Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. Cada cosa en su sitio

Cada cosa en su sitio

Expirado
Escrito por: Eloy Asenjo Carpintero
Publicado: 12 Septiembre 2026

Contrariamente a lo que muchos piensan, el Papa León XIV sí que habló sobre la crisis de abusos en la Iglesia española.

 Eloy Asenjo Carpintero en omnesmag.com

Fueron muchos los tertulianos y periodistas que echaron en falta una alusión a los abusos en los discursos del Papa en el Palacio Real o ante las Cortes durante su visita a España en junio. Sin embargo, León XIV demostró ser un hombre de gran valentía y un estricto orden mental: cada tema requiere su espacio, y este debía ser tratado cara a cara con sus hermanos en el Episcopado y, de manera contraprogramada, con las propias víctimas.

El propio Yago de la Cierva —responsable final de la organización de este viaje apostólico— recordaba recientemente en una entrevista con Gonzalo Giráldez en su canal de YouTube “Nivel 256” que la Iglesia ha reconocido en numerosas ocasiones haber gestionado muy mal este problema en el pasado, un aprendizaje que a menudo llegó a través de las denuncias de la prensa. Lo reconoció Benedicto XVI, lo hizo el Papa Francisco y, ahora, León XIV lo ha vuelto a plasmar con firmeza ante el plenario de la Conferencia Episcopal Española.

El reto de la Iglesia

Allí, el Pontífice instó a los obispos a asumir una “responsabilidad peculiar” para sanar heridas, lanzando un mensaje rotundo y sin paliativos:

“Nuestro viaje está hecho de encuentros; en ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad y nos reclaman que nos hagamos samaritanos. Uno de los dolores más profundos es el de aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero. Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado. Cada persona herida debe encontrar una escucha sincera, protección y caminos reales de sanación”.

Es innegable que la Iglesia ha dado un giro de 180 grados para convertirse en una institución segura para los menores. Es posible que este cambio se haya acelerado por la presión externa y no con la velocidad que a todos nos hubiera gustado. Pero, tal y como apuntaba de la Cierva, el verdadero reto actual es de una dimensión mucho mayor:

El resto del tablero

“Lo que los católicos pensamos es que no tiene sentido ser durísimos con la Iglesia — responsable de aproximadamente el 3 % de los abusos a menores en España— y no ser radicalmente estrictos en la protección del 97 % restante, que tiene lugar en familias, colegios, equipos deportivos, fisioterapeutas u hospitales. Me parece muy bien la presión sobre la Iglesia, porque sin ella no habría cambiado; pero echo de menos que las autoridades del país no se decidan a erradicar esta plaga allí donde suceden la inmensa mayoría de los casos”.

Esta profunda reflexión invita a un examen de conciencia colectivo. Nadie niega la gravedad de la lacra a la que se refirió Su Santidad, pero la sociedad no puede permitirse el lujo de la simplificación si de verdad quiere atajar el problema. La Iglesia debe responder por su 3 %, porque su vocación ineludible es ser un lugar absolutamente seguro, un “principio visible de comunión” fiel a su fe y en sintonía con su comunidad. Pero el resto del tablero sigue ahí, oculto tras el ruido político, esperando que alguien se atreva a poner, de una vez por todas, cada cosa en su sitio.

 

Artículo siguiente: François Bustillo: «Reparación. ¿Una sociedad rota puede sobrevivir?» Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • «A largo plazo, la xenofobia se vuelve totalmente autodestructiva»
    Mariana Toro Nader
  • La amistad elemento clave de la comunicación y de la relación
    Gloria Gallego Jiménez y Salvador Vidal Raméntol
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
  • “Experiencias de Dios” en la vida cotidiana
    Trinidad León
  • La importancia de ser humano
    Jorge V. Arregui
  • «Bodas de sangre» y sus elementos trágicos
    Luis González del Valle
  • Acontecer y acontecimiento en Nietzsche
    Luis Eduardo Gama Barbosa
  • Importancia de la familia en Perú: Un análisis de la realidad a partir de datos estadísticos
    Jorge Rafael Diaz Dumont
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad