Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. Aprender un nuevo lenguaje

Aprender un nuevo lenguaje

Expirado
Escrito por: Juan Luis Selma
Publicado: 31 Agosto 2026

Nos parece que lo sabemos todo, pero en realidad somos ignorantes en casi todo

Comentaban que, estando de vacaciones en el campo, salían cada mañana con los niños a llevar las sobras de la comida a un borriquito y a unas ovejas encerradas en un cercado. Un día, de pronto, vieron cómo todos los animales salían huyendo espantados, aparentemente sin motivo. A los pocos segundos se desprendió una gran rama de un alcornoque cercano que, milagrosamente, no les afectó. La sensibilidad de los animales percibió el peligro que ellos ignoraban.

Nos parece que lo sabemos todo, pero en realidad somos ignorantes en casi todo. Especialmente en el arte de la vida y de la felicidad. Y donde suspende todo el mundo es en el conocimiento de Dios, de la religión, de la moral: el verdadero arte de vivir.

Si queremos ser ingenieros, médicos, abogados, soldadores o llevar una explotación agrícola, procuramos formarnos y aprender ese oficio. Dedicamos horas al estudio. Lo mismo hacemos con un idioma desconocido. Deberíamos también aprender el lenguaje del amor.

Decía Kierkegaard: Dos jóvenes se aman, pero pertenecen a pueblos distintos y hablan lenguas completamente diferentes. Si su amor quiere sobrevivir y crecer, es necesario que uno de los dos aprenda la lengua del otro. De otra manera, no podrían comunicarse y su amor no duraría.

Así sucede entre Dios y nosotros. Hablamos idiomas distintos: nosotros el de la carne, lo inmediato, lo interesado, el del egoísmo; Él, el del espíritu, la entrega y el amor. Hay que hacer algún esfuerzo para poder entendernos.

Comentaba un joven que, tras una temporada un poco loca, estaba “purificando el espíritu” para poder acercarse a Dios. Nos falta instinto natural para ser conscientes de los peligros que nos acechan. A semejanza del asno y las ovejas del relato, o de las ratas que huyen del barco que se hunde, los animales huelen el peligro. Nosotros, en cambio, nos regodeamos, pensamos que no pasa nada, que nuestros actos no tienen repercusión alguna. Pero toda causa tiene su efecto: recojo lo que siembro.

El Evangelio recoge esta escena: “Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y padecer mucho por causa de los ancianos, de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar al tercer día.

Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderle diciendo: "¡Dios te libre, Señor! De ningún modo te ocurrirá eso".

Pero él se volvió hacia Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás! Eres escándalo para mí, porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres”.

Nos cuesta sentir las cosas desde Dios; nos falta su visión panorámica, histórica, profunda, de futuro, y sobre todo sobrenatural. Somos cuerpo y alma, pero nos olvidamos de la altura y vivimos una vida plana, chata, tan pegada al terreno y a lo inmediato que nos priva del amor. No sabemos amar, no hablamos el lenguaje del amor. Por eso estamos tristes y amargados.

Hace unos días, yendo de excursión por la sierra, pasé por un pueblecito. Sentado a la puerta de una casa, ya avanzado el día, estaba un joven triste y aburrido. Daba pena verle, y estaba veraneando. No era capaz de captar la belleza que lo rodeaba. No le motivaba ayudar a los suyos ni preocuparse de los demás. Estaría pensando en lo dura que es la vida, en sus amigos divirtiéndose en la playa, en la falta de cobertura.

Sigue el Evangelio: “Entonces dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí la encontrará".

Porque, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?, o ¿qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del Hombre va a venir en la gloria de su Padre acompañado de sus ángeles, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta”.

La cruz es el lenguaje del amor. Es una lengua muerta: nadie la habla. Nos han hecho creer que es anticuada, medieval, de otros tiempos, contra natura. Para ser modernos -dicen- hay que mirar por uno mismo, hacer lo que apetece, dominar, sobresalir, no comprometerse. Eso de sacrificarse “ya no vale”.

Juan Luis Selma en eldiadecordoba.es

Artículo siguiente: El inmenso poder de un “te quiero” Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • La amistad elemento clave de la comunicación y de la relación
    Gloria Gallego Jiménez y Salvador Vidal Raméntol
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
  • “Experiencias de Dios” en la vida cotidiana
    Trinidad León
  • La importancia de ser humano
    Jorge V. Arregui
  • «Bodas de sangre» y sus elementos trágicos
    Luis González del Valle
  • Acontecer y acontecimiento en Nietzsche
    Luis Eduardo Gama Barbosa
  • Importancia de la familia en Perú: Un análisis de la realidad a partir de datos estadísticos
    Jorge Rafael Diaz Dumont
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad