Coord: CARLOS CREMADES - JAVIER PALOS 


Un libro basado en la doctrina del Santo Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote generosamente entregada a su ministerio. De su testimonio han surgido numerosas vocaciones laicales que alcanzan una gran fecundidad espiritual y apostólica para la Iglesia y el mundo. 

 

Sacerdotes para el tercer milenio, a la luz de la vida y los escritos de
 San Josemaría Escrivá.

Relación bibliográfica de la publicación de estas ponencias

PRÓLOGO, por Emmo. Sr. Cardenal Ricard María Carles

1. La figura sacerdotal de San Josemaría Escrivá, Mons. Fernando Sáez, Arzobispo de El Salvador

2. San Josemaría, sacerdote, D. José Orlandis, Profesor de Historia de la Iglesia

3. Piedad sacerdotal, Mons. Agustín García Gasco, Arzobispo de Valencia

4. Unidad de vida y experiencia sacerdotal, D. José Luis Illanes, Facultad de Teología de la Universidad de Navarra

5. El sacerdote como formador de cristianos, Mons. Jesús García Burillo, Obispo Auxiliar de Alicante

6. Sacerdocio común y ministerial, D. Pedro Rodríguez, Facultad de Teología de la Universidad de Navarra

7. San Josemaría Escrivá como “lector” de la Biblia, D. José María Casciaro, Facultad de Teología de la Universidad de Navarra

8. La fraternidad sacerdotal, Mons. Manuel Ureña Pastor, Obispo de Cartagena

9. La fraternidad sacerdotal en la vida y en la doctrina de San Josemaría. La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, D. Francisco Lucas Mateo-Seco, Facultad de Teología de la Universidad de Navarra

10. Una espiritualidad para el clero diocesano: la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, D. Juan Francisco Pozo, Facultad de Teología de la Universidad de Navarra

PRÓLOGO, para el libro Sacerdotes para el tercer milenio

En febrero del año 2000 fui invitado a participar en uno de los coloquios organizados por la Biblioteca Sacerdotal Almudí de Valencia, donde expuse el tema “El Sínodo para Europa ante el año 2000”. Posteriormente, todas las intervenciones de dicho coloquio se publicaron en un volumen titulado Condenados a la alegría.

En años sucesivos la Biblioteca Sacerdotal Almudí ha ido celebrando sus ciclos anuales de mesas redondas. El lector tiene en sus manos el volumen correspondiente al año 2002, en que el ciclo ha estado dedicado al sacerdocio. Dado que es el centenario del nacimiento del beato Josemaría Escrivá, todos los ponentes han procurado tener presentes el ejemplo y las enseñanzas de este sacerdote que este año será canonizado.

Me dicen los promotores de la iniciativa que hasta ahora han prologado los tres primeros volúmenes de la colección los obispos de las tres diócesis de la Comunidad Valenciana. Y ahora han pensado solicitar ese servicio de obispos oriundos de Valencia que estamos en otros lugares. Toda petición que viene de mi querida Iglesia madre de Valencia –en la que nací a la vida cristiana, y en la que fui ordenado sacerdote y ejercí como párroco- tiene para mí un valor entrañable y comporta una obligación suplementaria de aceptarla. Y esto es lo que he hecho también en este caso.

La Biblioteca Sacerdotal Almudí ha escogido para este volumen un título muy oportuno: Sacerdotes para el tercer milenio. Desde luego, el incremento de las vocaciones sacerdotales y la teología y espiritualidad del sacerdote, y en concreto del sacerdote diocesano, son uno de los grandes retos que tiene planteados la Iglesia. En uno y otro ámbito, creo que hemos de albergar grandes esperanzas.

Si contemplamos la Iglesia con una visión netamente católica, es decir, universal, podemos observar que durante el pontificado del Papa Juan Pablo II se ha duplicado el número de seminaristas mayores en el catolicismo. Por eso, acostumbro a decir que la crisis de vocaciones sacerdotales es un fenómeno eminentemente europeo, y más concretamente de la Europa Occidental, desde Berlín hasta Portugal. En la Europa Central y Oriental las vocaciones son numerosas, como lo son en América Latina, en África e incluso en Asia, donde, a pesar de todo, la Iglesia, es minoritaria en muchos países.

Esta realidad y la renovación de la teología, la espiritualidad y la praxis pastoral del sacerdote secular, auguran sin duda un nuevo milenio en el que el sacerdocio ministerial recibirá nuevos impulsos en todos esos ámbitos.

El mismo título del volumen, Sacerdotes para el tercer milenio, evoca el título de la carta apostólica Novo millennio Ineunte (En el inicio del nuevo milenio), en cuyo número 46 el Santo Padre dice lo siguiente: «Se ha de hacer ciertamente un generoso esfuerzo –sobre todo con la oración insistente al Dueño de la mies (cf. Mt 9,38)- en la promoción de las vocaciones al sacerdocio y a la vida de especial consagración. Este es un problema muy importante para la vida de la Iglesia en todas las partes del mundo. Además en algunos países de antigua evangelización, se ha hecho incluso dramático debido al contexto social cambiante y al enfriamiento religioso causado por el consumismo y el secularismo. Es necesario y urgente organizar una pastoral de las vocaciones amplia y capilar, que llegue a las parroquias, a los centros educativos y a las familias, suscitando una reflexión atenta sobre los valores esenciales de la vida, los cuales se resumen claramente en la respuesta que cada uno está invitado a dar a la llamada de Dios, especialmente cuando pide la total entrega de sí mismo y de las propias fuerzas para la causa del Reino».

Esta pastoral vocacional no quita nada a la auténtica promoción de los laicos en la Iglesia. Por esto deseo subrayar lo que el Papa dice inmediatamente después del párrafo citado: «En este contexto cobran también toda su importancia las demás vocaciones, enraizadas básicamente en la riqueza de la vida nueva recibida en el sacramento del Bautismo. En particular, es necesario descubrir cada vez mejor la vocación propia del los laicos, llamados como tales “a buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios” (Vaticano II, LG 31) y a llevar a cabo “en la Iglesia y en el mundo la parte que les corresponde [...] con su empeño por evangelizar y santificar a los hombres” (AA 2)» (NMI, 46).

A enriquecer ese planteamiento pueden ayudar muchas de las aportaciones de esta obra, uno de cuyos capítulos versa precisamente sobre las relaciones entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial, en el que se analiza la misión del sacerdote como formador de cristianos y de cristianos laicos.

La vida del Beato Josemaría Escrivá, como la de tantos sacerdotes de ayer y de hoy –y esperamos que también de mañana- es un testimonio claro de que de una vida sacerdotal generosamente entregada a su ministerio surgen numerosas vocaciones laicales que alcanzan una gran fecundidad espiritual y apostólica para la Iglesia y el mundo.

+ Ricardo M. Cardenal Carles. Arzobispo de Barcelona


Relación bibliográfica:

Todas las ponencias de Diálogos de teología se recogen en nuestra web y también se publican. Las de este año se encuentran en:

AA VV, “Sacerdotes para el tercer milenio”, (Edicep, Valencia 2002), 211 pp. (ISBN: 9788470507014)