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Noticias antiguas

La coherencia de los sacerdotes

Expirado
Los que se frotan las manos con estas noticias pueden parecer enemigos pero son amigos

ReligionConfidencial.com

El problema es de coherencia. Atacan a la Iglesia, pensamos. ¿Los amigos o los enemigos? Quizá no es muy propio hablar de enemigos. Hay una clase de personas que no creen en la Iglesia —por razones diversas que no vamos a analizar ahora— y les parece que las noticias sobre inmoralidades de los sacerdotes justifican su posición; parece lógico. No estamos hablando de gentes de otras religiones, creyentes no católicos. Estamos pensando en los que no creen en nada. Es más, no consideran que se pueda encontrar ninguna verdad. A Almudi.org - Coherenciasabiendas o no, son relativistas. Y les molesta que haya quien maneje el concepto verdad con cierta desenvoltura.

Las acusaciones de pederastia o cualquier otro descubrimiento de inmoralidad entre sacerdotes les dan la razón. Que un cristiano de a pie tenga deslices en su vida no les llama tanto la atención —es el curioso clericalismo persistente entre los no creyentes— pero un clérigo cogido in fraganti es una victoria. Conclusión: los católicos no son coherentes y por lo tanto no son creíbles. Y tienen cierta razón. En lo que se equivocan totalmente es en la generalización. Ellos sólo conocen las realidades religiosas mediáticas, que son las perversas. A cualquier católico normal estas noticias le indignan porque ellos sí que conocen la realidad de la Iglesia y están inmensamente agradecidos a tanto bien como hacen los sacerdotes que ellos conocen.

Pero al agnóstico de turno que tiene mala conciencia, porque es incrédulo sobrevenido, le encanta encontrar pruebas. En la tele decían, con mucho comedimiento, que los obispos están preocupados con la selección de los aspirantes al sacerdocio. Sin duda. Siempre deben tener esa preocupación, porque se juegan la vida espiritual de los fieles. Pero no saben estos no creyentes que eso fue mucho más grave hace 50 años, por ejemplo, que ahora. Ahora ser sacerdote no conlleva prestigio social ni ganancias, y a pesar de todo, aunque parezca extraño, los candidatos son de mucha más categoría, en cuanto a educación y a formación.

El problema que descubren ahora los increyentes es antiguo. Como advertía algún medio recientemente, los delitos han prescrito en muchos casos, porque las víctimas han tardado mucho en atreverse a hablar. Pero les da igual que esté un poco pasado porque lo que les emociona es la incoherencia. Ellos no tienen que ser coherentes porque no tienen verdad, pero creen demostrar la inexistencia de verdades por las incoherencias, y no les falta razón.

Ciertamente los obispos deben estar preocupados por la elección de los seminaristas. Pero quizá debieran estar todavía más preocupados por la formación permanente, por el cuidado habitual de los sacerdotes. ¿Es que es fácil vivir una entrega total a las almas sin un apoyo constante de sus pastores? ¿Es fácil vivir una vida de piedad intensa y seria sin acompañamiento espiritual?

Los que se frotan las manos con estas noticias pueden parecer enemigos pero son amigos. Hacer eco de estas barbaridades debe ayudar a reflexionar sobre los errores graves para evitarlos de una vez por siempre. Que salgan los trapos sucios es el medio de aprender a ser mucho más prudente.

¿Comprenderán los obispos que deben cuidar con esmero a todos los sacerdotes de su diócesis? ¿Cómo puede responsabilizarse un obispo de la atención espiritual de los presbíteros si tiene 800 o 1000 en su diócesis? ¿No serían más asequibles diócesis más pequeñas? Formar no es vigilar para que no hagan maldades o abroncar a uno porque se ha salido del tiesto. Lo que se espera del obispo es amor por cada uno y formación durante todos los años de su sacerdocio. Si no que no se asusten luego.

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