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El truco final
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El truco final

The Prestige
  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Adecuada
  • Año: 2007
  • Dirección: Christopher Nolan
Dirección: Christopher Nolan Guión: C. Nolan, J. Nolan Fotografía: Wally Pfister Montaje: Lee Smith Música: David Julyan Intérpretes: H. Jackman, C. Bale, S. Johannsson, M. Caine Distribuidora: Warner Duración: 128 minutos; 

Rivales mágicos 

    Desde que Cris Nolan dirigiera su primer largometraje, Memento, un thriller psicológico contado de manera muy original, una corte de fans esperan cada uno de sus nuevos trabajos. Y aunque Nolan no ha vuelto a sorprender tanto al público, tampoco se puede decir que haya defraudado. Insomnio era otro sólido thriller con una estructura más convencional, pero también con un planteamiento más profundo; como más profundo fue su diseño del archiadaptado superhéroe del cómic en Batman begins. 

    En todos estos títulos Nolan ha demostrado una buena escritura -suyos eran los guiones de Memento y Batman-, capacidad para rodearse de solventes repartos y un inteligente dominio del montaje. Todas estas características vuelve a demostrarlas en El truco final, una película que, sin embargo, no acaba de salirle. El film cuenta la rivalidad entre dos prestigiosos magos en el Londres de finales del XIX, la edad dorada de la magia. 

    La ambientación de la ciudad victoriana es soberbia y el reparto, encabezado por Cristian Bale, funciona a las mil maravillas (entre otras cosas porque el único personaje que chirría es el que interpreta Scarlett Johansson, que parece decidida a sepultar su, en otro tiempo, prometedora carrera con papeles de mujer florero que suelen chirriar donde se les ponga). También funciona el montaje: muy presente -lógico en una cinta sobre trucos-, pero también muy eficaz. 

    Donde no hace diana esta vez el realizador inglés es en un guión que, aunque correcto, no acaba de encontrar el tono de la historia. Nolan señala que quería reflejar el oscuro mundo de los magos en el siglo XIX, sin hacer una película de época ni un film de buenos y malos. En definitiva, lo que quería Nolan era construir una complicada película de tesis a partir de un sencillo truco, dirigida además a un espectador al que, acostumbrado a las argucias del Photoshop, la figura de un mago dispuesto a arriesgar su vida -o la de su acompañante- por un truco le resulta casi inverosímil. Tras Memento y Batman Begins, Nolan demuestra que es un director con cosas que aportar. (Filasiete / Almudí FC-FM)