Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  1. Noticias
  2. Juan Pablo II: una voz del siglo XX

Juan Pablo II: una voz del siglo XX

Escrito por: José Ramón Garitagoitia Eguía
Publicado: 28 Abril 2011
Almudi.org - Onu
Su voz no estaba acompañada por preocupaciones o intereses de otra naturaleza, que podrían velar su testimonio y hacerla menos creíble<br /><br />

NoticiasDeNavarra.com

"Más allá de credos e ideologías, [su legado] puede servir a cuantos procuran asumir su responsabilidad en la construcción de un mundo más digno de la persona humana"

«La voz que vuestra cortesía me permite hacer resonar una vez más en esta sala es la de quien no tiene intereses ni poderes políticos, y mucho menos fuerza militar». Son palabras de Juan Pablo II a los miembros de la II sesión especial de la ONU para el desarme, el 7 de junio de 1982. Eran momentos delicados en el ámbito internacional. Y de especial tensión entre los Estados Unidos de Reagan y la URSS de Breznev.

      «Aquí donde convergen prácticamente las de todas las naciones, grandes y pequeñas —continuaba el mensaje— mi palabra trae consigo el eco de la conciencia moral de la humanidad en estado puro, si me permitís esta expresión». La voz de Juan Pablo II no estaba acompañada por preocupaciones o intereses de otra naturaleza, que podrían velar su testimonio y hacerla menos creíble. Tres décadas más tarde, su beatificación trae al primer plano la amplitud de ese legado. Más allá de credos e ideologías, puede servir a cuantos procuran asumir su responsabilidad en la construcción de un mundo más digno de la persona humana.

      La gran preocupación del pontificado de Karol Wojtyla (1978-2005) no fue tanto censurar el pasado, como orientar el futuro. Como filósofo y como Papa, consciente de lo mucho que estaba en juego, reflexionó a fondo sobre la persona y su libertad. La entendía como criatura inteligente y libre, depositaria de un misterio que le trasciende. Dotada de la capacidad de reflexionar y de elegir y, por tanto, capaz de sabiduría y virtud. La considerada en la verdad de su vida y su conciencia, sin olvidar la capacidad de mal y su continua aspiración al bien, a la belleza, a la justicia y al amor. Nunca cejó en su empeño por manifestar esta realidad de la persona.

      Pero no trató sólo de dar una respuesta a la pregunta sobre quién es el hombre. Fue más allá. Con esa referencia de fondo, intentó lograr el enfoque adecuado para el dinamismo de la vida y de la civilización. Buscó el verdadero sentido de las distintas iniciativas de la vida cotidiana, y con esa luz procuró orientar los programas políticos, económicos y sociales. Su legado está en la línea del progreso más relevante y positivo del pensamiento contemporáneo, que ha sabido poner en el centro a su auténtico protagonista: la persona, fundamento y fin de la sociedad.

      Y es aquí donde se alcanza a entender esa dimensión profunda de la voz de Juan Pablo II, como conciencia moral: su enseñanza de que el rasgo esencial de toda persona no descansa en el mero poder (sólo libertad) sino en el deber (elección prudente y sabia). Y en la capacidad de abrirse a la voz de la verdad (que habla en lo íntimo de la persona) y sus exigencias. Ésta es, a mi entender, la trama fundamental de su aportación. Y el argumento más profundo del testimonio que ofreció hasta el momento de la muerte.

      Quien ocupa ya un lugar en la historia del siglo XX se nos presenta como el gran testigo de la conciencia: esa capacidad otorgada a la persona para concebir el deber por encima del poder. Es buen camino para construir una sociedad más digna y humana, solidaria con los semejantes.

José Ramón Garitagoitia Eguía. Doctor en Ciencias Políticas y en Derecho Internacional Público

Artículo anterior: Luces de la Verdad Anterior Artículo siguiente: Iniciativas "on line" y "off line" sobre la confesión Siguiente

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • La vocación al matrimonio y el derecho natural
    Federico Torres-Lacroze
  • La persona y el respeto de la vida humana
    Elio Sgreccia
  • Diez tesis sobre el capitalismo, la moral y la religión
    Francisco José Contreras
  • La poesía como filosofía
    Gustavo Ortiz Millán
  • Detrás de la economía hay personas
    Laura Arias Pacheco
  • «A largo plazo, la xenofobia se vuelve totalmente autodestructiva»
    Mariana Toro Nader
  • La amistad elemento clave de la comunicación y de la relación
    Gloria Gallego Jiménez y Salvador Vidal Raméntol
  • Ratzinger y Polo, dos pensadores a la altura de nuestro tiempo
    Alberto Sánchez León
  • Fundamentos bíblicos de la devoción al Corazón de Jesús
    Cristóbal Sevilla Jiménez
  • La belleza salvará al mundo; me salvó a mí
    Dominic Tanzillo
  • La intervención estatal, la regulación económica y el poder de policía
    Leonardo F. Massimino
  • Historias para reconciliar. Una metodología basada en Storytelling
    Sindy Paola Cortés Barrios, Mario Fernando Guerrero Gutiérrez y Heidy Milena Díaz Martínez
  • Una crítica sustancial del marxismo
    Jorge Uscatescu
  • “Experiencias de Dios” en la vida cotidiana
    Trinidad León
  • La importancia de ser humano
    Jorge V. Arregui
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad