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Oblivion
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Oblivion

Oblivion
  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Con inconvenientes
  • Año: 2013
  • Dirección: Joseph Kosinski
Contenidos: Imágenes (algunas V, S)

Dirección: Joseph Kosinski. País: USA. Año: 2013. Duración: 125 min. Género: Ciencia-ficción, acción. Interpretación: Tom Cruise (Jack), Olga Kurylenko (Julia), Andrea Riseborough (Victoria), Morgan Freeman (Beech), Nikolaj Coster-Waldau (Sykes), Melissa Leo (Sally), Zoe Bell (Kara). Guion: Karl Gajdusek y Michael DeBruyn; basado en una novela gráfica de Joseph Kosinski. Producción: Peter Chernin, Dylan Clark, Barry Levine, Duncan Henderson y Joseph Kosinski. Música: Anthony Gonzalez y M83. Fotografía: Claudio Miranda. Montaje: Richard Francis-Bruce. Diseño de producción: Darren Gilford. Vestuario: Marlene Stewart. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Estreno en España: 12 Abril 2013.

Reseña:

   En 2017, una violenta invasión de los extraterrestres Scavs destruyó la Luna y provocó la contaminación nuclear de gran parte de la Tierra. Ganaron los humanos, pero se vieron obligados a emigrar masivamente a Titán, el satélite natural de Saturno. Sesenta años después, en 2077, sólo quedan en la tierra algunos armados operarios, a los que se les ha borrado la memoria para facilitarles su arduo trabajo. Ellos mantienen y arreglan los aviones no tripulados que vigilan unas inmensas plataformas de extracción de agua marina, atacadas con frecuencia por algunos scavs que continúan en pie de guerra. Uno de esos mecánicos-vigilantes es el inquieto Jack Harper (Tom Cruise), asistido por la metódica Victoria (Andrea Riseborough) desde el sofisticado centro de control en que viven. La rutinaria vida de ambos cambia radicalmente cuando Jack salva de una accidentada nave terrestre a la bella Julia (Olga Kurylenko), una comandante que aparece de modo recurrente en los propios sueños del mecánico. De este modo, Jack deberá enfrentarse a su olvidado pasado para poder salvar a la raza humana.

   Tres años después de decepcionar con su primer largometraje, “Tron: Legacy”, el prestigioso realizador publicitario estadounidense Joseph Kosinski retorna con “Oblivion”, otro drama de ciencia-ficción, en el que adapta la novela gráfica que él mismo escribió con Arvid Nelson, y que ilustró Andrée Tallin. Desde su primera secuencia, la película está planteada como un vehículo para el lucimiento de Tom Cruise y como un homenaje a todos los grandes títulos del género. De hecho, el buen aficionado descubrirá referencias más o menos explícitas a las sagas de “El Planeta de los Simios”, “Mad Max”, “Star Wars”, “Star Trek”, “Alien”, “Matrix”…, y a títulos emblemáticos como “2001 Una odisea del espacio”, “Cuando el destino nos alcance”, “El último hombre vivo”, “Blade Runner”, “Desafío total”, “Solaris”, “Doce monos”, “Inteligencia Artificial”, “Soy leyenda”, “Wall- E”... El filme amplía incluso su discurso cinéfilo recordando el emotivo desenlace en el Empire State de las diversas versiones y revisiones del melodrama “Tú y yo”, de Leo McCarey.

   A esta acumulación de referentes fílmicos, se añaden otros más literarios, sobre todo a “La Odisea”, de Homero —respecto al viaje y al retorno del héroe—; a “Yo, robot”, de Isaac Asimov —en torno a la humanidad e inhumanidad de las máquinas— o a “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury, respecto al propio valor de la literatura en un mundo desolado y sin anclajes. Todo esto enriquece de alguna manera la sucesión de fascinantes efectos visuales y de alguna que otra secuencia de acción más o menos espectacular. Sin embargo, no logra del todo agilizar ni aclarar la trama central, demasiado arrítmica, a veces poco verosímil en sus giros, algo espesa en sus escapadas oníricas y con cierta tendencia a la reflexión pseudofilosófica difusa, como le sucedía a la reciente “Prometheus”, aunque esta película de Ridley Scott apunta hacia una trascendencia religiosa de la que “Oblivion” carece casi por completo. También cabe criticar un par de artificiosas concesiones sexuales.

   De todas formas, el conjunto se sostiene bastante bien por su fascinante factura audiovisual —con la ciudad de Nueva York como fuente iconográfica— y por el elogiable esfuerzo del notable reparto, sobre todo de Tom Cruise —tan entregado como siempre— y de Olga Kurylenko, que añade al filme oxígeno, frescura e intriga desde su primera aparición. Gracias a ellos —y a una cita sobre Horacio del libro “Cantos populares de la Antigua Roma”, del poeta, historiador y político inglés Thomas Macaulay—, adquiere un cierto aliento épico la exaltación final del sacrificio, la familia y la solidaridad, propuestos por la película como cimientos imprescindibles de una renovada humanidad.(Cope J. J. M.)