Nosotros vemos los frutos que ellos han sembrado, Gustavo Mollá

Una necesaria ayuda que otros necesitan, Miguel Ángel Huapaya Quispe

Días en Perú, Josemaría Escandell Lucas

Seguiremos repitiendo el viaje, Esteban Boluda

Llevar el amor de Dios a los que no tienen nada, Esteban Zunín

"Había muy buen ralla", Gustavo

El sufrimiento personal se compensaba con la sonrisa, Dani Navarro

Nosotros vemos los frutos que ellos han sembrado,
Gustavo Mollá

Pese a parecer lo contrario, las actividades en Perú son agotadoras. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos no paramos de ir de aquí para allá. Colegios, catequesis, testimonios, juegos, todo es un no parar y progreso de situaciones, anécdotas, actividades, emociones... Es ingenuo pensar que vamos a enseñar a los demás como se hacen bien las cosas en apenas 3 semanas cuando hay personas válidas dedicadas en horarios de 24x7 sin vacaciones, al estilo europeo. Aquí las vaciones de sacerdotes y misioneros, e incluso de profesores, se dedican a la autoformación o a realizar otras tareas distintas.

Pero este año me ha llamado la atención varios detalles que me gustaría comentar. Lo primero es ver como trabajan las misioneras de Jesús Verbo y Víctima. Su misión es llegar lo mas lejos posible a pueblos donde el sacerdote no puede llegar. En los dias que nos acompañaron casi no me di cuenta de su presencia pero si de su importante labor. Los habitantes de los pueblos las respetaban, los niños se sabían las oraciones básicas. Son capaces de cruzar montañas a varias horas de camino en lo que haga falta para poder bautizar a una persona, dar catequesis o ayudarles en lo mas básico. Otro detalle que me llamó la atención es la necesidad de formación que tienen estas personas, cuando das catequesis te prestan mucha atención y vas viendo como se agolpan a tu alrededor, sus miradas te piden que les hables de Dios y de la experiencia personal de como vivo mi fe y mi vocación. Quieren vivencias personales que les oriente en sus problemas espirituales y de su mundo.

Nuestra labor es de refuerzo a los trabajos que los sacerdotes y las misioneras realizan en aquellos lugares durante todo el año. Nosotros vemos los frutos que ellos han sembrado.

Gustavo Mollá

Una necesaria ayuda que otros necesitan
Miguel Ángel Huapaya Quispe

Hola mi nombre es Miguel Ángel quisiera dar a conocer algo que no debe quedar en el vacío: UNA NECESARIA AYUDA QUE OTROS NECESITAN Es una experiencia que se debe compartir, para poder ayudar a los que necesitan de la Palabra de Dios. Hace pocos días acompañe a unos españoles de muy grato recuerdo, a unos pueblos de la Prelatura de Yauyos (Chocos -Azángaro - Madéan). Primero tuvimos que partir de San Vicente de Cañete, nueve jóvenes españoles con los padres D. Carlos y D. Ramón para poder llegar a un pueblo San Jerónimo, era tarde 6:30 pm, allí nos estaban esperando las Madres Misioneras de Jesús Verbo y Victima, por lo que nos dividimos en dos grupos. Conmigo fueron el Pbro. D. Ramón, Gustavo, Daniel, Arturo, Esteban (estos dos últimos seminaristas) con lo que las Madres nos llevaron en su movilidad rumbo a los pueblos por donde Dios quería que anduviésemos para llevar su Palabra; cenamos y nos organizamos para las actividades misionales a realizar.

Al día siguiente fuimos a visitar las casas para anunciar nuestra llegada y el motivo por el que habíamos venido. En todas ellas se veía una escasez religiosa no querida, por la falta de sacerdotes. Los niños eran los que recibían la catequesis por la tarde, que muy atentos escuchaban, pero a la vez muy tímidos; natural pues era el primer encuentro. Luego fueron tomando confianza. A los que ya habían recibido la primera comunión se les dio charla para una buena comunión, o sea una buena reconciliación con el Señor. Antes de la Santa Misa se les había invitado a que rezasen el Sto. Rosario con nosotros, para pedir por la Iglesia y por sus diversas intenciones. A medida que iban llegando se les invitaba a la a la confesión, que muchos muy dócilmente accedían. A otros se les explicaba más detenidamente para que reflexionaran y valoraran la necesidad de una buena confesión; una cosa que me inspira y anima fue la incasable labor del Padre Ramón que confesaba hasta terminar con los penitentes y por otra parte el aprovechamiento de los jóvenes españoles por dar doctrina a pequeños y grandes, y muchas otras experiencias que me ayudan y me ayudarán. Pero como en todo pueblo hay un poco de alejamiento de Dios, debido a que las sectas les dicen que los católicos les engañan y les hacen hacer cosas que Dios no aprueba; nosotros procurábamos aclararles las cosas según son.

Al visitar cada pueblo mientras íbamos con la movilidad, los cerros o las montañas parecían crecer para caer sobre nosotros o empequeñecer para alejarse de nosotros, cosa que nos agradó para poder contemplar la grandeza Dios.

Otra bonita actividad fue la bendición de las casas, que con gusto las personas accedían hasta bendecir la ultima habitación o depósito, animándoles a la vez a que lleven en un recipiente agua para que el Padre los bendiga y así tengan en su casa.

Todos sin excepción tenían en cuenta la necesidad de rezar por sus seres queridos, así que propusimos escribir los nombres de sus difuntos para que el Padre Ramón ofreciese la Santa Misa por sus difuntos.

Hay mucho más que relatar y que Dios sólo sabe, pero también el que hay mucho más que hacer en estos lugares y en otros muchos más lugares.

Por otra parte he palpado con más fuerza la vocación al sacerdocio y la necesidad de poder servir en esas tierras o en las que Dios quiera, por lo que pido sus oraciones para que a los que Dios llama sean dóciles, fieles, entregados, perseverantes y muy santos y tengamos muy en cuenta lo que San Josemaría nos dice: “para servir, servir”. Y ya que las palabras de Jesús siguen siendo actuales, nos dice a todos: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio” y eso nos lo dice a ti y a mí. A todos en mis oraciones

Miguel Ángel Huapaya Quispe, seminarista del Seminario Mayor “San José” –Cañete–Perú.

Días en Perú
Josemaría Escandell Lucas

Hace once días desde que partimos de España y el viaje ya nos empieza a dejar las primeras sensaciones. Primero de todo, presentemos a los expedicionarios.

Repetimos algunos de los del año pasado: Juan Martí, Gustavo Moyá, Gustavo Blanch, don Carlos Cremades, Esteban Boluda, y un servidor, Jose María Escandell. Han venido también algunos nuevos con ganas de trabajar: Esteban Zunín, Dani Navarro, Ricardo Casterá,Arturo Monllor, y don Ramón Rodríguez.

 

 Almudi.org - Josemaría Escandell en Playa Hermosa
 Josemaría Escandell en Playa Hermosa

 

El viaje fue una paliza, pero rápidamente nos hemos aclimatado y nos hemos puesto manos a la obra. Las clases en los colegios han empezado a funcionar, en  las catequesis en Playa Hermosa hay cada vez más niños, y este año hemos preparado un interesante concurso en el colegio en el que nos hospedamos, San José de Cerro Alegre. El concurso consistía en elaborar una redacción, collage, crónica, etc. con el tema de "Qué es para ti un sacerdote". Participaron en el concurso todos los cursos de primaria y secundaria e incluso los profesores. Lo cierto es que aunque fue muy estresante corregir todos los trabajos porque teníamos muy poco tiempo, vimos auténticas obras de arte: collages, dibujos preciosos, redacciones interesantísimas, fotos magníficas, en las que los chicos y chicas nos mostraron sus ideas, experiencias con sacerdotes, describieron a sacerdotes que conocían, … Efectivamente, había trabajos muy bien hechos que nos gustaron mucho. Los premios para los ganadores consistieron en una cesta de 50 soles en comida, más regalos sorpresa: gorras, camisetas, estuches, carpetas, etc. La experiencia ha sido positiva y podemos ampiarla el año que viene a otros colegios.

