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" Me llena de gozo el Señor, mi alma se alegra con mi Dios,
porque me ha vestido un traje de triunfo, me ha cubierto con una túnica de
victoria; porque me ha enjoyado como una novia ". Así canta la Iglesia en
la entrada de esta celebración.
Las tres oraciones de esta solemnidad se encontraban ya en el
Misal anterior y proceden del siglo XV. Oración colecta: " Oh Dios, que
por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna
morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado,
concédenos por su intercesión llegar a Él limpios de todas nuestras culpas
".
En la oración sobre las ofrendas pedimos al Señor que reciba
complacido el sacrificio que vamos a ofrecerle en la solemnidad de la
Inmaculada Concepción de la Virgen María y que así como a Ella la guardó, con
su gracia, limpia de toda mancha, nos guarde también a nosotros, limpios de
todo pecado.
Y en la postcomunión: " Señor Dios nuestro, que el sacramento
que hemos recibido repare en nosotros los efectos de aquel primer pecado del
que fue preservada, de modo singular, en el momento de su Concepción, la
Inmaculada Virgen María ".
Por María se inició, adelantándola en el tiempo y en toda su
eficacia, la obra redentora del que había de ser su propio Hijo y el Salvador
de todos nosotros.
En la comunión cantamos una antífona inspirada en el Magníficat:
" Han contado tus glorias, María, porque el Poderoso ha hecho en ti
grandes obras ".
- Gn 3, 9-15.20: "
Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya ".
Al formular Dios su primer anuncio de salvación al hombre degradado por el
pecado, allí estaba María, como ideal divino de una nueva Madre de todos los
vivientes regenerados por Cristo.
Comenta San Efrén:
" He aquí que os he dado poder para aplastar con vuestro pie
serpientes y escorpiones. [Esto es así] porque nuestro Señor disipó el error
que dominaba [en el mundo] a causa de la serpiente, a fin de que imperase la
verdad de Aquel que ha dado tal poder sobre las serpientes, de modo que sean
aplastadas por los pies, lo cual equivale a decir que sean sometidos sus
propios reyes. Así como la serpiente ha herido a Eva en el talón, el pie de
María la ha aplastado " (Comentarios al Diatessaron 10, 13).
- Con el Salmo 97 cantamos
al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la
victoria, revela a las naciones su justicia; se acordó de su misericordia y de
su fidelidad en favor de la casa de Israel... De todo el mundo y por mediación
de María, la Virgen toda Inmaculada, vino el Redentor, Cristo Jesús.
- Ef 1, 3-6.11-12: Dios
nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo. La primera criatura
elegida y predestinada íntegramente para Cristo fue la Virgen María. Ella fue
el primer triunfo de la gracia redentora de Cristo sobre la humanidad, pues la
preservó hasta de la mancha original.
Comenta san Máximo de Turín:
" Cristo no tenía las espinas del pecado, pues nació no de la
espina, sino del retoño (Is 11, 1). El
retoño era María, la agraciada, la Virgen, la que, de la pureza de su cuerpo,
ha hecho germinar a Cristo, como una flor " (Sermón 66, 4).
- Lc 1, 26-38: Alégrate,
María, llena de gracia, el Señor está contigo. También a María quiso Dios
cambiarle su nombre de mujer. La llamó, porque primero la hizo, " llena de
gracia ".
Comenta Teodoto de Ancira:
" Demos paso ya a los himnos de piedad e iniciemos con gozo
nuestros cantos, celebrando, glorificando y enalteciendo el misterio que supera
todo pensamiento y toda palabra. Comencemos con el divino saludo del morador
del cielo Gabriel y digamos: "Salve, oh llena de gracia, el Señor es
contigo" (Lc 1, 28). Juntos con
él continuemos diciendo: "Salve, oh deseable gozo nuestro; salve,
exultación de las Iglesias; salve, nombre que inspira dulzura; salve, rostro
encantador divinamente fúlgido; salve, venerabilísimo recuerdo; salve, vellocino
salvador y espiritual; salve, Madre del resplandor indefectible, llena de Luz;
salve, purísima Madre de santidad; salve, limpísima fuente de agua que da la
Vida; salve, nueva Madre en quien se realiza un nacimiento nuevo; salve, Madre
inefable del inalcanzable Misterio"... " (Homilía 4 sobre la Madre de
Dios).