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La llamada

La llamada

La llamada
  • Comedia Musical
  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Con inconvenientes
  • Año: 2017
  • Dirección: Javier Ambrossi, Javier Calvo

Contenidos: Imágenes (algunas X-)

 

Reseña: 

 

Puede calificarse como un pequeño milagro que funcione un largometraje musical producido en España, con canciones originales, a las que se suman otras famosas. Que nadie espere coreografías a lo grande, tipo Chicago, ni despliegues vistosos. Se parece más a las pequeñas producciones off-Broadway, que a pesar de la falta de medios tienen frescura.

En La llamada, como sus propios directores –los también jovencísimos Javier Calvo y Javier Ambrossi– reconocen, la religión es más un escenario, una excusa, para desarrollar el tema de la película: que cada uno elija su camino y haga lo que realmente le haga feliz. Y que si luego deja de hacerle feliz, deje de hacerlo…

Porque lo que cuenta la película es precisamente la llamada de Dios que recibe una joven en un campamento de verano que organizan unas monjas. La joven en cuestión, más que en ser monja soñaba con ser estrella del electro latino. Pero, al fin y al cabo, Dios se le ha aparecido cantándole canciones de Whitney Houston, así que, por qué no decirle que sí. En cualquier caso, el lema de la joven y de su inseparable amiga es “lo hacemos y luego ya vemos”.

No es fácil criticar este musical porque no es fácil escribir sobre un producto tan espontáneo, volátil, superficial y festivo… que trata sobre un tema religioso. La llamada habla de un proceso sumamente complejo e íntimo que toca de lleno en la identidad de una persona y que configura toda su existencia, pero lo hace de una manera muy epidérmica.

Hay que reconocer que Calvo y Ambrossi –lo dicho: desde su óptica festiva– cuentan bien este proceso vocacional. Se nota que quieren mostrarse respetuosos –a pesar de algunos clichés humorísticos que ridiculizan lo religioso– y abiertos a un sentido espiritual de la vida. Otra cosa es que esta apertura esté tan pegada a una sensibilidad y cultura actual –muy alejada de la fe y de la búsqueda de la Verdad– que a muchos espectadores –creyentes y no creyentes– les resulte absurda e incluso ofensiva.

“La llamada” propone una invitación a la libertad, pero no da respuesta a temas como el compromiso o la necesidad de tener convicciones… y no solo sensaciones

Dicho con otras palabras, hay tal batiburrillo y mezcla de ideas, mensajes, visiones sobre la persona, el amor o sobre Dios que la película termina siendo un todo vale… paradójicamente bastante reductivo. Es el “lo hacemos y ya vemos” que sirve como llamada a la libertad, a hacer lo que uno quiere hacer en conciencia, a no inmiscuirse en las decisiones del vecino aunque no las comparta, a la necesidad de elegir… pero que no da mucha respuesta a temas como el compromiso, la lealtad a la palabra dada o la necesidad de tener convicciones… y no solo sensaciones.

Al margen de estas reflexiones, desde el punto de vista cinematográfico la película cuenta con un cuarteto de actrices soberbias y, aunque la película no tiene la magnífica puesta en escena que sí tenía el musical, y aunque estamos hablando de un musical-parche con muy pocos temas propios, las canciones funcionan, tanto en su aspecto narrativo como en su misión de envoltorio lúdico y festivo. Ana Sánchez de la Nieta (Aceprensa)

 

 

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