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Estas "maravillas de Dios", ofrecidas a los creyentes en
los Sacramentos de la Iglesia, producen sus frutos en la vida nueva, en Cristo,
según el Espíritu (esto será el objeto de la tercera parte del Catecismo).
"El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues
nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos inefables" (Rm 8, 26). El Espíritu Santo,
artífice de las obras de Dios, es el Maestro de la oración (esto será el objeto
de la cuarta parte del Catecismo).
742RESUMEN
"La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a
nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama:Abba, Padre" (Ga 4, 6).
Desde el comienzo y hasta de la consumación de los tiempos, cuando
Dios envía a su Hijo, envía siempre a su Espíritu: la misión de ambos es
conjunta e inseparable.
En la plenitud de los tiempos, el Espíritu Santo realiza en María
todas las preparaciones para la venida de Cristo al Pueblo de Dios. Mediante la
acción del Espíritu Santo en ella, el Padre da al mundo el Emmanue l,
"Dios con nosotros" (Mt 1, 23).
El Hijo de Dios es consagrado Cristo [Mesías] mediante la Unción
del Espíritu Santo en su Encarnación (cf. Sal 2, 6 - 7).
Por su Muerte y su Resurrección, Jesús es constituído Señor y Cristo
en la gloria (Hch 2, 36). De su plenitud
derrama el Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Iglesia.
El Espíritu Santo que Cristo, Cabeza, derrama sobre sus miembros,
construye, anima y santifica a la Iglesia. Ella es el sacramento de la Comunión
de la Santísima Trinidad con los hombres.
748
Articulo
9 "CREO EN LA SANTA IGLESIA CATOLICA"
"Cristo es la luz de los pueblos. Por eso, este sacrosanto
Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los
hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia,
anunciando el evangelio a todas las criaturas". Con estas palabras
comienza la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" del Concilio
Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe sobre la Iglesia
depende enteramente de los artículos que se refieren a Cristo Jesús. La Iglesia
no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los
Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.
El artículo sobre la Iglesia depende enteramente también del que
le precede, sobre el Espíritu Santo. "En efecto, después de haber mostrado
que el Espíritu Santo es la fuente y el dador de toda santidad, confesamos
ahora que es El quien ha dotado de santidad a la Iglesia" (Catech. R. 1,
10, 1). La Iglesia, según la expresión de los Padres, es el lugar "donde
florece el Espíritu" (San Hipóli to, t. a. 35).
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