SANTA GÚDULA

 

 

8 DE ENERO

 

Todos los visitantes de Bruselas conocen su catedral dedicada a esta virgen brabanzona que es también patrona de la ciudad, pero fuera de Bélgica es muy poco conocida, y a muchos su nombre les sonará a extraño y bárbaro, como la oscura y lejana época en que vivió.

 

Su indecisa silueta aparece en medio de una constelación familiar de santos: hija de santa Amalberga, ahijada de santa Gertrudis de Nivelle y hermana de san Aldeberto y santa Reinalda, se educó en el convento de Nivelle y luego vivió con sus padres en Ham, cerca de Alost, enteramente dedicada a la piedad y a las buenas obras.

 

Colaboró con su hermano en las misiones de éste por el Brabante, y se la atribuyen infinidad de milagros, como el del niño mudo que recobró el habla en sus brazos y la curación de una leprosa.

 

A su muerte un larguísimo cortejo de pobres, recordando su generosidad, se sumó al entierro. Pero es una anécdota más o menos legendaria de su juventud la que le identifica visualmente con el atributo de la linterna: dícese que a media noche se levantaba para hacer sus devociones alumbrándose con una linterna o farol (según otras fuentes salía de su casa para ir a la iglesia antes del amanecer), y Satán le apagaba siempre la luz con un rabioso soplido, después de lo cual la oración de la santa S. XIV volvía a encenderla.

 

Por eso la vemos representada con una linterna en la mano, como una de las vírgenes prudentes que no sólo cuidan de que no falte aceite para su lámpara mientras esperan al Esposo, sino que además confían en la oración para vencer al Maligno con la luz milagrosa que ilumina la noche de este mundo.

 

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