COMITÉ EJECUTIVO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
Declaración ante los atentados de ETA en Madrid
del día de hoy, 11 de marzo de 2004
La organización terrorista ETA ha perpetrado hoy en Madrid el atentado más
alevoso y sangriento de su ya larga historia de terror criminal. Deseamos ante
todo, en nombre de los Obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española,
expresar a los familiares de las víctimas mortales y de los heridos nuestra
cercanía espiritual. Pedimos a todos los sacerdotes que, en cuanto sea posible,
mañana y el próximo domingo ofrezcan sufragios por el eterno descanso de los
difuntos y que se ore al Dios de todo consuelo para que dé fortaleza y
esperanza a los heridos y a sus familias.
ETA es una organización intrínsecamente perversa, cuyas raíces se hallan en un
tipo de nacionalismo totalitario e idolátrico. Pocos días antes de que los
españoles acudan a votar el próximo día 14, los terroristas han querido hacer
publicidad de sus fines políticos, que juzgan superiores a la vida de las
personas y al Estado de derecho. ETA considera un valor absoluto la
independencia política del País Vasco y para conseguir este fin no ha cesado de
menospreciar y pisotear las bases mismas sobre las que se sustenta el bien
común y la paz, es decir, el respeto a los derechos humanos, ante todo, al
derecho a la vida.
"Nunca puede existir razón moral alguna para el terrorismo"1. No
debe haber duda ni vacilación ninguna a este respecto. Por tanto, no es
moralmente posible el trato político con ETA, ni directo ni indirecto.
En este día tan triste para tantas personas, afectadas en su propia carne o la
de sus familiares por la violencia inhumana del terrorismo, hemos de recordar
también que "reaccionar con odio indiscriminado frente a los crímenes de ETA,
en la medida en que divide a la sociedad en bandos enfrentados e
irreconciliables, es favorecer los fines de los terroristas, aceptar sus tesis
del conflicto irremediable, preparar y facilitar la aceptación y el
reconocimiento de las pretensiones rupturistas"2
Es el momento de redoblar la colaboración con las autoridades competentes en la
lucha contra el terrorismo. Todos estamos obligados a ello. Es el momento de la
caridad y de la solidaridad con la víctimas. Los católicos queremos prestarles
nuestra ayuda en todo lo que esté a nuestro alcance. Exhortamos a todas la
comunidades cristianas a estar muy cerca de quienes sufren las consecuencias de
este atentado feroz.
Que María, la Reina de la Paz, interceda por nosotros.
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1Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal
Española, Instrucción Pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de
sus causas y de sus consecuencias (noviembre de 2002) nº 14.
2Instrucción Pastoral Valoración moral del
terrorismo..., nº 21.