COMISIÓN EPISCOPAL DE LITURGIA
Nota sobre la
comunión de los celíacos
Madrid, 20 febrero 2003
La Comisión Episcopal de Liturgia, sensible a la situación de aquellos
fieles católicos que ven dificultada su participación ordinaria en la Comunión
eucarística sacramental por su condición de enfermos celíacos; en consonancia
con las competencias que le otorga la Conferencia Episcopal Española, hace
pública esta Nota dirigida a los párrocos, y demás sacerdotes, a los
diáconos y a los ministros extraordinarios de la Comunión.
1.- La "enfermedad celíaca" y sus consecuencias para la participación
eucarística.
La enfermedad celíaca es una
enfermedad crónica consistente en una intolerancia permanente al gluten. Afecta
a una de cada doscientas personas en nuestro país. El gluten es una proteína
presente en el trigo y en otros cereales. La ingestión de esta proteína, aún en
pequeñas cantidades, puede causar trastornos muy importantes e irreparables al
celíaco.
Es evidente que esta enfermedad,
de la que se detectan cada día nuevos casos, afecta a la vida eucarística de
los enfermos que la padecen.
Tal situación reclama una
especial sensibilidad pastoral tanto en la catequesis como en la celebración
litúrgica, especialmente en el caso de los niños; para que nada aumente la
dificultad, que ya de por sí significa el tener que convivir literalmente con
esta enfermedad de por vida.
Es pues necesario fomentar en
toda la comunidad eclesial una actitud de sincera acogida y de comprensión
amorosa, haciendo patente así la sensibilidad maternal de la Iglesia para con
estas personas.
La presente nota pastoral parte
de las competencias catequéticas y singularmente litúrgicas que atañen a los
ministros ordenados, de acuerdo con lo que afirmó en su día la autoridad
doctrinal de la Iglesia, que excluyó la posibilidad de celebrar la Eucaristía
con formas sin nada de gluten, elemento éste considerado esencial para la
panificación.
2.- La enfermedad celíaca en la práctica
litúrgica
La Iglesia interpelada por el
llamamiento de nuestro Señor Jesucristo a la participación de todos los
miembros al banquete eucarístico "Tomad y comed todos de él", ha de
facilitar el acceso a la participación plena en la Eucaristía a los celíacos.
Por ello los sacerdotes y ministros de la Eucaristía deben conocer la
existencia y peculiaridades de la "enfermedad celíaca", a fin de facilitar el
acceso a la Eucaristía de las personas que padecen esta enfermedad.
En este sentido, bastará, que
antes de la celebración la propia persona que padece la enfermedad, o los
padres o familiares del niño que la tiene, informen del deseo de comulgar al
ministro de la Eucaristía para que éste, acogiendo la petición con la mayor
delicadeza y sin reclamar mayores explicaciones, facilite al celíaco la
Comunión bajo la sola especie del vino (cf. CDC cán 925).
En muchos casos, los celíacos por
su gran sensibilidad al gluten, requieren que se ponga a su disposición un
segundo Cáliz en el cual la única materia que haya sido consagrada sea el vino
y por ende sobre el cual no se haya llevado a cabo ni la partición ni la
intinción del Pan eucarístico. Asimismo se debe disponer de un purificador cuyo
uso fuera exclusivo del celíaco.
Cuando se trate de la Primera
Comunión de los niños o en las Misas celebradas con éstos, se procurará que el
niño o niña que padece la enfermedad se sienta respetado y apreciado por los
demás niños, de manera que todos vean como algo natural y normal la solución
que se adopte.
3.- Conclusión
Nuestro deseo y esperanza es que
la Santísima Eucaristía, celebración y sacramento de fe y de comunión sea el
verdadero motor de comunidades católicas y profundamente fraternas. Deseamos
vivamente que las comunidades sean capaces de acoger e integrar, con afecto
fraterno, a todos los fieles en una celebración plena y gozosa.
Al igual que en otras
circunstancias pastorales nuevas, la atención a las personas que padecen la
"enfermedad celíaca" reclama la fidelidad a la fe católica y al mismo tiempo
capacidad de adaptación y cambio en los elementos no esenciales.
Madrid, 20 de febrero de 2003
Mons. Julián López, Obispo de León y
Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia
Mons. Carmelo Borobia, Obispo de Tarazona
Mons. Carlos López, Obispo de Salamanca
Mons. Pere Tena, Obispo Auxiliar de Barcelona
Mons. José Cerviño, Obispo emérito de Tui-Vigo
Mons. Rosendo Álvarez, Obispo emérito de Almería