PRIMERA PARTE
LA PROFESIÓN DE LA FE
PRIMERA
SECCIÓN
"CREO" - "CREEMOS"
1. ¿Cuál es el designio de Dios para el hombre?
1-25
Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en
sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para
hacerle partícipe de su vida bienaventurada. En la plenitud de los tiempos,
Dios Padre envió a su Hijo como Redentor y Salvador de los hombres caídos en el
pecado, convocándolos en su Iglesia, y haciéndolos hijos suyos de adopción por
obra del Espíritu Santo y herederos de su eterna bienaventuranza.
CAPÍTULO
PRIMERO
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS
30
"Tú eres grande, Señor, y
muy digno de alabanza (...). Nos has hecho para ti y nuestro corazón está
inquieto mientras no descansa en ti" (San Agustín).
2. ¿Por qué late en el hombre el deseo de Dios?
27-30
44-45
Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón
de éste el deseo de verlo. Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no
cesa de atraerlo hacia sí, para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de
verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el hombre,
por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de entrar
en comunión con Dios. Esta íntima y vital relación con Dios otorga al hombre su
dignidad fundamental.
3. ¿Cómo se puede conocer a Dios con la sola luz
de la razón?
31-36
46-47
A partir de la Creación, esto es, del mundo y de la persona humana, el
hombre, con la sola razón, puede con certeza conocer a Dios como origen y fin
del universo y como sumo bien, verdad y belleza infinita.
4. ¿Basta la sola luz de la razón para conocer el
misterio de Dios?
37-38
Para conocer a Dios con la sola luz de la razón, el hombre encuentra muchas
dificultades. Además no puede entrar por sí mismo en la intimidad del misterio
divino. Por ello, Dios ha querido iluminarlo con su Revelación, no sólo acerca
de las verdades que superan la comprensión humana, sino también sobre verdades
religiosas y morales, que, aun siendo de por sí accesibles a la razón, de esta
manera pueden ser conocidas por todos sin dificultad, con firme certeza y sin
mezcla de error.
5. ¿Cómo se puede hablar de Dios?
Se puede hablar de Dios a todos y con todos, partiendo de las perfecciones
del hombre y las demás criaturas, las cuales son un reflejo, si bien limitado,
de la infinita perfección de Dios. Sin embargo, es necesario purificar
continuamente nuestro lenguaje de todo lo que tiene de fantasioso e imperfecto,
sabiendo bien que nunca podrá expresar plenamente el infinito misterio de Dios.
CAPÍTULO
SEGUNDO
DIOS VIENE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
LA
REVELACIÓN DE DIOS
6. ¿Qué revela Dios al hombre?
50-53
68-69
Dios, en su bondad y sabiduría, se revela al hombre. Por medio de
acontecimientos y palabras, se revela a sí mismo y el designio de benevolencia
que él mismo ha preestablecido desde la eternidad en Cristo en favor de los
hombres. Este designio consiste en hacer partícipes de la vida divina a todos
los hombres, mediante la gracia del Espíritu Santo, para hacer de ellos hijos
adoptivos en su Hijo Unigénito.
7. ¿Cuáles son las primeras etapas de la
Revelación de Dios?
54-58
70-71
Desde el principio, Dios se manifiesta a Adán y Eva, nuestros primeros padres,
y les invita a una íntima comunión con Él. Después de la caída, Dios no
interrumpe su revelación, y les promete la salvación para toda su descendencia.
Después del diluvio, establece con Noé una alianza que abraza a todos los seres
vivientes.
8. ¿Cuáles son las sucesivas etapas de la
Revelación de Dios?
59-64
72
Dios escogió a Abram llamándolo a abandonar su tierra para hacer de él "el
padre de una multitud de naciones" (Gn 17, 5), y prometiéndole bendecir en
él a "todas las naciones de la tierra" (Gn 12, 3).
Los descendientes de Abraham serán los depositarios de las promesas divinas
hechas a los patriarcas. Dios forma a Israel como su pueblo elegido, salvándolo
de la esclavitud de Egipto, establece con él la Alianza del Sinaí, y le da su
Ley por medio de Moisés. Los Profetas anuncian una radical redención del pueblo
y una salvación que abrazará a todas las naciones en una Alianza nueva y
eterna. Del pueblo de Israel, de la estirpe del rey David, nacerá el Mesías:
Jesús.
9. ¿Cuál es la plena y definitiva etapa de la
Revelación de Dios?
65-66
73
La plena y definitiva etapa de la Revelación de Dios es la que Él mismo
llevó a cabo en su Verbo encarnado, Jesucristo, mediador y plenitud de la
Revelación. En cuanto Hijo Unigénito de Dios hecho hombre, Él es la Palabra
perfecta y definitiva del Padre. Con la venida del Hijo y el don del Espíritu,
la Revelación ya se ha cumplido plenamente, aunque la fe de la Iglesia deberá
comprender gradualmente todo su alcance a lo largo de los siglos.
"Porque en darnos, como
nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo
habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar"
(San Juan de la Cruz)
10. ¿Qué valor tienen las revelaciones privadas?
67
Aunque no pertenecen al depósito de la fe, las revelaciones privadas pueden
ayudar a vivir la misma fe, si mantienen su íntima orientación a Cristo. El
Magisterio de la Iglesia, al que corresponde el discernimiento de tales
revelaciones, no puede aceptar, por tanto, aquellas "revelaciones" que
pretendan superar o corregir la Revelación definitiva, que es Cristo.
LA
TRANSMISIÓN DE LA DIVINA REVELACIÓN
11. ¿Por qué y de qué modo se transmite la divina
Revelación?
74
Dios "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad" (1Tm 2, 4), es decir, de Jesucristo. Es preciso, pues,
que Cristo sea anunciado a todos los hombres, según su propio mandato: "Id y
haced discípulos de todos los pueblos" (Mt 28, 19).
Esto se lleva a cabo mediante la Tradición Apostólica.
12. ¿Qué es la Tradición Apostólica?