Por otra parte, las clases en los colegios han sido uno de los platos fuertes de nuestra estancia en Perú. Hemos estado en Imperial, Nuevo Imperial, Galois, Colegio Eguren, Cerro Azul, Sepulveda, Josefina Ramos,…No obstante, hemos tenido el problema de que el Gobierno clausuró los colegios el pasado martes por culpa de la epdemia de Gripe A que está afectando al país. Durante las clases que impartimos, hemos hablado a los chicos sobre valores de vida cristiana, sacramentos, mandamientos, además de invitarles a venir a la catequesis y a la Misa del domingo. Realmente la educación que reciben los chicos aquí en Perú no es del todo buena porque hay un vacío enorme en el plano moral y muchos profesores son indiferentes a esta realidad, de forma que muchos jóvenes tienen relaciones a temprana edad, consumen alcohol, y están muy alejados de Dios. Porque esta gente está hambrienta de Dios, y mucho. Nuestra labor es solo un granito de arena con el que contribuimos a que estos chicos crezcan con unos principios morales que los ayuden a ser más felices, especialmente con vistas al futuro. Incluso hemos preparado una charla con el tema "Qué es ser un líder", con el fin de orientar a estos jóvenes sobre la necesidad que tiene la sociedad peruana de líderes inteligentes, con iniciativa, que pongan en marcha un cambio político y social en este país para que las generaciones futuras vivan en un ambiente mejor en todos los sentidos. Como les hemos explicado, un país no solo necesita líderes políticos: también son necesarios líderes "sileciosos" o "cotidianos" que den soporte a los líderes mayores y que sean modelo de conducta en su pueblo, en su grupo de amigos, o en su trabajo. Se trata de personas serviciales, optimistas y trabajadores, con valores cristianos y que prediquen con su ejemplo. Los jóvenes son el motor de la sociedad, y si estos no están bien formados, motivados y comprometidos, el progreso en Perú no es más que una utopía.

Otro de los puntos centrales de nuestro viaje son nuestras visitas a Playa Hermosa, un pueblo pobre de la costa de Cañete en el que ya dejamos nuestra huella el año pasado. Durante estos días hemos estado con los niños de esta zona, la mayoría de los cuales muestran una carencia total de cariño y marcados por las rupturas matrimoniales, además de la escasa formación educativa y moral. Por eso, desde el momento en que bajamos de la furgoneta, los niños vienen, nos abrazan, nos dan la mano y quieren jugar con nosotros. Hemos organizado un campeonato de fútbol para los hombres y niños y otro de volley para las chicas. Mientras tanto, también iniciamos nuestra labor pastoral entre estos niños con las catequesis de bautismo y comunión. Y es que muchos niños –a pesar de tener cinco, diez o catorce años- no están bautizados y hay problemas en muchos casos porque los padres están separados -sus hijos han padecido, en consecuencia, un trauma terrible- y/o no son católicos, pues proliferan las sectas en Perú. Por eso nuestro trabajo es a veces complicado. Pero todo se lleva con optimismo y las misas son multitudinarias y animadas, llenas de niños pero también de adultos, que iluminan con su fe a los más jóvenes.

Las historias de esta gente son a veces increíbles: una mujer sonríe feliz porque ha salido adelante su octavo hijo, mientras los siete anteriores fallecieron terriblemente. Pero, desgraciadamente, estos niños muestran las heridas interiores por la separación de sus padres o por el descuido y la desatención de estos. Todo ello en medio de un ambiente de miseria económica, higiénica, y formativa preocupante de verdad. Por eso nuestra labor es solo uno de los primeros pasos para construir un pueblo que se haga merecedor del nombre de Playa Hermosa.

Como véis, nuestro viaje está siendo provechoso y fructífero. Tendréis más noticias nuestras procedentes de estas tierras, y solo os pedimos que encomendéis a esta gente y el trabajo que realizamos por ellos.

Muchas gracias. Con mis mejores deseos y un saludo,
Los valientes expedicionarios del Perú
José María Escandell Lucas

Seguiremos repitiendo el viaje
Esteban Boluda

Por segundo año consecutivo he decidido venir al Perú, si les soy sincero no estaba del todo convencido y los ánimos estaban por los suelos, ya que el primer paso siempre cuesta bastante de dar.

 

 Almudi.org - Esteban Boluda, el segundo a la izquierda, durante el visiteo
 Esteban Boluda, el segundo a la izquierda
durante el visiteo por Cerro Alegre

 

El día 8 al llegar al aeropuerto me sentía como en casa, como si no me hubiera movido de España, a pesar de las once horas de vuelo, ya que la gente hablaba la misma lengua, un aeropuerto de buen ver… Después de dos horas y media con la "convi" y después de superar varios piquetes de la huelga, por fin llegamos a Cerro Alegre, el lugar donde residiríamos durante nuestra primera etapa del viaje y donde sería mi lugar de trabajo durante esa semana preparando el concurso de "Qué es para ti un sacerdote". El concurso consistía en hacer una redacción sobre que es para ti un sacerdote coincidiendo con la apertura del año sacerdotal proclamado por el papa Benedicto XVI. A causa de la suspensión de las clases por motivos de sanidad el concurso se preparó de una manera muy rápida, pero la verdad es que la participación fue masiva y el profesorado también apoyó mucho nuestra propuesta. Hubo  redacciones muy buenas, muy preparadas, con una información tremendamente acertada. Pero lo mejor del concurso sin duda fue a la hora de elegir la redacción ganadora: teníamos un montón de redacciones y no sabíamos ni por dónde empezar, pero disfrutábamos muchísimo porque nos reíamos, comentábamos cosas graciosas…

La verdad es que tanto el colegio de Cerro Alegre, como el Seminario Mayor y la Prelatura de Yauyos con el obispo a la cabeza, nos han dado lo mejor que tenían, la mejor residencia, la mejor comida, los mejores servicios…

Pero, la cosa empezó a cambiar el día 9 por la tarde cuando llegamos a Playa Hermosa, para los que ya habíamos estado no nos causó tanta impresión como la primera vez que la vimos, pero podías ver en el rostro de los nuevos compañeros de viaje su cara de admiración, sorpresa, no sé, como un sentimiento de impotencia que no puedes demostrar ya que ves la pobreza de este lugar y te das cuenta de que todo lo que tenemos en España es un lujo, que estos posiblemente no podrán disfrutar jamás.

Las tardes en Playa Hermosa cada día eran mejores, más niños, más catequesis, más partidos de futbol, más jóvenes, más personal, más asistencia a misa… Nos sentíamos cada vez más orgullosos, más felices, de ver que la gente participaba en todas las actividades que proponíamos y disfrutaban en ellas. La verdad es que el tiempo fue escaso, pero al final y después de duras clases de catecismo intensivo 9 niños pudieron recibir la primera comunión, cosa que el año anterior no pudimos conseguir. Fue  impresionante el ver ese domingo a todas las niñas con sus mejores vestidos, con sus vestidos blancos, símbolo de la pureza, sintiéndose orgullosas de lo que iban a recibir, había alguna que parecía incluso que estuviera en una nube, ya que la veías abstraída, feliz, disfrutando del momento.

El lunes siguiente la felicidad disminuyó ya que era el día de la despedida, después de una solemne misa y de la proyección de unos videos de nuestra visita a Playa Hermosa, una familia nos invitó como agradecimiento a comer picarones. Nos íbamos de Playa Hermosa con la ilusión de volver un año más y esperando que la semilla que un día pusimos los españoles de fruto abundante.

Esteban Boluda

Llevar el amor de Dios a los que no tienen nada
Esteban Zunín

El verano anterior participé en una actividad de voluntariado con un centro de la Obra en Letonia y la experiencia de colaborar con los más necesitados mediante el trabajo me ayudó a santificar mejor mi trabajo ordinario al mismo tiempo que ha ser un mejor cristiano.

Pero el voluntariado en Perú ha resultado para mi algo más edificante. En lugar de trabajar construyendo establos, trabajé por llevar la esperanza y la fe a los que más necesitan del consuelo espiritual de Dios.

 

 Almudi.org - Esteban Zunín, de tertulia en el Seminario Mayor de Cañete
 Esteban Zunín, de tertulia en el Seminario Mayor de Cañete

 

Dentro de mi experiencia en Perú, como voluntario de Almudí, la labor misionera en la zona de la sierra representó la parte más impactante del viaje tanto espiritual como físicamente hablando.

En los 9 días de misión en los valles de los Andes nuestro grupo visitó los poblados de Aiza,Tupe, Colca y Catahuasi. Además de tener nombres exóticos y, salvo Catahuasi, no superar los 150 habitantes, estos pueblos poseen una cultura indígena única reflejada en las vestimentas tradicionales para el día a día, las lenguas indias (el jaqaru y el kawki) y una mentalidad forjada por la dureza de la sierra y el aislamiento que esta conlleva.

Este aislamiento unido al hecho de que los sacerdotes solo puedan acudir una vez al año ha significado un problema para la evangelización de muchas personas, aunque para otras haya resultado una ayuda para poseer una mayor fe y apreciar más los sacramentos. Ya que cuando sólo te puedes confesar o ir a misa con un sacerdote una vez al año terminas apreciándolo estos sacramentos mucho más.

La situación de estas gentes me hace pensar de la suerte de la cual a veces no somos concientes: Aquí en Europa podemos asistir a misa todos los días o confesarnos cuándo queramos, pero allí solo pueden disfrutar de estos sacramentos una vez cada año con suerte.

En el viaje por la sierra contamos con el apoyo de las religiosas, o como las llaman el Perú "las Madres", de la congregación Misioneras de Jesús, Verbo y Víctima. Su labor en esta zona del Perú es impresionante por su gran dedicación y sacrificio todo ello para hacer llegar el amor de y a Jesús a los pobres. Además de ser una labor dura y complicada por la complejidad de los habitantes de estas tierras y las extrañas costumbres imperantes (por ejemplo el número de parejas casadas es muy reducido ya que la mayoría son convivientes). Y sin las Madres hubiera sido imposible haber realizado tantas cosas buenas en los poblados que visitamos.

La actividad misionera se centró sobretodo en el "visiteo"(ir casa por casa visitando enfermos y familias mientras se anunciaban las catequesis y misas de la tarde), las catequesis y la celebración de los sacramentos (Misas, Confesiones, Bautismos y Primeras Comuniones y Unciones de enfermos). Además de la inevitable diversión con los curiosos niños de cada pueblo ya fueran gymkhanas, pillapilla, volley o futbol, y por supuesto el reparto de caramelos tras las misas. También es impresionante visitar a los enfermos que reciben la unción y conocer a todas esas personas que han pasado su vida entera dedicándose al trabajo y a su familia, y que ahora sufren las

De la experiencia de viajar por la sierra del Perú lo que más me impactó fue el hecho de todo el bien que se hizo con estas gentes, es decir cómo Dios nos utilizó a todos nosotros como instrumentos para conseguir llegar a todas esas personas. El viaje andando de un pueblo a otro valía la pena solo por conseguir que decenas se confesaran y asistieran a misa mientras otros también recibían la gracia de Dios mediante el bautismo, la primera comunión o la unción de enfermos.

Al mismo tiempo llenar de afecto y alegría la vida de tantos niños que viven en la pobreza y la miseria resulta algo magnífico. Puedo decir que esos días fueron los más felices de mi vida hasta ahora porque ayudando a los demás y entregándonos a los otros está la alegría del verdadero cristiano.

1 de Agosto del 2009
Esteban Zunín

"Había muy buen ralla"
Gustavo

Hola me llamo Gustavo y soy uno de los voluntarios misioneros que  estuvo en Perú del 8-29 de Julio con D. Carlos Cremades, D. Ramón y ocho compañeros valencianos.

 

 Almudi.org - Gustavo Blanch con Dani Navarro en la Sierra
 Gustavo Blanch y Dani Navarro en la Sierra

 

He de reconocer que esto de realizar un voluntariado misionero siempre me ha atraído: cuando llegaba la campaña de Manos Unidas a la parroquia y oía las  palabras del misionero que venía, mi ilusión crecía por ir algún día a estar con los más pobres y con ellos que estaban muy alejados de Dios (sin culpa suya) porque nadie les había hablado de Cristo, aquel que lo ha dado todo por el servicio del ser humano. Pero llegó el día en el que un sacerdote, D. Carlos Cremades, me invito a realizar esta experiencia fantástica.

Dentro del grupo de personas con las que iba entre ellos sacerdotes y jóvenes, con los que he estado conviviendo 24 días he vivido momentos estupendos, lo que ahora se diría entre jóvenes: "había muy buen ralla". Pero también se ha dado un "rigi-rage", algún momento en el que he tenido que ponerme firme, enfadarme con algún compañero, pero también todo esto me ha llevado a pedir perdón.

En cuento a mi experiencia pastoral he vivido unos momentos inolvidables aquí, en tierras peruanas. En primer lugar una tarde nos fuimos dos compañeros y yo a dos aldeas, en medio de las montañas, casualmente el Evangelio que íbamos a explicar a estas personas era aquel que invitaba a los apóstoles "Id de dos en dos anunciando (…) a quien crea…" En esto venía que las palabras de Jesús siguen actuando en el corazón de aquellos que creen en Él.

Otro momento ha sido cuando preparaba a los niños del pueblo de "Playa Hermosa", un pueblo muy pobre y marginal, porque recibieron la Primera Comunión: su  atención, sus ganas de venir y en algunos de ellos, la alegría cuando escuchaban la catequesis. Y finalmente el momento en el que estos recibieron la Primera Comunión; el verlos como iban vestidos reflejaban perfectamente que ese día era para ellos, su alegría, la atención a lo que decía el sacerdote y, por supuesto, la alegría de recibir a Jesucristo en sus vidas.

Gustavo

El sufrimiento personal se compensaba con la sonrisa
Dani Navarro

Dicen que el sufrimiento es menor si es compartido, pues bien el día 7 de Julio 11 españoles salían de su país cargados de ilusión, alegría y caridad, pero pasaban los días y las puertas iban mermando, la gripe y la diarrea afloraban cada día.

 

Almudi.org - Dani Navarro con Esteban en la puerta de la parroquia de Playa Hermosa 
 Dani Navarro con Esteban Boluda en la puerta
de la parroquia de Playa Hermosa

 

No obstante al ver el sufrimiento de la pobreza, falta de educación y el poco conocer a Dios, nos daban fuerzas para seguir con nuestra misión. ¿Cuál era esta? El de ser los apóstoles del S. XXI, salvando las diferencias, claro está al entrar a los institutos y a los colegios los niños nos miraban con cara de terror y de admiración, esperaban algo de nosotros, que se podía esperar de sacerdotes, dos profesores cinco estudiantes y dos empresarios… hablar de Jesús, y ello no producía indiferencia, sino ansia de saber más, puede se e amor de Dios.

¡Entonces ya se todas las respuestas a mis preguntas! El sufrimiento personal se compensaba con la sonrisa.

Dani Navarro