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Slumdog Millionaire
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Slumdog Millionaire

Slumdog Millionaire
  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Con inconvenientes
  • Año: 2009
  • Dirección: Danny Boyle, Loveleen Tandan
Contenidos V (algunas escenas)  D-(algunas expresiones soeces);  S (52:24-53:40; 58:00-58:30; 1:00:40-1:02:18; 1:33:20-1:33:55; 1:35:28-1:35:30)

Reseña:

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Dirección: Danny Boyle, Loveleen Tandan
Intérpretes: Dev Patel, Anil Kapoor, Saurabh Shukla, Rajendranath Zutshi, Jeneva Talwar, Freida Pinto, Irfan Khan, Azharuddin Mohammed Ismail, Ayush Mahesh Khedekar, Ankur Vikal, Mahesh Manjrekar.
Argumento: Vikas Swarup (Novela "Q & A")
Guión: Simon Beaufoy
Música: A.R. Rahman
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Distribuye en Cine: Filmax
Duración: 120 min.
Género: Drama

Cuando la esperanza lo es todo 

    Jamal Malik (Dev Patel), un joven huérfano que vive en una barriada pobre de Bombay, decide presentarse a la versión india del concurso: "¿Quién quiere ser millonario?". Ante la sorpresa de todos, Jamal responde correctamente a todas y cada una de las preguntas. ¿Cómo es posible que un chico como él sea capaz de conocer todas las respuestas? 

    Cuando Jamal está a punto de responder a la última pregunta, la que le hará ganar 20 millones de rupias, la policía lo detiene y se lo lleva para interrogarle. Jamal deberá explicar por qué conocía las respuestas, teniendo que recurrir para ello a relatar diferentes momentos de su vida, que además ayudarán a desvelar la verdadera razón de su participación en el concurso.

    El inglés Danny Boyle se dio a conocer al gran público en 1996, tras dirigir Trainspotting, impactante película sobre el mundo de las drogas. Su cine se caracteriza por tratar temas serios y por imprimir un estilo visual contundente, muy imaginativo, envoltura perfecta para historias a menudo dramáticas sobre personas en situaciones límite. 

    Así ocurre con Slumdog Millionaire, un film difícil de olvidar y probablemente la cumbre creativa de su director, y en el que, como ya hiciera en su simpática película Millones, vuelve a incidir en el tema del dinero. La crítica ha sido muy favorable, hasta el punto de que el film ha logrado 10 nominaciones al Oscar. 

    Desde su más tierna infancia, la vida del protagonista ha sido como una horrible pesadilla. El dramatismo aumenta gracias al uso estudiado de las angulaciones, a la potencia del sonido y la música, y al vivo montaje, a veces muy agresivo, que recuerda de alguna manera el estilo de Fernando Meirelles en Ciudad de Dios. 

    Ciertamente, la imagen de la India no sale muy bien parada en este film. Jamal Malik es lo que se llama un "perro de chabola" (el "slumdog" del título), un absoluto paria que se ha criado junto a su hermano en la más deplorable miseria en los suburbios de Bombay (actualmente Mumbai). Y como ellos hay millones de personas que harían lo que sea por llevarse alimento a la boca... 

    Por si esto fuera poco, el guión de Simon Beaufoy, adaptación de la novela de Vikas Swarup, habla de las mafias que dominan la enorme metrópoli y que someten con engaños a los inocentes niños condenándoles así a la más cruel esclavitud. Esto, dicho sea de paso, da lugar a una de las escenas más estremecedoras que se recuerdan y que habla de los extremos de vileza a los que puede llegar el ser humano. 

    De todas maneras, Boyle no busca regodearse en la violencia ni en la degradación moral, sino que centra su atención en la capacidad casi infinita del protagonista por superar los obstáculos, por conseguir el amor y por lograr una vida digna, aun cuando todo eso parece cosa de ciencia ficción. Realmente, como dice uno de los personajes, él nunca se rinde. Y eso reconforta. 

    La película reitera, de modo muy hermoso, la idea oriental del destino del hombre, de que su itinerario vital está escrito. Sin entrar en casuísticas filosóficas, esa convicción fundamenta la enorme esperanza que respira el protagonista del film, y por momentos hace olvidar la máxima "Nothing is written", mítica frase pronunciada por el occidental Peter O'Toole en Lawrence de Arabia. 

    También son atractivas las dualidades del film: el difícil equilibrio entre los hermanos, y el continuo juego entre verdad y mentira, es decir, entre la vida real, a menudo llena de sufrimiento, y el mundo de la televisión, lleno de falsedad y apariencias. Por supuesto se ofrece asimismo una bella reflexión acerca de que la verdadera riqueza, más que en el dinero está en el amor y en la integridad. 

    El clímax final, montado por acciones paralelas, es absolutamente gráfico en este aspecto. Por último, hay que destacar la soberbia interpretación de Dev Patel, un actor con cara de pánfilo y prácticamente debutante, pero que hace un trabajo extraordinario. Y se agradece el homenaje final del director al cine de Bollywood, con ese 'fantasioso' número musical en la estación, divertido broche final lleno de esperanza. (Decine21).

    Seguramente, el contundente despliegue audiovisual de Boyle agote a algunos espectadores más puristas. Su inquebrantable optimismo quizás irrite a otros menos idealistas. Y tal vez alguno reproche el aparente determinismo de su oriental visión del destino, según la cual todo está escrito. 

    Pero creo que la mayoría de los que vean esta película disfrutarán de su frescura y de un excepcional vigor que acoge la fragilidad humana, la capacidad de superación y, más que ninguna otra cosa, el poderoso motor de regeneración que es el amor, también en las situaciones más sórdidas e inhumanas (La Gaceta JJM / Almudí JD-AA)