75-79
83
96.98
La Tradición Apostólica es la transmisión del mensaje de Cristo llevada a
cabo, desde los comienzos del cristianismo, por la predicación, el testimonio,
las instituciones, el culto y los escritos inspirados. Los Apóstoles
transmitieron a sus sucesores, los obispos y, a través de éstos, a todas las
generaciones hasta el fin de los tiempos todo lo que habían recibido de Cristo
y aprendido del Espíritu Santo.
13. ¿De qué modo se realiza la Tradición
Apostólica?
76
La Tradición Apostólica se realiza de dos modos: con la transmisión viva de
la Palabra de Dios (también llamada simplemente Tradición) y con la Sagrada
Escritura, que es el mismo anuncio de la salvación puesto por escrito.
14. ¿Qué relación existe entre Tradición y
Sagrada Escritura?
80-82
97
La Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas
entre sí. En efecto, ambas hacen presente y fecundo en la Iglesia el Misterio
de Cristo, y surgen de la misma fuente divina: constituyen un solo sagrado
depósito de la fe, del cual la Iglesia saca su propia certeza sobre todas las
cosas reveladas.
15. ¿A quién ha sido confiado el depósito de la fe?
84.91
94.99
El depósito de la fe ha sido confiado por los Apóstoles a toda la Iglesia.
Todo el Pueblo de Dios, con el sentido sobrenatural de la fe, sostenido por el
Espíritu Santo y guiado por el Magisterio de la Iglesia, acoge la Revelación
divina, la comprende cada vez mejor, y la aplica a la vida.
16. ¿A quién corresponde interpretar
auténticamente el depósito de la fe?
85-90
100
La interpretación auténtica del depósito de la fe corresponde sólo al
Magisterio vivo de la Iglesia, es decir, al Sucesor de Pedro, el Obispo de
Roma, y a los obispos en comunión con él. Al Magisterio, el cual, en el
servicio de la Palabra de Dios, goza del carisma cierto de la verdad, compete
también definir los dogmas, que son formulaciones de las verdades contenidas en
la divina Revelación; dicha autoridad se extiende también a las verdades
necesariamente relacionadas con la Revelación.
17. ¿Qué relación existe entre Escritura,
Tradición y Magisterio?
95
Escritura, Tradición y Magisterio están tan estrechamente unidos entre sí,
que ninguno de ellos existe sin los otros. Juntos, bajo la acción del Espíritu
Santo, contribuyen eficazmente, cada uno a su modo, a la salvación de los
hombres.
LA
SAGRADA ESCRITURA
18. ¿Por qué decimos que la Sagrada Escritura
enseña la verdad?
105-108
135-136
Decimos que la Sagrada Escritura enseña la verdad porque Dios mismo es su
autor: por eso afirmamos que está inspirada y enseña sin error las verdades necesarias
para nuestra salvación. El Espíritu Santo ha inspirado, en efecto, a los
autores humanos de la Sagrada Escritura, los cuales han escrito lo que el
Espíritu ha querido enseñarnos. La fe cristiana, sin embargo, no es una
"religión del libro", sino de la Palabra de Dios, que no es "una palabra
escrita y muda, sino el Verbo encarnado y vivo" (San Bernardo de Claraval).
19. ¿Cómo se debe leer la Sagrada Escritura?
109-119
137
La Sagrada Escritura debe ser leída e interpretada con la ayuda del Espíritu
Santo y bajo la guía del Magisterio de la Iglesia, según tres criterios: 1)
atención al contenido y a la unidad de toda la Escritura; 2) lectura de la
Escritura en la Tradición viva de la Iglesia; 3) respeto de la analogía de la
fe, es decir, de la cohesión entre las verdades de la fe.
20. ¿Qué es el canon de las Escrituras?
120
138
El canon de las Escrituras es el elenco completo de todos los
escritos que la Tradición Apostólica ha hecho discernir a la Iglesia como
sagrados. Tal canon comprende cuarenta y seis escritos del Antiguo Testamento y
veintisiete del Nuevo.
21. ¿Qué importancia tiene el Antiguo Testamento
para los cristianos?
121-123
Los cristianos veneran el Antiguo Testamento como verdadera Palabra de Dios:
todos sus libros están divinamente inspirados y conservan un valor permanente,
dan testimonio de la pedagogía divina del amor salvífico de Dios, y han sido
escritos sobre todo para preparar la venida de Cristo Salvador del mundo.
22. ¿Qué importancia tiene el Nuevo Testamento
para los cristianos?
124-127
139
El Nuevo Testamento, cuyo centro es Jesucristo, nos transmite la verdad
definitiva de la Revelación divina. En él, los cuatro Evangelios de Mateo,
Marcos, Lucas y Juan, siendo el principal testimonio de la vida y doctrina de
Jesús, constituyen el corazón de todas las Escrituras y ocupan un puesto único
en la Iglesia.
23. ¿Qué unidad existe entre el Antiguo y el
Nuevo Testamento?
128-130
140
La Escritura es una porque es única la Palabra de Dios, único el proyecto
salvífico de Dios y única la inspiración divina de ambos Testamentos. El Antiguo
Testamento prepara el Nuevo, mientras que éste da cumplimiento al Antiguo:
ambos se iluminan recíprocamente.
24. ¿Qué función tiene la Sagrada Escritura en la
vida de la Iglesia?
131-133
141-142
La Sagrada Escritura proporciona apoyo y vigor a la vida de la Iglesia. Para
sus hijos, es firmeza de la fe, alimento y manantial de vida espiritual. Es el
alma de la teología y de la predicación pastoral. Dice el Salmista: "lámpara es
tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero" (Sal
119, 105). Por esto la Iglesia exhorta a la lectura frecuente de
la Sagrada Escritura, pues "desconocer la Escritura es desconocer a Cristo"
(San Jerónimo).
CAPÍTULO
TERCERO
LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS
CREO
25. ¿Cómo responde el hombre a Dios que se
revela?
142-143
El hombre, sostenido por la gracia divina, responde a la Revelación de Dios
con la obediencia de la fe, que consiste en fiarse plenamente de Dios y acoger
su Verdad, en cuanto garantizada por Él, que es la Verdad misma.
26. ¿Cuáles son en la Sagrada Escritura los
principales modelos de obediencia en la fe?
144-149
Son muchos los modelos de obediencia en la fe en la Sagrada Escritura, pero
destacan dos particularmente: Abraham, que, sometido a prueba, "tuvo fe
en Dios" (Rm 4, 3) y siempre obedeció a su llamada; por esto se
convirtió en "padre de todos los creyentes" (Rm 4, 11.18).
Y la Virgen María, quien ha realizado del modo más perfecto, durante
toda su vida, la obediencia en la fe: "Fiat mihi secundum Verbum tuum -
hágase en mi según tu palabra" (Lc 1, 38).
27. En la práctica ¿qué significa para el hombre
creer en Dios?
150-152
176-178
Creer en Dios significa para el hombre adherirse a Dios mismo, confiando
plenamente en Él y dando pleno asentimiento a todas las verdades por Él
reveladas, porque Dios es la Verdad. Significa creer en un solo Dios en tres
personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
28. ¿Cuáles son las características de la fe?
153-165
179-180
183-184
La fe, don gratuito de Dios, accesible a cuantos la piden
humildemente, es la virtud sobrenatural necesaria para salvarse. El acto
de fe es un acto humano, es decir un acto de la inteligencia del hombre,
el cual, bajo el impulso de la voluntad movida por Dios, asiente libremente a
la verdad divina. Además, la fe es cierta porque se fundamenta sobre la
Palabra de Dios; "actúa por medio de la caridad" (Ga 5,6); y está en
continuo crecimiento, gracias, particularmente, a la escucha de la Palabra de
Dios y a la oración. Ella nos hace pregustar desde ahora el gozo del
cielo.
29. ¿Por qué afirmamos que no hay contradicción
entre la fe y la ciencia?
159
Aunque la fe supera a la razón, no puede nunca haber contradicción entre la
fe y la ciencia, ya que ambas tienen su origen en Dios. Es Dios mismo quien da
al hombre tanto la luz de la razón como la fe.
"Cree
para comprender y comprende para creer" (San Agustín)
CREEMOS
30. ¿Por qué la fe es un acto personal y al mismo
tiempo eclesial?
166-169
181
La fe es un acto personal en cuanto es respuesta libre del hombre a Dios que
se revela. Pero, al mismo tiempo, es un acto eclesial, que se manifiesta en la
expresión "creemos", porque, efectivamente, es la Iglesia quien cree, de tal
modo que Ella, con la gracia del Espíritu Santo, precede, engendra y alimenta
la fe de cada uno: por esto la Iglesia es Madre y Maestra.
"Nadie puede tener a Dios
por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre"
(San Cipriano)
31. ¿Por qué son importantes las fórmulas de la
fe?
170-171
Las fórmulas de la fe son importantes porque nos permiten expresar,
asimilar, celebrar y compartir con los demás las verdades de la fe, utilizando
un lenguaje común.
32. ¿En qué sentido la fe de la Iglesia es una
sola?
172-175
182
La Iglesia, aunque formada por personas diversas por razón de lengua,
cultura y ritos, profesa con voz unánime la única fe, recibida de un solo Señor
y transmitida por la única Tradición Apostólica. Profesa un solo Dios -Padre,
Hijo y Espíritu Santo- e indica un solo camino de salvación. Por tanto,
creemos, con un solo corazón y una sola alma, todo aquello que se contiene en
la Palabra de Dios escrita o transmitida y es propuesto por la Iglesia para ser
creído como divinamente revelado.
SEGUNDA
SECCIÓN
LA PROFESIÓN DE LA FE CRISTIANA
EL CREDO
Símbolo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, Que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de
Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a
vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión
de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida
eterna. Amén.
Credo Niceno-Constantinopolitano
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo
único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de
Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma
naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y
por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó
de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en
tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no
tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del
Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Symbolum Apostolicum
Credo in Deum, Patrem omnipoténtem, Creatórem caeli et terrae, et in Iesum
Christum, Filium Eius únicum, Dóminum nostrum, qui conceptus est de Spiritu
Sancto, natus ex María Virgine, passus sub Póntio Piláto, crucifixus, mórtuus,
et sepúltus, descendit ad ínferos, tértia die resurréxit a mórtuis, ascéndit ad
caelos, sedet ad déxteram Dei Patris omnipoténtis, inde ventúrus est iudicáre
vivos et mórtuos. Et in Spíritum Sanctum, sanctam Ecclésiam cathólicam,
sanctórum communiónem, remissiónem peccatórum, carnis resurrectiónem, vitam
aetérnam. Amen.
Symbolum Nicaenum-Constantinopolitanum
Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem,
Factórem caeli et terrae, visibílium ómnium et invisibílium. Et in unum Dóminum
Iesum Christum, Filium Dei unigénitum et ex Patre natum ante ómnia saécula:
Deum de Deo, Lumen de Lúmine, Deum verum de Deo vero, génitum, non factum,
consubstantiálem Patri: per quem ómnia facta sunt; qui propter nos hómines et
proper nostram salútem, descéndit de caelis, et incarnátus est de Spíritu
Sancto ex María Virgine et homo factus est, crucifixus etiam pro nobis sub
Póntio Piláto, passus et sepúltus est, et resurréxit tértia die secúndum
Scriptúras, et ascendit in coelum, sedet ad déxteram Patris, et íterum ventúrus
est cum glória, iudicáre vivos et mórtuos, cuius regni non erit finis. Credo in Spíritum Sanctum, Dóminum et
vivificántem, qui ex Patre Filióque procédit, qui cum Patre et Fílio simul
adorátur et conglorificátur, qui locútus est per Prophétas. Et unam sanctam cathólicam
et apostólicam Ecclésiam. Confíteor unum Baptísma in remissiónem peccatórum. Et
exspécto resurrectiónem mortuórum, et vitam ventúri saéculi. Amen.
CAPÍTULO
PRIMERO
CREO EN DIOS PADRE
LOS SÍMBOLOS DE LA FE
33. ¿Qué son los símbolos de la fe?
185-188
199.197
Los símbolos de la fe, también llamados "profesiones de fe" o "Credos", son
fórmulas articuladas con las que la Iglesia, desde sus orígenes, ha expresado
sintéticamente la propia fe, y la ha transmitido con un lenguaje común y
normativo para todos los fieles.
34. ¿Cuáles son los símbolos de la fe más
antiguos?
189-191
Los símbolos de la fe más antiguos son los bautismales. Puesto que el
Bautismo se administra "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"
(Mt
28, 19), las verdades de fe allí profesadas son articuladas
según su referencia a las tres Personas de la Santísima Trinidad.
35. ¿Cuáles son los símbolos de la fe más
importantes?
193-195
Los símbolos de la fe más importantes son: el Símbolo de los Apóstoles,
que es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, y el Símbolo
niceno-constantinopolitano, que es fruto de los dos primeros Concilios
Ecuménicos de Nicea (325) y de Constantinopla (381), y que sigue siendo aún hoy
el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente.
"CREO
EN DIOS, PADRE TODOPODEROSO,
CREADOR
DEL CIELO Y DE LA TIERRA"
36. ¿Por qué la profesión de fe comienza con
"Creo en Dios"?
198-199
La profesión de fe comienza con la afirmación "Creo en Dios" porque es la
más importante: la fuente de todas las demás verdades sobre el hombre y sobre
el mundo y de toda la vida del que cree en Dios.
37. ¿Por qué profesamos un solo Dios?
200-202
228
Profesamos un solo Dios porque Él se ha revelado al pueblo de Israel
como el Único, cuando dice: "escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el Único
Señor" (Dt 6, 4), "no existe ningún otro" (Is 45, 22).
Jesús mismo lo ha confirmado: Dios "es el único Señor" (Mc 12, 29).
Profesar que Jesús y el Espíritu Santo son también Dios y Señor no introduce
división alguna en el Dios Único.
38. ¿Con qué nombre se revela Dios?
203-205
230-231
Dios se revela a Moisés como el Dios vivo: "Yo soy el Dios de tus padres, el
Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob" (Ex 3, 6).
Al mismo Moisés Dios le revela su Nombre misterioso: "Yo soy el que soy (YHWH)"
(Ex
3, 14). El nombre inefable de Dios, ya en los tiempos del
Antiguo Testamento, fue sustituido por la palabra Señor. De este modo en
el Nuevo Testamento, Jesús, llamado el Señor, aparece como verdadero
Dios.
39. ¿Sólo Dios "es"?
212-213
Mientras las criaturas han recibido de Él todo su ser y su poseer, sólo Dios
es en sí mismo la plenitud del ser y de toda perfección. Él es "el que es", sin
origen y sin fin. Jesús revela que también Él lleva el Nombre divino, "Yo soy"
(Jn
8, 28).
40. ¿Por qué es importante la revelación del
nombre de Dios?
206-213
Al revelar su Nombre, Dios da a conocer las riquezas contenidas en su
misterio inefable: sólo Él es, desde siempre y por siempre, el que transciende el
mundo y la historia. Él es quien ha hecho cielo y tierra. Él es el Dios fiel,
siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia, "rico
en misericordia" (Ef 2, 4), siempre dispuesto al perdón.
Dios es el Ser espiritual, trascendente, omnipotente, eterno, personal y
perfecto. Él es la verdad y el amor.
"Dios es el ser
infinitamente perfecto que es la Santísima Trinidad" (Santo Toribio de
Mogrovejo)
41. ¿En qué sentido Dios es la verdad?
214-217
231
Dios es la Verdad misma y como tal ni se engaña ni puede engañar. "Dios es
luz, en Él no hay tiniebla alguna" (1Jn 1, 5). El Hijo eterno de Dios,
sabiduría encarnada, ha sido enviado al mundo "para dar testimonio de la
Verdad" (Jn 18, 37).
42. ¿De qué modo Dios revela que Él es amor?
218-221
Dios se revela a Israel como Aquel que tiene un amor más fuerte que el de un
padre o una madre por sus hijos o el de un esposo por su esposa. Dios en sí
mismo "es amor" (1Jn 4, 8.16), que se da completa y
gratuitamente; que "tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que el
mundo se salve por él" (Jn 3, 16-17). Al mandar a su Hijo y al
Espíritu Santo, Dios revela que Él mismo es eterna comunicación de amor.
43. ¿Qué consecuencias tiene creer en un solo
Dios?
222-227
229
Creer en Dios, el Único, comporta: conocer su grandeza y majestad; vivir en
acción de gracias; confiar siempre en Él, incluso en la adversidad; reconocer
la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres, creados a imagen de
Dios; usar rectamente de las cosas creadas por Él.
44. ¿Cuál es el misterio central de la fe y de la
vida cristiana?
232-237
El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la
Santísima Trinidad. Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo.
45. ¿Puede la razón humana conocer, por sí sola,
el misterio de la Santísima Trinidad?
237
Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación y en el Antiguo
Testamento, pero la intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un
misterio inaccesible a la sola razón humana e incluso a la fe de Israel, antes
de la Encarnación del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo. Este
misterio ha sido revelado por Jesucristo, y es la fuente de todos los demás
misterios.
46. ¿Qué nos revela Jesucristo acerca del
misterio del Padre?
240-243
Jesucristo nos revela que Dios es "Padre", no sólo en cuanto es Creador del
universo y del hombre sino, sobre todo, porque engendra eternamente en su seno
al Hijo, que es su Verbo, "resplandor de su gloria e impronta de su sustancia"
(Hb
1, 3).
47. ¿Quién es el Espíritu Santo, que Jesucristo
nos ha revelado?
