Coordinadores A. CARMONA - J. M. DÍAZ RODELAS - J. VEGA

 Página general de Diálogos de Teología

ACOMPAÑAMIENTO Y DIRECCIÓN ESPIRITUAL

Organizan: Biblioteca sacerdotal Almudí y Facultad de Teología de Valencia (sección diócesis)

También la “dirección espiritual” contribuye a formar las conciencias. Hoy más que nunca se necesitan “maestros de espíritu” sabios y santos: un importante servicio eclesial, para el que es necesaria sin duda una vitalidad interior que debe implorarse como don del Espíritu Santo mediante la oración prolongada e intensa y una preparación específica que adquirir con cuidado. (Benedicto XVI, Mensaje del Papa Benedicto XVI a la Penitenciaría Apostólica de 2009, 12-III-2009)

Dialogos de Teología 2011

Martes, 22 de febrero
- Fundamentos teológicos de la dirección espiritual
     Mons. D. Agustín Cortés. Obispo de San Feliu de Llobregat
Acompañamiento y dirección espiritual: Aspectos psicológicos
     D. Aurelio Castilla. Médico psiquiatra. Valladolid

Martes, 22 de marzo
- Pastoral y dirección espiritual
     Pastoral y dirección espiritual   
     D. Jesús Higueras. Párroco de Santa María de Caná. Pozuelo de Alarcón. Madrid.
     
     La dirección espiritual del seminarista
     D. Miguel Navarro. Formador del Real Colegio Seminario de El Patriarca. Valencia..

Viernes, 1 de abril
Acompañamiento y dirección espiritual: de la crisis a la recuperación
     Emmo. Card. D. Antonio María Rouco, Cardenal Arzobispo de Madrid

Lugar: Salón de actos de la Facultad de Teología. Calle Trinitarios n. 3

 

Presentación de los Diálogos de Teología 2011

     Nos cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que, tras la muerte de Esteban y la primera predicación del Evangelio en Samaría, un ángel del Señor condujo al diácono Felipe a encontrarse con un etíope, ministro de la reina de Candaces, que, atraído como tantos no judíos por la religión de Israel, volvía de dar culto a Dios en el templo de Jerusalén (8,26-27). Viéndolo leer un texto del profeta Isaías, Felipe le preguntó si entendía lo que estaba leyendo. “¿Y cómo voy a entenderlo, le contestó el etíope, si nadie me guía” (Hch 8,31)”.

     El episodio contempla, sin duda, el primer anuncio del Evangelio; pero no parece forzado descubrir en él igualmente un paradigma del acompañamiento y la dirección espiritual, tema que centrará esta edición de los Diálogos de Teología de 2011, organizados por la Biblioteca Sacerdotal Almudí del Opus Dei y la Sección Diócesis de la Facultad de Teología de Valencia.

     En efecto: en el citado pasaje aparece claramente la necesidad de que alguien nos acompañe, -o, de acuerdo con la traducción ofrecida, nos guíe- en el camino personal del encuentro con Dios: “¿… cómo voy a entenderlo si nadie me guía?” (8,31). El pasaje manifiesta además que dicho acompañamiento es una actividad espiritual, entendiendo este adjetivo en el sentido más estricto; es decir: en el acompañamiento y la dirección espiritual se halla implicado directamente el Espíritu: de hecho fue el Espíritu el que animó a Felipe a acercarse a la carroza donde viajaba el etíope y, en definitiva, a preguntarle si entendía lo que estaba leyendo (8,29). Es más: el acompañante o director espiritual son instrumentos del mismo Dios en el camino de fe de otros creyentes: el encuentro de Felipe con el ministro de la reina de Candaces se produjo porque el ángel del Señor le dijo que tomara el camino de Jerusalén a Gaza (8,26); y Felipe obedeció la voz del mensajero divino. Por ello, la dejación en la tarea del acompañamiento puede interpretarse muy bien como una resistencia a la acción de Dios y a la moción del Espíritu.

     Según todo esto y de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, vamos a abordar una dimensión fundamental de nuestro ministerio sacerdotal. Permitidme, pues, que os dé la bienvenida a esta vuestra casa y que encomiende el fruto de estos tres días de reflexión a Santa María, que escuchó fielmente el mensaje del ángel Gabriel, de modo que la palabra de los expertos en la materia -sicólogos, teólogos y pastores- nos ayude a redescubrir y, en todo caso, a mejorar el ejercicio de este “importante servicio ministerial”, como lo ha definido S. S. Benedicto XVI, y que, precisamente porque no se ha cultivado suficientemente en las últimas décadas, resulta hoy más necesario que nunca.