Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. Las aguas de Mará y el Jordán

Las aguas de Mará y el Jordán

Expirado
Escrito por: Juan Luis Selma
Publicado: 13 Enero 2026

No debemos asustarnos de nuestro pecado, ni del de los demás. Con el bautismo recibimos la gracia del perdón y el auxilio para la conversión

Hay un acontecimiento interesante en la travesía del pueblo elegido por el desierto del Sinaí. Sucedió cuando los hebreos morían de sed: no había agua, y se encontraron con el manantial de Mará –que significa “aguas amargas”–. La desesperación fue enorme, pues aquella agua, la única que encontraron, no se podía beber.

El cansancio y la sed hicieron que el pueblo murmurara contra Moisés, preguntando qué iban a beber. Moisés, sin saber qué hacer, clamó al Señor, y Dios le mostró un árbol. Cuando Moisés lo arrojó al agua, las aguas se volvieron dulces, aptas para beber.

Un grupo de jóvenes cordobeses está promoviendo una marca de ropa deportiva que han llamado Aguas de Mará. Mis Reyes han sido un polar muy chulo que, en la parte trasera, muestra una cruz sobre un río de agua y la inscripción Bajo tu manto, en referencia al patrocinio de la Virgen María.

Quieren que las prendas sean elegantes, con gusto y juveniles, y que manifiesten abiertamente el orgullo de ser católicos. Vivir la fe es tendencia entre muchos jóvenes.

Pero la cosa no se queda ahí. Hace muy poco, conversando con dos de estos chicos, me asombré de la alegría y el compromiso con que viven su fe. Iban a misa diaria, a las siete de la mañana, antes de dirigirse a sus clases.

Quieren vivir la castidad, son deportistas y generosos. Ayudan a los pobres y necesitados. Mueven a sus amigos, que quisieran ser como ellos. No tienen inconveniente en entregarse a Dios y a los demás, tanto en el celibato como en el matrimonio. ¡Son un tesoro!

Junto al episodio de Mará está también el de Meribá. El camino siguió, y de nuevo llegó la sed. Esta vez, en Refidim, el pueblo volvió a quejarse, incluso acusando a Moisés de haberlos sacado de Egipto para morir en el desierto. Dios le ordenó tomar su vara y golpear una roca en Horeb. Al hacerlo, brotó agua abundante, y el pueblo bebió.

Más adelante, volvió a escasear el agua en Cadés. Moisés dudó y golpeó dos veces la roca. Por esto, Yahvé lo castigó: no entraría en la Tierra Prometida.

En nuestras vidas hay éxitos y fracasos, fe y dudas. Quizás momentos de abandono, de oscuridad y de perdición. Pero Dios siempre está a la espera, ofreciendo su mano, su perdón, su gracia.

Ya en la Tierra Prometida se encuentra el río Jordán, que no es gran cosa, pero siempre lleva agua. En medio del desierto, sus veredas ofrecen vegetación, solaz y vida.

Allí, junto al Jordán, Juan el Bautista predicaba la conversión y la penitencia, ofreciendo un bautismo de purificación. Era una llamada urgente a preparar el corazón para la llegada del Mesías. Y allí acudió un día Jesús.

“Entonces vino Jesús al Jordán desde Galilea, para ser bautizado por Juan. Pero éste se resistía diciendo: –Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿y vienes tú a mí? Jesús le respondió: –Déjame ahora, así es como debemos cumplir nosotros toda justicia”.

El Maestro, el Santo de los santos, se pone en la cola de los pecadores. Va por delante, invitándonos a la conversión. Nosotros sí que la necesitamos. Todos nacemos con el pecado original, con la inclinación al mal. Experimentamos las tres heridas en nuestra naturaleza.

Herida de la inteligencia: la ignorancia. Nuestra razón ya no se orienta con facilidad hacia la verdad.

Herida de la voluntad: la malicia o desorden del querer. Deseos desordenados, falta de dominio propio.

Herida de las pasiones: la concupiscencia y la debilidad. Esto genera desorden interior, impulsividad y lucha entre lo que sabemos que es bueno y lo que deseamos hacer.

No debemos asustarnos de nuestro pecado, ni del de los demás. Con el bautismo recibimos la gracia del perdón y el auxilio para la conversión. Y cuando caemos después, tenemos el regalo de la confesión. Cuando volvemos a Dios, escuchamos del cielo: “Éste es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido”.

Estas palabras se dirigen también a nosotros. Desde ese momento podemos recomenzar, volver. Lo pasado ha desaparecido. Se nos ofrece una vida nueva. Otra oportunidad. Dios nos ha perdonado. Ahora debemos perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a los demás. Nunca nos faltará el agua divina en el caminar, una agua que resucita a los muertos, que eso significa el bautismo.

Juan Luis Selma en eldiadecordoba.es

Artículo anterior: Un tiempo en el que conocerse a fondo: Así debe vivirse el noviazgo Anterior Artículo siguiente: Miguel Ángel Martínez nos recuerda que «no hay libertad verdadera sin referencia al bien» Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
  • “Experiencias de Dios” en la vida cotidiana
    Trinidad León
  • La importancia de ser humano
    Jorge V. Arregui
  • «Bodas de sangre» y sus elementos trágicos
    Luis González del Valle
  • Acontecer y acontecimiento en Nietzsche
    Luis Eduardo Gama Barbosa
  • Importancia de la familia en Perú: Un análisis de la realidad a partir de datos estadísticos
    Jorge Rafael Diaz Dumont
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
  • La filiación del pensamiento de Søren Kierkegaard
    Juan Fernando Sellés
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad