los discípulos de Jesús: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores? Lc 07, 34 Lc 15, 1 Lc 15, 2 Lc 19, 7
31 Y respondiendo Jesús, les dijo: No tienen necesidad de médico los que están sanos, sino los enfermos.
32 No he venido a llamar a los justos, sino a los pescadores a la penitencia. Lc 19, 10
33 Pero ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben? Lc 11, 1 Mc 02, 18 Mt 09, 14
34 Jesús les dijo: ¿Podéis acaso hacer ayunar a los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Jn 03, 29
35 Días vendrán en que les será arrebatado el esposo; ya ayunarán en aquellos días. Jn 16, 20 Lc 17, 22
36 Y les decía también una parábola: Nadie pone a un vestido viejo una pieza cortándola de un vestido nuevo, porque entonces, además de romper el nuevo, la pieza del vestido nuevo no le iría bien al viejo.
37 Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos; pues entonces el vino nuevo reventará los odres, y se derramará, y los odres se perderán. Jb 32, 19
38 El vino nuevo debe echarse en odres nuevos.
39 Y ninguno acostumbrado a beber vino añejo quiere del nuevo, porque dice: el añejo es mejor. Si 09, 15
Cap.6
1 Sucedió un sábado que, al atravesar los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, desgranándolas con las manos, las comían. Dt 23, 1 Hch 01, 13 Mc 02, 23 Mt 10, 24 Mt 12, 1 Mt 15, 14 Rm 02, 1 Rm 12, 14
2 Algunos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no está permitido en sábado?
3 Y Jesús respondiéndoles dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando tuvo hambre él y los que estaban con él;
4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición y comió, y dio a los que estaban con él, siendo así que sólo está permitido comerlos a los sacerdotes? 1S 21, 1 Lv 24, 9
5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del sábado.
6 Otro sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y había allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Lc 13, 10 Lc 14, 1 Mc 03, 1 Mt 12, 9
7 Los escribas y los fariseos le observaban a ver si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Lc 11, 54 Lc 14, 1
8 Pero él conocía sus pensamientos, y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y levantándose se puso en medio. Lc 05, 22 Lc 09, 46 Lc 09, 47 Mc 02, 8
9 Entonces Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida a un hombre o quitársela?
10 Y mirando a su alrededor a todos ellos, dijo al hombre: Extiende tu mano. Lo hizo, y su mano quedó curada.
11 Ellos se quedaron completamente ofuscados y discutían entre sí qué harían contra Jesús. Lc 11, 53
12 Sucedió en aquellos días que salió al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Lc 11, 1 Mt 10, 1
13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió a doce entre ellos, a los que denominó Apóstoles:
14 a Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, y a su hermano Andrés, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Hch 01, 13 Jn 01, 42 Mt 16, 18
15 a Mateo y Tomás, Santiago de Alfeo y a Simón, llamado Zelotes,
16 a Judas de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
17 Bajando con ellos, se detuvo en un lugar llano; y había una multitud de sus discípulos, y una gran muchedumbre del pueblo procedente de toda Judea y de Jerusalén, y del litoral de Tiro y Sidón, Mc 03, 7 Mt 04, 23
18 que vinieron a oírle y a ser curados de sus enfermedades. Y los que estaban atormentados por espíritus inmundos quedaban curados.
19 Toda la multitud intentaba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. Lc 05, 17 Lc 08, 40 Lc 08, 46 Mc 05, 30
20 Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Mt 05, 1 St 02, 5
21 Bienaventurados los que ahora padecéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Ap 07, 16 Is 61, 3 Sal 107, 9 Sal 126, 5
22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como maldito, por causa del Hijo del Hombre. 1P 04, 1 Jn 15, 19 Jn 16, 2
23 Alegraos en aquel día y rogocijaos, porque vuestra recompensa es grande en el Cielo; pues de este modo se comportaban sus padres con los profetas. 2Cro 36, 1 Hch 07, 1
24 Pero ¡ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! Is 05, 8 Lc 16, 25 St 05, 1
25 ¡Ay de vosotros los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis! Is 05, 22 Is 65, 13
26 ¡Ay cuando los hombres hablen bien de vosotros, pues de este modo se comportaban sus padres con los falsos profetas! Mi 02, 11 St 04, 4
27 Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; Mt 05, 38
28 bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os calumnian.
29 Al que te hiere en la mejilla preséntale también la otra, y al que te quite el manto no le niegues tampoco la túnica.
30 Da a todo el que te pida, y al que toma lo tuyo no se lo reclames.
31 Haced a los hombres lo mismo que quisierais que ellos os hiciesen a vosotros. Mt 07, 12 Tb 04, 15
32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores aman a quienes los aman. Lc 14, 12
33 Y si hacéis bien a quienes os hacen el bien, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores hacen lo mismo.
34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto. Lv 25, 35
35 Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperar nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque El es bueno con los ingratos y con los malos. Mt 06, 14
36 Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. Ex 34, 6
37 No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados; Rm 14, 10 St 02, 13
38 dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante: porque con la misma medida que midáis seréis medidos. Mc 04, 24
39 Les dijo también una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Mt 07, 1 Mt 15, 14
40 No está el discípulo por encima del maestro; todo aquel que esté bien instruido podrá ser como su maestro. Jn 13, 16 Jn 15, 20 Mt 10, 24
41 ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en el tuyo?
42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: hermano, deja que quite la paja que hay en tu ojo, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad cómo sacar la paja del ojo de tu hermano.
43 Porque no hay árbol bueno que dé mal fruto, ni tampoco árbol malo que dé buen fruto.
44 Pues cada árbol se conoce por su fruto; no se recogen higos de los espinos, ni se cosechan uvas del zarzal. Mt 12, 33 St 03, 12
45 El hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas, y el malo de su mal saca cosas malas: porque de la abundancia del corazón habla su boca. Mt 12, 34
46 ¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? Mt 07, 21
47 Todo el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica, os diré a quién es semejante.
48 Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó muy hondo, y puso los cimientos sobre la roca. Al venir una inundación, el río irrumpió contra aquella casa, y no pudo derribarla porque estaba bien edificada.
49 El que escucha y no pone en práctica es semejante a un hombre que edificó su casa sobre la tierra sin cimientos; irrumpió contra ella el río y se cayó enseguida, y fue grande la ruina de aquella casa.
Cap.7
1 Cuando terminó de decir todas estas palabras al pueblo que le escuchaba, entró en Cafarnaún. Jn 04, 46 Mt 08, 5
2 Había allí un centurión que tenía un criado enfermo y moribundo a quien estimaba mucho.
3 Habiendo oído hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su criado.
4 Ellos, cuando llegaron junto a Jesús, le rogaban encarecidamente diciendo: Merece que hagas esto,
5 pues aprecia a nuestro pueblo y él mismo nos ha construido una sinagoga.
6 Jesús, pues, se puso en camino con ellos. Y no estaba ya lejos de la casa cuando el centurión le envió unos amigos para decirle: Señor, no te tomes esa molestia, porque no soy digno de que entres en mi casa,
7 por eso ni siquiera yo mismo me he considerado digno de venir a ti; pero di una palabra y mi criado quedará sano.
8 Pues también yo soy un hombre sometido a disciplina y tengo soldados bajo mis órdenes: digo a éste: ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace.
9 Al oírlo, Jesús quedó admirado de él, y volviéndose a la multitud que le seguía, dijo: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
10 Y cuando volvieron a casa, los enviados encontraron sano al siervo.
11 Sucedió, después, que marchó a una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.
12 Al acercarse a la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar un difunto, hijo único de su madre, que era viuda, y la acompañaba una gran muchedumbre de la ciudad. 1R 17, 10 Lc 09, 38
13 Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: No llores. 2R 04, 33 Lc 08, 52
14 Se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron; y dijo: Muchacho, a ti te digo, levántate. Mc 05, 41
15 Y el que estaba muerto se incorporó y comenzó a hablar; y se lo entregó a su madre.
16 Y se llenaron todos de temor y glorificaban a Dios diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo. Lc 01, 68
17 Esta fama acerca de él se divulgó por toda la Judea y por todas las regiones vecinas. Lc 04, 14
18 Informaron a Juan sus discípulos de todas estas cosas. Mt 11, 1
19 Y Juan llamó a dos de ellos, y los envió al Señor a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?
20 Presentándose aquellos hombres le dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti a preguntarte: ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?
21 En aquella misma hora curó a muchos de sus enfermedades, de dolencias y de malos espíritus, y dio la vista a muchos ciegos.
22 Y les respondió diciendo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados; Is 26, 19 Is 29, 18 Is 33, 5 Is 35, 6 Is 42, 18 Is 61, 1
23 y bienaventurado quien no se escandalice de mí. Lc 02, 34
24 Después de marcharse los enviados de Juan, comenzó a decir a las muchedumbres acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
25 ¿Qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas delicadas? Mirad, los que visten con lujo y viven entre placeres están en palacios de reyes.
26 ¿Qué habéis salido a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Lc 01, 76
27 Este es de quien está escrito: He aquí que yo envío delante de ti mi mensajero, que vaya preparándote el camino. Ml 03, 1
28 Os digo, pues, que entre los nacidos de mujer nadie hay mayor que Juan; aunque el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él.
29 Y todo el pueblo y los publicanos, habiéndole escuchado, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan.
30 Pero los fariseos y los doctores de la Ley rechazaron el plan de Dios sobre ellos, no habiendo sido bautizados por él. Hch 13, 46 Lc 03, 12 Mt 21, 32
31 Así pues, ¿a quién diré que son semejantes los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Mt 11, 16
32 Son semejantes a los niños sentados en la plaza y que se gritan unos a otros aquello que dice: Hemos sonado la flauta y no habéis danzado, hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado.
33 Porque llegó Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Tiene demonio.
34 Llegó el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón y bebedor, amigo de publicanos y de pecadores. Lc 05, 30 Lc 15, 1
35 Y la sabiduría ha sido justificada por todos sus hijos.
36 Uno de los fariseos le rogaba que comiera con él; y entrando en casa del fariseo se sentó a la mesa. Lc 05, 29 Lc 11, 37 Lc 14, 1
37 Y he aquí que había en la ciudad una mujer pecadora que, al enterarse que estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, llevó un vaso de alabastro con perfume,
38 se puso detrás a sus pies llorando y comenzó a bañarlos con sus lágrimas, los enjugaba con sus cabellos, los besaba y los ungía con el perfume. Jn 12, 3 Mc 14, 3 Mt 26, 7
39 Viendo esto el fariseo que lo había invitado, decía para sí: Si éste fuera profeta, sabría con certeza quién y qué clase de mujer es la que le toca: que es una pecadora. Jn 04, 19
40 Jesús tomó la palabra y dijo: Simón, tengo que decirte una cosa. Y él contestó: Maestro, di.
41 Un prestamista tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta.
42 No teniendo éstos con qué pagar, se lo perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le amará más?
43 Simón contestó: Estimo que aquel a quien perdonó más. Entonces Jesús le dijo: Has juzgado con rectitud.
44 Y vuelto hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies; ella en cambio ha bañado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos.
45 No me diste el beso; pero ella, desde que entré no ha dejado de besar mis pies.
46 No has ungido mi cabeza con óleo; ella en cambio ha ungido mis pies con perfume.
47 Por eso te digo: le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. Aquel a quien menos se perdona menos ama.
48 Entonces le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados. Lc 05, 20
49 Y los convidados comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados? Lc 05, 21
50 El dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado; vete en paz. Lc 08, 48 Lc 17, 19 Lc 18, 42 Mc 05, 34
Cap.8
1 Sucedió, después, que él recorría ciudades y aldeas predicando y anunciando la buena nueva del Reino de Dios; le acompañaban los doce Lc 04, 43 Mt 13, 12
2 y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
3 y Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; y Susana, y otras muchas que le asistían con sus bienes. Lc 23, 49 Mc 15, 41 Mt 27, 56
4 Reuniéndose una gran muchedumbre que de todas las ciudades acudía a él, dijo esta parábola: Mc 04, 1 Mt 13, 1
5 Salió el sembrador a sembrar su semilla; y al sembrar, parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y se la comieron las aves del cielo; Os 10, 12
6 parte cayó sobre terreno rocoso y una vez nacida se secó por falta de humedad;
7 parte cayó en medio de las espinas y habiendo crecido con ella las espinas la sofocaron;
8 y parte cayó en la tierra buena, y una vez nacida dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, oiga.
9 Entonces sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola.
10 El les dijo: A vosotros os ha sido dado entender los misterios del Reino de Dios; mientras a los demás, sólo a través de parábolas, de modo que viendo no vean y oyendo no entiendan. Is 06, 10
11 El sentido de la parábola es éste: la semilla es la palabra de Dios.
12 Los que están junto al camino son aquellos que han oído; pero viene luego el diablo y se lleva la palabra de su corazón, no sea que creyendo se salven. 1P 01, 23
13 Los que cayeron sobre terreno rocoso son aquellos que, cuando oyen, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíces; ellos creen durante algún tiempo, pero a la hora de la tentación se vuelven atrás.
14 La que cayó entre espinas son los que oyeron, pero en su caminar se ahogan a causa de las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida y no llegan a dar fruto. Lc 21, 34
15 Pero la que cayó en tierra buena son los que oyen la palabra con un corazón bueno y generoso, la conservan y dan fruto mediante la paciencia. Jr 04, 4
16 Nadie que ha encendido una lámpara, la oculta con una vasija o la pone debajo de la cama, sino que la coloca sobre un candelero para que los que entran vean la luz. Lc 11, 33 Mc 04, 21 Mt 05, 15
17 Porque nada hay oculto que no haya de manifestarse; ni secreto que no acabe por conocerse y hacerse público. Lc 12, 2 Mt 10, 26
18 Mirad, pues, cómo oís: porque al que tiene se le dará; y a todo aquel que no tiene, incluso lo que piensa tener se le quitará. Lc 19, 26 Mc 04, 25 Mt 13, 12 Mt 25, 29
19 Vinieron a verle su madre y sus hermanos, y no podían acercarse a él a causa de la muchedumbre. Lc 11, 27 Mc 03, 31 Mt 12, 46
20 Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
21 El, respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen.
22 Y sucedió un día que él subió a una barca con sus discípulos y les dijo: Pasemos a la otra orilla del lago. Y partieron. Mc 04, 35 Mt 08, 23
23 Mientras ellos navegaban, se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago, de modo que se anegaban y corrían peligro.
24 Acercándose, lo despertaron diciendo: Maestro, Maestro, que perecemos. Puesto en pie, increpó al viento y a las olas, que cesaron; y se produjo la calma.
25 Entonces les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Ellos, llenos de temor, se asombraron y se decían unos a otros: ¿Quién es éste que manda a los vientos y al agua y le obedecen? Lc 17, 6
26 Navegaron hasta la región de los gerasenos, que está al otro lado, enfrente de Galilea. Mc 05, 1 Mt 08, 28
27 Y cuando saltó a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad endemoniado; desde hacía mucho tiempo no llevaba vestido, ni habitaba en casa sino en los sepulcros.
28 Así que vio a Jesús, se postró ante él gritando y, a grandes voces, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús Hijo del Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes. Lc 04, 43
29 Pues Jesús mandaba al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Porque muchas veces se apoderaba de él, y aunque le sujetaban con cadenas y le ponían grillos para custodiarle, rotas las ataduras, era impulsado por el demonio al desierto.
30 Jesús le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? El dijo: Legión; porque habían entrado en él muchos demonios.
31 Y le suplicaban que no les ordenase ir al abismo. Ap 20, 1
32 Había por allí una gran piara de cerdos que estaban paciendo en el monte; y le rogaron que les permitiese entrar en ellos. Y se lo permitió.
33 Salieron los demonios del hombre y entraron en los cerdos; y la piara se lanzó con ímpetu por un precipicio al lago y se ahogó.
34 Al ver los pastores lo sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y en los campos.
35 Salieron, pues, a ver lo sucedido, llegaron hasta Jesús, y encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su sano juicio, y les entró miedo.
36 Y los que lo habían visto, les contaron cómo fue librado el endemoniado.
37 Y toda la gente de la región de los gerasenos le pidió que se alejara de ellos, porque estaban sobrecogidos de temor. El, subiendo en la barca, se volvió.
38 El hombre de quien habían salido los demonios le pedía quedarse con él; pero lo despidió diciendo:
39 Vuelve a tu casa, y cuenta las grandes cosas que Dios ha hecho contigo. Y se marchó publicando por toda la ciudad lo que Jesús había hecho con él.
40 Al volver Jesús lo recibió la muchedumbre; porque todos estaban esperándole. Lc 06, 19 Mt 09, 18
41 Entonces llegó un hombre, llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga; y se postró a los pies de Jesús suplicándole que entrase en su casa, Mc 05, 21
42 porque tenía una hija única de unos doce años, que se estaba muriendo. Mientras iba, la multitud lo apretujaba.
43 Y una mujer que tenía un flujo de sangre desde hacía doce años, la cual había gastado toda su hacienda en médicos sin que ninguno hubiese podido curarla,
44 se acercó por detrás, tocó la orla de su manto, y al instante cesó el flujo de sangre.
45 Entonces dijo Jesús: ¿Quién es el que me ha tocado? Al negarlo todos, dijo Pedro: Maestro, la muchedumbre te oprime y te sofoca.
46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado, porque yo me he dado cuenta de que una fuerza ha salido de mí. Lc 05, 17 Lc 06, 19
47 Viendo la mujer que aquello no había quedado oculto, se acercó temblando, se postró ante él, y declaró delante de todo el pueblo la causa por la que le había tocado, y cómo al instante había quedado curada.
48 El le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz. Lc 07, 50 Lc 17, 19 Lc 18, 42
49 Todavía estaba él hablando, cuando vino uno de la casa del jefe de la sinagoga diciendo: Tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro.
50 Al oírlo Jesús, respondió: No temas, basta que creas y vivirá.
51 Cuando llegó a la casa, no permitió entrar a nadie con él, excepto a Pedro, Juan y Santiago, y al padre y a la madre de la niña. Lc 09, 28
52 Todos lloraban y plañían por ella. Pero él dijo: No lloréis, porque no está muerta, sino que duerme. Lc 07, 13
53 Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
54 El, tomándola de la mano, dijo en voz alta: Niña, levántate.
55 Volvió a ella su espíritu, y se levantó al instante. Y Jesús mandó que le dieran de comer.
56 Y sus padres quedaron asombrados; pero él les ordenó que no dijeran a nadie lo que había sucedido. Lc 05, 14
Cap.9
1 Habiendo convocado a los doce les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para curar enfermedades. 2R 01, 12 Lc 10, 1 Lc 22, 35 Lc 24, 7 Mc 06, 6 Mc 06, 7 Mt 10, 5 Mt 27, 63 8 Mc 08, 28