243-248
El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es Dios,
uno e igual al Padre y al Hijo; "procede del Padre" (Jn 15, 26),
que es principio sin principio y origen de toda la vida trinitaria. Y procede
también del Hijo (Filioque), por el don eterno que el Padre hace al
Hijo. El Espíritu Santo, enviado por el Padre y por el Hijo encarnado, guía a
la Iglesia hasta el conocimiento de la "verdad plena" (Jn 16, 13).
48. ¿Cómo expresa la Iglesia su fe trinitaria?
249-256
266
La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres
Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios
porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible
naturaleza divina. Las tres son realmente distintas entre sí, por sus
relaciones recíprocas: el Padre engendra al Hijo, el Hijo es engendrado por el
Padre, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.
49. ¿Cómo obran las tres divinas Personas?
257-260
267
Inseparables en su única sustancia, las divinas Personas son también inseparables
en su obrar: la Trinidad tiene una sola y misma operación. Pero en el único
obrar divino, cada Persona se hace presente según el modo que le es propio en
la Trinidad.
"Dios mío, Trinidad a
quien adoro... pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el
lugar de tu reposo. Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí
enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin
reservas a tu acción creadora" (Beata Isabel de la Trinidad)
50. ¿Qué significa que Dios es Todopoderoso?
268-278
Dios se ha revelado como "el Fuerte, el Valeroso" (Sal 24, 8),
aquel para quien "nada es imposible" (Lc 1, 37). Su omnipotencia es
universal, misteriosa y se manifiesta en la creación del mundo de la nada y del
hombre por amor, pero sobre todo en la Encarnación y en la Resurrección de su
Hijo, en el don de la adopción filial y en el perdón de los pecados. Por esto
la Iglesia en su oración se dirige a "Dios todopoderoso y eterno" ("Omnipotens
sempiterne Deus...").
51. ¿Por qué es importante afirmar que "en el
principio Dios creó el cielo y la tierra" (Gn 1, 1)?
279-289
315
Es importante afirmar que en el principio Dios creó el cielo y la tierra porque
la creación es el fundamento de todos los designios salvíficos de Dios;
manifiesta su amor omnipotente y lleno de sabiduría; es el primer paso hacia la
Alianza del Dios único con su pueblo; es el comienzo de la historia de la
salvación, que culmina en Cristo; es la primera respuesta a los interrogantes
fundamentales sobre nuestro origen y nuestro fin.
52. ¿Quién ha creado el mundo?
290-292
316
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible
del mundo, aunque la obra de la Creación se atribuye especialmente a Dios
Padre.
53. ¿Para qué ha sido creado el mundo?
293-294
319
El mundo ha sido creado para gloria de Dios, el cual ha querido manifestar y
comunicar su bondad, verdad y belleza. El fin último de la Creación es que
Dios, en Cristo, pueda ser "todo en todos" (1Co 15,
28), para gloria suya y para nuestra felicidad.
"Porque la gloria de Dios
es el que el hombre viva, y la vida del hombre es la visión de Dios" (San
Ireneo de Lyon)
54. ¿Cómo ha creado Dios el universo?
295-301
317-320
Dios ha creado el universo libremente con sabiduría y amor. El mundo no es
el fruto de una necesidad, de un destino ciego o del azar. Dios crea "de la nada"
(-ex nihilo-: 2M 7, 28) un mundo ordenado y bueno,
que Él transciende de modo infinito. Dios conserva en el ser el mundo que ha
creado y lo sostiene, dándole la capacidad de actuar y llevándolo a su realización,
por medio de su Hijo y del Espíritu Santo.
55. ¿En qué consiste la Providencia divina?
302-306
321
La divina Providencia consiste en las disposiciones con las que Dios conduce
a sus criaturas a la perfección última, a la que Él mismo las ha llamado. Dios
es el autor soberano de su designio. Pero para realizarlo se sirve también de
la cooperación de sus criaturas, otorgando al mismo tiempo a éstas la dignidad
de obrar por sí mismas, de ser causa unas de otras.
56. ¿Cómo colabora el hombre con la Providencia
divina?
307-308
323
Dios otorga y pide al hombre, respetando su libertad, que colabore con la
Providencia mediante sus acciones, sus oraciones, pero también con sus
sufrimientos, suscitando en el hombre "el querer y el obrar según sus
misericordiosos designios" (Flp 2, 13).
57. Si Dios es todopoderoso y providente ¿por qué
entonces existe el mal?
309-310
324. 400
Al interrogante, tan doloroso como misterioso, sobre la existencia del mal
solamente se puede dar respuesta desde el conjunto de la fe cristiana.
Dios no es, en modo alguno, ni directa ni indirectamente, la causa del mal. Él
ilumina el misterio del mal en su Hijo Jesucristo, que ha muerto y ha
resucitado para vencer el gran mal moral, que es el pecado de los hombres y que
es la raíz de los restantes males.
58. ¿Por qué Dios permite el mal?
311-314
324
La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir
el bien del mal mismo. Esto Dios lo ha realizado ya admirablemente con ocasión
de la muerte y resurrección de Cristo: en efecto, del mayor mal moral, la
muerte de su Hijo, Dios ha sacado el mayor de los bienes, la glorificación de
Cristo y nuestra redención.
El cielo y la tierra
59. ¿Qué ha creado Dios?
325-327
La Sagrada Escritura dice: "en el principio creó Dios el cielo y la tierra"
(Gn
1, 1). La Iglesia, en su profesión de fe, proclama que Dios es
el creador de todas las cosas visibles e invisibles: de todos los seres
espirituales y materiales, esto es, de los ángeles y del mundo visible y, en
particular, del hombre.
60. ¿Quiénes son los ángeles?
328-333
350-351
Los ángeles son criaturas puramente espirituales, incorpóreas, invisibles e
inmortales; son seres personales dotados de inteligencia y voluntad. Los
ángeles, contemplando cara a cara incesantemente a Dios, lo glorifican, lo
sirven y son sus mensajeros en el cumplimiento de la misión de salvación para
todos los hombres.
61. ¿De qué modo los ángeles están presentes en
la vida de la Iglesia?
334-336
352
La Iglesia se une a los ángeles para adorar a Dios, invoca la asistencia de
los ángeles y celebra litúrgicamente la memoria de algunos de ellos.
"Cada fiel tiene a su lado
un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida" (San Basilio
Magno)
62. ¿Qué enseña la Sagrada Escritura sobre la
Creación del mundo visible?
337-344
A través del relato de los "seis días" de la Creación, la Sagrada Escritura
nos da a conocer el valor de todo lo creado y su finalidad de alabanza a Dios y
de servicio al hombre. Todas las cosas deben su propia existencia a Dios, de
quien reciben la propia bondad y perfección, sus leyes y lugar en el universo.
63. ¿Cuál es el lugar del hombre en la Creación?
343-344
353
El hombre es la cumbre de la Creación visible, pues ha sido creado a imagen
y semejanza de Dios.
64. ¿Qué tipo de relación existe entre las cosas
creadas?
342
354
Entre todas las criaturas existe una interdependencia y jerarquía, queridas
por Dios. Al mismo tiempo, entre las criaturas existe una unidad y solidaridad,
porque todas ellas tienen el mismo Creador, son por Él amadas y están ordenadas
a su gloria. Respetar las leyes inscritas en la creación y las relaciones que
dimanan de la naturaleza de las cosas es, por lo tanto, un principio de
sabiduría y un fundamento de la moral.
65. ¿Qué relación existe entre la obra de la
Creación y la de la Redención?
345-349
La obra de la Creación culmina en la obra aún más grande de la Redención.
Con ésta, de hecho, se inicia la nueva Creación, en la cual todo hallará de
nuevo su pleno sentido y cumplimiento.
El hombre
66. ¿En qué sentido el hombre es creado "a imagen
de Dios?"
355-357
El hombre ha sido creado a imagen de Dios, en el sentido de que es capaz de
conocer y amar libremente a su propio Creador. Es la única criatura sobre la
tierra a la que Dios ama por sí misma, y a la que llama a compartir su vida
divina, en el conocimiento y en el amor. El hombre, en cuanto creado a imagen
de Dios, tiene la dignidad de persona: no es solamente algo, sino alguien capaz
de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión con Dios y las otras
personas.
67. ¿Para qué fin ha creado Dios al hombre?
358-359
Dios ha creado todo para el hombre, pero el hombre ha sido creado para
conocer, servir y amar a Dios, para ofrecer en este mundo toda la Creación a
Dios en acción de gracias, y para ser elevado a la vida con Dios en el cielo.
Solamente en el misterio del Verbo encarnado encuentra verdadera luz el
misterio del hombre, predestinado a reproducir la imagen del Hijo de Dios hecho
hombre, que es la perfecta "imagen de Dios invisible" (Col 1, 15).
68. ¿Por qué los hombres forman una unidad?
360-361
Todos los hombres forman la unidad del género humano por el origen común que
les viene de Dios. Además Dios ha creado "de un solo principio, todo el linaje
humano" (Hch 17, 26). Finalmente, todos tienen un único Salvador
y todos están llamados a compartir la eterna felicidad de Dios.
69. ¿De qué manera el cuerpo y el alma forman en
el hombre una unidad?
362-365
382
La persona humana es, al mismo tiempo, un ser corporal y espiritual. En el hombre
el espíritu y la materia forman una única naturaleza. Esta unidad es tan
profunda que, gracias al principio espiritual, que es el alma, el cuerpo, que
es material, se hace humano y viviente, y participa de la dignidad de la imagen
de Dios.
70. ¿Quién da el alma al hombre?
366-368
382
El alma espiritual no viene de los progenitores, sino que es creada
directamente por Dios, y es inmortal. Al separarse del cuerpo en el momento de
la muerte, no perece; se unirá de nuevo al cuerpo en el momento de la
resurrección final.
71. ¿Qué relación ha establecido Dios entre el
hombre y la mujer?
369-373
383
El hombre y la mujer han sido creados por Dios con igual dignidad en cuanto
personas humanas y, al mismo tiempo, con una recíproca complementariedad en cuanto
varón y mujer. Dios los ha querido el uno para el otro, para una comunión de
personas. Juntos están también llamados a transmitir la vida humana, formando
en el matrimonio "una sola carne" (Gn 2, 24), y a dominar la tierra como
"administradores" de Dios.
72. ¿Cuál era la condición original del hombre
según el designio de Dios?
374-379
384
Al crear al hombre y a la mujer, Dios les había dado una especial
participación de la vida divina, en un estado de santidad y justicia. En este
proyecto de Dios, el hombre no habría debido sufrir ni morir. Igualmente
reinaba en el hombre una armonía perfecta consigo mismo, con el Creador, entre
hombre y mujer, así como entre la primera pareja humana y toda la Creación.
La caída
73. ¿Cómo se comprende la realidad del pecado?
385-389
En la historia del hombre está presente el pecado. Esta realidad se
esclarece plenamente sólo a la luz de la divina Revelación y, sobre todo, a la
luz de Cristo, el Salvador de todos, que ha hecho que la gracia sobreabunde
allí donde había abundado el pecado.
74. ¿Qué es la caída de los ángeles?
391-395
414
Con la expresión "la caída de los ángeles" se indica que Satanás y los otros
demonios, de los que hablan la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia,
eran inicialmente ángeles creados buenos por Dios, que se transformaron en
malvados porque rechazaron a Dios y a su Reino, mediante una libre e
irrevocable elección, dando así origen al infierno. Los demonios intentan
asociar al hombre a su rebelión contra Dios, pero Dios afirma en Cristo su
segura victoria sobre el Maligno.
75. ¿En qué consiste el primer pecado del hombre?
396-403
415-417
El hombre, tentado por el diablo, dejó apagarse en su corazón la confianza
hacia su Creador y, desobedeciéndole, quiso "ser como Dios" (Gn 3, 5),
sin Dios, y no según Dios. Así Adán y Eva perdieron inmediatamente, para sí y
para todos sus descendientes, la gracia de la santidad y de la justicia
originales.
76. ¿Qué es el pecado original?
404
419
El pecado original, en el que todos los hombres nacen, es el estado de
privación de la santidad y de la justicia originales. Es un pecado "contraído"
no "cometido" por nosotros; es una condición de nacimiento y no un acto
personal. A causa de la unidad de origen de todos los hombres, el pecado
original se transmite a los descendientes de Adán con la misma naturaleza
humana, "no por imitación sino por propagación". Esta transmisión es un
misterio que no podemos comprender plenamente.
77. ¿Qué otras consecuencias provoca el pecado
original?
405-409
418
Como consecuencia del pecado original, la naturaleza humana, aun sin estar
totalmente corrompida, se halla herida en sus propias fuerzas naturales,
sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al poder de la muerte, e inclinada
al pecado. Esta inclinación al mal se llama concupiscencia.
78. ¿Qué ha hecho Dios después del primer pecado
del hombre?
410-412
420
Después del primer pecado, el mundo ha sido inundado de pecados, pero Dios
no ha abandonado al hombre al poder de la muerte, antes al contrario, le predijo
de modo misterioso -en el "Protoevangelio" (Gn 3, 15)-
que el mal sería vencido y el hombre levantado de la caída. Se trata del primer
anuncio del Mesías Redentor. Por ello, la caída será incluso llamada feliz
culpa, porque "ha merecido tal y tan grande Redentor" (Liturgia de la
Vigilia pascual).
CAPÍTULO SEGUNDO
CREO EN JESUCRISTO, HIJO ÚNICO DE DIOS
79. ¿Cuál es la Buena Noticia para el hombre?
422-424
La Buena Noticia es el anuncio de Jesucristo, "el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16),
muerto y resucitado. En tiempos del rey Herodes y del emperador César Augusto,
Dios cumplió las promesas hechas a Abraham y a su descendencia, enviando "a su
Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban
bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva" (Ga 4, 4-5).
80. ¿Cómo se difunde esta Buena Noticia?
425-429
Desde el primer momento, los discípulos desearon ardientemente anunciar a
Cristo, a fin de llevar a todos los hombres a la fe en Él. También hoy, el
deseo de evangelizar y catequizar, es decir, de revelar en la persona de Cristo
todo el designio de Dios, y de poner a la humanidad en comunión con Jesús, nace
de este conocimiento amoroso de Cristo.
CREO
EN JESUCRISTO, SU ÚNICO HIJO, NUESTRO SEÑOR
81. ¿Qué significa el nombre de Jesús?
430-435
452
El nombre de Jesús, dado por el ángel en el momento de la Anunciación,
significa "Dios salva". Expresa, a la vez, su identidad y su misión, "porque él
salvará al pueblo de sus pecados" (Mt 1, 21). Pedro afirma que "bajo el
cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos" (Hch 4, 12).
82. ¿Por qué Jesús es llamado Cristo?
436-440
453
"Cristo", en griego, y "Mesías", en hebreo, significan "ungido". Jesús es el
Cristo porque ha sido consagrado por Dios, ungido por el Espíritu Santo para la
misión redentora. Él es el Mesías esperado por Israel y enviado al mundo por el
Padre. Jesús ha aceptado el título de Mesías, precisando, sin embargo, su
sentido: "bajado del cielo" (Jn 3, 13), crucificado y después
resucitado, Él es el siervo sufriente "que da su vida en rescate por muchos" (Mt 20, 28).
Del nombre de Cristo nos viene el nombre de cristianos.
83. ¿En qué sentido Jesús es el "Hijo unigénito
de Dios"?
441-445
454
Jesús es el Hijo unigénito de Dios en un sentido único y perfecto. En el
momento del Bautismo y de la Transfiguración, la voz del Padre señala a Jesús
como su "Hijo predilecto". Al presentarse a sí mismo como el Hijo, que "conoce
al Padre" (Mt 11, 27), Jesús afirma su relación única y eterna con
Dios su Padre. Él es "el Hijo unigénito de Dios" (1Jn 4, 9),
la segunda Persona de la Trinidad. Es el centro de la predicación apostólica:
los Apóstoles han visto su gloria, "que recibe del Padre como Hijo único" (Jn 1, 14).
84. ¿Qué significa el título de "Señor"?
446-451
455
En la Biblia, el título de "Señor" designa ordinariamente al Dios soberano.
Jesús se lo atribuye a sí mismo, y revela su soberanía divina mediante su poder
sobre la naturaleza, sobre los demonios, sobre el pecado y sobre la muerte, y
sobre todo con su Resurrección. Las primeras confesiones de fe cristiana
proclaman que el poder, el honor y la gloria que se deben a Dios Padre se le
deben también a Jesús: Dios "le ha dado el nombre sobre todo nombre" (Flp 2, 9).
Él es el Señor del mundo y de la historia, el único a quien el hombre debe
someter de modo absoluto su propia libertad personal.
JESUCRISTO
FUE CONCEBIDO
POR
OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
Y
NACIÓ DE SANTA MARÍA VIRGEN
85. ¿Por qué el Hijo de Dios se hizo hombre?
456-460
El Hijo de Dios se encarnó en el seno de la Virgen María, por obra del
Espíritu Santo, por nosotros los hombres y por nuestra salvación: es decir,
para reconciliarnos a nosotros pecadores con Dios, darnos a conocer su amor
infinito, ser nuestro modelo de santidad y hacernos "partícipes de la
naturaleza divina" (2P 1, 4).
86. ¿Qué significa la palabra "Encarnación"?
461-463
483
La Iglesia llama "Encarnación" al misterio de la unión admirable de la naturaleza
divina y la naturaleza humana de Jesús en la única Persona divina del Verbo.
Para llevar a cabo nuestra salvación, el Hijo de Dios se ha hecho "carne" (Jn 1, 14),
haciéndose verdaderamente hombre. La fe en la Encarnación es signo distintivo
de la fe cristiana.
