PONTIFICIO CONSEJO
PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES
CRITERIOS
DE COLABORACIÓN ECUMÉNICA E
INTERRELIGIOSA
EN LAS COMUNICACIONES SOCIALES
INTRODUCCIÓN
1. El testimonio de la fe, en el marco del diálogo público
de los medios de comunicación social, se desarrolla en condiciones tales que
empeña a los cristianos a unirse más profundamente en su acción comunicativa y
a concertarse más directamente con las otras religiones de la humanidad,
respecto a su presencia común en el seno de las comunicaciones. Los criterios
reunidos en este documento han sido formulados a fin de promover una creciente
colaboración entre los cristianos y con los representantes de otras religiones
comprometidos en los mass media. Estos criterios tienen por finalidad permitir
a los comunicadores católicos comprometidos en las comunicaciones de masa el
mejor cumplimiento de su tarea prioritaria de anunciar y de testimoniar su
propia fe, así como favorecer un mejor conocimiento recíproco, tanto entre
cristianos como respecto a los creyentes de otras religiones.
2. La colaboración entre los cristianos y la concertación
con los miembros de otras religiones que cumplen un servicio comunicativo
adquieren una importancia central en las relaciones con los poderes públicos y
con las direcciones de las empresas de comunicación, con el fin de preservar,
promover y coordinar sus posibilidades cristianas y religiosas de expresión por
estos medios. En la mayor parte de los casos, un acceso a las comunicaciones
está previsto por los responsables de los medios públicos o comerciales
solamente en el marco de un entendimiento entre las confesiones o las
religiones deseosas de tomar parte en el diálogo público.
3. Este documento trata de la colaboración concreta y no
contempla directamente las cuestiones que hacen referencia al diálogo doctrinal
en las emisiones o producciones comunicativas. Está claro, por otra parte, que
la doctrina y la moral católicas son puntos de referencia irreemplazables para los
comunicadores católicos. Pertenece a las autoridades eclesiales competentes -en
sus diversos ámbitos: local, nacional, continental y mundial- la salvaguarda
del aspecto doctrinal y moral de cada actividad. Los responsables pastorales
tienen el derecho y el deber de expresar su juicio y facilitar las directrices
específicas al respecto. Deben valorar en cada caso los riesgos y la
oportunidad de realizaciones conjuntas, teniendo en cuenta la necesidad de
salvaguardar la identidad específica de las iniciativas católicas.
4. La manipulación o el proselitismo de mala ley, que se
ejerce a veces en el seno de los medios de comunicación social, son
incompatibles con la tarea ecuménica y con el espíritu de concertación
interreligiosa, así como afirman la Palabra de Dios y también las disposiciones
de las autoridades eclesiales 1. Hoy se asiste a la aparición
de nuevos movimientos religiosos, a menudo llamados "sectas" y que se
refieren a cierta forma de evangelismo, aun inspirándose parcialmente en
ideologías no cristianas. Su acción se acompaña a veces de un proselitismo
grávido de consecuencias y acentuado por una amplia difusión por medio de las
comunicaciones sociales.
5. Cualquier colaboración tendrá en cuenta la situación
pastoral de cada lugar. Los comunicadores encargados de la colaboración
ecuménica e interreligiosa deben estar cuidadosamente formados, dotados de
sentido de sus responsabilidades y ser prudentes.
CRITERIOS
DE COLABORACIÓN ECUMÉNICA
EN LAS COMUNICACIONES SOCIALES
6. La era de comunicación y de información, que hoy está
formándose, contribuye a crear unas nuevas relaciones entre las personas y las
comunidades, y exige -por parte de los cristianos- una unión cada vez más
profunda por medio de una intensa colaboración.
Las iniciativas ecuménicas y la acción cristiana común se
inspiran en el mensaje y las decisiones del Concilio Vaticano II 2;
ponen igualmente en práctica las orientaciones de los ulteriores documentos
eclesiales 3. Todas ellas ilustran la unión que existe ya
entre las Iglesias y las comunidades cristianas. Una actitud así podrá hacer
más creíbles la tarea y las modalidades de evangelización al servicio del Reino
de Dios.
7. La colaboración ecuménica puede realizarse en todos
los campos de la comunicación social, y es por sí misma un testimonio ofrecido
al mundo. Dado que los medios de comunicación sobrepasan los límites normales
del espacio y del tiempo, esta colaboración deberá ser a la vez local, regional
e internacional.
Esta pedirá a veces, en espíritu de reciprocidad, la
participación de comunicadores católicos en las producciones de otras Iglesias
y comunidades cristianas, así como la colaboración de otros cristianos en
ciertos programas católicos, e incluso la formación de equipos de cristianos en
el seno de organizaciones seculares.
8. Las modalidades de colaboración en el sector de las
comunicaciones sociales dependen en gran parte de los métodos propios de la
comunicación social, que las organizaciones católicas internacionales de
comunicación social tienen la tarea de dar a conocer a fin de iniciar a los
Pastores y los fieles a una efectiva presencia de comunicación en el seno de la
sociedad actual. La comunicación ecuménica exige, por esta razón, intercambios
entre los organismos internacionales de la Iglesia católica y los otros
organismos cristianos de comunicación. Esta colaboración se extiende
evidentemente a los ámbitos regionales y locales, según las diferencias y las
peculiaridades de cada medio de comunicación.
9. Los proyectos comunes, donde sean oportunos, tienen
como finalidad permitir que los cristianos den común testimonio de Cristo. Los
proyectos comunes no han de debilitar la autenticidad del mensaje cristiano y
eclesial, ni limitar las iniciativas específicamente católicas 4.
10. La aplicación práctica de estos criterios generales
exige, por parte de los católicos comprometidos en estos medios, un
conocimiento profundo y una práctica fiel de la propia fe. Supone también una
confianza y un conocimiento mutuos entre cristianos, gracias al respeto entre
unos y otros, de cara a una puesta en común de las experiencias comunicativas.
Esto implica, por parte de los servicios católicos de comunicación y de los
católicos comprometidos en ella el dar una información veraz y objetiva sobre
el movimiento ecuménico y sobre las otras Iglesias y comunidades cristianas.
Este deber nunca puede impedir el presentar lo específico del mensaje cristiano
en toda su plenitud.
La reciprocidad tropieza a menudo en cuestiones prácticas
concernientes a la diferente organización del apostolado de las comunicaciones
sociales, y también en los distintos medios económicos para ello. Es necesario
que las autoridades pastorales tomen en consideración estos problemas prácticos
y permitan un justo reparto de los recursos financieros y una armonización de
los métodos de acción pastoral y de comunicación.
11. El Pontificio Consejo para las comunicaciones
Sociales anima los esfuerzos actuales y futuros de colaboración ecuménica en el
seno de las comunicaciones sociales.
El Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales se
compromete a buscar nuevas vías de colaboración ecuménicas, teniendo en cuenta
las posibilidades ofrecidas por los recientes descubrimientos en el campo de
las comunicaciones sociales, de cara a evitar toda dispersión de esfuerzos en
este sector de intercambios humanos, en que la organización y la programación
son indispensables.
En cuanto a la colaboración ecuménica, habría que
precisar prioridades mediante acuerdos recíprocos 5.
12. El dinamismo de las organizaciones católicas y de las
instituciones eclesiales de apostalado de la comunicación social es una
condición fundamental para una cooperación constructiva, así como una garantía
para la salvaguarda del mensaje católico en su plenitud. A este respecto, es
esencial desarrollar la formación para todos los niveles del apostolado
católico de las comunicaciones sociales de las capacidades profesionales,
teológicas y tecnológicas avanzadas de los comunicadores pertenecientes a la
lglesia.
Una cooperación apostólica más estrecha entre las
organizaciones católicas internacionales de comunicación social (OCIC, UCIP,
UNDA) 6 favorecerá una mejor colaboración ecuménica.
13. La formación de comunicadores católicos ha de incluir
una seria preparación ecuménica 7, llevada a cabo de
acuerdo con las directrices de la Santa Sede y de las autoridades locales y
regionales.
14. Sería igualmente útil una colaboración entre los
cristianos en el campo de los nuevos medios: especialmente la que se refiere al
uso común de los satélites, las redes vía cable y los bancos de datos, y,
globalmente, la informática, empezando por la compatibilidad de los sistemas.
CRITERIOS
DE COLABORACIÓN INTERRELIGIOSA
EN LAS COMUNICACIONES SOCIALES
15. La era de la comunicación y de la información, que
hoy se está formando, exige también -por parte de todos los que viven una
creencia religiosa y está al servicio del diálogo público- un compromiso mutuo
por el bien de la humanidad.
Las orientaciones de cara a una respuesta concertada de
cristianos miembros de otras religiones a las preguntas formuladas con motivo
de los intercambios de comunicación y de información, reflejan el espíritu de
las declaraciones conciliares al respecto8. El
entendimiento interreligioso se basa en la voluntad común de las grandes
religiones hoy existentes de afrontar las preguntas fundamentales sobre el
destino humano. Una concertación seria y continua permitirá superar las
inclinaciones del público hacia una sensibilidad religiosa superficial,
supersticiosa o mágica.
16. Esta colaboración interreligiosa puede realizarse en
todos los campos de la comunicación social. Y es en sí misma un testimonio
ofrecido al mundo. Ya que los medios traspasan los límites normales de espacio
y tiempo, esta concertación será, al mismo tiempo, local, regional e
internacional.
Serán a veces deseables, en una base de reciprocidad,
unos acuerdos mutuos entre comunicadores católicos, otros comunicadores
cristianos y operadores de comunicación de otras religiones, así como la
formación de equipos interreligiosos dentro de organizaciones seculares.
17. Las modalidades de colaboración en el sector de las
comunicaciones sociales dependen en gran parte de los métodos propios de estos
medios. La concertación interreligiosa tendrá en cuenta los contextos
específicos de producción y de programación a nivel local, regional, nacional o
internacional.
18. Los proyectos comunes, allí donde parezcan oportunos,
tienen por finalidad permitir que los cristianos y los miembros de otras
religiones den un testimonio común de Dios. Los proyectos comunes no tienen la
finalidad de debilitar la autenticidad del mensaje cristiano y eclesial, ni de
limitar la iniciativa específicamente católica.
19. La aplicación práctica de estos criterios generales
supone un conocimiento profundo y una práctica fiel de la propia fe. Supone
también una confianza y un conocimiento recíproco entre católicos, otros
cristianos y miembros de otras religiones, basada en el respeto mutuo, de cara
a una puesta en común de las iniciativas de comunicación. Esto requiere, por
parte de los organismos católicos de comunicación y de los católicos
comprometidos en ella, dar una información veraz y objetiva sobre las otras
religiones de la humanidad. Esta obligación nunca puede impedir presentar lo
específico del mensaje católico en toda su plenitud.
La buena concertación se enfrenta a menudo con cuestiones
prácticas concernientes a la diversa organización del apostolado de las
comunicaciones sociales y asimismo a la diversidad de los medios financieros
disponibles. Es indispensable que la autoridad pastoral tome en consideración
estos problemas concretos y permita un justo reparto de los recursos económicos
y una armonización de los métodos de acción pastoral y comunicativa.
20. El Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales anima cualquier nuevo esfuerzo de concertación con los miembros de
otras religiones, con vistas a promover los valores religiosos y morales en los
medios de comunicación.
El Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales se
compromete a buscar nuevas vías de concertación interreligiosa, teniendo en
cuenta las posibilidades que ofrecen los nuevos descubrimientos en el campo de
la comunicación social con el fin de evitar toda dispersión de esfuerzos en ese
sector de intercambios humanos, donde la organización y la programación son
indispensables.
21. El dinamismo de las organizaciones católicas y de las
instituciones eclesiales del apostolado de comunicación social es condición
indispensable de una colaboración eficaz y de una cooperación constructiva, así
como una garantía para la salvaguarda del mensaje católico en su plenitud. A
este respecto, es necesario el desarrollo, a todos los niveles del apostolado
católico de las comunicaciones sociales, de la formación de capacidades
profesionales, teológicas y tecnológicamente avanzadas de los comunicadores
pertenecientes a la Iglesia católica.
Una cooperación apostólica más intensa entre las
organizaciones católicas internacionales de la comunicación social (OCIC, UNDA,
UCIP) (ver nota n. 6) favorecerá una concertación mejor con las demás
religiones de la humanidad.
22. Es necesaria una formación específica de los comunicadores católicos, de
acuerdo con las directrices de la Santa Sede, de cara a una concertación más
calificada con los miembros de las grandes religiones en el seno de la
comunicación social.
23. También sería útil una colaboración interreligiosa
entre los católicos y los miembros de otras religiones en el campo de los
nuevos medios: especialmente: en el uso común de los satélites, de los bancos
de datos, de las redes vía cable, y, globalmente, de la informática, comenzando
por la compatibilidad de sistemas.
Ciudad del Vaticano, 04 de octubre de 1989, fiesta de san Francisco de
Asís.
John Patrick Foley
Presidente
Pierfranco Pastore
Secretario
Notas
1.
Secretariado para la Union de los Cristianos - Consejo Ecuménico de las
Iglesias. Témoignage commun
et prosélytisme de mauvais aloi, "Service d'Information" 14 (1971), pags. 19-24; ver
también para la interpretacion de la Escritura y de la voluntad de las
autoridades eclesiales sobre la unidad de testimonio: Grupo mixto de trabajo
entre la Iglesia Catolica y el Consejo Ecuménico de las Iglesias. Témoignage commun, "Service d'information"
44 (1980), págs. 142-155.
2.
Concilio Vaticano II, Decreto conciliar Unitatis redintegratio,
"Acta Apostolicae Sedis" 1965, en particular, págs. 99-100, n. 12
3.
Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales, Instrucción pastoral Communio
et progressio, "Acta Apostolicae Sedis" 1971, págs. 628-630,
núms. 96-100; Secretariado para la Unión de los Cristianos, Directorium ad
ea quae a Concilio Vaticano II de re oecumenica promulgata sunt exsequenda,
"Acta Apostolicae Sedis" 1967, págs. 574-592 (edición puesta a! día
en el año en curso 1989); Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales,
Critères généraux pour la collaboration oecuménique dans les communications
sociales, "Bulletin d'information" 80 (1971), págs. 65-66
(primera elaboración de los criterios puestos al día por el presente
documento).
Ver también: Secretariado para la Union de los Cristianos, Réflexions et
suggestions concernant le dialogue oecumenique, "Service
d'information" 12 (1970), págs. 5-11; Témoignage commun et prosélytisme de mauvais aloi,
"Service d'Information" 14 (1971), pags. 19-24; La collaboration
oecuménique au paln régional, au plan national et au plan local,
"Service d'information" 26 (1975), págs. 8-34; Le phénomène des
sectes ou nouveaux mouvements religieux: défi pastoral, "Service
d'information" 61 (1986), págs. 158.169.
4.
Existe ya la fórmula de jurado ecuménico (por ejemplo, los de los
festivales cinematográficos de Canes, Locarno, Montreal, Berlín, ...), de
semana ecuménica (de televisión, convocada por UNDA, Organización Católica
Internacional para la Radio y la Televisión, y ,WAAC, Asociación Mundial de
Comunicación Cristiana), de publicaciones ecuménicas sobre la comunicacion
("Comunicacion"), de talleres comunes (Catholic Press Association
of the United States and Canada-Associated Church Press, USA), de fundaciones
ecuménicas (Interfaith Media Foundation), de consultas recíprocas, de
ayuda financiera mutua, de animación y consulta comunes en el seno de las
redes seculares. Es importante discernir el valor de tales iniciativas y ver
cuáles pueden ser las formas ulteriores de proyectos ecuménicos comunes. Los
proyectos comunes seran tanto más útiles cuanto mejor respondan a temas
precisos y concretos.
5.
Por ejemplo: la oportunidad o no de la celebración común de la Jornada Mundial
de las Comunicaciones Sociales, la valorización de la Semana de Oración para la
Unión de los Cristianos a través de iniciativas comunes en los medios de
comunicación social, las tomas de posición comunes acerca de cuestiones
doctrinales y éticas, la instauración de un reconocimiento ecuménico al mérito
en el apostolado de las comunicaciones sociales, la redacción de catálogos
comunes...
6.
OCIC: Organización Católica Internacional del Cine y de lo Audiovisual
(Secretariado General, 08 rue de l'Orme B-1040 Bruxelles); UCIP: Unión Católica
Internacional de la Prensa (Secretariado General, 37-39 rue de Vermont, CH-1211
Genève 20 CIC); UNDA: Organización Católica Internacional de la Radio y la
Televisión (Secretariado General, 12 rue de l'Orme, B-1040 Bruxelles).
7.
Cf. Secretariado para la Unión de los cristianos, Directorium ad ea quae a Concilio
Vaticano II de re oecumenica promulgata sunt exsequenda. Pars altera: De re
oecumenica in institutione superiore, "Acta Apostolicae Sedis",
1970, págs. 705-724; Congregación para la Educación Católica, Ordinationes
ad constitutionem apostolicam "Sapientia Christiana" rite exsequendam,
"Acta Apostolicae Sedis", 1979, págs. 500-521 (pág. 513, art. 51,
indicaciones sobre la enseñanza del ecumenismo entre las materias teológicas).
8.
Concilio Vaticano II, declaración conciliar Nostra aetate, "Acta
Apostolicae Sedis", 1966, págs. 740-744; Secretariado para los No
Cristianos, Vers le recontre des religions, suggestions pour le dialogue,
"Bulletin" (suplemento n. 3) 1967, págs. 1-49; ib., La
actitud de la Iglesia frente a los seguidores de otras religiones, Ciudad
del Vaticano, 1984; Comisión para las relaciones con el Judaísmo, Orientations
et suggestions pour l'application de la déclaration conciliare "Nostra aetate" (n. 4),
"Service d'information" 26 (1975), págs. 1-7.