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Voces inocentes

Voces inocentes

Voces inocentes
Dirección: Luis Mandoki
Intérpretes: Carlos Padilla, Leonor Varela, Xuna Primus, Gustavo Muñoz, José María Yazpik, Ofelia Medina, Adrian Alonso, Daniel Giménez Cacho.
Guión: Luis Mandoki, Oscar Orlando Torres
Música: André Abujamra
Fotografía: Juan Ruiz Anchía
Distribuye en Cine: Manga Films
Duración: 120 min.
Género: Drama

Guerra en El Salvador 

    Durante doce años, entre 1980 y 1992, El Salvador estuvo sumido en una terrible y sangrienta guerra civil, que enfrentó a las tropas de las fuerzas armadas del ejército del gobierno y a los rebeldes comunistas del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). El saldo del conflicto arrojó la escalofriante cifra de unos 75.000 muertos. Y, como siempre, gran parte de los damnificados fueron los más inocentes, familias pobres, mujeres sin recursos e hijos pequeños sin padre y sin futuro. 

    La tragedia de aquellas gentes incluía el alistamiento de los hijos: cuando los niños cumplían doce años, eran arrancados materialmente de sus casas por las milicias gubernamentales, para ser adiestrados en el ejército y combatir en la selva contra los rebeldes. Una auténtica locura de inhumanidad e injusticia. Uno de esos niños fue Oscar Orlando Torres, que a sus once años veía cómo el terrible momento se acercaba, y hubo de sufrir lo indecible en su pequeño y miserable villorrio cuando su padre le abandonó y él se quedó con su madre y sus dos hermanos más pequeños. Ésta película cuenta su historia. 

    Luis Mandoki recrea con crudo realismo los acontecimientos. La vida de Chava, mozalbete despierto, simpático y gracioso, es una aventura continua, donde la tragedia se mezcla con la inocencia, la alegría infantil y el descubrimiento del primer amor. Pero la muerte acecha en cualquier momento –ponen los pelos de punta las escenas de los tiroteos nocturnos– y el corazón de la madre ha de ser como pedernal si quiere sobrevivir. 

    Hay muchos pasajes terribles, que encogen el corazón, y Mandoki, curtido en dramas con buena carga sentimental –Cuando un hombre ama a una mujer, Mensaje en una botella– sabe lo que hace y nunca se deja llevar por el exceso melodramático, como lo demuestran episodios como el de la radio, el trozo de vestido de la niña o el encuentro en la casa quemada de la selva. 

    El film está rodado y montado con pericia; la escena del tiroteo en la plaza es ejemplar en este aspecto. Y entre el reparto sobresalen sin duda Leonor Varela, guapa actriz chilena a la que hemos visto en Blade II, quien compone un personaje materno realmente excelso, dolorosamente sufriente y entrañable; y, claro está, el extraordinario Carlos Padilla, un pequeñajo que es todo un descubrimiento, con una admirable capacidad para transmitir emociones con su negra mirada. 

    Por otra parte, es innegable que historias como ésta contienen un trasfondo hondamente político. Y aunque es cierto que se trata de los acontecimientos vividos por el guionista, también por eso mismo la visión de los hechos está limitada bajo el prisma de la injusticia sufrida por él y sus paisanos. Y el mexicano Mandoki aprovecha la coyuntura y no pierde ocasión para apuntalar su perspectiva. 

    Aquí los americanos son los culpables de todo –la escena del chicle es toda una declaración de intenciones– y la lucha de los oprimidos responde a una clara visión marxista de la lucha de clases, incluida la llamada a las armas por parte del sacerdote. Un sacerdote al que se presenta como ejemplar, para confundir, aún más si cabe, al espectador. La película es muy tendenciosa en este punto y desaconsejable por ello. (decine21 / Almudí ER-JD)