87. ¿De qué modo Jesucristo es verdadero Dios y
verdadero hombre?
464-467
469
En la unidad de su Persona divina, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero
hombre, de manera indivisible. Él, Hijo de Dios, "engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre", se ha hecho verdaderamente hombre, hermano
nuestro, sin dejar con ello de ser Dios, nuestro Señor.
88. ¿Qué enseña a este propósito el Concilio de
Calcedonia (año 451)?
467
El Concilio de Calcedonia enseña que "hay que confesar a un solo y mismo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: perfecto en la divinidad y perfecto en la
humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, compuesto de alma
racional y de cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad, y
consubstancial con nosotros según la humanidad; "en todo semejante a nosotros, menos
en el pecado" (Hb 4, 15); nacido del Padre antes de
todos los siglos según la divinidad y, por nosotros y nuestra salvación, nacido
en estos últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la
humanidad".
89. ¿Cómo expresa la Iglesia el misterio de la
Encarnación?
464-469
479-481
La Iglesia expresa el misterio de la Encarnación afirmando que Jesucristo es
verdadero Dios y verdadero hombre; con dos naturalezas, la divina y la humana,
no confundidas, sino unidas en la Persona del Verbo. Por tanto, todo en la
humanidad de Jesús -milagros, sufrimientos y la misma muerte- debe ser
atribuido a su Persona divina, que obra a través de la naturaleza humana que ha
asumido.
"¡Oh Hijo Unigénito y
Verbo de Dios! Tú que eres inmortal, te dignaste, para salvarnos, tomar carne
de la santa Madre de Dios y siempre Virgen María (...) Tú, Uno de la Santísima
Trinidad, glorificado con el Padre y el Espíritu Santo, ¡sálvanos!"
(Liturgia bizantina de san Juan Crisóstomo).
90. ¿Tenía el Hijo de Dios hecho hombre un alma
con inteligencia humana?
470-474
482
El Hijo de Dios asumió un cuerpo dotado de un alma racional humana. Con su
inteligencia humana Jesús aprendió muchas cosas mediante la experiencia. Pero,
también como hombre, el Hijo de Dios tenía un conocimiento íntimo e inmediato
de Dios su Padre. Penetraba asimismo los pensamientos secretos de los hombres y
conocía plenamente los designios eternos que Él había venido a revelar.
91. ¿Cómo concordaban las dos voluntades del
Verbo encarnado?
475
482
Jesús tenía una voluntad divina y una voluntad humana. En su vida terrena,
el Hijo de Dios ha querido humanamente lo que Él ha decidido divinamente junto
con el Padre y el Espíritu Santo para nuestra salvación. La voluntad humana de
Cristo sigue, sin oposición o resistencia, su voluntad divina, y está
subordinada a ella.
92. ¿Tenía Cristo un verdadero cuerpo humano?
476-477
Cristo asumió un verdadero cuerpo humano, mediante el cual Dios invisible se
hizo visible. Por esta razón, Cristo puede ser representado y venerado en las
sagradas imágenes.
93. ¿Qué representa el Corazón de Jesús?
478
Cristo nos ha conocido y amado con un corazón humano. Su Corazón traspasado
por nuestra salvación es el símbolo del amor infinito que Él tiene al Padre y a
cada uno de los hombres.
94. ¿Qué significa la expresión "concebido por
obra y gracia del Espíritu Santo"?
484-486
Que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo significa que la
Virgen María concibió al Hijo eterno en su seno por obra del Espíritu Santo y
sin la colaboración de varón: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti" (Lc 1, 35),
le dijo el ángel en la Anunciación.
95. "...Nacido de la Virgen María...": ¿por qué
María es verdaderamente Madre de Dios?
495
509
María es verdaderamente Madre de Dios porque es la madre de Jesús (Jn 2, 1;
Jn 19, 25). En efecto, aquél que
fue concebido por obra del Espíritu Santo y fue verdaderamente Hijo suyo, es el
Hijo eterno de Dios Padre. Es Dios mismo.
96. ¿Qué significa "Inmaculada Concepción"?
487-492
508
Dios eligió gratuitamente a María desde toda la eternidad para que fuese la
Madre de su Hijo; para cumplir esta misión fue concebida inmaculada.
Esto significa que, por la gracia de Dios y en previsión de los méritos de
Jesucristo, María fue preservada del pecado original desde el primer instante
de su concepción.
97. ¿Cómo colabora María al plan divino de la
salvación?
493-494
508-511
Por la gracia de Dios, María permaneció inmune de todo pecado personal durante
toda su existencia. Ella es la "llena de gracia" (Lc 1, 28),
la "toda Santa". Y cuando el ángel le anuncia que va a dar a luz "al Hijo del
Altísimo" (Lc 1, 32), ella da libremente su consentimiento "por
obediencia de la fe" (Rm 1, 5). María se ofrece totalmente a
la Persona y a la obra de Jesús, su Hijo, abrazando con toda su alma la voluntad
divina de salvación.
98. ¿Qué significa la concepción virginal de
Jesús?
496-498
503
La concepción virginal de Jesús significa que éste fue concebido en el seno
de la Virgen María sólo por el poder del Espíritu Santo, sin concurso de varón.
Él es Hijo del Padre celestial según la naturaleza divina, e Hijo de María
según la naturaleza humana, pero es propiamente Hijo de Dios según las dos
naturalezas, al haber en Él una sola Persona, la divina.
99. ¿En qué sentido María es "siempre Virgen"?
499-507
510
María es siempre virgen en el sentido de que ella "fue Virgen
al concebir a su Hijo, Virgen al parir, Virgen durante el embarazo, Virgen
después del parto, Virgen siempre" (San Agustín). Por tanto, cuando los
Evangelios hablan de "hermanos y hermanas de Jesús", se refieren a parientes
próximos de Jesús, según una expresión empleada en la Sagrada Escritura.