El Papa con los ‘Special Olympics’: “La victoria más bella es la de superarse a uno mismo”

Los Special Olympics vinieron cargados de regalos para el Papa, quien además de ensalzar los valores del deporte les recordó el lema de esta edición de las Olimpiadas Especiales: "Sois un latido de corazón para el mundo”.

La victoria más bella es la de superarse a sí mismo. Con estas palabras Francisco recibió a estos participantes de los próximos juegos mundiales de invierno Special Olympics que se celebrarán en Austria en el próximo mes de marzo.

Saludo del Santo Padre a la ‘Special Olympics International’

Queridos amigos, con gusto os doy la bienvenida y os saludo a todos y, a través de vosotros, a cuantos participen en los Juegos Mundiales de Invierno Special Olympics, que se tendrán en Stiria, Austria, el próximo mes de marzo. Agradezco al Obispo de Graz-Seckau y al Presidente de Special Olympics de Austria sus amables palabras.

El deporte es vuestra pasión, y os habéis preparado con gran esfuerzo para las competiciones, según el juramento del atleta Special Olympics: «Que pueda vencer y, si no lo consigo, que pueda intentarlo con todas mis fuerzas». La actividad deportiva sienta bien al cuerpo y al espíritu, y os permite mejorar la calidad de vuestra vida. La preparación constante, que requiere también esfuerzo y sacrificio, os hace crecer en paciencia y perseverancia, os da fuerza y valor y os hace adquirir y desarrollar capacidades que de otro modo quedarían ocultas. Estoy seguro de que todos lo habéis experimentado. Y así uno se siente gratificado y también agradecido, valorado en sus propias habilidades.

En la base de toda la actividad deportiva está, en cierto sentido, la alegría: la alegría de moverse, la alegría de estar juntos, la alegría por la vida y los dones que el Creador nos hace cada día. Viendo una sonrisa en vuestras caras y la gran felicidad en vuestros ojos cuando habéis quedado bien en una competición −y la victoria más bonita es precisamente la de superarse a uno mismo−, nos damos cuenta qué quiere decir una alegría sincera y bien merecida. Y podemos aprender de vosotros a gozar por las cosas pequeñas y sencillas, y a gozar juntos.

El deporte, además, nos ayuda a difundir la cultura del encuentro y de la solidaridad. Juntos, atletas y asistentes, nos mostráis que no hay obstáculos ni barreras que no puedan ser superados. Sois un signo de esperanza para cuantos se empeñan por una sociedad más inclusiva. Toda vida es preciosa, toda persona es un don y la inclusión enriquece toda comunidad y sociedad. ¡Ese es vuestro mensaje para el mundo, para un mundo sin confines y sin exclusiones!

Queridos amigos, los Juegos Mundiales de Invierno Special Olympics serán un buen momento en vuestra vida. Seréis, como dice el lema de esta edición, el “latido del corazón para el mundo”. Espero que paséis juntos unos días alegres y que encontréis amigos de todo el mundo. Os encomiendo a la protección de María Santísima e invoco sobre vosotros, sobre vuestros familiares y sobre todos los participantes la bendición divina. Y, por favor, rezad también por mí. Gracias.

Fuente: vatican.va / romereports.com.

Traducción de Luis Montoya.