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Matrimonio compulsivo

Matrimonio compulsivo

The Heartbreak Kid
Dirección: Bobby Farrelly, Peter Farrelly
Intérpretes: Ben Stiller, Michelle Monaghan, Jerry Stiller, Malin Akerman, Carlos Mencia, Rob Corddry.
Guión: Scot Armstrong, Leslie Dixon, Bobby Farrelly, Peter Farrelly, Kevin Barnett
Música: Brendan Ryan, Bill Ryan
Fotografía: Matthew F. Leonetti
Distribuye en Cine: Paramount
Duración: 114 min.
Género: Comedia

Caprichoso corazón 

    Los hermanos Farrelly vuelven por donde solían, tratando de reeditar su principal éxito, Algo pasa con Mary. Lo que significa el 'más difícil todavía' en lo que a humor zafio se refiere: sirva como botón de muestra el 'piercing' en las partes íntimas de una mujer, y su pretensión de combatir las picaduras de medusa con orina. Para ello esta vez optan por el remake de El rompecorazones, una comedia de 1972 con guión de Neil Simon, que modelan a su medida. 

    Eddie es soltero y cuarentón, y no acaba de decidirse en lo que se refiere al matrimonio, aunque su mejor amigo y su padre le presionan en tal sentido. Un día ayuda a Lila en un robo callejero, y el flechazo es instantáneo. La chica parece la mujer de sus sueños, guapa, divertida... Así que, en efecto, se casan. 

    Pero en su luna de miel en las idílicas playas mexicanas descubre que su mujer es más rara que "un perro verde" y una auténtica pelmaza. Por contra, conoce a la simpática Miranda, de vacaciones con su familia... Y empieza a pensar que se ha equivocado de chica, y que Miranda es la auténtica mujer de su vida. 

    Los directores adoptan una pose gamberra y cínica en lo que se refiere al amor. Porque Eddie es un egoísta de tomo y lomo, y porque se las arreglan para manipular constantemente al espectador. Tan pronto imprimen a una escena el tono meloso y romántico que debe convencernos de que el protagonista ha encontrado el amor verdadero, como le dan la vuelta a la tortilla, y nos presentan a ese presunto amor como un auténtico demonio. 

    El empeño por sembrar todo el metraje de bromas sexuales acaba agotando. El sátiro personaje del padre (Jerry Stiller, el padre de Ben Stiller también en la vida real) se repite, funcionan mucho mejor el amigo casado o el insoportable primo de Miranda. Y aunque de vez en cuando los Farrelly logran arrancar la carcajada (los mariachis), su humor tipo "caca-culo-pedo-pis-genitales" no es adecuado exactamente para los que asocian comedia con ingenio. (decine21 / Almudí ER-JD)