Una tierra de nadie, que escapa de todo control, y hace posible lo ilícito más allá de cualquier medida

Páginas web de rebeldes y activistas políticos antigubernamentales, “mercados” ilegales donde poder comprar de todo, desde armas a droga, desde documentos falsos hasta órganos humanos, escondrijo de hacker y pedófilos. En resumen, una larga lista negra de páginas web que inspira inquietud y suscita incomodidad también a los más tolerantes.

Esto es el deep web, una tierra de nadie, que escapa de todo control, y hace posible lo ilícito más allá de cualquier medida. Entrar en el deep web es como ponerse el traje de buceo y sumergirse en las aguas heladas y oscuras del mar, descendiendo a las profundidades con un pequeño faro para dar luz en este internet oscuro e insalubre. Las aguas del deep web están siempre turbias y agitadas y para navegarlas es necesario tener un estómago fuerte y no marearse. Un mundo enorme y escondido a la mayoría, lejos de los páramos tranquilizadores de Google, YouTube, Facebook y Wikipedia.

Un universo sin reglas ni leyes, de fronteras desconocidas y de miles de peligros. Sí, porque navegar en el deep web no es una broma. No es como ver una película de miedo en la televisión. Conlleva riesgos reales, y es por eso que, como advertencia inicial, os aconsejamos no intentar entrar nunca. Familyandmedia ha ido decidido ir más allá de este confín, momentáneamente, para hacer un reportaje, explorar y contaros qué hay realmente en este lado oscuro de la Red.

Qué es el ‘deep web’

La mejor forma de imaginarse el deep web es pensar en un iceberg enorme. En la superficie, la pequeña punta del iceberg corresponde a la web lícita, que todos conocemos y donde navegamos cotidianamente, sometidos a las reglas y a la legislación nacional e internacional. Bajo el agua del mar sin embargo está la parte más grande del iceberg, invisible desde la superficie. Esta parte sumergida corresponde al deep web, es decir, al internet no señalado y no accesible desde los motores de búsqueda normales como Google, Bing y Yahoo.

El deep web es, en otras palabras una red paralela al internet que todos conocemos, pero mucho más grande. Para hacerse una idea de su extensión, basta pensar que Google direcciona, por la red ‘normal’, cerca de 2 mil millones de documentos. En el deep web, sin embargo, según una investigación del 2000 conducida por la Bright Planet, los documentos estarían en torno a 550 mil millones A veces se habla también de dark web, para indicar la parte más escondida, oscura y profunda de este universo, donde la navegación es completamente anónima y reina la ilegalidad.

La moneda corriente es el bitcoin, una moneda virtual y muy fluctuante con la que se puede comprar cualquier cosa. Para navegar y moverse, sin embargo, no se usan los motores de búsqueda sino que se confía en listas de links ordenadas por categorías o se buscan consejos en foros de usuarios. Pero a menudo, precisamente para garantizar la seguridad y el anonimato, las páginas cambian de dirección, un poco como hacen los fugitivos con sus refugios.

El deep web es por tanto una parte escondida de la web, una zona franca que huye de cualquier ley y forma de control. Para entrar, son necesarios software especiales. No os explicaremos cómo se accede, para evitar cualquier forma de tentación, pero trataremos de contaros qué se puede encontrar para haceros una idea de su realidad.

Qué se esconde en el ‘deep web’

No todo lo que hay en el deep web es ilegal, por supuesto. Se pueden encontrar también archivos y documentación normales, por ejemplo de tipo médico, científico, académico o financiero que por motivos técnicos o de otra naturaleza no son accesibles a través de los normales motores de búsqueda. Aún así, el hecho de que sea posible una navegación en completo anonimato, fuera del alcance de policía y gobiernos, hace posible y fecundo el proliferar de actividades ilícitas de distinto tipo: páginas web pedopornográgicas, de comercio y producción ilegal de drogas y armas, páginas web sometidas a censuras gubernamentales, encuentran su humus natural en este ambiente.

Riesgos y peligros del ‘deep web’

El deep web es sobre todo un espacio virtual en el que se puede actuar de forma anónima. Y este es el aspecto que lo hace inquietante y peligroso, en cuanto que es terreno fértil donde puedan proliferar pedófilos, estafadores, hackers, terroristas y malvados de todo tipo. Mi impresión personal es que la mayor parte de las páginas web del deep web sean una estafa o un espejo para ingenuos u ocasión de perder tiempo. ¿Quién compraría realmente una pistola de 1.000 bitcoins para después esperar que el cartero la entregue en casa, como si fuera un paquete normal? ¿Quién compraría una dosis de droga para después ir a buscarla en un presunto lugar secreto desvelado después por un pusher anónimo?

Otra cosa es, en cambio, la cuestión relacionada con el intercambio de informaciones sensibles, por ejemplo entre terroristas, o de documentos pedopornográficos. Aquí, lamentablemente, este tipo de actividad es realmente posible y practicada. Hemos hecho esta inmersión en esta parte menos conocida de internet, porque para defenderse de los peligros es necesario saberlos conocer. Nuestra advertencia, que repetimos con la máxima insistencia, es la de no adentrarse de ninguna manera en este mundo.

Lo menos grave que a uno le puede pasar si se aventura en ese océano es el robo de todos los datos y documentos personales archivados en el ordenador. O, peor todavía, encontrar material pedopornográfico en el propio ordenador sin saberlo o encontrarse con la cuenta corriente vacía en la primera conexión online. Mejor no abrir la puerta del deep web y dejar que permanezca en la profundidad de sus oscuros abismos.

Fabrizio Piciarelli, en familyandmedia.eu.