películas
Marina Abramovic: La artista está presente

Marina Abramovic: La artista está presente

Marina Abramovic: The Artist Is Present
Contenidos: Imágenes (varias X, frecuentes S+), Ideas (hedonismo, nudismo F)

Dirección: Matthew Akers. Co-dirección: Jeff Dupre. País: USA. Año: 2012. Duración: 102 min. Género: Documental. Intervenciones: Marina Abramovic, Ulay, Klaus Biesenbach, Chrissie Iles, Davide Balliano, Arthur Danto, David Blaine, James Franco. Producción: Maro Chermayeff y Jeff Dupre. Música: Nathan Halpern. Fotografía: Matthew Akers. Montaje: E. Donna Shepherd y Jim Hession. Distribuidora: Karma Films. Estreno en USA: 13 Junio 2012. Estreno en España: 8 Febrero 2013.

Reseña:

    Este documental de Matthew Akers (“Nimrod Nation”) sigue los pasos de la polémica artista serbia Marina Abramovic (Belgrado, 1946) mientras prepara y desarrolla lo que fue el momento culminante de su carrera: la gran retrospectiva de su obra que realizo en 2010 el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), precisamente bajo el título “Marina Abramovic: The Artist Is Present”. De paso, la película ofrece leves pinceladas de su vida y de su apasionada defensa de la performance como un arte en el que el propio cuerpo del artista —a menudo, desnudo— se expresa con gran intensidad y provoca al espectador hasta arrancarle una emoción relacionada con algunas de las fascinantes y a veces contradictorias facetas de la naturaleza humana.

   Así, se muestra a la Marina decidida, a la frágil, a la hedonista, a la espiritual, al tiempo que se relaciona cada una de ellas con su dura infancia —en la que recibió muy poco cariño de sus padres, unos rigurosos partisanos yugoslavos—, su contradictoria formación —a cargo de su distante madre comunista y su religiosa y cariñosa abuela—, su apasionada y traumática relación sentimental con el también artista Ulay —Uwe Laysiepen—, sus esfuerzos durante cuarenta años por difundir la performance como arte… Todo ello, ilustrado con valioso material de archivo y abundantes entrevistas a la propia Marina y los principales implicados en su historia.

   Aunque no esconde ciertos rincones oscuros de la personalidad de Marina Abramovic, la película mantiene en todo momento un tono más bien hagiográfico, y deja poco espacio para los que no consideran verdadero arte —por la explícita obviedad de su mensaje— muchas de sus provocativas, extremas y obscenas performances, muchas de ellas, ciertamente desagradables: un hombre y una mujer chocan sus cuerpos desnudos entre sí o contra las paredes hasta la extenuación; o permanecen días y semanas sentados, mirándose, sin moverse, sin comer, ni hablar; o la artista grita hasta perder la voz; o se autolesiona el abdomen con un cuchillo, o se flagela, o permanece desnuda abrazada a un esqueleto real…

   En este sentido, tiene mucho más interés la segunda parte de la película, centrada en la memorable retrospectiva de la artista en el MoMA. Durante tres meses, más de 750.000 personas visitaron la exposición, en la que varias decenas de jóvenes artistas recreaban las más famosas performances de Marina Abramovic, mientras ésta, ya con 63 años, durante siete horas y media al día, seis días a la semana, permanecía sentada inmóvil en una silla, mirando en silencio a quien quisiera ponerse enfrente de ella. Además de las apariciones de los actores James Franco y Orlando Bloom, esos pasajes deparan momentos muy emotivos, como la reconciliación de Marina con Ulay o la sorprendente reacción hasta las lágrimas de muchas personas al sentirse miradas a los ojos con tal intensidad, seguramente porque ellos mismos afrontan tragedias personales que salen a la luz en esa situación tan singular. Otra cosa es que quepa considerar como arte ésa y las demás performances de Marina Abramovic, en las que, ciertamente, la artista está presente, quizás demasiado.(Cope  J. J. M.)