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Dirección: Stuart Blumberg. País: USA. Año: 2012. Duración: 108 min. Género: Comedia, drama, romance. Interpretación: Mark Ruffalo (Adam), Tim Robbins (Mike), Gwyneth Paltrow (Phoebe),Joely Richardson (Katie), Josh Gad (Neil), Alecia “Pink” Moore (Dede), Patrick Fugit (Danny). Guion: Stuart Blumberg y Matt Winston. Producción: William Migliore, David Koplan, Lelsie Urdang, Dean Vanech y Miranda de Pencier. Música: Christopher Lennertz. Fotografía: Yaron Orbach. Montaje: Anne McCabe. Diseño de producción: Beth Mickle. Vestuario: Peggy Schnitzer. Distribuidora: Karma Films. Estreno en USA: 20 Septiembre 2013. Estreno en España: 30 de Mayo 2014.
Reseña:
Aunque son muy distintos entre sí, Adam (Mark Ruffalo), Mike (Tim Robbins) y Neil (Josh Gad) participan a diario en una novedosa terapia en 12 pasos contra la adicción al sexo, que incluye puestas en común, asesoramiento personal, continencia, prudencia en el uso de la televisión e Internet… y oraciones a Dios.
En ese arduo proceso, Mike es el mentor de Adam, y éste el de Neil. Sus esfuerzos son puestos a prueba cuando Adam se enamora de verdad de la bella Phoebe (Gwyneth Paltrow) —y ella, de él—, al mismo tiempo que el descarriado hijo de Mike, Danny (Patrick Fugit), regresa al hogar, y el cutre Neil inicia una singular amistad con la promiscua Dede (Pink), la única chica que asiste a las terapias de grupo.
Después de escribir los guiones de comedias como “Más que amigos”, “La vecina de al lado” o “Los chicos están bien”, el estadounidense Stuart Blumberg debuta como director con esta interesante disección en clave tragicómica de las dramáticas consecuencias de la hipersexualización en las sociedades occidentales.
Una banalización del sexo en los medios de comunicación, el cine, la moda, la publicidad, Internet… que provoca adicciones y patologías tremendamente destructivas y autodestructivas, especialmente en cuanto a la afectividad y a la capacidad de amar de las personas, con los consiguientes daños psicológicos, familiares y sociales. En este sentido, “Amor sin control” es como el envés liviano de la durísima “Shame” (2011), de Steve McQueen.
Ese peliagudo fenómeno lo retrata el guion de Stuart Blumberg y Matt Winston con honestidad y cierta hondura, llamando a las cosas por su nombre, sin desdramatizar las tragedias que muestra y elogiando la ayuda mutua, el autodominio, el ejercicio de las virtudes básicas y el apoyo de la religión.
Sólo cabe reprochar a Blumberg la excesiva explicitud verbal y visual de algunas escenas sexuales, que acaban cayendo en la misma grosera morbosidad que la película parece denunciar en otros momentos. También acaban cansando algunos gruesos golpes de humor protagonizados por Josh Gad. En cualquier caso, queda una estimable película para adultos, narrada con agilidad y muy bien interpretada por su espléndido reparto, optimista, entretenida, a veces divertida, siempre entrañable y eficaz en su afán de provocar la reflexión en el espectador.(Cope J. J. M.)
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