Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

Expirado
Escrito por: Pablo Cabellos Llorente
Publicado: 20 Abril 2011
Con el Buen ladrón
Un Jesús que se nos manifiesta como lo que es realmente: verdadero Dios y verdadero hombre <br /><br />

Las Provincias

El egoísmo, la sensualidad o la soberbia desdibujan la imagen de Cristo que hemos de contemplar plena de claridades para asemejarnos realmente a Él

La Semana Santa y el reciente libro del Papa han vuelto a golpear mi conciencia con unas palabras de Camino que leí, por vez primera, hace muchos años: «Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús.—Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios... —Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será realmente la suya: ¡Él!».

      Al menos, dos explicaciones admite la mirada turbia que desenfoca. Tal vez este número del libro más conocido del fundador del Opus Dei se está refiriendo preponderantemente a la luz diáfana velada por los errores personales. Efectivamente, el egoísmo, la sensualidad o la soberbia desdibujan la imagen de Cristo que hemos de contemplar plena de claridades para asemejarnos realmente a Él. San Josemaría se refería audazmente al cristiano, no ya como otro Cristo, sino como el mismo Cristo. Por eso, tal vez la última frase del punto citado admita un doble sentido: que tengamos una visión acertada de Jesús es el más obvio, pero también puede pensarse en que Dios Padre pueda ver en nosotros la imagen de su Hijo.

      Se acercaría esta segunda interpretación a la que el mismo autor utiliza en Forja: «—Hijo: ¿dónde está el Cristo que las almas buscan en ti?: ¿en tu soberbia?, ¿en tus deseos de imponerte a los otros?, ¿en esas pequeñeces de carácter en las que no te quieres vencer?, ¿en esa tozudez?... ¿Está ahí Cristo? —¡¡No!!

          —De acuerdo: debes tener personalidad, pero la tuya ha de procurar identificarse con Cristo».

      Hablo de este punto como de la imagen que el Padre puede ver en nosotros porque en el original de estas palabras —que el autor retoca para "esconderse"— se lee una interpelación de Dios: ¿Dónde está el Cristo que yo busco en ti? Es profundamente bello y real que Dios Padre nos ama en Cristo, precisamente porque, a pesar nuestras miserias y por beneplácito de su voluntad, puede ver al Hijo Amado en cada uno de los que Él salvó.

      Pienso que ambas consideraciones han de confluir en la determinación de purificar la mirada con el sacrificio, la honradez y la verdad, con muchos pequeños servicios a los demás y el empeño por cumplir la voluntad del Padre que está en los Cielos, con la práctica contrita de la Confesión sacramental..., de manera que pueda verse a Jesús aun a través de nuestra miseria.

      En el segundo tomo de 'Jesús de Nazaret', Benedicto XVI reitera la idea de que saltando por encima de distinciones que sólo han conducido a errores —el Cristo de la fe y el Cristo de la Historia—, sin despreciar el método histórico-crítico, pero sin dejarse atrapar por él para no encontrar a un Jesús "disecado", insiste en buscar al Cristo real, al único Jesucristo, en quien se encierran —así escribirá san Pablo— todos los tesoros de la sabiduría y la ciencia. Un Jesús de Nazaret que se nos manifiesta como lo que es realmente: verdadero Dios y verdadero hombre. Es algo bastante repetido por el Papa actual al referirse al análisis de la Sagrada Escritura: es preciso estudiar el texto, pero sabiéndolo parte de un todo cuya explicación final está en Cristo. Y cuya verdad tiene en depósito el Magisterio eclesiástico.

      Buscaré dos pinceladas —no caben más— de las muchas que contiene esta obra del Papa. Una es la narración de Lucas sobre el encuentro de Jesús resucitado con los discípulos de Emaús. Se describe perfectamente el camino que hacen juntos, la conversación con ambos para hacerles ver, con sus palabras y su acompañamiento, que toda la Escritura había hablado de los acontecimientos de esta Pasión, que lo "absurdo" de la cruz manifiesta ahora su más profundo significado. «En el acontecimiento aparentemente sin sentido —escribe Benedicto XVI— se ha abierto en realidad el verdadero sentido del camino humano». La cruz, escándalo para unos y locura para otros, como afirmará san Pablo, es poder y sabiduría de Dios, fuente y explicación del suceder humano. Todo dolor, por incomprensible que resulte, tiene sentido.

      La otra pincelada es el breve diálogo con el Buen ladrón, quien se da cuenta de que este hombre crucificado a su lado hace realmente visible el rostro de Dios, es el Hijo de Dios. Por eso le implora: «acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Dice el Papa que no sabemos hasta qué punto aquel hombre entendió el alcance del reino, pero obviamente se ha dado cuenta de que, precisamente en la cruz, este Jesús sin poder alguno es el verdadero rey; «Aquel que Israel estaba esperando, y junto al cual no quiere estar solamente ahora en la cruz sino también en la gloria».

      Vale la pena buscar a Jesús de Nazaret en estos días: a través del Evangelio, del Vía Crucis, en los monumentos, escuchándole, participando en la Eucaristía del Jueves Santo y en los Oficios del Viernes, en las procesiones y especialmente con una buena confesión. Se cumplirá en nosotros el salmo: «acercaos a Él y seréis iluminados».

Pablo Cabellos Llorente

Artículo anterior: Jesús en la Semana Santa, según B16 Anterior Artículo siguiente: Un Papa que recuerda lo obvio a sus contemporáneos distraídos Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Diez tesis sobre el capitalismo, la moral y la religión
    Francisco José Contreras
  • La poesía como filosofía
    Gustavo Ortiz Millán
  • Detrás de la economía hay personas
    Laura Arias Pacheco
  • «A largo plazo, la xenofobia se vuelve totalmente autodestructiva»
    Mariana Toro Nader
  • La amistad elemento clave de la comunicación y de la relación
    Gloria Gallego Jiménez y Salvador Vidal Raméntol
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
  • “Experiencias de Dios” en la vida cotidiana
    Trinidad León
  • La importancia de ser humano
    Jorge V. Arregui
  • «Bodas de sangre» y sus elementos trágicos
    Luis González del Valle
  • Acontecer y acontecimiento en Nietzsche
    Luis Eduardo Gama Barbosa
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad