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Luz de domingo
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Luz de domingo

Luz de domingo
  • Público apropiado: Adultos
  • Valoración moral: Con inconvenientes
  • Año: 2008
  • Dirección: José Luis Garci
Dirección: José Luis Garci
Intérpretes: Álex González, Paula Echevarría, Sergio Peris-Mencheta, Fernando Guillén Cuervo, Alfredo Landa, Kiti Manver, Toni Acosta, Carlos Larrañaga, Andrea Tenuta, Manuel Galiana, Enrique Villén.
Guión: José Luis Garci, Horacio Valcárcel
Música: Pablo Cervantes
Fotografía: Félix Monti
Distribuye en Cine: Sony
Duración: 110 min.
Género: Drama

Amor y odio 

    Película “de entonces”, rodada en Asturias, parsimoniosa… Con bonita música y reconstrucción de época, cuidada fotografía, literaria voz en off del narrador … Muy de Garci, vamos, pero más entonado que en otras ocasiones, en las que llega a hacerse cargante. 

    Adapta libremente una obra de Ramón Pérez de Ayala –el guión es de José Luis Garci y su colaborador habitual, Horacio Valcárcel–, y transcurre a principios del siglo XX, en el pueblecito asturiano de Cenciella, al que acaba de llegar el joven Urbano, que se incorpora a su puesto de secretario del ayuntamiento. Pronto quedará prendado de una moza de buen ver, Estrella, que vive con su abuelo Joaco. 

    Pero al tiempo se verá enredado en las cacicadas del alcalde Atila, y las tropelías de sus tres soberbios hijos, que desean hacerse con una finca de Joaco. Los enfrentamientos llegarán a una situación límite y terrible cuando Urbano y Estrella, ya prometidos, son atacados en el bosque por el cuarteto más un quinto matón. Aunque al abuelo le hierve la sangre por lo ocurrido, la respuesta de Urbano a la agresión desconcertará a propios y extraños. 

    El cineasta asturiano saca a pasear su cinefilia y su nostalgia, como es habitual en él, con el arranque de la romería, un evento festivo que recuerda a la saga de El padrino, que tiene su continuidad en los modos “padrinescos” del alcalde, muy bien interpretado por Carlos Larrañaga; también se ve esto en las postales neoyorquinas, con ese final junto a la Estatua de la Libertad –que contrasta con la imagen gris de España a la que ha llegado, oh, horror… ¡Franco!–, o en los diálogos costumbristas, algunos muy simpáticos, otros más artificiales. 

    La película, a pesar de esa insistencia en “la luz del domingo”, tiene sus momentos duros y hasta desagradables, pero se agradece cierta contención y estilo en pasajes como el de la violación, o el clímax en la puerta de la iglesia. Y se agradece que se planteen temas de cierta entidad, como el perdón, la venganza, la justicia y la paciencia, la generosidad al acoger una nueva vida, la magnanimidad que no se deja reconcomer por el rencor, el reconocimiento de la virtud del prójimo… 

    No faltan además críticas al cainita carácter español, a través del personaje de Andrea Tenuta. Como ya ha hecho Garci en otros títulos de su filmografía, aquí ofrece una variada galería de personajes, los lugareños de Cenciella, bien perfilados; y hay que reconocer que los actores están muy bien, desde los jóvenes enamorados, Álex González y Paula Echevarría, que dan muy bien el tipo de un amor puro, pasando por el músico Manuel Galiana, el abuelo Alfredo Landa, la viuda de Kiti Manver, el médico Fernando Guillén Cuervo, además del citado Larrañaga y de una pléyade de tipos, figurantes o con un par de frases, que cumplen perfectamente. 

    La interpretación de Landa domina las de un buen plantel de secundarios veteranos, que aportan un eficaz y teatral contrapunto de humor costumbrista al drama. Como suele ocurrirle, Garci se equivoca en el casting de los jóvenes, con unos decepcionantes Álex González y Paula Echevarría. 

    Hay situaciones que bordean el ridículo, como las que ilustran la amistad entre Estrella (Paula Echevarría) y Cova (Toni Acosta). La fotografía es soberbia, cálida y crepuscular, aunque se da el habitual exceso de preciosismo. Los encuadres parecen traslaciones de cuadros típicamente españoles de finales del XIX. Y la voz en off, y el ritmo parsimonioso, y la previsibilidad de un guión bien construido con ataques de verbosidad literaria. 
    
    Menos lograda que El abuelo, cercana a La herida luminosa, lejos de cosas tan ridículas como Historia de un beso, Tiovivo y Ninette, Luz de domingo es una buena película que gustará a los seguidores de un Garci que mejora cuando adapta obras ajenas. Imágenes a suprimir: 58'15'' (3'30'').(decine21 / Filasiete / Almudí JD-SC)