Salimos del aeropuerto de Valencia el día 7 de julio a las 16,15. Llegaremos a Lima, el día 8 de julio a las 5,00 (las 12 del mediodía de España). De allí iremos a nuestro lugar de residencia -Cerro Alegre- en dónde nos entregarán el móvil (celular): 0051 1 997290772. Eso será alrededor de las 13 horas locales, 20 horas de España.
Los demás datos del viaje se anunciará próximamente. Contamos con las oraciones y el apoyo de todos. En Perú hay gran expectativa ante nuestra llegada. Esperamos no desfraudarles.
9 de julio, a las 18 horas de Perú
La despedida en el aeropuerto de Valencia fue particularmente entrañable. Cuando desaparecieron las cámaras de los periodistas, facturamos todas la maletas y nos dieron tarjeta de embarque hasta Madrid. Nos extrañó, pero ya nos había avisado: las maletas hasta Lima y el embarque hasta Madrid.
Nos despidieron algunos padres. Juan Pablo tuvo que salir de la zona de embarque a despedirse de su madre y hermanos que habían venido después de nuestro ingreso a la zona.
La gran sorpresa en Madrid. La compañía había tenido la gentileza de colocarnos en turista especial. Fue la alegría de todos, especialmente de Luis y de Pablo, los más altos: podían viajar muy cómodos.
En medio de la noche desaparecieron Esteban y Juan Pablo. No nos preocupamos pues pensamos que del avión no habrían salido
. Estuvieron más de media hora en la cabina con los pilotos. Un poco más ellos mismos maneja el aparato.
La recepción en Lima, mejor imposible. Nos recogieron el Padre Alejandro, director espiritual del seminario Mayor de Cañete y Marvin, un seminarista que en septiembre se incorpora a Bidasoa (Pamplona). En la combi del seminario metimos todas las maletas y viajamos cinco. El resto, con Marvin, se fueron en la línea regular. Llegamos todos a la misma hora a San Vicente de Cañete.
Lo primero ir a ver al señor Obispo. Saludos al Santísimo en la capilla del Palacio Episcopal y rezamos un Padre nuestro por el Papa y su viaje a Sydney, por el Obispo de la diócesis y por los frutos apostólicos del viaje. Después una emocionada salve.
D. Ricardo nos recibió con particular afecto. Nos presentamos cada uno. El contamos nuestras aventuras. Le entregamos un sagrario que donaba D. Benjamín con la ayuda de su familia.
En Cerro Alegre nos acogió el Padre Jorge Peña. Según Gustavo Blanch, el alojamiento de pata negra. Nos cuidan con gran cariño. Cada poco nos llama el Sr. Obispo o uno de los sacerdotes para ver cómo estamos y si necesitamos algo. Derrochan cariño por todas partes.
Todos los días comeremos en el Seminario. Después de situarnos en Cerro Alegre nos fuimos para allí. Como los martes come allí el Sr. Obispo, ese día tuvimos la tertulia con él y con los seminaristas. Nos presentamos cada uno. Les retamos: los eurocampeones nos queremos volver a España con la intercontinental. Las espadas están el alto. Dentro de unos días tendrá lugar el gran partido. Hay mucha expectación.
Por la tarde, dos equipos. Unos fueron a dar las primeras clases en unos colegios. Después tuvieron la Santa Misa en la Catedral, celebrada por D. Juan Antonio. Otros a Playa Hermosa. Nos recibieron con toda solemnidad. Nos cantaron el himno nacional. Todos, incluido Piero, de seis años, dieron su parlamento (si vierais pronunciando sus discursos a José María, a Jesús, a Juan Pablo, etc
), Jesús se bañó en el Pacífico con el Padre Thomas, el párroco, que lo hace a diario: fueron la admiración de todos.
Después hubo catequesis, juegos, etc. Celebramos nuestra primera Misa en Playa Hermosa. Mucha fe, mucha devoción, mucho cariño y un gran deseo de todos de llegar a más personas. Nos espera una gran tarea en estos días.
Después de la cena nos vino a ver el Padre Frutos, Vicario general. Vendrá otro día con más calma. Quería saludarnos. Nos fuimos pronto a dormir. Llevábamos más de 45 horas sin ver una cama: algunos se levantaron en la misma postura en la que se acostaron.
El miércoles día 9 amaneció con bruma. Es lo normal. Lo que ya no es corriente es que salga el sol dos días seguidos: Perú nos recibe con alegría.
Meditación y desayuno. Ordenamos el material traído y lo hemos repartido: material escolar, medicinas, ropa y dinero para Cáritas Cañete-Yauyos. Otro sagrario, la pila bautismal y material litúrgico para que el Sr. Obispo distribuya dónde vea necesario. Maleta para celebrar misa en la sierra, Via crucis y tienda de campaña para el seminario. Quedan por repartir los chuches y los premios de los campeonatos de futbito.
Por la mañana se han dado clases en los colegios y se han hecho gestiones varias. También se han visitado a los enfermos del hospital. Después de la comida en el seminario, reunión de trabajo con el Padre Thomas, mientras dos ya estaban dando clase en los colegios. En estos momentos, salvo el cronista, todos están en Playa Hermosa: se va a organizar una buena..
Todos piden que recéis mucho por el trabajo de estos días. También para que sepamos aprovecharlo. Ya os transmitiremos los testimonios de cada uno
Subir
10 de julio a las 12 horas de Cañete, 19 horas de España
Ayer acabamos todos muy contentos, pero muy cansados. Se han dado un montón de clases en los colegios, catequesis en las parroquias. La gente ya sabe de nuestra existencia y no saben cómo desvivirse por nosotros. Nos tratan con gran cariño.
Las historias que os podríamos contar son innumerables. Cada uno tiene una colección. Algunas irán saliendo, pero otras se quedarán entre el protagonista y Dios nuestro Señor.
Los de Playa Hermosa volvieron encantados. La iglesia llena. Todos preguntaban por los del día anterior que no había podido ir. No es difícil adivinar quién era ese sacerdote viejito por el que preguntaban. Muchos, valientes, se bañaron en la playa: han salido más curtidos
.
Después de la celebración de la Misa en San Luis un monaguillo preguntó al sacerdote si venía de la patria de San Josemaría. Al decirle que sí, le mareó a preguntas sobre cómo era, qué es un santo, etc. Dentro de poco recibirá la primera comunión. Un grupo de mujeres rezaba ante la imagen de San Josemaría: le tienen mucha devoción. Al decirles que él, el sacerdote español, conoció a San Josemaría, una mujer con gran sencillez y orgullo bueno afirmó: Yo me conformo con que ha pasado por la panamericana, refiriéndose que cuando San Josemaría fue a Cañete, pasó por la carretera donde está San Luis.