2 Los envió a predicar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos.
3 Y les dijo: No llevéis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas. Lc 10, 11
4 En cualquier casa que entréis, quedaos allí hasta que de allí os vayáis. Hch 09, 43 Lc 18, 15
5 Y si nadie os recibe, al salir de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. Hch 13, 51
6 Saliendo luego, iban por las aldeas evangelizando y curando por todas partes.
7 Herodes el tetrarca oyó todo lo que ocurría y dudaba, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, Mc 06, 14 Mt 14, 1
8 otros que Elías había aparecido, otros que algún profeta de los antiguos había resucitado. Dt 18, 15 Lc 09, 19 Mc 08, 28 Ml 04, 5 Mt 16, 14
9 Y dijo Herodes: A Juan lo he decapitado yo, ¿quién, pues, es éste del que oigo tales cosas? Y deseaba verlo.
10 Cuando volvieron los Apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho; y, tomándolos consigo, se retiró aparte hacia una ciudad llamada Betsaida. Jn 06, 1 Mc 06, 30 Mt 14, 13
11 Cuando las muchedumbres se dieron cuenta, le siguieron; y acogiéndolos les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad. Mc 06, 32
12 Empezaba a declinar el día, y acercándose los doce le dijeron: Despide a la muchedumbre, para que se vayan a los pueblos y aldeas de alrededor, a buscar albergue y a proveerse de alimentos; porque aquí estamos en un lugar desierto.
13 El les dijo: Dadles vosotros de comer. Pero ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros y compremos comida para toda esta muchedumbre. 2R 04, 42
14 Había unos cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos de cincuenta.
15 Así lo hicieron, y acomodaron a todos.
16 Tomando los cinco panes y los dos peces, miró al cielo y los bendijo, los partió y los dio a sus discípulos, para que los distribuyeran entre la muchedumbre. Mt 26, 26
17 Comieron y se saciaron todos. Y de lo que sobró recogieron doce cestos de trozos. Sal 78, 29
18 Y sucedió que, cuando estaba haciendo oración, se hallaban con él los discípulos y les preguntó: ¿Quién dicen las gentes que soy yo? Mc 08, 27 Mt 16, 1
19 Ellos respondieron: Juan Bautista; otros que Elías, y otros que ha resucitado un profeta de los antiguos. Lc 09, 8 Mc 06, 15 Mt 14, 1
20 Pero él les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro dijo: El Cristo de Dios. Jn 06, 69
21 Pero él les amonestó y les ordenó que no dijeran esto a nadie. Mt 16, 21
22 Y añadió: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea condenado por los ancianos, los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y que sea muerto y resucite al tercer día. Lc 17, 25 Lc 18, 31 Mc 08, 31
23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Lc 14, 27 Mt 10, 38
24 Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; el que, en cambio, pierda su vida por mí, ése la salvará. Jn 12, 25 Lc 17, 33 Mt 10, 39
25 Porque ¿qué adelanta el hombre si gana todo el mundo, pero se pierde a sí mismo, o sufre algún daño?
26 Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, de él se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria y en la del Padre y en la de los santos ángeles. Lc 12, 9 Mt 10, 33
27 Os aseguro de verdad que hay algunos aquí presentes que no sufrirán la muerte hasta que vean el Reino de Dios. Lc 21, 32
28 Sucedió unos ocho días después de estas palabras, que tomó consigo a Pedro, a Juan y a Santiago, y subió a un monte para orar. 2P 01, 18 Lc 03, 21 Lc 08, 51 Mc 09, 2 Mt 17, 1
29 Mientras él oraba, cambió el aspecto de su rostro y su vestido se volvió blanco, resplandeciente. Ex 34, 29 Lc 11, 1
30 Y he aquí que dos hombres estaban conversando con él: eran Moisés y Elías Lc 24, 27
31 que, aparecidos en forma gloriosa, hablaban de la salida de Jesús que había de cumplirse en Jerusalén.
32 Pedro y los que estaban con él se encontraban rendidos por el sueño. Y al despertar, vieron su gloria y a los dos hombres que con él estaban. Lv 23, 42 Za, 14, 16
33 Cuando éstos se apartaron de él, dijo Pedro a Jesús: Maestro, qué bien estamos aquí, hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías; no sabiendo lo que decía.
34 Mientras decía esto, se formó una nube y los cubrió con su sombra. Al entrar ellos en la nube, se atemorizaron.
35 Y salió una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, el elegido, escuchadle. 2P 01, 15 Is 42, 1 Lc 03, 22 Mc 01, 11 Mt 03, 17 Mt 12, 1 Sal 02, 7
36 Cuando sonó la voz, se quedó Jesús solo. Ellos guardaron silencio, y a nadie dijeron por entonces nada de lo que habían visto.
37 Sucedió al día siguiente que, al bajar ellos del monte, le salió al encuentro una gran muchedumbre. Mc 09, 14 Mt 17, 14
38 Y en medio de ella un hombre clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, porque es el único que tengo: Lc 07, 12
39 un espíritu se apodera de él, y enseguida grita, le hace retorcerse entre espumarajos y difícilmente se aparta de él, dejándolo maltrecho.
40 Y he rogado a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido.
41 Respondiendo Jesús, dijo: Oh generación incrédula y perversa, ¿hasta cuándo he de estar entre vosotros y soportaros? Trae aquí a tu hijo. Dt 32, 5
42 Y al acercarse, el demonio lo revolcó por el suelo y le hizo retorcerse. Entonces Jesús increpó al espíritu impuro y curó al niño, devolviéndolo a su padre.
43 Todos quedaron asombrados de la grandeza de Dios. Y estando todos admirados por cuantas cosas hacía, dijo a sus discípulos: Mc 09, 30 Mt 17, 22
44 Grabad en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Lc 18, 32 Lc 24, 26
45 Pero ellos no entendían este lenguaje, y les resultaba tan oscuro que no lo comprendían; y temían preguntarle acerca de este asunto. Lc 18, 34 Mc 09, 31
46 Les vino al pensamiento cuál de ellos sería el mayor. Lc 06, 8 Lc 22, 24 Mc 09, 33 Mc 09, 35 Mt 18, 1
47 Pero Jesús, conociendo los pensamientos de su corazón, tomó un niño, y lo puso a su lado, Lc 05, 22 Lc 06, 8 Mc 02, 8
48 y les dijo: Todo aquel que acoge a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y todo aquel que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado: pues el menor entre todos vosotros, ése es el mayor. Jn 13, 20 Lc 10, 16 Lc 22, 26 Mt 10, 40
49 Entonces Juan dijo: Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y se lo hemos prohibido, porque no viene con nosotros.
50 Y Jesús le dijo: No se lo prohibáis: pues el que no está contra vosotros, está con vosotros. Flp 01, 18 Lc 11, 23
51 Y cuando estaba para cumplirse el tiempo de su partida, Jesús decidió firmemente marchar hacia Jerusalén. Lc 13, 22
52 Y envió por delante unos mensajeros, que entraron en una aldea de samaritanos para prepararle hospedaje;
53 y no le acogieron, porque daba la impresión de ir a Jerusalén. Jn 04, 4
54 Al ver esto, sus discípulos Santiago y Juan dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma? 2R 01, 10 Mc 03, 17 Mc 10, 1 Mt 19, 1
55 Y volviéndose, les reprendió. Jn 03, 17
56 Y se fueron a otra aldea.
57 Mientras iban de camino, uno le dijo: Te seguiré adonde quiera que vayas. Mt 08, 18
58 Jesús le dijo: Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza.
59 A otro le dijo: Sígueme. Pero éste contestó: Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre. Lc 14, 26
60 Y Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.
61 Y otro dijo: Te seguiré, Señor, pero primero permíteme despedirme de los de mi casa. 1R 19, 19
62 Jesús le dijo: Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.
Cap.10
1 Después de esto designó el Señor a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar a donde él había de ir. Ap 12, 9 Dt 05, 21 Ex 24, 1 Ez 28, 19 Ez 28, 21 Is 23, 18 Jn 04, 35 Lc 09, 1 Lc 22, 35 Mc 06, 8 Mt 13, 17
2 Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al señor de la mies que envíe obreros a su mies. Mt 09, 38
3 Id: he aquí que yo os envío como corderos en medio de lobos. Mt 10, 9
4 No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y no saludéis a nadie por el camino. Lc 22, |