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Noticias de interés humano

Información en abierto sobre la Iglesia y el mundo actual.
Cuestiones de pensamiento, filosóficas y teológicas.

Asociación Almudí de Valencia

Actividad del Papa León XIV
Noticias y textos de interés general

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  • Un grito de libertad

ElLiberal.com.ar

Libertad, ¿para qué?, podemos preguntarnos. Libertad para servir, especialmente a los que son esclavos de su carencia material y educativa, a los que no tienen pan, ni voz, y que vislumbran un futuro oscuro ante sus horizontes. Libertad para la justicia, porque la justicia es libertad para todos. Ante este desafío, Jesús puede ser la base firme sobre la que edificar una existencia llena de sentido y de felicidad.

      Los tiempos actuales presentan numerosos desafíos a la fe y a la Iglesia Católica. El “eclipse de Dios” descripto por Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud contrastó con los dos millones de jóvenes que lo escucharon, sintetizando en una imagen el claroscuro que el mensaje cristiano vive en el siglo XXI.

      Tiempos de cambios, tiempos revueltos, tiempos de oportunidades. Cada época exige, en alegre fidelidad al Evangelio, renovar la vivencia de la fe, rejuvenecer el discurso, reencontrar el camino para inspirar los corazones de los hombres y las mujeres de nuestro mundo. Esto lo entienden las empresas, los políticos… y lo entendemos también en la Iglesia.

      Juan Pablo II nos enseñó con su vida un nuevo lenguaje de humanidad: su amor a la verdad, su espíritu libre, sus gestos, sus miradas, su transparencia, sus viajes, han marcado una huella que, con estilo personalísimo, también recorre Benedicto XVI. El Papa alemán usó Twitter para lanzar el nuevo sitio de noticias del Vaticano (news.va) y nos sorprende con su sencillez desde la primera semana de pontificado, cuando fue caminando a buscar sus pertenencias a su departamento.

      El siglo XXI no acepta discursos asimétricos y suntuosos. Simplemente, los desecha por aburridos o por vacíos de existencia real. Cada cristiano enfrenta actualmente el desafío de hacer propia la esencia de su fe: proclamar la caridad, el servicio, la libertad: cáritas in veritate, como expresa Benedicto XVI. Valores que están en el centro de las necesidades de renovación de nuestra época, de nuestra Argentina.

      El Himno Nacional proclama tres veces la libertad como un grito sagrado. Más allá de la política, el ambiente liberal en el que se formuló incluía un cierto anticlericalismo. Sin embargo, el papa León XIII estaba convencido de que el cristianismo custodiaba todos los anhelos de la humanidad: «Grandísima aparece siempre la fuerza de la Iglesia en el mantener y tutelar la libertad política y civil de los pueblos... La igualdad jurídica y la verdadera fraternidad entre los hombres encuentran en Jesucristo al primero que las afirmó» (Libertas, VIII, 226). Liberte, egalite et fraternite son valores cristianos, que deben ser encuadrados en una filosofía abierta a la trascendencia.

      En armonía con el magisterio iniciado por León XIII y en concordancia con la vehemencia de nuestro himno, San Josemaría Escrivá dice: «No diré que predico, sino que grito mi amor a la libertad personal» (Amigos de Dios, 32). El fundador del Opus Dei considera la libertad como el máximo valor humano, entre otras cosas, porque no se puede amar sin libertad. Y la libertad da a cada uno (y a cada una) la oportunidad de aplicar su talento y creatividad para aportar a la resolución de los problemas acuciantes de nuestra sociedad. Es el grito que rechaza el pensamiento único y que sostiene: vos estás llamado a hacer una contribución irrepetible, depende de vos, podés hacer cosas grandes con tu vida, cosas que vos y únicamente vos podés hacer.

      Libertad, ¿para qué?, podemos preguntarnos. Libertad para servir, especialmente a los que son esclavos de su carencia material y educativa, a los que no tienen pan, ni voz, y que vislumbran un futuro oscuro ante sus horizontes. Libertad para la justicia, porque la justicia es libertad para todos. Ante este desafío, Jesús puede ser la base firme sobre la que edificar una existencia llena de sentido y de felicidad. “Edificados en Cristo, firmes en la fe” rezaba el lema de la JMJ de Madrid. Los jóvenes nos ayudan a descubrir la luz nueva de la fe, esa luz particular que cada época nos reclama. l

Mariano Fazio, Vicario del Opus Dei en Argentina, es autor del libro Cooperadores de la Verdad

Noticias y opinión

    San Agustín entre nosotros

    José Carlos Martín de la Hoz

    "Ciertamente, se puede ser moderno y vivir el Evangelio, basta con vivir el humanismo cristiano que nos ha recomendado el Papa León XIV".

     


     

                                                                                                                                                                                                                                                                            José Carlos Martín de la Hoz en omnesmag.com

    El Papa León XIV comenzó su primer viaje a España con la mayor ilusión y entusiasmo posibles, pues no solo se preparó espiritualmente y se documentó lo necesario, sino que habló con los periodistas en el avión y se acercó fila a fila para entretenerse con cada uno de ellos.

    Esta ha sido la tónica de todo este largo e intenso viaje: buscar a la gente, acercarse a las personas, a cada persona; autoridades, miembros de la escolta, público en la calle, políticos o gentes de la cultura.

    Indudablemente, el programa de actos oficiales estaba bien cargado, y sobre todo muy pensado, pero también hay que reconocer que la agenda privada estaba también muy llena de visitas y atenciones de casos especiales, de personas necesitadas y de problemas delicados.

    Los saludos y estrechones de manos del santo Padre no han sido en ningún momento protocolarios; sus conversaciones con los niños del colegio que le recibieron en el aeropuerto o con la reina Leticia, eran conversaciones afables, abrazos sonrientes, abiertos y entrañables.

    El Santo Padre es muy humano y muy divino, y ha predicado con el ejemplo lo que luego iba a salir en todas sus intervenciones: el diálogo fraterno, aprender del otro, estar a la escucha. Ciertamente ha reflejado a las claras tener un corazón de misionero agustino que siempre estaba con el pueblo y que vivía con los indígenas y que ahora sigue latiendo en un corazón universal.

    El Santo Padre ha venido a España a encontrarse con cada uno de nosotros y darnos su afecto, su cordialidad y su simpatía arrolladora. León XIV es la viva figura de san Agustín: un hombre tocado por el amor de Dios cuya misión fue sencillamente amar a cada persona con la que se cruzaba y enseñar a amar con su predicación, con su vida y con sus escritos.

    La frase más repetida estos días, era el marco-anuncio de la visita: “alzad la mirada”. Esto, ciertamente, se podía hacer de muchas maneras: como lo hubiera hecho san Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco, o como lo ha hecho León XIV: siendo Cristo que pasa en nuestra tierra, que atrae con su mirada, con su sonrisa, con su naturalidad agustiniana y americana.

    Después de leer el libro de las “Conversiones “de San Agustín, su “De civitate Dei”, “de unico baptismo” o el de “bono matrimonii”, ciertamente se concluye que no estamos en el discurso oriental del pontífice polaco ni en la cálida racionalidad de Ratzinger, ni en el empuje de Francisco, sino en el corazón ardiente de san Agustín como se refleja en el escudo pontificio de León XIV.

    Las ideas que nos iba a trasmitir ya habían sido preanunciadas en su Encíclica “Magnifica humanitas” (25 de mayo de 2026), lo que ciertamente descolocó a todos los que habían escrito sus discursos en el mes de mayo para tenerlo ya todo preparado y controlado: discursos, crónicas periodísticas o las columnas de los diarios y chascarrillos de los tertulianos.

    Pero una cosa es ver redactados los discursos, oírlos, escucharlos detenidamente con papel y bolígrafo y otra, bien distinta, es caer en la cuenta de que el Espíritu Santo había decidido un cambio de marchas de mayor calado de lo que nos habíamos imaginado. Hemos vuelto a Platón, al mundo de las ideas, al corazón apasionado. A las frases cortas o a los discursos bellísimos a la literatura clásica del siglo de oro de las letras castellanas. Hacía falta que alguien nos diera un revolcón cultural y nos recordara las raíces cristianas de España.

    Igual que surgió el Romanticismo alemán después de Kant y Descartes, era necesario que surgiera el corazón de Agustín después del tomismo renovado por la Escuela de Salamanca que ya había sido el nervio del discurso del santo Padre desde el día que llegó.

    Ciertamente, en el discurso en el Palacio de Oriente, el Santo Padre comenzó por agradecer a España su aportación al Derecho internacional y eso descolocó a algunos que no vieron a Vitoria y su derecho de gentes, sino que pensaron en las diatribas del Pontífice con Trump y con Sánchez.

    Estamos celebrando el V Centenario del comienzo de la Escuela de Salamanca y con ellos el comienzo de la docencia como catedrático de Prima de la Facultad de Teología de la Universidad de Salamanca.

    La Escuela de Salamanca, comenzada por Francisco de Vitoria aunó a todos los grandes pensadores de su tiempo, jesuitas, dominicos, franciscanos, agustinos de su tiempo, para inventar el humanismo cristiano que fue el paso del humanismo pagano del Renacimiento a un humanismo internacional gracias al derecho natural, al amor a la libertad y a la defensa de la dignidad de la persona humana.

    Ciertamente en Grocio y en la declaración universal de los derechos humanos de 1948 se trascribieron los principios de las Relecciones de Francisco de Vitoria sino que se fundamentaron: aquellos derechos consecuentes de la dignidad de la persona se fundamentaron en que el hombre es y será siempre imagen y semejanza de Dios.

    La mañana del día 8 el santo Padre ha expuesto a los políticos de este país un programa idéntico al que después a recordado a los obispos reunidos en la Conferencia episcopal española que celebraban el sesenta aniversario de su constitución.

    Ciertamente, se puede ser moderno y vivir el Evangelio, como decía Juan Pablo II en Colón, basta con vivir el humanismo cristiano que nos ha recomendado el Papa León XIV como aprendió de la Escuela se Salamanca y la virtud de la caridad como nos enseñó el Papa Francisco y san Agustín.

    “Si León XIII abordó la ‘cuestión obrera’, León XIV intenta abordar la ‘cuestión tecnológica’”tec

    Jose Maria Navalpotro

    El historiador Onésimo Díaz estudia la evolución de la Iglesia, y su preocupación por la dignidad de la persona en los últimos 150 años

    El Papa está con nosotros

    Juan Luis Selma

    La visita de León XIV reaviva la esperanza de los creyentes, que buscan en el sucesor de Pedro una voz firme frente a la incertidumbre del mundo

    ¿Babel o Jerusalén?, lo que León XIV enseña sobre la IA y la condición humana

    George Weigel

    George Weigel, biógrafo de Juan Pablo II, analiza en ‘The Washington Post' la crítica del papa a los «proyectos prometeicos» que oscurecen la verdad del hombre

    Alzad la mirada y ved a Pedro

    Ignacio Barrera

    La llegada del Papa nos recuerda que la Iglesia no vive para sí misma. Su misión es evangelizar, hacer presente la misericordia de Dios y llevar la esperanza donde parece faltar. El mejor modo de esperar al Santo Padre es ensanchar el corazón

    Alcemos los ojos y no gritarán las piedras

    José Antonio García-Prieto Segura

    “En Jesucristo, esta magnífica humanidad encuentra el camino, la verdad y la vida, abriendo a cada uno de nosotros la vía para crecer hacia la plenitud”.

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