Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias
  • Vivir con sentido

Vivir con sentido

  • Imprimir
  • PDF
Escrito por Ángel Cabrero Ugarte
Publicado: 12 Septiembre 2019

Todos tenemos que ganarnos nuestro destino eterno con nuestras obras y estas dependen en gran medida del deseo de vivir y de vivir bien

“Un caballero en Moscú” de Amor Towles, es un descubrimiento gratificante. Tengo la impresión de que no es fácil encontrar buenas novelas, en los tiempos actuales, aunque, como es lógico, siempre dependerá de qué busca cada uno. En este caso podemos hablar de una historia simpática, con detalles de humor, con los rasgos históricos de una época convulsa, la revolución marxista en Rusia en los principios del siglo pasado. Tiene críticas a la revolución, pero también a la situación social en Rusia de los tiempos previos.

Pero creo que hay una línea que enlaza las diversas situaciones, los diversos personajes, los momentos anímicos del protagonista. Observamos una actitud de aceptación que no es conformismo. Condenado de por vida a vivir en su hotel preferido, seguramente en su ánimo pesa más el hecho de que la pena inicial era de muerte. O sea, ha salido bien parado. Y no se derrumba ante su situación de falta de libertad. Lo que hace es organizar su vida.

Sofía le considera su padre, pero en realidad es hija de una mujer a quien él conoció bien en el hotel cuando era una niña. En un momento determinado, con gran pesar del conde ─nuestro protagonista─ tiene que despedirse de ella, a quien quiere como si verdaderamente fuera hija suya. El momento manifiesta bastante bien la actitud de este hombre que no se ha desmoronado ─solo tuvo un momento crítico─ y el texto dice literalmente: “La noche antes de salir de Moscú, al manifestar la inquietud que le producía lo que su padre quería que hiciera, él había intentado tranquilizarla con una idea”.

Sofía está expectante, muy triste por la despedida: “Le había dicho que nuestra vida la dirigen las incertidumbres y que muchas son desalentadoras, incluso perturbadoras, pero que si perseveramos y conservamos un corazón generoso, es posible que se nos conceda un momento de lucidez suprema, un momento en el que todo cuanto nos ha sucedido se define, de pronto, como el desarrollo necesario de los acontecimientos, y nos hallamos ante el umbral de una vida completamente nueva, esa vida a la que siempre habíamos estado destinados”.

Este planteamiento, en un hombre que pasó los mejores años de su vida encerrado ─aun cuando tuviera una cierta libertad de movimientos─ manifiesta el descubrimiento de que la vida tiene un sentido. De alguna manera Dios nos marca un camino, unos objetivos. Al principio de la vida, un joven seguramente es poco consciente, pero con el tiempo el hombre en su madurez se da cuenta de que tiene algo que hacer, ha tenido algo que hacer. Y eso aun cuando el análisis de su vida puede verse como una acumulación de sinsentidos.

Cuando el conde está despidiendo a su hija ─de adopción─, joven y con futuro prometedor, quiere hacerla entender cosas que ve mejor quien ha realizado su vida de una manera lógica. Parece que todos aquellos años encerrado en un hotel sería un desastre en la vida de cualquier persona, pero él ha sabido sacarle su sentido. Otros se hubieran desesperado. Él mismo, al principio, tuvo momentos de ceguera trágica.

En realidad, todos venimos a este mundo a hacer algo. Al fin y al cabo, tenemos que ganarnos nuestro destino eterno con nuestras obras y estas dependen en gran medida del deseo de vivir y de vivir bien. “Nuestra vida la dirigen las incertidumbres” le había dicho su padre. Ahora ella tenía que arriesgar, con un planteamiento vital que podría ser de grandes éxitos, pero podría volverse en grandes fracasos. Pero la vida hay que vivirla, buscando en todo momento cual es el sentido.

Ángel Cabrero Ugarte, en religion.elconfidencialdigital.com.

  • Anterior
  • Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
  • En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva
    Guillaume Derville
  • Experiencia científica y conocimiento humano
    Francisco Altarejos Masota
  • El duelo migratorio
    Valentín González Calvo
  • Marxismo soviético y antropología. El caso de Cuba
    Roberto Garcés Marrero
  • El crepúsculo del mundo compartido
    Rubén Amón
  • Espontaneidad y sencillez de la ideología de lo justo
    Manuel María Zorrilla Ruiz
  • La concepción de “ser humano” en Pablo Freire
    Roberto Pineda Ibarra
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
  • El acompañamiento familiar, un reto cultural para nuestro tiempo
    Montserrat Gas Aixendri
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad