Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias antiguas
  • Las afirmaciones del Papa

Noticias antiguas

Las afirmaciones del Papa

  • Imprimir
  • PDF
Es el Sucesor de Pedro, y como Pedro, anuncia la Fe, sostiene en la Fe; y, por tanto, afirma

ReligionConfidencial.com

Paso a paso, página a página, los comentarios sobre el reciente viaje del Papa a Santiago y a Almudi.org - Barcelona, seguirán a apareciendo en los diarios nacionales e internacionales. Unos subrayarán unas frases, otros, otras. Harán consideraciones variadas sobre las reacciones de unos y de otros.

     No entro en ningún tipo de polémica.

     Benedicto XVI ha venido a AFIRMAR, y me animo a escribir con mayúscula la palabra, porque es lo que yo aprecio leyendo y releyendo las homilías en la Plaza del Obradoiro; y en la Sagrada Familia. No ha entrado en ninguna polémica. Es el Sucesor de Pedro, y como Pedro, anuncia la Fe, sostiene en la Fe; y, por tanto, Afirma.

     Una afirmación que me atrevería a calificar de neta, clara y humilde.

Neta: «La Iglesia no tiene consistencia por sí misma; está llamada a ser signo e instrumento de Cristo, en pura docilidad a su autoridad y en total servicio a su mandato. El único Cristo funda la única Iglesia; Él es la roca sobre la que se cimienta nuestra fe. Apoyados en esa fe, busquemos juntos mostrar al mundo el rostro de Dios, que es amor y el único que puede responder al anhelo de plenitud del hombre».

     Dios, Cristo, la Iglesia. La Iglesia fundada por Cristo, y en Cristo, dando a conocer a todos los hombres el Amor de Dios.

Clara: «Es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es antagonista del hombre y el enemigo de su libertad. Con esto se quería ensombrecer la verdadera fe bíblica en Dios, que envió al mundo a su Hijo Jesucristo, a fin de que nadie perezca, sino que todos tengan vida eterna».

     La Iglesia no puede ocultar la Verdad que está llamada a transmitir. Y lo hace anunciando la luz de Dios, la única luz que colma el hambre y la sed del hombre:

«¿Cuáles son sus grandes necesidades —las de la Europa que peregrina a Santiago- temores y esperanza. ¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos? Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y es Él quien nos ha dado la vida. Sólo Él es absoluto, amor fiel e indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirable de este mundo; admirables pero insuficientes para el corazón del hombre».

Humilde: «Ésa es la gran tarea, mostrar a todos que Dios es Dios de paz y no de violencia, de libertad y no de coacción, de concordia y no de discordia».

     Ese es el gran servicio, servicio humilde, que la Iglesia vive con todos los hombres, ¿cómo?, anunciando la Palabra de Dios, anunciando a Cristo; perdonando los pecados en la Reconciliación; alimentándolos con alimento de vida eterna, en la Comunión Eucarística recibida en gracia de Dios; con "Caritas", y atendiendo con caridad de Dios a tantos necesitados en el cuerpo y en el alma.

     ¿A quien habló Benedicto XVI? Le han escuchado creyentes y no creyentes; creyentes de profunda fe, creyentes sencillamente culturales; no creyentes que culturalmente no tendrían inconveniente en considerarse "cristianos". Él se ha dirigido muy especialmente a hombres y mujeres que somos: «seres en búsqueda, seres necesitados de verdad y de belleza, de una experiencia de gracia, de caridad y de paz, de perdón y de redención». Y ¿Por qué a estos seres humanos?

«En lo más recóndito de todos esos hombres resuena la presencia de Dios y la acción del Espíritu Santo. Sí, a todo hombre que hace silencio en su interior y pone distancia a las apetencias, deseos y quehaceres inmediatos.

Al hombre que ora, Dios le alumbra para que le encuentre y le reconozca en Cristo».

     Y concluye:

«Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre, desde la comprensión que de Dios y el hombres se nos ofrece en Jesucristo».

     Y todo dicho a los pies, y en la presencia de Nuestra Señora de la Merced.

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Espontaneidad y sencillez de la ideología de lo justo
    Manuel María Zorrilla Ruiz
  • La concepción de “ser humano” en Pablo Freire
    Roberto Pineda Ibarra
  • Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia
    Antonio Jiménez Ortiz
  • Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología
    Miguel Saralegui
  • El acompañamiento familiar, un reto cultural para nuestro tiempo
    Montserrat Gas Aixendri
  • Historia contemporánea de la Iglesia en África
    Fidel González-Fernández
  • La dimensión social de la caridad: integración de los emigrantes y refugiados
    Pablo García Ruiz
  • El prejuicio en la mentira política. Una mirada desde la injusticia epistémica
    Alicia  Natali Chamorro Muñoz
  • Una interpretación de los tres primeros capítulos del Génesis II
    Romano Guardini
  • Una interpretación de los tres primeros capítulos del Génesis I
    Romano Guardini
  • María en la tradición protestante La inquietud, una manera de encontrarse con la sabiduría ignorada de María
    Blanca Camacho Sandoval
  • La libertad humana, don de un Dios que es Padre (en torno a una homilía San Josemaría Escrivá)
    Mónica Codina
  • El mal moral y la persona humana
    Eudaldo Forment Giralt
  • Cultura escolar y resistencias al cambio
    Joaquín Paredes Labra
  • ¿Por qué el hombre occidental se odia a sí mismo?
    Rémi Brague
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad