Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Carta de una escritora al Papa Francisco

Carta de una escritora al Papa Francisco

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Costanza Miriano
Publicado: 06 Noviembre 2013
“Le escribo en nombre de tantas mujeres que quieren servir a la vida y son felices por ello”

religionenlibertad.com

Costanza Miriano es una escritora italiana católica que ha tenido un éxito inmenso con un libro que ya desde su mismo título es provocador y políticamente incorrecto en los tiempos que corren: "Casaos y someteos".

Hace pocos días participó en Roma en un seminario sobre la encíclica ‘Mulieris Dignitatem’ y allí tuvo ocasión de encontrarse con el Papa Francisco, a quien le entregó la enjundiosa carta que reproducimos a continuación y que no tiene desperdicio:

    Querido Papa Francisco,

      Las verdaderas revolucionarias son las mujeres que quieren, como María, servir, y no aquellas que piden mayor poder en la Iglesia. Nosotras sabemos que el ministerio mariano precede al petrino, y sabemos que sólo el amor es creíble y que sólo la cruz hace verdadero al amor; el resto no nos interesa. Nosotras sabemos que el único privilegio digno de anhelo es el del Espíritu, y el sacerdocio que queremos para las mujeres es sólo el del corazón. Nosotras, mujeres al servicio de la vida, no queremos ser más importantes y mucho menos queremos ser cardenales: no tenemos tiempo para eso, ¡tenemos que criar a nuestros hijos!

      Le escribo en nombre de tantas mujeres que quieren servir a la vida y son felices por ello. No queremos volver a modelos del pasado sino ir contracorriente y someternos valientemente a un esposo. Mujeres que tienen a María por modelo y la certeza de que sólo Dios, ningún hombre, podrá colmar todos los anhelos de sus corazones. Le escribo en nombre, creo, de las setenta mil mujeres que han leído mis libros, a muchas de las cuales me he encontrado a lo largo de Italia e incluso en el extranjero. Todas me dicen que desde que alguien les ha recordado qué bello es ser dóciles y acogedoras aman más a sus maridos y se dejan guiar. Son tantas las que me escriben que han decidido casarse o abrirse de nuevo a la vida, y han tenido su tercer, cuarto, quinto hijo. Son tantas las que me escriben que desde que tratan de someterse a sus maridos, como la Iglesia a Cristo, ellos han empezado poco a poco a morir por ellas, un poco cada día, buscando imitar a Cristo.

      Tantas mujeres, sin embargo, sufren. Pero, al menos en esta parte rica del mundo, no sufren porque estén discriminadas. Sufren, por el contrario, justamente porque no dependen ya de nadie. Deciden ellas solas sobre sí mismas, sobre su propio cuerpo, sobre su propia vida, sobre cómo vivir el sexo. Deciden si tener o no ese niño que ha empezado a vivir dentro de ellas. Sufren porque están solas. Porque han malgastado su tiempo mendigando amor y ahora con cuarenta años son devoradas por el terrible remordimiento de haber rechazado a sus hijos, como tierra desierta, árida, sin agua. Sufren porque están desilusionadas de los hombres egoístas a quienes ellas, no obstante, no han sabido hacer de espejo positivo, que es la función de la mujer, no les han sabido mostrar lo bueno y lo bello posible. Si las mujeres se pierden, los hombres se pierden.

      Perdone si me he atrevido a escribirle; le aseguro la oración de mi marido Guido, de nuestros cuatro hijos, Tommaso, Bernardo, Livia y Lavinia y mi rosario cotidiano, y le pido que rece por nosotros.

      Con afecto y devoción,

Costanza Miriano

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
  • En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva
    Guillaume Derville
  • Experiencia científica y conocimiento humano
    Francisco Altarejos Masota
  • El duelo migratorio
    Valentín González Calvo
  • Marxismo soviético y antropología. El caso de Cuba
    Roberto Garcés Marrero
  • El crepúsculo del mundo compartido
    Rubén Amón
  • Espontaneidad y sencillez de la ideología de lo justo
    Manuel María Zorrilla Ruiz
  • La concepción de “ser humano” en Pablo Freire
    Roberto Pineda Ibarra
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
  • El acompañamiento familiar, un reto cultural para nuestro tiempo
    Montserrat Gas Aixendri
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad