NOTA DE PRENSA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
Ante la aprobación del Anteproyecto de Ley que
equipararía las uniones homosexuales al
matrimonio
El Consejo de Ministros ha aprobado hoy un anteproyecto de Ley que pretende
equiparar al matrimonio la unión de personas del mismo sexo. Se trata de una
propuesta errónea e injusta. Porque "el matrimonio, engendrando y educando a
sus hijos, contribuye de manera insustituible al crecimiento y estabilidad de
la sociedad. Por eso le es debido el reconocimiento y el apoyo legal del
Estado. En cambio, a la convivencia de homosexuales, que no puede tener nunca
esas características, no se le puede reconocer una dimensión social semejante a
la del matrimonio y a la de familia" (Comisión Permanente de la Conferencia
Episcopal Española, Matrimonio, familia y "uniones homosexuales",
nº 13).
Las personas homosexuales no deben ser discriminadas en sus derechos
ciudadanos. Pero las instituciones sociales deben ser tuteladas y promovidas
por las leyes. El matrimonio es una institución esencialmente heterosexual, es
decir que "no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una
mujer y un varón. A dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a
contraer matrimonio entre ellas. El Estado, por su parte, no puede reconocer
este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario que excede
sus capacidades y que dañará, sin duda muy seriamente, el bien común. Las
razones que avalan estas proposiciones son de orden antropológico, social y
jurídico" (Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española, En favor
del verdadero matrimonio, nº 3).
La medida propuesta tendrá consecuencias negativas que afectarán a toda la
sociedad. No se trata de reconocer un pretendido derecho a algunas personas que
en nada perjudicaría a los demás. "Si el Estado procede a dar curso legal a un
supuesto matrimonio entre personas del mismo sexo, la institución matrimonial
quedará seriamente afectada. Fabricar moneda falsa es devaluar la moneda
verdadera y poner en peligro todo el sistema económico. De igual manera,
equiparar las uniones homosexuales a los verdaderos matrimonios, es introducir
un peligroso factor de disolución de la institución matrimonial y, con ella,
del justo orden social". "¿Será posible seguir sosteniendo la verdad del
matrimonio, y educando a los hijos de acuerdo con ella, sin que padres y
educadores vean conculcado su derecho a hacerlo así por un nuevo sistema legal
contrario a la razón? ¿No se acabará tratando de imponer a todos por la pura
fuerza de la ley una visión de las cosas contraria a la verdad del matrimonio?"
(En favor del verdadero matrimonio, nº 4 b y c).
La adopción ha de mirar siempre al bien de los niños, no a supuestos derechos
de quienes los desean adoptar. Dos personas del mismo sexo, que pretenden
suplantar a un matrimonio, no constituyen un referente adecuado para la
adopción. "La figura del padre y de la madre es fundamental para la neta
identificación sexual de la persona. Ningún estudio ha puesto fehacientemente
en cuestión estas evidencias" (En favor del verdadero matrimonio,
nº 4 a).
Si esta legislación se llevara adelante, abandonaríamos la sabiduría humana y
jurídica de toda la Humanidad. "La historia universal lo confirma: ninguna
sociedad ha dado a las relaciones homosexuales el reconocimiento jurídico de la
institución matrimonial" (En favor del verdadero matrimonio, nº 4 b).
Madrid, 1 de octubre de
2004