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EVANGELIO DE SAN MATEO

 
Cap.1
 
1 Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. 1Cro 02, 5 1Cro 02, 15 Gn 22, 1 Lc 03, 23 Rt 04, 18
2 Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Esd 03, 2 Gn 21, 3 Gn 25, 26 Gn 29, 32 Gn 49, 10
3 Judá engendró a Farés y a Zara de Tamar, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aram, 1Cro 01, 34 Gn 38, 29
4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, 1Cro 02, 5 Rt 04, 18
5 Salmón engendró a Booz de Rahab, Booz engendró a Obed de Rut, Obed engendró a Jesé, 1Cro 02, 10 Rt 04, 13
6 Jesé engendró al rey David. David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías, 2S 12, 24
7 Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asá, 1Cro 03, 10
8 Asá engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías,
9 Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías,
10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías,
11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos cuando la deportación a Babilonia. 2Cro 36, 1 2R 24, 1 Jr 27, 1
12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, 1Cro 03, 17
13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliacim, Eliacim engendró a Azor,
14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud,
15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob,
16 Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús llamado Cristo.
17 Por tanto son catorce todas las generaciones desde Abrahán hasta David, y catorce generaciones desde David hasta la deportación a Babilonia, y también catorce las generaciones desde la deportación a Babilonia hasta Cristo.
18 La generación de Jesucristo fue así: Estando desposada su madre María con José, antes de que conviviesen, se encontró que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. Lc 01, 27 Lc 02, 1
19 José su esposo, como era justo y no quería exponerla a infamia, pensó repudiarla en secreto.
20 Estando él considerando estas cosas, he aquí que un ángel del Señor se la apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo.
21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Hch 04, 12 Lc 01, 31 Sal 130, 8
22 Todo esto ha ocurrido para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta:
23 He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien llamarán Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros. Is 07, 14
24 Al despertarse José hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su esposa.
25 Y, sin que la hubiera conocido, dio ella a luz un hijo; y le puso por nombre Jesús. Lc 02, 1 Lc 02, 21
 
Cap.2
 
1 Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén
2 preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle. Nm 24, 17
3 Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y con él toda Jerusalén.
4 Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías.
5 En Belén de Judá, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta:
6 Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ciertamente la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel. Jn 07, 42 Mi 05, 2
7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella;
8 y les envió a Belén, diciéndoles: Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarle.
9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño.
10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
11 Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Is 49, 23 Is 60, 6 Jn 19, 39 Sal 72, 10
12 Y, habiendo recibido en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino.
13 Después que se marcharon, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. Dt 23, 7 Ex 02, 15
14 El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y huyó a Egipto.
15 Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta: De Egipto llamé a mi hijo. Os 11, 1
16 Entonces Herodes, al ver que los Magos le habían engañado, se irritó en extremo, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y toda su comarca, de dos años para abajo, con arreglo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos.
17 Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:
18 Una voz se oyó en Ramá, llanto y lamento grande: Es Raquel que llora a sus hijos, y no admite consuelo, porque ya no existen. Gn 35, 19 Jr 31, 15
19 Muerto Herodes, un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto,
20 y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel; pues han muerto ya los que atentaban contra la vida del niño. Ex 04, 19
21 Levantándose, tomó al niño y a su madre y vino a la tierra de Israel.
22 Pero al oír que Arquelao había sucedido a su padre Herodes en el trono de Judea, temió ir allá; y avisado en sueños marchó a la región de Galilea.
23 Y se fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por medio de los Profetas: Será llamado nazareno. Is 11, 1 Is 53, 2 Jc 13, 5 Lc 02, 39 Lc 02, 51 Mc 14, 67 Mc 16, 5 Mc 16, 6
 
Cap.3
 
1 En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea Hch 01, 5 Hch 01, 22 Hch 13, 25 Hch 19, 4 Jn 01, 6 Jn 01, 19 Lc 03, 1 Mc 01, 1
2 y diciendo: Haced penitencia, porque está al llegar el Reino de los Cielos. Dn 02, 1 Hch 02, 38 Hch 13, 24 Hch 19, 4 Mc 01, 15 Mt 04, 17
3 Este es aquel de quien habló el profeta Isaías diciendo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas. Is 40, 3 Jn 01, 23
4 Llevaba Juan una vestidura de pelo de camello con un ceñidor de cuero a la cintura, y su comida eran langostas y miel silvestre. 2R 01, 8 2R 02, 8
5 Entonces acudía a él Jerusalén, toda Judea y toda la comarca del Jordán,
6 y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Jn 01, 28
7 Como viese que venían a su bautismo muchos de los fariseos y de los saduceos, les dijo: Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que ha de venir? Mt 12, 34 Mt 23, 33
8 Haced, pues, frutos dignos de penitencia,
9 y no os justifiquéis interiormente pensando: Tenemos por padre a Abrahán. Porque os aseguro que Dios puede, aun de estas piedras, suscitar hijos de Abrahán. Jn 08, 33 Rm 04, 12 Rm 09, 7
10 Mirad que el hacha está ya puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Mt 07, 19
11 Yo os bautizo con agua para la conversión, pero el que viene después de mí es más poderoso que yo; no soy digno ni de llevar sus sandalias. El os bautizará en el Espíritu Santo y en fuego. Hch 01, 5 Hch 11, 16 Hch 13, 25 Jn 01, 26
12 El tiene en su mano el bieldo y limpiará su era, y recogerá su trigo en el granero; en cambio quemará la paja con fuego que no se apaga.
13 Entonces vino Jesús al Jordán desde Galilea, para ser bautizado por Juan. Lc 03, 21 Mc 01, 9
14 Pero éste se le resistía diciendo: Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿cómo vienes tú a mí?
15 Respondiendo Jesús le dijo: Déjame ahora, así es como debemos nosotros cumplir toda justicia. Entonces Juan se lo permitió.
16 Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús salió del agua; y he aquí que se le abrieron los Cielos, y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venía sobre él. 1P 04, 14 Ez 01, 1 Jn 01, 32
17 Y una voz del Cielo que decía: Este es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido. Gn 22, 2 Is 42, 1 Jn 01, 34 Jn 05, 37 Lc 09, 35 Mc 09, 7 Mt 12, 1 Mt 17, 5 Sal 02, 7
 
Cap.4
 
1 Entonces fue conducido Jesús al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Hb 02, 1 Hb 04, 15 Is 09, 2 Lc 04, 1 Mc 01, 11
2 Después de haber ayunado cuarenta días con cuarenta noches, sintió hambre. 1R 19, 8 Ex 34, 28
3 Y acercándose el tentador le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Dt 08, 3 Gn 03, 1
4 El respondiendo dijo: Escrito está:No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios. Dt 08, 3 Sb 16, 26
5 Luego, el diablo lo llevó a la Ciudad Santa y lo puso sobre el pináculo del Templo.
6 Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, arrójate abajo. Pues escrito está: Dará órdenes acerca de ti a sus ángeles, para que te lleven en sus manos, no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra. Sal 91, 11 Sal 91, 12
7 Y le respondió Jesús: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Dt 06, 13
8 De nuevo lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, Ap 21, 10 Dt 34, 1
9 y le dijo: Todas estas cosas te daré si postrándote me adoras.
10 Entonces le respondió Jesús: Apártate Satanás, pues escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a El sólo darás culto. Dt 05, 9 Dt 06, 16
11 Entonces lo dejó el diablo, y los ángeles vinieron y le servían.
12 Cuando oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. Jn 03, 22 Lc 03, 1 Lc 04, 14 Mc 01, 14 Mc 06, 1 Mt 14, 1
13 Y dejando Nazaret se fue a vivir a Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí, Jn 02, 12 Lc 04, 23 Mc 01, 21
14 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí en el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles,
16 el pueblo que yacía en tinieblas ha visto una gran luz; para los que yacían en región y sombra de muerte una luz ha amanecido. Is 08, 23 Is 09, 1
17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: Haced penitencia, porque está al llegar el Reino de los Cielos. Dn 02, 1 Mt 03, 2
18 Mientras caminaba junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores. Y les dijo: Jn 01, 35 Jn 01, 40 Lc 05, 1 Mc 01, 16
19 Seguidme y os haré pescadores de hombres. Ez 47, 10
20 Ellos, al instante, dejaron las redes y le siguieron.
21 Pasando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano, que estaban en la barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó.
22 Ellos, al instante, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron. Mt 08, 21
23 Recorría Jesús toda la Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia del pueblo. Hch 10, 38 Lc 04, 43 Lc 06, 17 Mc 01, 39 Mt 09, 35
24 Su fama se extendió por toda Siria; y le traían a todos los que se sentían mal, aquejados de diversas enfermedades y dolores, a los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curaba.
25 Y le seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán. Mc 03, 7
 
Cap.5
 
1 Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte; se sentó y se le acercaron sus discípulos; Jn 06, 3 Lc 06, 20 Mc 10, 15
2 y abriendo su boca les enseñaba diciendo:
3 Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Is 57, 15 Mt 06, 24
4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Is 61, 2 Sal 126, 6
5 Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Sal 37, 11
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Ap 07, 16 Is 55, 1
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Mt 06, 14 St 02, 13
8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Sal 24, 4 Sal 51, 12 Sal 73, 1
9 Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Ap 22, 4 Hb 12, 14 Si 04, 11
10 Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 1P 03, 14 Hch 05, 41
11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. 1P 04, 14 Jn 16, 2
12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas que os precedieron. 2Cro 36, 1 Hb 11, 32 Hch 07, 1 St 05, 10
13 Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa ¿con qué se salará? No vale sino para tirarla fuera y que la pisotee la gente. Lc 14, 1 Lc 14, 25 Mc 09, 43 Mc 09, 50
14 Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte; Jn 08, 12 Jn 09, 5
15 ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa. 1Ts 05, 5 Lc 08, 16 Lc 11, 33 Mc 04, 21
16 Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos. 1P 02, 12 Ef 05, 8 Jn 15, 8
17 No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud. Jn 10, 35
18 En verdad os digo que mientras no pasen el Cielo y la tierra no pasará de la Ley ni la más pequeña letra o trazo hasta que todo se cumpla. Lc 16, 17 Rm 03, 31 Rm 10, 4
19 Así, el que quebrante uno solo de estos mandamientos, incluso de los más pequeños, y enseñe a los hombres a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. Por el contrario, el que los cumpla y enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos. St 02, 10
20 Os digo, pues, que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
21 Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será reo de juicio. Dt 05, 17 Ex 20, 13 Ex 21, 12 Lv 24, 17
22 Pero yo os digo: Todo el que se llene de ira contra su hermano será reo de juicio; y el que llame a su hermano "raca" será reo ante el Sanedrín; el que le llame "renegado", será reo del fuego del infierno. 1Jn 03, 15
23 Por tanto, si al llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, Mc 11, 24
24 deja allí tu ofrenda ante el altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve después para presentar tu ofrenda.
25 Ponte de acuerdo cuanto antes con tu adversario mientras vas de camino con él; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al alguacil y te metan en la cárcel. Lc 12, 54
26 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que restituyas la última moneda.
27 Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Dt 05, 18 Ex 20, 14
28 Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón. 2P 02, 14 Jb 31, 1
29 Si tu ojo derecho te escandaliza, arráncatelo y tíralo; porque más te vale que se pierda uno de tus miembros que no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Col 03, 5 Mc 09, 47 Mt 18, 8
30 Y si tu mano derecha te escandaliza, córtala y arrójala de ti; porque más te vale que se pierda uno de tus miembros que no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Mc 09, 50 Mt 18, 9
31 Se dijo también: Cualquiera que repudie a su mujer, déle libelo de repudio. Dt 24, 1 Mc 10, 4 Mt 19, 7
32 Pero yo os digo que todo el que repudie a su mujer fuera del caso de fornicación la expone a cometer adulterio, y el que se una con la repudiada comete adulterio. 1Co 07, 11 Lc 16, 18 Mc 10, 12 Mt 19, 9
33 También habéis oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en vano, sino que cumplirás tus juramentos al Señor. Pero yo os digo: Dt 23, 21 Lv 19, 12 Nm 30, 2
34 No juréis en absoluto; ni por el Cielo, porque es el trono de Dios; Is 66, 1 Mt 23, 22 Sal 11, 4 St 05, 12
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey. Hch 07, 49 Is 66, 1 Sal 48, 2
36 Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes volver blanco o negro ni un solo cabello.
37 Sea, pues, vuestro modo de hablar: Sí, sí, o no, no. Lo que exceda de esto, viene del Maligno. St 05, 12
38 Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Dt 19, 21 Ex 21, 24 Lc 06, 27 Lv 24, 20
39 Pero yo os digo: No repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra. 1P 03, 9
40 Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también la capa. 1Co 06, 7 Is 50, 5 Rm 12, 19
41 A quien te fuerce a andar una milla, ve con él dos.
42 A quien te pida, dale; y no rehúyas al que quiera de ti algo prestado.
43 Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Lv 19, 18 Mt 22, 39
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, Hch 07, 59 Lc 23, 34 Si 04, 10
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores. Rm 12, 14
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? ¿Acaso no hacen eso también los publicanos?
47 Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso no hacen eso también los paganos? Lv 11, 44 Lv 19, 2
48 Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto. 1P 01, 16 Dt 18, 13 Ef 05, 1 St 01, 4
 
Cap.6
 
1 Guardaos bien de hacer vuestra justicia delante de los hombres con el fin de que os vean; de otro modo no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los Cielos. Lc 16, 15 Mt 23, 5
2 Por tanto, cuando des limosna no lo vayas pregonando, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, con el fin de ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Am 04, 5
3 Tú, por el contrario, cuando des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha, Rm 12, 8
4 para que tu limosna quede en oculto; de este modo, tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará. Sal 139, 1
5 Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que son amigos de orar puestos de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para exhibirse delante de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Lc 18, 1 St 04, 3
6 Tú, por el contrario, cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará. 2R 04, 33 Is 26, 20
7 Y al orar no empleéis muchas palabras como los gentiles, que se figuran que por su locuacidad van a ser escuchados. Is 01, 15 Si 07, 15
8 No seáis, pues, como ellos; porque bien sabe vuestro Padre de qué tenéis necesidad antes de que se lo pidáis.
9 Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu Nombre; Ez 36, 23 Jn 12, 28 Jn 17, 6 Lc 05, 27 Lc 11, 1
10 venga tu Reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo. Lc 22, 41 Mt 26, 39
11 El pan nuestro de cada día dánosle hoy; Pr 30, 8
12 y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; Ef 04, 32 Mt 18, 21 Si 28, 2
13 y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. 1Cro 29, 1 2Ts 03, 3 Jn 17, 11 Jn 17, 16 Mt 26, 41
14 Pues si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre Celestial. Lc 06, 35 Mt 05, 7
15 Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros pecados. Ef 04, 32 Jn 04, 37 Mc 11, 26 Si 28, 1 St 02, 13
16 Cuando ayunéis no os finjáis tristes como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Is 58, 5 Mt 23, 4
17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lávate la cara, Jdt 10, 3
18 para que no adviertan los hombres que ayunas, sino tu Padre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará.
19 No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los corroen y donde los ladrones socavan y los roban. Jb 22, 24 Lc 12, 21 Si 29, 12 St 05, 3
20 Amontonad en cambio tesoros en el Cielo, donde ni polilla ni herrumbre corroen, y donde los ladrones no socavan ni roban. Lc 16, 13 Lc 18, 22 Mt 19, 21
21 Porque donde está tu tesoro allí estará tu corazón. Col 03, 1 St 05, 2
22 La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado. Lc 11, 33
23 Pero si tu ojo es malicioso, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Y si la luz que hay en ti es tinieblas, cuán grande será la oscuridad. Dt 15, 9 Mc 07, 22 Si 14, 10
24 Nadie puede servir a dos señores, porque o tendrá aversión al uno y amor al otro, o prestará su adhesión al primero y menospreciará al segundo: no podéis servir a Dios y a las riquezas. Mt 05, 3 Mt 19, 21
25 Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento y el cuerpo que el vestido?
26 Fijaos en las aves del Cielo, que no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿Es que no valéis vosotros mucho más que ellas? Sal 127, 1
27 ¿Quién de vosotros por mucho que cavile puede añadir un solo codo a su edad?
28 Y acerca del vestir, ¿por qué preocuparos? Contemplad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan,
29 y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos. 1R 10, 1 2Cro 09, 13
30 Si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! Sal 103, 15 Sal 90, 5
31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer, qué vamos a beber, con qué nos vamos a vestir? 1P 05, 7 1Tm 06, 8 Flp 04, 6 Hb 13, 5
32 Por todas esas cosas se afanan los paganos. Bien sabe vuestro Padre Celestial que de todo eso estáis necesitados.
33 Buscad, pues, primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. 1R 03, 13 Lc 10, 41 Rm 14, 17 Sal 37, 4
34 Por tanto, no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su contrariedad. Sb 07, 11 St 04, 13
 
Cap.7
 
1 No juzguéis y no seréis juzgados. Lc 06, 39 Rm 02, 1
2 Porque con el juicio con que juzguéis se os juzgará, y con la medida con que midáis se os medirá. 1Co 04, 5 Mc 04, 24 St 04, 11
3 ¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano, y no adviertes la viga que hay en el tuyo?
4 O ¿cómo vas a decir a tu hermano: Deja que saque la mota de tu ojo, cuando tú tienes una viga en el tuyo?
5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver cómo sacar la mota del ojo de tu hermano.
6 No deis las cosas santas a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y revolviéndose os despedacen. 2P 02, 22 Ex 29, 33 Lv 22, 10 Tb 04, 17
7 Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Jn 16, 23 Lc 11, 5
8 Porque todo el que pide, recibe; y todo el que busca, encuentra; y al que llama se le abrirá. Mt 18, 19 Mt 21, 22
9 O ¿quién hay entre vosotros, al que si su hijo pide un pan le da una piedra?
10 ¿O si le pide un pez le da una culebra? 1Jn 03, 22 1Jn 05, 14 St 01, 17
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los Cielos dará cosas buenas a quienes le pidan?
12 Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos: Esta es la Ley y los Profetas. Ga 05, 14 Lc 06, 31 Mt 22, 40 Rm 13, 8 Tb 04, 15
13 Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por ella. Dt 30, 15 Hch 14, 22 Lc 13, 22 Si 21, 10
14 ¡Qué angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y qué pocos son los que la encuentran!
15 Guardaos bien de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de oveja, pero por dentro son lobos voraces. 2P 02, 1 Ga 05, 19 Hch 20, 29 Mt 24, 11 Si 27, 7 St 03, 12
16 Por sus frutos los conoceréis: ¿acaso se cosechan uvas de los espinos o higos de las zarzas?
17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos, y todo árbol malo da frutos malos. Mt 12, 33
18 Un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da fruto bueno es cortado y arrojado al fuego. Lc 03, 9 Mt 03, 10
20 Por tanto, por sus frutos los conoceréis. Mt 12, 33
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos. 1Jn 02, 17 Is 29, 13 Lc 06, 46 Rm 02, 13
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿pues no hemos profetizado en tu nombre, y arrojado los demonios en tu nombre, y hecho prodigios en tu nombre? 1Co 12, 3 Jr 14, 14 Jr 27, 15 Lc 10, 20 St 01, 22 St 02, 14
23 Entonces yo les diré públicamente: Jamás os he conocido: apartaos de mí, los que habéis obrado la iniquidad. Mt 25, 11 Sal 06, 8
24 Por tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es como un hombre prudente que edificó su casa sobre roca:
25 cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, pero no se cayó porque estaba cimentada sobre roca. 1Jn 02, 17 Pr 10, 25
26 Pero todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica es como un hombre necio que edificó su casa sobre arena: Jb 08, 15
27 cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, y cayó y fue tremenda su ruina.
28 Y sucedió que, cuando terminó Jesús estos discursos, las multitudes quedaron admiradas de su doctrina, Jn 07, 46
29 pues les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas. Lc 04, 32 Mc 01, 22
 
Cap.8
 
1 Cuando bajó del monte le seguía una gran multitud. Lc 05, 12 Nm 12, 10
2 En esto, se le acercó un leproso, se postró ante él y dijo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Mc 01, 40
3 Y extendiendo Jesús la mano, le tocó diciendo: Quiero, queda limpio. Y al instante quedó limpio de la lepra. Mt 09, 25 Mt 11, 5 Mt 14, 36
4 Entonces le dijo Jesús: Mira, no lo digas a nadie, sino anda, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés, para que les sirva de testimonio. Lv 13, 49 Lv 14, 1 Mt 09, 30 Mt 12, 16
5 Al entrar en Cafarnaún se le acercó un centurión y, rogándole, Jn 04, 46 Lc 07, 1
6 dijo: Señor, mi criado yace paralítico en casa con dolores muy fuertes.
7 Jesús le dijo: Yo iré y lo curaré.
8 Pero el centurión le respondió: Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que lo mandes de palabra y mi criado quedará sano. Ba 03, 33 Sal 107, 20 Sal 33, 9
9 Pues yo, que soy un hombre subalterno con soldados a mis órdenes, digo a uno: ve, y va; y a otro: ven, y viene; y a mí siervo: haz esto, y lo hace.
10 Al oírlo Jesús se admiró, y dijo a los que le seguían: En verdad os digo que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande.
11 Y os digo que muchos de Oriente y Occidente vendrán y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, Ba 04, 37 Is 49, 12 Jn 10, 17 Lc 13, 29 Mc 12, 26 Ml 01, 11 Rm 11, 11
12 mientras que los hijos del Reino serán arrojados a las tinieblas exteriores: allí será el llanto y el rechinar de dientes. Jn 06, 37 Lc 13, 1 Mt 22, 13 Mt 25, 30 Sal 107, 3
13 Y dijo Jesús al centurión: Vete y que se haga conforme has creído. Y en aquel momento quedó sano el criado.
14 Al llegar Jesús a casa de Pedro vio a la suegra de éste en cama con fiebre. 1Co 09, 5 Lc 04, 38 Mc 01, 29 Mt 09, 25
15 La tomó de la mano y le desapareció la fiebre; entonces se levantó y se puso a servirle. Hch 03, 7
16 Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; arrojó a los espíritus con su palabra y curó a todos los enfermos, Lc 04, 40
17 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: El tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades. Is 53, 4
18 Viendo Jesús a la multitud que estaba a su alrededor, ordenó pasar a la otra orilla. Lc 09, 57 Mc 04, 35
19 Y acercándose a él cierto escriba, le dijo: Maestro, te seguiré dondequiera que vayas.
20 Jesús le contestó: Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza. 2Co 08, 9 Sal 08, 4 Sal 84, 4
21 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre. 1R 19, 20 Mt 04, 22 Mt 19, 21
22 Jesús le respondió: Sígueme y deja a los muertos enterrar a sus muertos. Gn 50, 5 Jn 01, 43 Jn 05, 24 Tb 04, 3
23 Subiendo después a una barca, le siguieron sus discípulos. Lc 08, 22 Mt 14, 22
24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Jn 06, 17
25 Y se acercaron y le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Mt 14, 30
26 Jesús les respondió: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, increpó a los vientos y al mar, y se produjo una gran bonanza. Mt 14, 32 Sal 107, 25
27 Los hombres se admiraron y dijeron: ¿Quién es éste que hasta los vientos y el mar le obedecen?
28 Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, le fueron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, tan furiosos que nadie podía transitar por aquel camino. Lc 08, 26 Mc 05, 1
29 En ese momento se pusieron a gritar diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí antes de tiempo para atormentarnos? 2P 02, 4 Lc 04, 34
30 Había lejos de ellos una gran piara de cerdos que pacían.
31 Los demonios le rogaban diciendo: Si nos expulsas, envíanos a la piara de cerdos.
32 Les respondió: Id. Y ellos salieron y entraron en los cerdos. Entonces toda la piara corrió con ímpetu por la pendiente hacia el mar y pereció en el agua.
33 Los porqueros huyeron y al llegar a la ciudad contaron todo, en particular lo de los endemoniados.
34 Ante esto toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verle, le rogaron que se alejara de su región.
 
Cap.9
 
1 Subiendo a una barca, cruzó de nuevo el mar y vino a su ciudad. Ez 34, 5 Is 66, 24 Lc 05, 17 Mc 02, 1
2 Entonces le presentaron un paralítico postrado en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.
3 Ciertos escribas dijeron en su interior: Este blasfema.
4 Conociendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
5 ¿Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados, o decir: levántate y anda?
6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
7 El se levantó y se marchó a su casa.
8 Al ver esto las multitudes se atemorizaron y glorificaron a Dios por haber dado tal poder a los hombres.
9 Cuando partía Jesús de allí, vio a un hombre sentado en el telonio, llamado Mateo, y le dijo: Sígueme. El se levantó y le siguió. Jn 01, 43 Mc 02, 13
10 Estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y se pusieron también a la mesa con Jesús y sus discípulos. Mt 11, 19
11 Los fariseos, al ver esto, decían a sus discípulos: ¿Por qué vuestro maestro come con los publicanos y pecadores? Lc 15, 1
12 Pero él, al oírlo, dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.
13 Id y aprended qué sentido tiene: Misericordia quiero y no sacrificio; pues no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores. 1S 15, 22 Mt 12, 7 Os 06, 6
14 Entonces se le acercaron los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos con frecuencia, y en cambio tus discípulos no ayunan? Lc 05, 33 Mc 02, 18
15 Jesús les respondió: ¿Acaso pueden estar de duelo los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el esposo; entonces ayunarán. Jn 03, 29
16 Nadie pone una pieza de paño nuevo a un vestido viejo, porque la pieza tiraría del vestido y se produciría un desgarrón peor.
17 Ni se echa vino nuevo en odres viejos, pues de lo contrario los odres reventarían, y el vino se derramaría, perdiéndose los odres; sino que el vino nuevo lo echan en odres nuevos y así ambos se conservan.
18 Mientras les decía estas cosas, un hombre importante se acercó y postrándose le dijo: Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá. Lc 08, 40 Mc 05, 21
19 Levantándose Jesús, le siguió junto con sus discípulos.
20 En esto, una mujer que padecía flujo de sangre hacía doce años, acercándose por detrás, le tocó el borde de su manto. Mt 14, 36
21 Pues decía en su interior: Con sólo que toque su manto quedaré sana.
22 Jesús se volvió y mirándola, le dijo: Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado. Y quedó sana la mujer desde aquella hora. Hch 14, 9
23 Después de esto, al llegar Jesús a la casa de aquel personaje, viendo a los músicos fúnebres y a la multitud alterada, dijo:
24 Retiraos, la niña no ha muerto, sino que duerme. Pero se reían de él. Jn 11, 11
25 Y, una vez que fue echada fuera la multitud, entró, la tomó de la mano y se levantó la niña. Mt 08, 3 Mt 08, 14
26 Y corrió esta noticia por toda aquella región.
27 Al marcharse Jesús de allí, le siguieron dos ciegos diciendo a gritos: Ten piedad de nosotros, Hijo de David. Mc 12, 36 Mt 15, 22
28 Cuando llegó a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer eso? Respondieron: Sí, Señor.
29 Entonces tocó sus ojos diciendo: Según vuestra fe así os suceda.
30 Y se les abrieron los ojos. Pero Jesús les ordenó severamente: Mirad que nadie lo sepa. Mt 08, 4
31 Ellos, por el contrario, una vez que salieron divulgaron la noticia por toda aquella región.
32 Cuando se habían marchado, le presentaron un endemoniado mudo.
33 Expulsado el demonio, habló el mudo, y la multitud se admiró diciendo: Jamás se ha visto cosa igual en Israel.
34 Pero los fariseos decían: En virtud del príncipe de los demonios arroja a los demonios. Lc 11, 14 Lc 11, 15 Mc 03, 22 Mt 10, 25 Mt 12, 24
35 Jesús recorría todas las ciudades y aldeas enseñando en sus sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Lc 04, 1 Mc 01, 39 Mt 04, 23
36 Al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 1R 22, 17 2Cro 18, 16 Mc 06, 34 Mt 14, 14 Mt 15, 32 Nm 27, 17 Za 10, 2
37 Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. 2Cro 18, 16 Ez 34, 5 Jn 04, 35
38 Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Lc 10, 2
 
Cap.10
 
1 Habiendo llamado a sus doce discípulos, les dio poder para arrojar a los espíritus inmundos y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Ap 03, 5 Hch 01, 13 Lc 06, 12 Lc 10, 12 Mc 03, 13
2 Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano; Hch 01, 13
3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo;
4 Simón Cananeo y Judas Iscariote, el que le entregó.
5 A estos doce envió Jesús dándoles estas instrucciones: No vayáis a tierra de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; Lc 09, 1
6 sino id primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Hch 13, 46 Jn 10, 1 Mt 15, 24
7 Id y predicad diciendo que el Reino de los Cielos está al llegar. Jr 50, 6
8 Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, sanad a los leprosos, arrojad a los demonios; gratuitamente lo recibisteis, dadlo gratuitamente. Hch 20, 33
9 No llevéis oro, ni plata, ni dinero en vuestras fajas, Lc 10, 3 Mc 06, 7
10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón, porque el que trabaja merece su sustento. 1Co 09, 14 1Tm 05, 18 Nm 18, 31
11 En cualquier ciudad o aldea en que entréis, informaos sobre quién hay en ella digno; y quedaos allí hasta que salgáis.
12 Al entrar en una casa dadle vuestro saludo.
13 Si la casa fuera digna, venga vuestra paz sobre ella; pero si no fuera digna, vuestra paz revierta a vosotros.
14 Si alguien no os acoge ni escucha vuestras palabras, al salir de aquella casa o ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. Hch 13, 51 Hch 18, 6
15 En verdad os digo que en el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad. Gn 19, 25 Mt 11, 24
16 Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, cautos como las serpientes y sencillos como las palomas. Lc 12, 1
17 Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en sus sinagogas, Ef 05, 15 Hch 20, 29 Lc 21, 12
18 y seréis llevados ante los gobernadores y reyes por causa mía, para que deis testimonio ante ellos y los gentiles. Hch 25, 23 Mt 24, 9
19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué habéis de hablar; porque en aquel momento os será dado lo que habéis de decir.
20 Pues no sois vosotros los que vais a hablar, sino el Espíritu de vuestro Padre quien hablará en vosotros. 1Co 02, 4 Jn 14, 17
21 Entonces el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres para hacerles morir. Lc 12, 12 Lc 21, 1 Lc 21, 17 Mc 13, 11 Mi 07, 6
22 Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero quien persevere hasta el fin, ése será salvo. Lc 21, 1 Mc 13, 1 Mc 13, 13 Mt 24, 9 Mt 24, 13
23 Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra; en verdad os digo que no acabaréis las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.
24 No es el discípulo más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Jn 13, 16 Jn 13, 17 Jn 15, 20 Lc 06, 1 Lc 06, 40
25 Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al amo de la casa le han llamado Beelzebul, cuánto más a los de su casa. Lc 11, 15 Mc 03, 22 Mt 09, 34 Mt 12, 24
26 No les tengáis miedo, pues nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni secreto que no llegue a saberse. Lc 08, 17 Mc 04, 22
27 Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz; y lo que escuchasteis al oído, pregonadlo desde los terrados. Jn 18, 20
28 No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno.
29 ¿Acaso no se vende un par de pajarillos por un as? Pues bien, ni uno solo de ellos caerá en tierra sin que lo permita vuestro Padre.
30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Lc 21, 18
31 Por tanto, no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.
32 A todo el que me confiese delante de los hombres, también yo le confesaré delante de mi Padre que está en los Cielos. Jn 12, 43
33 Pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en los Cielos. 2Tm 02, 12 Lc 09, 26
34 No penséis que he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer la paz sino la espada. Lc 22, 35
35 Pues he venido a enfrentar al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra.
36 Y los enemigos del hombre serán los de su misma casa. Mi 07, 6
37 Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. Dt 33, 9 Mt 19, 29 Lc 14, 25
38 Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. Lc 09, 23 Lc 14, 27 Mc 08, 34 Mc 10, 21 Mt 16, 24
39 Quien encuentre su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Jn 12, 25 Lc 09, 24 Lc 17, 33 Mc 08, 35 Mt 16, 25
40 Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. Jn 12, 44 Jn 13, 20 Lc 09, 48 Lc 10, 11 Lc 10, 16 Mc 09, 37
41 Quien recibe a un profeta por ser profeta obtendrá recompensa de profeta, y quien recibe a un justo por ser justo obtendrá recompensa de justo.
42 Y todo el que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por ser discípulo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa. Mc 09, 41
 
Cap.11
 
1 Y sucedió que cuando terminó Jesús de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades. Ez 28, 19 Ez 28, 21 Is 23, 18 Is 56, 7 Lc 07, 18 Lc 10, 13
2 Entretanto Juan, que en la cárcel había tenido noticia de las obras de Cristo, envió a preguntarle por medio de sus discípulos: Mt 14, 3
3 ¿Eres tú el que ha de venir, o hemos de esperar a otro? Ml 03, 1
4 Y Jesús les respondió: Id y anunciad a Juan lo que estáis viendo y oyendo: Dn 09, 26
5 los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan sanos y los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se anuncia el Evangelio. Is 26, 19 Is 35, 6 Is 42, 18 Is 61, 1 Lc 04, 17 Mt 08, 3
6 Y bienaventurado aquel que no se escandalice de mí.
7 Al marcharse ellos, comenzó Jesús a decir a la multitud acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Acaso una caña agitada por el viento?
8 Entonces, ¿qué fuisteis a ver? ¿Acaso un hombre vestido con finos ropajes? Ved que los que llevan finos ropajes se encuentran en los palacios reales.
9 Entonces, ¿a qué salisteis? ¿A ver a un profeta? Sí, os lo aseguro, y más que un profeta.
10 Este es de quien está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero que te preceda, el cual preparará tu camino delante de ti. Ex 23, 20 Jn 03, 28 Mc 01, 2 Ml 03, 1
11 En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer nadie mayor que Juan el Bautista. Pero el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.
12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos padece violencia, y los esforzados lo conquistan.
13 Porque todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan. 1P 01, 10 Lc 16, 16
14 Y si queréis comprenderlo, él es Elías, el que ha de venir. Mc 09, 11 Mc 09, 13 Ml 04, 5 Mt 17, 12
15 El que tenga oídos, que oiga. Mt 13, 9
16 ¿Con quién voy a comparar esta generación? Se parece a niños sentados en las plazas que, gritando a sus compañeros, Lc 07, 31
17 dicen: Os hemos cantado al son de la flauta y no habéis bailado; os hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado.
18 Porque ha venido Juan, que no come ni bebe, y dicen: Tiene un demonio.
19 Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Mirad un hombre comilón y bebedor, amigo de publicanos y pecadores. Pero la sabiduría se acredita por sus propias obras. Mt 09, 10
20 Entonces se puso a reprochar a las ciudades donde se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: Lc 10, 12
21 ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que han sido hechos en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia en saco y ceniza. Am 01, 9 Ez 26, 2 Is 23, 1 Jl 03, 4 Za 09, 2
22 En verdad os digo que para Tiro y Sidón habrá menos rigor en el día del Juicio que para vosotras.
23 Y tú, Cafarnaún, ¿te vas a alzar hasta el cielo? ¡Hasta el infierno vas a descender! Porque si en Sodoma se hubiesen realizado los milagros que se han obrado en ti, subsistiría hasta hoy. Gn 19, 25 Is 14, 15
24 En verdad os digo que para la tierra de Sodoma habrá menos rigor en el día del Juicio que para ti. Lc 10, 12 Mt 10, 15
25 En aquel tiempo exclamó Jesús diciendo: Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños. 1Co 01, 26 Hch 17, 24 Is 29, 14 Jn 17, 1 Lc 10, 21 Si 51, 1
26 Sí, Padre, pues así fue tu beneplácito.
27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo. Flp 02, 9 Ga 01, 15 Jn 01, 18 Jn 03, 35 Jn 07, 29 Jn 10, 15 Jn 14, 6
28 Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. Si 51, 33
29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: 1R 12, 4 Is 28, 12 Jn 13, 3 Jr 06, 16 Sal 02, 3
30 porque mi yugo es suave y mi carga ligera.
 
Cap.12
 
1 En aquel tiempo pasaba Jesús en sábado por medio de unos sembrados; sus discípulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar unas espigas y a comer. 2Cro 09, 9 Dt 23, 1 Ex 20, 10 Jn 07, 23 Jon 01, 17 Jon 03, 5 Lc 03, 22 Lc 06, 1 Lc 09, 35 Mc 01, 11 Mc 02, 23 Mt 03, 17 Mt 17, 5
2 Los fariseos, al verlo, le dijeron: Mira que tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.
3 Pero él les respondió: ¿No habéis leído lo que hizo David y los que le acompañaban cuando tuvieron hambre?
4 ¿Cómo entró en la Casa de Dios y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a sus acompañantes, sino sólo a los sacerdotes? 1S 21, 1 Lv 24, 9
5 ¿Y no habéis leído en la Ley que los sábados, los sacerdotes en el Templo quebrantan el descanso y no pecan? Jn 15, 15 Nm 28, 10
6 Os digo que aquí está el que es mayor que el Templo.
7 Si hubierais entendido qué sentido tiene: Misericordia quiero y no sacrificio, no habríais condenado a los inocentes. Mt 09, 13 Os 06, 6
8 Porque el Hijo del Hombre es señor del sábado.
9 Cuando partió de allí entró en la sinagoga, Lc 06, 6 Mc 03, 1
10 donde había un hombre que tenía una mano seca, y le interrogaban para acusarle: ¿Es lícito curar en sábado? Jn 09, 14
11 El les respondió: ¿Quién de vosotros si tiene una oveja y se le cae en día de sábado dentro de un hoyo, no la agarra y la saca? Lc 13, 15 Lc 14, 5
12 Pues cuánto más vale un hombre que una oveja. Por tanto, es lícito hacer el bien en sábado.
13 Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió y quedó sana como la otra.
14 Al salir los fariseos tuvieron consejo contra él, para ver cómo perderle. Jn 05, 16 Jn 11, 53
15 Pero Jesús, sabiéndolo, se alejó de allí, y le siguieron muchos y los curó a todos, Mc 03, 7
16 y les ordenó que no le descubriesen, Mt 08, 4
17 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
18 He aquí mi Siervo a quien elegí, mi amado en quien se complace mi alma. Pondré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones.
19 No disputará ni vociferará, nadie oirá sus gritos en las plazas.
20 No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia;
21 y en su nombre pondrán su esperanza las naciones. Is 42, 4
22 Entonces le trajeron un endemoniado ciego y mudo. Y lo curó, de manera que el mudo hablaba y veía. Lc 11, 14
23 Y toda la multitud se asombraba y decía: ¿No será éste el Hijo de David?
24 Pero los fariseos, al oírlo, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebul, príncipe de los demonios. Mc 03, 22 Mt 09, 34 Mt 10, 25
25 Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda desolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir.
26 Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo. ¿Cómo puede entonces subsistir su reino?
27 Y si yo expulso los demonios por Beelzebul, vuestros hijos ¿por quién los expulsan? Por eso, ellos serán vuestros jueces.
28 Por tanto, si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros. 1Jn 03, 8
29 ¿Cómo puede alguien entrar en casa del fuerte y saquear sus enseres, si antes no ata al fuerte? Sólo entonces podrá saquear su casa. 1Jn 04, 4 Is 49, 24
30 El que no está conmigo está contra mí, y el que no recoge conmigo desparrama. Mc 09, 40
31 Por tanto, os digo: todo pecado y blasfemia se perdonarán a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. 1Jn 05, 16 Hb 06, 4 Hb 10, 26
32 A cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el venidero. Lc 12, 10
33 O tenéis por bueno el árbol y bueno su fruto, o declaráis malo el árbol y malo su fruto; porque por el fruto se conoce el árbol. Lc 06, 44 Mt 07, 17 Mt 07, 20
34 Raza de víboras, ¿cómo podéis decir cosas buenas, siendo malos? Pues de la abundancia del corazón habla la boca. Lc 03, 7 Lc 06, 45 Mt 03, 7 Mt 15, 18 Mt 23, 33
35 El hombre bueno del buen tesoro saca cosas buenas, pero el hombre malo del tesoro malo saca cosas malas.
36 Os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. 1Co 01, 22
37 Por tus palabras, pues, serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
38 Entonces algunos de los escribas y fariseos se dirigieron a él, diciendo: Maestro, queremos ver de ti una señal. Lc 11, 16 Lc 11, 29 Mc 08, 11 Mt 16, 1
39 El les respondió: Esta generación malvada y adúltera pretende una señal, pero no se le dará otra señal que la del profeta Jonás. Mc 08, 12 Mt 16, 4
40 Pues así como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches. Jn 01, 1 Jon 02, 1 Mt 27, 63
41 Los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación en el Juicio y la condenarán; porque se convirtieron ante la predicación de Jonás, y ved que aquí hay algo más que Jonás. Jn 03, 1 Jon 03, 5 Lc 21, 1
42 La reina del Mediodía se levantará contra esta generación en el Juicio y la condenará; porque vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y ved que aquí hay algo más que Salomón. 1R 10, 1 2Cro 09, 1
43 Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, va errante por lugares áridos en busca de descanso, pero no lo encuentra.
44 Entonces dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y al llegar la encuentra desocupada, bien barrida y en orden.
45 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando habitan allí, con lo que la situación final de aquel hombre resulta peor que la primera. Así ocurrirá a esta generación malvada. 2P 02, 20
46 Aún estaba él hablando a las multitudes, cuando su madre y sus hermanos se hallaban fuera intentando hablar con él. Jn 07, 3 Lc 08, 19 Mc 03, 31 Mt 13, 55
47 Alguien le dijo entonces: Mira que tu madre y tus hermanos están fuera intentando hablarte.
48 Pero él respondió al que le hablaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
49 Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
50 Pues todo el que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre. Rm 08, 29
 
Cap.13
 
1 Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar. Judas 01, 1 Lc 08, 4 Mc 04, 1 St 01, 1
2 Se reunió junto a él tal multitud que hubo de subir a sentarse en una barca, mientras toda la multitud permanecía en la orilla. Lc 05, 3
3 Y se puso a hablarles muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí que salió el sembrador a sembrar.
4 Y al echar la semilla, parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la comieron.
5 Parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra y brotó pronto por no ser hondo el suelo;
6 pero al salir el sol, se agostó y se secó porque no tenía raíz. Jn 15, 6
7 Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la sofocaron.
8 Otra, en cambio, cayó en buena tierra y dio fruto, una parte el ciento, otra el sesenta y otra el treinta.
9 El que tenga oídos, que oiga. Mt 11, 15
10 Los discípulos se acercaron a decirle: ¿Por qué les hablas en parábolas? Jn 10, 6
11 El les respondió: A vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no se les ha dado.
12 Porque al que tiene se le dará y abundará, pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará. Lc 08, 1 Lc 08, 18 Lc 19, 26 Mc 04, 25 Mt 25, 29
13 Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. Jn 09, 39
14 Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Con el oído oiréis, pero no entenderéis, con la vista miraréis, pero no veréis. Jn 12, 40
15 Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón y se conviertan, y yo los sane. Hch 28, 26 Is 06, 10
16 Bienaventurados, en cambio, vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Lc 10, 23
17 Pues en verdad os digo que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que vosotros estáis viendo y no lo vieron, y oír lo que vosotros estáis oyendo y no lo oyeron. 1P 01, 10 Jn 08, 56 Lc 10, 1
18 Escuchad, pues, la parábola del sembrador.
19 Todo el que oye la palabra del Reino y no entiende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: esto es lo sembrado junto al camino.
20 Lo sembrado sobre terreno rocoso es el que oye la palabra, y al punto la recibe con alegría;
21 pero no tiene en sí raíz, sino que es inconstante y, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza y cae.
22 Lo sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas sofocan la palabra y queda estéril. 1Tm 06, 9
23 Por el contrario, lo sembrado en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende, y fructifica y produce el ciento, o el sesenta, o el treinta.
24 Les propuso otra parábola: El Reino de los Cielos