A veces sentimos la tentación de hacer el mal, de no amar a Dios y dejamos de seguir sus enseñanzas. Recordarás que eso fue lo que les pasó a Adán y Eva en el Paraíso cuando les tentó la serpiente y desobedecieron a Dios. Así cometieron el pecado original con el que nacemos todos.
Con frecuencia hacemos obras buenas: obedecemos a nuestros padres, ayudamos a los demás, rezamos, trabajamos, etc. Pero también, en otros momentos, nos portamos mal y pecamos.
Pecar es decir "no" a Dios, no hacerle caso.
El pecado nos aparta de Dios, pero él es tan bueno que nos perdona: con el Sacramento de la Penitencia o Reconciliación nos da su perdón y su amistad.
Información de contacto:
Correo electrónico: jpmartinez@atenet.edu
| La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental |
| Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual |
| Sentido cristológico de la confesión sacramental |
| Aprender en la Misa a tratar a Dios |
| La Cruz como símbolo protector |
| San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1] |
| En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva |
| Experiencia científica y conocimiento humano |
| El duelo migratorio |
| Marxismo soviético y antropología. El caso de Cuba |
| El crepúsculo del mundo compartido |
| Espontaneidad y sencillez de la ideología de lo justo |
| La concepción de “ser humano” en Pablo Freire |
| Breves reflexiones sobre Dios y su experiencia |
| Totalitarismo y libertad individual. Las contradicciones políticas de la tecnología |