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Un toque de seducción

Un toque de seducción

  • Valoración moral: Con inconvenientes
  • Año: 2006
  • Dirección: Randall Miller
CONTENIDOS: VSD EE.UU. (Marilyn Hotchkiss’ Ballroom Dancing & Charm School) Dirección: Randall Miller Guión: Randall Miller, Jody Savin; basado en el cortometraje de Randall Miller Fotografía: Jonathan Sela Montaje: Randall Miller Música: Mark Adler Intérpretes: Robert Carlyle, Marisa Tomei, Mary Steenburgen, Sean Astin, Donnie Wahlberg, David Paymer, Camryn Manheim, Adam Arkin, Sonia Braga, Miguel Sandoval, Danny DeVito, John Goodman Distribuidora: Eurocine Films Director de un par de comedietas sin interés, Randall Millar adquirió un notable prestigio como realizador principal de la popular serie televisiva Doctor en Alaska. Ahora ha retomado un mediometraje que él mismo rodó en 1990, y ha filmado a partir de él Un toque de seducción, una de las películas estadounidenses más singulares de los últimos años. El protagonista es Frank, un sencillo panadero que sobrelleva el reciente fallecimiento de su esposa acudiendo a una terapia de grupo para viudos. Durante un viaje en coche, socorre a un hombre que ha sufrido un grave accidente. Mientras se debate entre la vida y la muerte, el accidentado le cuenta su romance con una tal Lisa, iniciado hace 40 años y que ahora se disponía a culminar en la vieja Escuela de Baile y Buenas Maneras de Marilyn Hotchkiss. Frank acaba yendo en lugar de Steve, y descubre allí nuevos modos de combatir la depresión: el baile de salón, su tímida relación con una de las mujeres que acuden a la escuela y su creciente afán por encontrar a la misteriosa Lisa. Con sorprendente frescura, sentido de la intriga y progresión dramática, Randall Millar ha rodado cada subtrama con un estilo visual diferente -realista en la historia de Frank, naturalista en su trágico encuentro con Steve y onírico en los recuerdos infantiles de éste-, y después las ha fragmentado y entrecruzado. Por su parte, la preciosa banda sonora de Mark Adler unifica un poco esa dispersión estilística, dotando al conjunto de un tono nostálgico y profundamente humano, en el que las lágrimas y las risas conviven en armonía y en el que se reflexiona con hondura sobre el sentido del sufrimiento, los vaivenes del amor, la inocencia infantil y la importancia de la amistad. Todo ello, encarnado en un reparto inmejorable, plagado de secundarios de lujo, y en el que sobresale un John Goodman absolutamente pletórico, que derrite la pantalla cada vez que aparece. Una sorpresa, en fin, promocionada como una convencional película de baile de salón, pero que esconde en sus pliegues mucho más que eso. (Filasiete /Almudí) pend prev