NOTA DE LA SECRETARÍA GENERAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
Acerca del referéndum sobre la
"Constitución para Europa"
1.
El próximo día 20 va a ser sometido a referéndum el Tratado por el que se
establece una Constitución para Europa. Como en anteriores ocasiones
semejantes, los Obispos cumplen también en ésta su deber pastoral de ofrecer
una ayuda a los católicos, y a la opinión pública en general, en orden a la
orientación moral del voto responsable y en conciencia. La Secretaría General
de la Conferencia Episcopal, al hacer públicas estas orientaciones en
cumplimiento del encargo recibido de la Comisión Permanente y recogiendo el
resultado de sus deliberaciones, desea, además, responder a las muchas
peticiones recibidas de diversos sectores de la comunidad católica que
solicitan una palabra en este sentido.
2.
La Iglesia apuesta por Europa. La Santa Sede, los episcopados europeos y los
políticos católicos y de otras confesiones cristianas han estado entre los primeros
en alentar un gran proyecto de unificación europea que, cerrando el triste
capítulo de grandes y repetidas guerras, diera paso a una época de concordia y
de verdadero progreso. Los llamados “padres” de la Europa comunitaria fueron
grandes hombres de Estado cristianos, entre ellos, Robert Schuman, hoy camino
de los altares. Juan Pablo II, en su reciente Mensaje al Arzobispo de Santiago
de Compostela, con motivo de la clausura del Año Santo, a pesar de ciertas
decepciones sufridas en estos últimos tiempos, afirma que “seguimos mirando con
confianza” la construcción, “larga y ardua”, del futuro de la Unión Europea.
Los Obispos españoles se suman a la confianza del Papa e invitan a los
católicos a trabajar por una Europa cada vez más unida y más solidaria con el
mundo.
3. Ante
la convocatoria de un referéndum procede recordar que los ciudadanos han de
contar con suficiente información para poder votar con conocimiento de causa;
que la pregunta formulada debe poder ser respondida con facilidad suficiente y
que el voto no tenga otras consecuencias políticas distintas de las que se
someten explícitamente a consideración de los ciudadanos.
A este
respecto, no son pocos quienes manifiestan su perplejidad ante la dificultad de
poder conocer responsablemente el contenido de un largo y complejo texto legal,
como es el del Tratado que se presenta a consulta. La dificultad es objetiva y
el tiempo es escaso. A muchos, con todo, el referéndum les servirá de estímulo
para informarse mejor y para interesarse por Europa y su unidad. Conviene
también recordar que, en este caso, el referéndum es sólo consultivo, es decir,
que su resultado no obliga jurídicamente a nadie.
4.
El contenido de la “Constitución” presenta elementos positivos y negativos, en
un cuadro cuya valoración de conjunto no es fácil de precisar. Parece claro que
los firmantes del Tratado, al someterse al imperio de un texto constitucional,
favorecerán el proceso de integración de la Unión con todo lo que eso comporta:
consolidación de la paz entre los pueblos de Europa; desarrollo económico y
social; cooperación más eficaz contra el terrorismo y la delincuencia
internacional, e incremento de la capacidad de la Unión para actuar de modo
concertado en el mundo. Por otro lado, se proclaman con nitidez suficiente los
principios de subsidiariedad, proporcionalidad y de control judicial. También
se reconoce, de acuerdo con las leyes nacionales, la libertad de creación de
centros docentes, así como el derecho de los padres a la educación de sus hijos
“conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas”. Se
menciona la religión como uno de los elementos constructivos de la herencia
europea y se reconoce a las Iglesias como realidades sociales de valor
específico con las que la Unión mantendrá “un diálogo abierto, transparente y
regular”.
5. Hay
asimismo elementos negativos en la “Constitución”. Los Obispos hubieran deseado
ver definido sin ambigüedad un derecho humano tan básico como el derecho a la
vida. El texto constitucional no excluye la investigación letal con embriones
humanos, ni el aborto, ni la eutanasia; tampoco excluye la clonación de seres
humanos para la experimentación y la terapia. Hubieran deseado una tutela mayor
del matrimonio y de la familia, así como la definición explícita del matrimonio
como la unión estable de un hombre y de una mujer y la protección del derecho
de los niños a no ser adoptados por otro tipo de uniones. También hubieran
deseado un reconocimiento explícito del carácter personal del ser humano, abierto
a la Trascendencia, que es la base inderogable de los derechos fundamentales;
tales derechos no son otorgados, sino sólo reconocidos por la ley. Desearían
que la organización política de la Unión facilitase una mayor participación de
los ciudadanos. Y, en fin, lamentan profundamente la omisión deliberada del
cristianismo como una de las raíces vivas de Europa y de sus valores.
6. Los
Obispos creen que es moralmente necesario trabajar por una integración cada vez
mayor y más justa de Europa. Pero piensan que el compromiso con Europa no les
obliga a indicar, en el ejercicio de su misión pastoral, un sentido determinado
del voto en este referéndum. El “sí”, el “no”, el voto en blanco o la
abstención son posibles opciones legítimas. El voto en blanco y la abstención,
en el caso de que no sea posible superar la perplejidad o no se pueda aceptar
en su raíz el planteamiento de la consulta. En todo caso, será necesario actuar
en conciencia sopesando con cuidado los motivos por los que realmente se actúa.
Madrid, 4 de febrero de 2005.