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Black Snake Moan

Black Snake Moan

Black Snake Moan
Dirección: Craig Brewer
Intérpretes: Samuel L. Jackson, Christina Ricci, Justin Timberlake, S. Epatha Merkerson, John Cothran Jr., David Banner, Michael Raymond-James, Neimus K. Williams.
Guión: Craig Brewer
Música: Scott Bomar
Fotografía: Amy Vincent
Distribuye en Cine: Paramount
Duración: 115 min.
Género: Drama

El doloroso sonido del sur 

    Después del éxito logrado por Hustle & Flow, el director Craig Brewer vuelve a ofrecer un film que podríamos calificar de estridente y pasado de vueltas. Igual que en la película anteriormente mencionada, aquí nos mete de lleno en una historia sórdida, de dolor y redención, ambientada en un innombrado pueblo sureño de Tennessee, en donde el sufrimiento de sus habitantes parece encontrar perfecta expresión por medio del blues.
Tres personajes, tres dramas. 

    Lazarus es un antiguo guitarrista que ha perdido la esperanza y la alegría tras el abandono de su mujer, que para más señas se ha marchado con su hermano. Rae y Ronnie están enamorados y son una verdadera tabla de salvación mutua. Él tiene un serio problema de ansiedad que le impide progresar en la vida y ella padece una enfermiza ninfomanía, derivada al parecer de los abusos que sufrió de niña. Cuando Ronnie marcha al ejército, Rae se desmorona y reemprende su vida viciosa y disoluta. Un día aparece medio muerta en una cuneta cercana a la casa de Lazarus. 

    Es una pena que Brewer sea tan, digamos, excesivo. Cuenta las cosas con demasiada desvergüenza, sin ninguna contención al mostrar comportamientos inmorales, y el tono del film recuerda en ciertos aspectos al cine de Tarantino, por su lenguaje procaz y la rara mezcla de drama, violencia, los personajes marginales y las situaciones esperpénticas. Así, en este film lo mismo se habla con tino y buen juicio de hacer el bien al prójimo o de pedir perdón a Dios por los pecados, como se muestra hasta qué extremos de bajeza humana y desprecio personal puede llegarse. 

    Hay en la película un sentido positivo de fondo, con un marcada frontera entre el bien y el mal –ejemplar cuando se habla del aborto–, aunque esto no evite para nada la falta de contención en otros aspectos. Destacan igualmente algunas ideas argumentales con gran sentido metafórico, como esas cadenas que sujetan la lujuria de Rae, y que en algún momento dan la ocasión al director para ofrecer planos visualmente muy impactantes. Samuel L. Jackson está en su salsa, con un personaje que recuerda al recitador de la Biblia de Pulp Fiction, y Christina Ricci hace un trabajo colosal, aunque es una pena que elija papeles tan estrafalarios, desagradables y poco ejemplares (decine21 / Almudí JD-JM)