LXXIX ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA
EPISCOPAL
«La Iglesia de España y los
gitanos»
en el V Aniversario de la Beatificación
de
Ceferino Giménez Malla
Madrid, noviembre
2002
Esquema del documento:
I. Introducción
II. Los gitanos españoles, una minoría importante
III. Un presente con muchas luces y algunas sombras
IV. Los valores gitanos
Fidelidad a la tradición y renovación
V. Misión de la Iglesia entre los gitanos.
Autocrítica y creatividad
VI. Orientaciones pastorales
Criterios y actitudes
Líneas operativas y servicios de animación pastoral
VII. Conclusión
I. Introducción
1.El 4 de mayo de 1997 fue un día largamente esperado por la Iglesia
universal, por la Iglesia que peregrina en España y, de modo especial, por la
población gitana de todos los países del mundo. Ese día, el Papa Juan Pablo II
beatificaba en la plaza de San Pedro del Vaticano al gitano español Ceferino
Giménez Malla -El Pelé- y le proponía como intercesor y modelo para todo el
pueblo cristiano.
2. Ceferino nació en Benavent de Segriá en el año 1861 y
residió en Barbastro hasta su muerte, en el 1936. Fue un verdadero gitano y un
verdadero cristiano. Vivió su condición de gitano, esposo, tío, tratante...
desde una profunda vida cristiana; y vivió su fe cristiana en un ambiente
profundamente gitano. Ceferino supo unir lo mejor de los gitanos y lo mejor de
los payos; participó de la libertad del nómada y de la estabilidad del
sedentario encarnando la gracia del Evangelio en la cultura gitana. Desde el
conocimiento progresivo de Jesucristo, aprendió Ceferino a optar por los más
débiles y a pagar de buena gana el precio de la amistad y la fidelidad. Su
sangre martirial, derramada violentamente, rubricó la trayectoria de una vida
ejemplar. En el Beato Ceferino han visto los gitanos el referente cristiano más
ejemplar para su pueblo.
3. Con motivo de esa beatificación -la primera en la
historia entre los miembros de la comunidad gitana- los obispos españoles
dirigimos un mensaje a la Iglesia y a la sociedad española[1][1].
En dicho documento reconocíamos como una gracia y una tarea la beatificación de
Ceferino, invitábamos a reconocer y apoyar todos los elementos positivos de la
cultura gitana e insistíamos en la urgencia de compartir, con esta querida
población, la Buena Noticia de Jesucristo.
En aquella ocasión los obispos nos
comprometimos a publicar una reflexión pastoral más pausada sobre los gitanos y
su evangelización. Al cumplirse el V Aniversario de la Beatificación de
Ceferino nos disponemos a cumplir aquel compromiso.
4. Con este nuevo documento, queremos:
x Agradecer a Dios el trabajo, el
testimonio y la vida de Ceferino Giménez Malla, así como el de todos los que
han vivido y compartido su fe en Jesucristo entre la población gitana;
Ÿ Estimular la acción pastoral de
nuestra Iglesia con los gitanos, avivar el amor y la solicitud por ellos,
seguir ofreciéndoles con renovado empeño lo más valioso que la Iglesia posee y
que ya tantos gitanos comparten: la fe en nuestro Señor Jesucristo;
Ÿ Ayudar a la Iglesia de España a
reconocer el rostro de Jesús también en medio del mundo gitano;
Ÿ Animar a nuestras parroquias a
intensificar la acogida, la solidaridad y la evangelización de la comunidad
gitana;
Ÿ Alentar a los propios gitanos a
colaborar en su propia promoción e impulsar a los gitanos católicos a comprometerse
activamente en la evangelización de su pueblo, siguiendo el ejemplo del beato
Ceferino;
x Invitar a la población española
mayoritaria -los llamados payos entre los gitanos- a hacer una lectura positiva
de la "diferencia gitana";
Ÿ Agradecer y alentar el quehacer
de las personas y asociaciones que trabajan responsablemente en pro de la
promoción gitana.
II. Los gitanos
españoles, una minoría importante
Tenemos noticias documentadas de la presencia
de gitanos en la Península Ibérica desde el año 1425[2][2].
Cuando España no era aún un Estado moderno y unificado, los gitanos ya formaban
parte del paisaje humano de nuestras ciudades y pueblos. Su larga presencia en
España ha pasado por situaciones muy diversas. Su "diferencia" -la
lengua, la forma de vestir, la manera de ganarse la vida y, de modo especial,
su condición de nómadas, que les hacía incontrolables- chocaba con la
mentalidad y las costumbres dominantes. Ello dio lugar a que los poderes de
turno y la misma sociedad les miraran con desconfianza, hasta el punto de que,
salvo algunos momentos de claridad y de bonanza en que hubo acogida y
comprensión para con los de su etnia, no dejaron de sufrir a lo largo de su
historia la aflicción del rechazo y, frecuentemente, la persecución. Es muy
probable que la memoria más o menos consciente de esta injusticia histórica
esté en la base de cierta actitud recelosa y desconfiada del gitano ante la
sociedad.
5. Se calcula que en España hay en la actualidad unos 600.000
gitanos calés. La situación de los mismos es muy desigual, muy poco uniforme.
Los gitanos españoles presentan diferencias notables en razón de su nivel de
vida, estudios, trabajo, comportamientos, lugar de residencia, etc. Desde hace algunos
años están llegando a nuestro país, junto a los inmigrantes procedentes del
Este de Europa, familias de gitanos rumanos, y también es frecuente encontrar
algunos gitanos portugueses. La convivencia y la incorporación de unos y otros
a nuestra sociedad, e incluso a la comunidad gitana española, no
está resultando fácil.
6. La industrialización ha concentrado a una buena parte de la
población gitana en los suburbios de las ciudades y les ha obligado a abandonar
apresuradamente sus oficios tradicionales (cestería, forja, trata de
animales...), muy vinculados al mundo agrícola y rural. La venta ambulante y
los trabajos temporeros agrícolas siguen ocupando hoy a muchas familias
gitanas. De esta manera, algunos gitanos han pasado a engrosar las bolsas de
marginación de las ciudades, junto a inmigrantes y otros sectores menos
favorecidos de la sociedad.
En la actualidad los gitanos son en su mayor parte sedentarios de hecho,
pero siguen teniendo el alma nómada. Su patria es la tierra entera, el
sol y las estrellas.
7. Los gitanos españoles de hoy participan de muchas de
las características comunes al resto de los ciudadanos de nuestro país: viven,
en general, cada vez mejor, tienen menos hijos, aumenta su nivel de
alfabetización y formación, tienen unos comportamientos más estandarizados,
están más secularizados... Pero también es verdad que se encuentra entre ellos
un nivel de pobreza y marginación mayor que la media nacional; que suelen
ocuparse en trabajos muy poco cualificados; que los niños gitanos sufren un
importante fracaso escolar.
Se han dado muchos pasos en la promoción social de los gitanos, pero queda
mucho por hacer. En teoría gozan de los mismos derechos que sus vecinos payos,
pero en la práctica muchos malviven en la marginación y el paro. Junto al deseo
de ser considerados ciudadanos de pleno derecho de la sociedad española,
desean, con no menos ardor, seguir siendo gitanos y conservar su
identidad y sus costumbre propias.
8. Las palabras con que Juan Pablo II se refería
recientemente a la situación de algunas minorías son aplicables también, en no
pocos casos, a los gitanos: "Algunas minorías tienen en común además otra
experiencia: la separación o la marginación. Es cierto que, a veces, un grupo
puede escoger deliberadamente el vivir separado para proteger su cultura, pero
más a menudo es también verdad que las minorías se encuentran ante barreras que
las aíslan del resto de la sociedad. En este contexto, mientras la minoría
tiende a encerrarse en sí misma, la población mayoritaria puede adoptar una
actitud de rechazo del grupo minoritario en su conjunto, o de cada uno de sus
miembros"[3][3]. Los gitanos son hoy una de las
minorías étnicas más importantes de nuestro país. Las diferentes opciones que se
tomen respecto a ellos serán un referente importante para las demás minorías
culturales.
III. Un presente
con muchas luces y algunas sombras
9. El pasado no ha sido fácil para la comunidad gitana. El
presente, en cambio, a pesar de sus muchas sombras, ofrece un panorama más
halagüeño y esperanzador. Hay datos alentadores: la escolarización de los
niños, el progreso en la alfabetización de los adultos, el aumento de la
atención y educación sanitaria. Existe en nuestro país un número significativo
de gitanos y de gitanas que están accediendo a la Universidad y un nutrido
grupo con profesiones universitarias y liberales. Otros tienen una relevancia
importante en el mundo del arte. Es así mismo admirable el trabajo de muchas
asociaciones de promoción gitana, gestionadas en la mayoría de los casos por
los propios gitanos; la progresiva superación del chabolismo; la creciente
sensibilidad de las administraciones públicas que ponen cada vez más recursos
para vencer los déficits de la comunidad gitana...
10. Mirando hoy a la población gitana con realismo hay muchos
motivos para la esperanza. Estamos plenamente convencidos de que el futuro será
mejor que el presente. Pero, como ya hemos apuntado, no podemos engañarnos;
también hay nubes en el horizonte: los gitanos ocupan el último puesto en
cualificación laboral, esperanza de vida, acceso a una vivienda digna... y uno
de los primeros en población reclusa, paro, droga, fracaso escolar, mortalidad
infantil... Por otra parte, la sociedad española no ha superado todavía muchos
de sus prejuicios ancestrales. Los gitanos españoles son muy sensibles a los
estereotipos y generalizaciones que frecuentemente se vierten sobre ellos. Es
necesario intensificar el trabajo de la Administración y de toda la sociedad
para corregir prejuicios racistas y promover el respeto y el diálogo
intercultural.
IV. Los valores
gitanos
11. Hemos dicho antes que, en medio de sus luces y sus sombras,
los gitanos se sienten orgullosos de serlo y desean seguir siendo gitanos. Esto
se percibe en los más humildes, pero también en los más promocionados e
integrados en la sociedad mayoritaria. Se sienten españoles, europeos... pero
sobre todo se sienten gitanos. En los momentos más densos de su vida afloran
siempre las claves y los valores gitanos. Dichos valores no están escritos en
ningún documento oficial, ni son vividos en todos los casos de la misma
manera; algunos incluso corren el riesgo de ir poco a poco perdiéndose; sin
embargo, son los principales valores donde se reconocen la mayoría de los
gitanos. Reseñamos algunos:
x El respeto a la familia como
institución suprema de la sociedad gitana. La identidad personal del gitano
viene en gran medida determinada por su familia: siempre será miembro de esta o
de aquella familia y cargará gustosamente con sus ventajas e inconvenientes;
x La veneración por los miembros
de más edad. Los mayores son acreedores de un respeto especial porque acumulan
la memoria y la sabiduría de la vida. En momentos delicados buscarán el consejo
de los "tíos" y su parecer será muy tenido en cuenta;
x Una concepción más humana del
trabajo. El trabajo no lo es todo ni lo más importante para un gitano. El
gitano no vive para trabajar, trabaja para vivir. Lo fundamental es la vida, la
familia, la convivencia. El trabajo es sólo un medio al servicio de la vida y
la familia;
x La hospitalidad y la solidaridad
con los miembros de la etnia. Los gitanos guardan memoria de la necesidad y los
malos momentos pasados y desean evitarlos a los que son de los suyos. Entre
ellos hay una corriente de solidaridad profunda que no puede olvidar que el
gitano desconocido, es un primo, un familiar;
x La virginidad de la mujer antes
del matrimonio, que es un valor cristiano en sí, ha venido siendo un signo
característico de la comunidad gitana, si bien ha dado lugar a que muchas
jóvenes, con frecuencia, contrajeran matrimonio prematuramente.
x El respeto a los muertos. Los
muertos siguen vivos de otro modo; merecen más que nunca todo el respeto del
mundo. Ofender la memoria de un familiar difunto se considera una ofensa
gravísima;
x Son, así mismo valores muy
apreciados en el pueblo gitano el sentido de libertad, el respeto a la palabra
dada, el amor a la naturaleza...
Fidelidad a la tradición y renovación
12. Desde la lealtad y el cariño al pueblo gitano, queremos
hacernos eco de lo que es ya el sentir de muchos gitanos preocupados por sus
hermanos de etnia: que el cultivo de los propios valores, algunos de los cuales
se han apuntado más arriba, no debe servir de coartada para el aislamiento; que
el derecho a la diferencia no implica permanecer anclados en formas culturales
que rehusen abrirse a los mejores y más nobles avances sociales, como es todo
lo referente a la igualdad de dignidad y derechos del hombre y la mujer, a la
participación social, a la asunción de los modos más civilizados de convivencia
en sociedad; que el sentido familiar, tan fuerte entre los gitanos, no ha de
dar lugar nunca a que los agravios personales o colectivos entre los de la
misma etnia se traduzcan en resentimientos tan perdurables entre familias
gitanas que se transmitan, como una herencia tribal, de generación en
generación.
13. La mujer gitana, que ha sido tan generosa en la generación
de la vida y que ha tenido un papel tan importante en la educación de los
hijos, el cuidado de los mayores y en la transmisión de la cultura gitana, se
está incorporando con fuerza a la vida laboral, asociativa y a la participación
social. Sin embargo, a no pocas mujeres gitanas, les queda todavía un largo
trecho hasta alcanzar los niveles deseables de promoción en su condición de
mujeres, esposas y gitanas.
14. Los mismos gitanos han de ser los primeros en comprometerse
para acabar con determinados comportamientos que, aunque no son ni mucho menos
generalizables, están dando lugar a que en algunas barriadas y ciudades se
identifique a la comunidad gitana con el tráfico de drogas y el dinero fácil.
Estas formas de actuación, aunque cuenten con el atenuante de las condiciones a
veces inhumanas y menesterosas en que les ha tocado vivir, han hecho y están
haciendo un daño inmenso al pueblo gitano.
15. En las visitas a las parroquias de nuestras diócesis, los
obispos nos alegramos cuando nos encontramos con gitanos plenamente integrados
en las mismas y, a la vez, plenamente fieles a los valores de la tradición
gitana. Por eso, animamos a los gitanos a cuidar sus raíces y sus señas de
identidad y a participar activa y responsablemente en la vida de la sociedad y
de la Iglesia. Los gitanos pueden enriquecerse con los valores de los demás y
pueden y deben enriquecer a los no gitanos con sus propios valores.
V. Misión de la
Iglesia entre los gitanos. Autocrítica y llamada a la creatividad
16. La Sagrada Escritura es la principal fuente inspiradora
de nuestra mirada y de nuestro actuar de obispos entre la población gitana.
Queremos mirar y tratar a los gitanos como Dios lo hace. Nuestra misión es
continuar en el tiempo y el espacio colaborando humildemente en el servicio a
la salvación de la humanidad, que Dios comenzó en los albores de la historia y
que culminó en la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
17. "En aquellos días, el Señor dijo a Abraham:
Sal de tu tierra, de tu patria
y de la casa de tu padre
hacia la tierra que te mostraré.
Haré de ti un gran pueblo,
te bendeciré, haré famoso tu nombre,
y será una bendición"[4][4].
El pueblo
de Israel, en una de sus confesiones de fe más antiguas se identifica así: «Mi
padre fue un arameo errante que bajó a Egipto» ( Dt26, 5). Los gitanos se
identifican en gran medida con el pueblo del Antiguo Testamento; como él, han
conocido un largo éxodo desde la India originaria; como el pueblo de Israel,
han vivido siempre su travesía con los ojos y los oídos pendientes de Dios;
conciben la vida como bendición y esperan firmemente el cumplimiento de las
promesas divinas. El pueblo gitano comparte con la tradición bíblica la
experiencia de que toda tierra es siempre provisional y preparación de la
definitiva. "Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más
inesperada travesía... No soy sino de Dios y de la tierra, y a ellos retornaré
un día no lejano"[5][5].
18. En el Nuevo Testamento el diferente y el marginado son tan
valorados que Jesús mismo les pone como modelos, incluso se identifica con
ellos.
Los samaritanos eran en Israel una minoría que no gozaba de buena fama. Las
relaciones entre los judíos y los samaritanos dejaban mucho que desear[6][6],
hasta el punto de que "samaritano" era sinónimo de mal creyente, de
separado, de distinto, de persona poco recomendable... Sin embargo, Jesús rompe
los prejuicios culturales y religiosos de la época y se relaciona con ellos con
enorme libertad y franqueza: Los discípulos se extrañaron de que estuviera
hablando con una mujer samaritana junto al pozo de Jacob[7][7].
En una de sus parábolas más bellas Jesús llega incluso a poner como modelo de
comportamiento a un samaritano[8][8]que tuvo entrañas de misericordia con
el que cayó en manos de los bandidos. Desde entonces "samaritano" es
sinónimo de persona caritativa. Para Jesús, lo que cuenta, es la misericordia,
venga de donde venga; por eso, rompe esa tendencia a las fáciles
generalizaciones y nos invita a mirar de manera positiva a todas las personas;
lo que importa es la persona humana, sea de la nación que sea, llamada a la
plenitud de vida en Dios. Los gitanos, como los samaritanos de entonces y de
hoy, son capaces de lo mejor y de lo peor, pero Jesús nos invita a reconocer
preferentemente en ellos lo mucho que hay de admirable.
19. La Conferencia Episcopal Española -decíamos hace cinco años-
hace hoy suyas las palabras con las que Pablo VI se dirigía en Pomezia, en el
año 1965, a la comunidad gitana: «Vosotros estáis en el corazón de la
Iglesia»[9][9]. Con estas palabras Pablo VI expresaba
solemnemente el compromiso de la Iglesia con la promoción y evangelización de
los gitanos, hacía un reconocimiento explícito de la diferencia gitana en
el seno de la Iglesia y proclamaba públicamente que los gozos y los
sufrimientos de los gitanos son gozos y sufrimientos de los discípulos de
Cristo[10][10]. Los obispos volvemos a hacer
nuestras hoy las palabras de Pablo VI, reiteradamente citadas por Juan Pablo
II, y nos proponemos sacar las consecuencias que se derivan de ellas.
20. El Concilio Vaticano II encarga especialmente a los obispos
la atención pastoral a aquellos grupos humanos que, dadas sus especiales
circunstancias de vida, no son convenientemente atendidos por las ofertas
pastorales habituales. Es el caso también de los gitanos, cuya relación con las
parroquias y los sacerdotes no es tan fluida como sería deseable. "Téngase
solicitud particular por los fieles que, por la condición de su vida, no pueden
gozar suficientemente del cuidado pastoral común y ordinario de los párrocos o
carecen totalmente de él, como son la mayor parte de los emigrantes, los
exiliados y prófugos, los navegantes por mar o aire, los nómadas..."[11][11].
21. Desde el principio de su presencia en territorio español la
dimensión religiosa de los gitanos ha estado siempre muy presente. Hoy, a pesar
de los cambios habidos, los gitanos siguen siendo un pueblo eminentemente
religioso, aunque no siempre han tenido la suerte de poder cultivar y desarrollar
convenientemente su religiosidad . Para bastantes gitanos, la parroquia es no
más que el lugar ocasional de los sacramentos sociales -bautizos, bodas,
entierros, misas de difuntos...- y, para unos pocos, también el lugar al que se
va a pedir. El trabajo con los gitanos nos ha ido confirmando en el
convencimiento de que el anuncio explícito de Jesucristo y la catequesis han de
ir parejas con la atención social y la promoción humana.
22. Es un hecho innegable también que bastantes gitanos de
nuestro país viven en un clima habitual de indiferencia religiosa, como los
payos; pero dicha indiferencia no tiene nada de ideológica, es sobre todo
práctica. Hay también un grupo muy significativo de gitanos que, siguiendo la
estela de Ceferino, viven gozosa y activamente su fe en el seno de la Iglesia
Católica; son catequistas, participan en los Consejos Parroquiales de Pastoral,
viven un cristianismo comprometido, militante. Aunque escasa en número, es un
hecho la realidad tanto de gitanos presbíteros como de gitanas incorporadas a
la vida consagrada. Vemos con inmensa esperanza la presencia de algunos jóvenes
gitanos en nuestros seminarios; ellos pueden hacer la mejor síntesis entre
evangelio y cultura gitana. Animamos, pues, a los agentes de pastoral a promover
también las vocaciones al sacerdocio, al diaconado permanente o a la vida
consagrada entre los gitanos.
La religiosidad popular (cofradías, romerías, tradiciones...) ocupa así
mismo entre los gitanos un puesto destacado; también en los gitanos lo emotivo
y lo plástico pueden más que lo teórico y cerebral.
23. En los gitanos es fácil observar que cuando una persona
acepta honestamente a Jesucristo, esa fe da origen a un fecundo proceso
humanizador. Cuando un gitano se encuentra con la buena noticia de Jesucristo
su vida y la de su entorno mejoran. Esa fue la experiencia de Ceferino, la de
Emilia -la gitana de Almería en proceso de beatificación- y la de tantos
gitanos y gitanas a lo largo de los siglos. Lo más valioso que la Iglesia tiene
para compartir con los gitanos no son ni sus escuelas ni sus obras sociales,
sino el nombre y la persona de Jesucristo[12][12].
24. La Iglesia ha recibido el encargo de su Señor:
"Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"[13][13].
Nuestra Iglesia tiene la misión irrenunciable de anunciar el Evangelio a todos
los pueblos, también a los gitanos. Esta tarea le permitirá vivir de una manera
más plena la catolicidad y experimentar la inculturación en el pueblo gitano
como una gracia enriquecedora.
La Iglesia es una, la misma entre los gitanos y los payos, entre los
europeos y los africanos, pero siendo la misma, acepta en su seno las diferencias
y toma en consideración las formas culturales más nobles de cada pueblo, a la
vez que ayuda a purificar los aspectos menos humanos de los mismos.
25. Cuando la Iglesia española intenta vivir la opción
preferencial por los pobres, enseguida se encuentra con los gitanos. Como
ya se ha dicho, una minoría importante de gitanos malvive en la marginación y
la pobreza. Otros muchos han ido abandonando esa situación de pobreza gracias,
entre otros, al trabajo y la generosidad de muchas personas e instituciones de
Iglesia. La Iglesia quiere acercarse a los gitanos, especialmente a los
más pobres, con una mirada de fe, descubriendo en ellos el rostro de
Cristo pobre[14][14], pues "lo que hicisteis
con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis"[15][15].
26. Pero nuestra mirada de pastores no ve a los gitanos sólo
como destinatarios o beneficiarios de la acción pastoral de la Iglesia;
reconoce en los gitanos a verdaderos sujetos de evangelización. Queremos
que los gitanos católicos sean los primeros responsables de la evangelización
de sus hermanos; que no sean en la Iglesia meros espectadores, sino
corresponsables de su vida y misión. A los propios gitanos católicos les corresponde
también ayudar a la Iglesia, desde dentro, a ser más sensible a la diferencia
gitana. Nos gustaría enormemente que los gitanos se sintieran en la Iglesia
como en su propia casa.
27. Pedimos a los gitanos más promocionados que no se
"desclasen", sino que hagan también suya la tarea de la promoción de
sus hermanos más desasistidos; esta tarea no siempre resulta fácil, hay que
estar permanentemente renovándola. Invitamos, pues, a los gitanos más
despiertos y sensibles a participar en las instituciones y mediaciones
políticas, sindicales, culturales, etc. y a que, desde ahí, luchen por la
promoción y desarrollo de su pueblo[16][16].
28. Sin pretender hacer un juicio al pasado, porque lo que nos
preocupa es responder a los retos del presente, queremos reconocer que los
miembros de la Iglesia no siempre hemos sido buenos samaritanos con los gitanos
españoles; también los cristianos han sido hijos de su tiempo en los prejuicios
y comportamientos para con este pueblo. A veces hemos sido más jueces que
hermanos, nos hemos mostrado más distantes que próximos, y no siempre hemos
alzado la voz en favor de su dignidad y frente a los estereotipos vertidos de
manera injusta sobre todos los miembros del pueblo gitano en general.
29. También reconocemos que no siempre hemos facilitado, dentro
de la legítima normativa eclesial, los cauces oportunos para que los gitanos
manifestaran su fe y sus sentimientos con el genio, las expresiones y el arte
propio de su etnia. Desde una actitud autocrítica queremos fomentar una
sana creatividad pastoral al servicio de la evangelización de los
gitanos de hoy y de mañana.
VI. Orientaciones
Pastorales
Criterios y actitudes
30. En el trabajo pastoral con los gitanos y payos lo primero es
el amor. Dios nos pide, como a Moisés ante la zarza ardiente[17][17],
que nos acerquemos a los gitanos con sumo respeto, libres de prejuicios,
abiertos, dispuestos a dejarnos sorprender por las maravillas que Él realiza
también entre ellos. Los gitanos, ya lo hemos dicho, son más afectivos que
cerebrales; sólo cuando se sienten respetados y amados es posible el encuentro
evangelizador.
... El largo camino de la encarnación
31. La Historia de la Salvación inicia su momento de plenitud en
el misterio de la Encarnación. Todo empieza desde la cercanía, desde el
designio de Dios que decide plantar su tienda de campaña entre nosotros[18][18].
Jesús se ha hecho hombre como nosotros en todo, excepto en el pecado[19][19];
ha vivido nuestras experiencias, ha disfrutado nuestros gozos y sufrido
nuestros padecimientos; ha sido el hermano mayor que nos ha mostrado sobre el
terreno el hombre nuevo. La victoria de Cristo resucitado sobre el pecado y la
muerte comenzó a gestarse en el abajamiento del pesebre de Belén.
32. En el misterio de la Encarnación aprendemos a acoger a los
gitanos tal y como son, a conocer y amar su cultura, a practicar la escucha
paciente para ir aprendiendo, con actitud de discípulos, los caminos de la
evangelización. "Sería superficial y vacía la evangelización que no
llegara al corazón de la cultura, pues la fe que no impregnase la cultura no
sería una fe plenamente recibida, ni rectamente entendida, ni vitalmente
asumida"[20][20]. Bastantes agentes de pastoral,
especialmente religiosas, han plantado materialmente su tienda de campaña entre
los grupos de gitanos más pobres; con su presencia evangélica entre los gitanos
nos recuerdan a todos cuál es el camino de la misión. "Hemos visto y oído
el esfuerzo de encarnación, respeto, escucha y compartir con los gitanos que
están realizando muchos miembros de la Iglesia. Hemos observado que ese
esfuerzo repercute beneficiosamente en la credibilidad de la Iglesia y en la
calidad y orientación de la fe de quienes lo realizan"[21][21].
... Jesucristo, derecho y necesidad de los gitanos
33. En el fondo de sus búsquedas e inquietudes religiosas, los
gitanos tienen derecho a que la Iglesia Católica comparta con ellos su tesoro
principal, Jesucristo. Desean conocer el Evangelio, leer la Biblia, ser
protagonista en la vida de la Iglesia. La acogida de Jesucristo es, como ya
hemos apuntado, un acontecimiento liberador que genera, a su vez, acciones y
procesos de promoción y humanización.
34. Como sucede entre los payos, también entre los gitanos
españoles hay muchos bautizados y pocos evangelizados. Es necesario establecer
itinerarios de talante catecumenal[22][22]que
posibiliten el encuentro gozoso con la persona de Jesucristo.
... La vida es lo que importa
35. "Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante"[23][23].
La evangelización de los gitanos no pretende sacarles del mundo, de su cultura,
sino permitirles estar en el mundo y vivir su cultura de manera evangélica. En
el trabajo pastoral con los gitanos hemos de estar muy atentos a lo concreto de
su vida; ellos suelen vivir apasionadamente el momento presente; tomar en serio
lo que les pasa es una buena manera de preparar el encuentro con Jesucristo.
... Poner la Biblia en las manos y en el corazón de los gitanos
36. "Desconocer la Escritura es desconocer a
Jesucristo"[24][24]. El mundo cultural que la Biblia
refleja les resulta familiar e inteligible a los gitanos; es un libro que nos
ha llegado de Oriente, que gusta de la narración y las imágenes; es la
condensación de la experiencia de un pueblo que, como el gitano, siente y
celebra al Dios salvador y cercano en su historia concreta. La Biblia no es
sólo un libro para leer, sino sobre todo para vivir, rezar y madurar en la fe.
En la Biblia es Dios mismo quien nos habla, quien inicia con nosotros un
diálogo que nos conduce a la salvación. Los gitanos, se reconocen fácilmente en
numerosas narraciones e historias bíblicas. Es admirable constatar cómo algunos
de ellos han aprendido a leer para poder saborear personalmente la Palabra de
Dios.
... Atención a la inculturación
37. El Evangelio de Jesús no se identifica con ninguna cultura
en exclusiva, ha de encarnarse y fecundarlas todas; en todas hay aspectos que
el Evangelio bendice, pero ninguna cultura es perfecta ni intocable[25][25],
tampoco la gitana. Como apunta el Concilio, la Iglesia debe entrar en comunión
con todas las culturas, pues es en éstas donde se encuentra el hombre. El
hombre es el primer camino que debe recorrer la Iglesia en el cumplimiento de
su misión"[26][26]
38. La Iglesia contempla con inmenso cariño la cultura gitana y
desea que los agentes de pastoral la conozcan, la amen y la utilicen en la
acción pastoral; reconoce en ella valores nítidamente evangélicos; la Iglesia
es también la Iglesia de los gitanos porque es la Iglesia católica. Por eso,
hay que hacer una pastoral que tenga en cuenta la diferencia cultural gitana.
En el campo de la liturgia hay que combinar el respeto a las normas y la
creatividad pastoral en los muchos campos donde ésta es posible y deseable.
... Cuidar la formación de agentes de pastoral y el protagonismo gitano
39. Los agentes de pastoral gitana son todos aquellos, gitanos y
payos, que creen en Jesucristo y desean compartir su fe con los gitanos,
ayudándoles, desde la cercanía, a acoger y amar a Jesucristo. En éste,
como en todo trabajo pastoral, no basta la buena voluntad; es necesaria
una formación básica en lo fundamental de nuestra fe y una formación específica
en la diferencia gitana. Por eso, hemos afirmado ya que los mejores animadores
de la pastoral gitana serán los mismos gitanos que se han encontrado con
Jesucristo y a los que el Espíritu, protagonista principal de la
evangelización, ha convertido en coprotagonistas para la evangelización de sus
hermanos.
... Atención a la familia
40. Entre los gitanos muchas cosas son más "asunto
familiar" que personal; la identidad familiar es tan importante como la
personal. Algo de esto sigue ocurriendo en el terreno religioso: la actitud que
adopten los mayores, fundamentalmente el padre, será determinante para el resto
de la familia. Son los padres los responsables de la educación humana y
cristiana de los hijos.
41. La familia gitana sigue siendo en muchos casos santuario de
vida y, por eso, esperanza de la sociedad[27][27].
Es un patrimonio tan rico que, aunque exigirá adaptar los valores de siempre a
las circunstancias de hoy, no podemos permitir que se dilapide.
... La eficacia del trabajo en pequeños grupos
42. En los pequeños grupos -en torno a ocho o diez personas- es
más fácil la personalización y socialización de la fe. Pequeños grupos donde se
comparta la vida y se ilumine con la luz del Evangelio, donde nos contemos
nuestro encuentro con el Señor, donde los gitanos se reencuentren consigo
mismos y con su cultura, donde se potencie su protagonismo y su responsabilidad
laical...
Líneas operativas y órganos de animación
43. La evangelización de los gitanos no es responsabilidad
exclusiva de unos "especialistas" o sólo de unas determinadas
instituciones, sino de la totalidad de la Iglesia, expresada en las diferentes
mediaciones eclesiales.
44. La Iglesia particular es el ámbito propio y primero
donde ha de plantearse la evangelización de los gitanos y donde se ha de lograr
que la experiencia de Iglesia surja viva y operante entre la comunidad gitana.
Los Obispos hemos de velar para que no falten ni las personas ni los medios
necesarios para promover esta tarea; habremos de animar a las parroquias, a los
movimientos apostólicos y a nuestras instituciones de caridad a la acogida, a
la promoción y a la evangelización del pueblo gitano que reside en nuestras
Diócesis.
45. No debería faltar en ninguna Diócesis en que exista una
presencia significativa de gitanos una Delegación o, al menos, algún servicio
específico que, por encargo del Obispo y en comunión con el Plan Pastoral
diocesano, promoviera y animara este campo de la acción pastoral. Sin alguna
persona sensible a la diferencia gitana y a la urgencia de la evangelización
del pueblo gitano, que trabaje con un equipo estable, no es fácil trasladar tal
inquietud a los restantes ámbitos diocesanos. Como orientación para las
personas encargadas de este servicio apuntamos algunas de sus posibles
funciones:
x Ayudar a conocer la realidad de
la población gitana y sensibilizar a las diferentes comunidades de la diócesis
(parroquias, movimientos, comunidades, congregaciones de vida consagrada,
departamentos...) ante la realidad y necesidades materiales y espirituales de
los gitanos.
x Hacer una programación anual con
objetivos sencillos y evaluables, calendario de actividades, etc...
x Apoyar, acompañar y coordinar a
los agentes de pastoral gitana.
x Alentar el protagonismo y la
organización de los gitanos.
x Acompañar especialmente algún
pequeño grupo que sea signo o referencia en el conjunto de la diócesis.
x Hacer un seguimiento especial de
algunos gitanos concretos que puedan ser fermento evangelizador entre los
gitanos.
x Mantener relaciones estables con
las diócesis vecinas y con el Departamento de Pastoral Gitana de la Conferencia
Episcopal Española.
Ÿ Tomar postura pública desde la fe
ante acontecimientos puntuales, si fuera necesario y oportuno.
Ÿ Descubrir el campo de la llamada
vocacional.
46. Las parroquias tienen que ser la casa de todos los
hijos de Dios. Por eso mismo han de hacer un mayor esfuerzo de acogida de los
gitanos, amándoles tal y como son y proponiéndoles caminos de acompañamiento y
crecimiento en la fe. Muchas parroquias así vienen haciéndolo ya y ellas mismas
quedan enriquecidas por la aportación de los gitanos y una vivencia más
explícita de su catolicidad. La parroquia no ha de esperar que los gitanos
vengan y llamen a su puerta; es necesario que la parroquia salga y vaya a su
encuentro.
47. Cáritas en sus distintos niveles y los Secretariados
Gitanos vienen trabajando desde antiguo con los gitanos, sobre todo desde
la dimensión social. Muchos de los progresos habidos en el campo social han
sido posibles gracias al trabajo y la paciencia de muchos profesionales y
voluntarios de Cáritas. Cáritas ha de seguir profundizando en su lucha contra
la pobreza mediante la asistencia, la promoción, la denuncia de las injusticias
y la transformación de la realidad. Como institución que es de la iglesia no
deberá hacer abstracción de la dimensión religiosa de los gitanos que trata.
48. Las congregaciones de vida consagrada con sus colegios
y obras sociales están especialmente llamadas a recrear el carisma primigenio
de sus fundadores mostrando, como vienen haciendo, una solicitud
especial por los más débiles de nuestra sociedad. Sería deseable que sus
instalaciones educativas, sus recursos de tiempo libre y de acción social se
abrieran también a los gitanos. Las congregaciones que ya lo están haciendo,
experimentan que son ellas las más beneficiadas.
49. Gracias a Dios hay movimientos laicales y cofradías y
hermandades de Semana Santa que cuentan con gitanos entre sus miembros. A
dichos movimientos y cofradías les agradecemos su trabajo pastoral y les
invitamos a que ayuden a los gitanos a asumir la responsabilidad de la evangelización
de sus hermanos.
50. En diversos lugares de nuestra geografía hay romerías
a las que acude un número apreciable de gitanos. Conocemos y valoramos los
esfuerzos que se están haciendo para cuidar la liturgia y la dimensión
formativa de dichos encuentros. Rogamos a los responsables de esas romerías que
sigan cuidando con esmero tanto la preparación previa como la celebración.
51. El Departamento de Pastoral Gitana de la Conferencia
Episcopal Española forma parte de la Comisión Episcopal de Migraciones y tiene
la misión de apoyar el trabajo de las delegaciones diocesanas y favorecer la
coordinación y el compartir entre ellas. De dicho Departamento depende la
organización de las Jornadas anuales, la publicación y el seguimiento de los
planes anuales de trabajo, la revista «Diálogo Gitano» y la publicación
de los materiales pertinentes. Animamos a sus responsables a que sigan
promoviendo este trabajo .
52. Desde principios de la década de los setenta se vienen
celebrando anualmente unas Jornadas de Pastoral Gitana a las que asisten
más de cien agentes de pastoral. Esas Jornadas han sido una rica experiencia de
encuentro y comunión y han permitido elaborar un valioso elenco de
orientaciones pastorales emanadas de la misma experiencia.
VII. Conclusión
53. Los obispos españoles somos conscientes de la
responsabilidad pastoral que nos corresponde en el anuncio de la buena noticia
de Jesucristo entre la población gitana[28][28].
Por eso, hemos querido alentar la acción de todos los agentes de pastoral
gitana: sacerdotes, miembros de vida consagrada y cristianos laicos. Con este
documento nos comprometemos a intensificar el trabajo pastoral con la población
gitana en nuestras iglesias locales.
54. Agradecemos de todo corazón el buen trabajo que, a lo largo
de tantos años y con tanta generosidad, venís prestando al pueblo gitano un
buen número de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. Su entrega callada
y a prueba de desánimos manifiesta su amor e identificación con los gitanos.
Así lo han entendido ellos, que les quieren y sienten como suyos.
Como ya
hicimos en nuestro Mensaje del año 97, con motivo de la beatificación de
Ceferino, también queremos recordar aquí “el empeño y entrega del P. Manjón, el
trabajo incansable del Beato D. Manuel González y de D. Manuel Siurot, la labor
encomiable del Beato P. Poveda, por citar sólo alguno de entre los muchos que
han contribuido a poner en marcha todo un movimiento pastoral y social”.29
El surco que ellos abrieron ha de seguir siendo profundizado y alargado por
nuestra Iglesia hoy.
Agradecemos también el admirable servicio que
en el orden social se ha prestado a la comunidad gitana desde Cáritas, los
Secretariados gitanos y otras instituciones sociales de la Iglesia. A unos y
otros les animamos a seguir trabajando por la evangelización y la promoción del
pueblo gitano.
Animamos con singular afecto a los gitanos a
conservar y a transmitir a las nuevas generaciones sus valores más nobles, a
acoger aquellos avances sociales que promueven la dignidad, la libertad, la
igualdad y la convivencia entre todos los hombres, a trabajar en favor de
la promoción de aquellos gitanos que sufren todavía condiciones inhumanas de
vida, a abrir el corazón al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, como lo
abrió el beato Ceferino. Su fe cristiana le impulsó a ser un gitano cabal en la
Iglesia y un miembro fiel de la Iglesia en el mundo gitano. Que su ejemplar
testimonio de gitano cristiano militante aliente a los gitanos y payos que
trabajan como animadores de pastoral gitana a seguir anunciando a Jesucristo,
la fuerza renovadora de su Evangelio y la esperanza que , brota de su
Resurrección.
55. Pedimos filialmente a la Virgen, la Majarí Kalí, que bendiga
especialmente a los gitanos que viven y trabajan en España y haga fecundos
todos los esfuerzos destinados a su promoción humana y evangelizadora.
Confiamos estos empeños pastorales también a la intercesión del Beato Ceferino.
[1][1] Boletín de la
Conferencia Episcopal Española, nº 54 pgs. 85-88
[2][2]
Cf [Salvoconducto de la entrada de los gitanos en España, en 1425].
Archivo de la Corona de Aragón.
[3][3]
Juan Pablo II, Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz de 1989. Ecclesia 2403,
23 (1859) dic.1988
[4][4]
Gn. 12, 1-2.
[5][5]
A. Maaluf, León el Africano. Ed. Alianza, Madrid, 1988.
[6][6]
Cf. Lc. 9, 51-56.
[7][7]
Cf. Jn. 4, 4-42.
[8][8]
Cf. Lc. 10, 25-37.
[9][9]
Boletín de la C.E E. 54. Pág.8.
[10][10]
Cf. Concilio Vaticano II, (
GS),
1.
[11][11]
Concilio Vaticano II, (Ch.D) 18.
[12][12]
Cf. Ac. Ap. 3, 1-6.
[13][13]
Mt. 28, 19.
[14][14]
Cf. Concilio Vaticano II, (
LG),
8.
[15][15]
Mt. 25, 40.
[16][16]
Cf. Conferencia Episcopal Española, “Los cristianos laicos, Iglesia en el mundo
“. Documentos de la CEE. Edice, Madrid. 1991. Nº 63. Pág. 50.
[17][17]
Cf. Idem.
[18][18]
Cf. Jn. 1, 14.
[19][19]
Cf. Heb. 4, 15.
[20][20]
Juan Pablo II, Visita del Papa a la Sede de las Comunidades Económicas
Europeas, 20 de mayo de 1985. Ecclesia 2234 (697) 9, 1985.
[21][21]
Conclusión nº 2 de las Jornadas de Pastoral Gitana. Madrid. 1990.
[22][22]
Conferencia Episcopal Española, “Orientaciones pastorales para el
catecumenado”. Edice 35. Madrid 2002.
[23][23]
Jn. 10, 10.
[24][24]
San Jerónimo; Concilio Vaticano II, Constitución sobre La divina revelación (
DV), 25.
[25][25]
Cf. Concilio Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia (
LG), 13 y 17.
[27][27]
Cf. Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción
pastoral “La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad”.Edice.
Madrid 2001, pág. 167
[28][28]
Cf. CEE, “Mensaje de la Conferencia Episcopal Española con motivo de la
Beatificación del siervo de Dios Ceferino Giménenez Malla, Edice, Madrid
, 1997, pág. 6