Se suele decir: "No te puedes imaginar como es aquello". Es una frase tan usada, que ya no le damos valor. Pero es que realmente no te puedes hacer ni una idea de lo que esto es,...

Testimonios

Misión en Nicaragua, A.A. (julio 2004)

Un descubrimiento, A.P. (Julio-04)

Las cosas que me han impresionado, Jose María T.

Emprendimos la gran aventura, JMR

 

Misión en Nicaragua

Se suele decir: "No te puedes imaginar como es aquello". Es una frase tan usada, que ya no le damos valor. Pero es que realmente no te puedes hacer ni una idea de lo que esto es, si no has estado aquí. Intentaré explicarlo sabiendo de antemano que es una misión casi imposible.

Hoy hemos estado "pateando" crucero, visitando las cosas de gente humilde, sino pobre; gente que sin embargo abre tu corazón de par en par, como si fuera el mejor de sus regalos.¡ Y te lo dan a ti! Eso es posiblemente lo más importante, porque no te conocen de nada y sin embargo te acogen. Podrían considerarse inválidos, atacados casi, por unos españolitos que vienen a hablarles de Dios como quien va vendiendo seguros (con mucho descaro, pero con una enorme fe en lo que hacen). Y te invitan a entrar, y te ofrecen todo lo que tienen. Y te despiden diciéndote que siempre serás bien recibido. Pero lo impresionante es que no hacen por cumplir, sino que dicen lo que sienten. Y eso no es todo. Es que, encima, durante ese rato que "platicas" con ellos, acogen tu palabra con tanta ilusión que te animan a seguir más y más. "Mire, yo quisiera casarme" o "Llevo tiempo queriendo bautizar a mi niña" (¡ alucinante¡). Espero que todo esto de los frutos que podemos esperar, que son muchos, sabiendo que el señor es el que esta detrás de cada uno de nosotros.

A.A. (julio 2004)

Un descubrimiento

En el momento en que salí del aeropuerto de Managua supe que todo iba a ser muy diferente a lo que había imaginado.

Mis peores presagios se confirmaron cuando llegué a la parroquia

Es verdad que todos contábamos que Nicaragua es un país muy pobre, pero el concepto de pobreza no se entiende bien cuando se explica sentado en un cómodo sofá mientras se proyectan unas imágenes en la pared de una residencia de estudiantes.

Se olvida completamente cuando 2 horas más tarde llegas a tu casa -debidamente condicionado- y después de una ducha caliente te dispones a cenar lo que te da la gana y la dosis que te dé la gana.

La pobreza se entiende mejor cuando tienes que instalarte en un salón con otros 20 chicos, que sirve a la vez de dormitorio, de comedor, de sala de reunión, etc.

Se entiende aún un poquito más cuando esos 20 chicos tienen que compartir dos lavabos en los que el agua caliente no es más que un fugaz recuerdo.

Pasan las horas y llega la comida, a la que no estás acostumbrado ni dispones de ella en la cantidad que tal vez desearías. Sólo cuando te arrodillas delante del Sagrario, cuando tu clavas tu mirada en los niños y niñas del orfanato, cuando escuchas las palabras cargadas de sentimiento y de fe del párroco de El  Crucero, cuando descubres la delicadeza con la que la gente de la parroquia nos ha acogido, y nos comparte su comida, sólo entonces, todo lo que en un primer momento te pareció intragable, adquiere su mayor sentido. Y es entonces cuando das gracias a Dios por la comida, por el agua fría, y por todas las molestias que son, al fin y al cabo, suave bálsamo para nuestra alma.

Lo primero que sentí en oración cuando reflexionaba sobre estas cosas, lo único que sentí fue rabia; rabia por, a pesar del ambiente de indigencia que me rodeaba, pensar que me iba a duchar con agua fría durante 3 semanas; rabia porque ahora más que nunca me sentía siervo inútil.

Al final, Dios me dio a entender que el único sentimiento posible en estos momentos es el de la gratitud.

Gracias Nicaragua por recibirnos. Gracias por ayudarme a luchar, para olvidarme de mi. Gracias por amar y creer en Dios. Gracias

A.P. (Julio-04)

Las cosas que me han impresionado

Para empezar, decir que el viaje fue, a pesar de las contradicciones que surgieron y el tiempo que duró, bastante grato y la gente del viaje muy agradable.

Del tiempo que llevamos, las cosas que más me han impresionado son, primero la amabilidad y la gentileza de la gente de aquí, de hecho, sólo hay que ver que la misa del domingo donde se nos impuso las cruces de misionero, todos los niños que asistieron a la celebración nos hicieron gestos cariñosos acercándose a darnos la paz.

Segundo, hemos ido esta tarde al orfanato de aquí del crucero y para empezar, el recibimiento ha sido impresionante porque a pesar de no conocernos de nada, nos acogieron en su casa con una alegría digna de admiración. Bueno, es algo grandioso ver como estas personas que no tienen nada, pero nada de nada, son capaces de recibirte con una sonrisa de oreja a oreja, dándote todo el cariño y el afecto que una adulta seria muy reacia a trasmitirla de buenas a primeras.

Para continuar con esta declaración sincera, decir que la misión que hemos venido a realizar aquí, creo que me viene un poco grande, pero, como creo que no soy el único que se debe sentir igual, no tiro la toalla porque estoy seguro de que, aunque suene un poco místico, la intercesión del Espíritu Santo a través de nosotros, hará que esta misión se lleve a cabo y además, con mejor fruto que el Padre Don Fernando y Don Rafa se esperan.

En fin, de lo que iban a ser unas letritas de lo que iban a ser mis ideas se han convertido en toda una carta que dura un poco demasiado....

No, en serio, espero que esta experiencia, no pase inadvertida para todos nosotros y que, cuando lleguemos a España, nos haga ver la vida con un poco más de sobrenaturalidad y sobretodo, fortalecer la virtud de la caridad.

Jose MaríaT.

Emprendimos la gran aventura

El pasado 16 de julio, un grupo de jóvenes de diferentes lugares, emprendimos la gran tarea de venir a Nicaragua. Tan solo llevamos unas horas y ya estamos saboreando la gran satisfacción que se recibe al darte a los demás. El regalo de Dios que estamos experimentando al observar los rostros de la gente, las expresiones de los niños que te dicen con su mirada: "le necesito" y tú dices en tu corazón "yo también te necesito a ti", ?necesito querido niño y niña de tu ternura, de tu pureza, de esa transparencia que desmonta todos mis esquemas... cómo se puede ser feliz viviendo en la pobreza, sin el calor de una familia, ¡me das tanto!?, y en esa función de miradas brota de nuestro interior, de lo más profundo, donde sólo habita Dios, se escucha un susurro que dice "ambos se necesitan" , "ámense", ¿a qué esperan para dar todo aquello que tienen en su alma?.

Pues si, el abrazo de un niño vale tanto, que hay pocas cosas que lo pueden suplir.

Ojalá que durante estos días seamos capaces de darnos y de estar dispuestos a recibir, porque en cada sonrisa, en cada abrazo, en cada dificultad, está Dios queriéndonos decir algo.

JMR